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Mi amada niña. — capítulo 7
Ninguno de los personajes me pertenecen son todos de J.K.R.
Cap. 6- La Boda.
Boda Parte uno.
El gran día había llegado finalmente. Tan solo y por esa ocasión especial Hermione había accedido a quedarse a dormir en la casa de los Weasly. Cosa que naturalmente no le había caído en gracia a Draco.
La noche no fue tan mala ya que prácticamente se encerró en la habitación de la pelirroja durante toda lo noche.
Lograr que su amiga durmiera fue una tarea titánica. Se rieron bastante rnrecordando: cuando Giny era una niña que no podía formar una oración coherente en presencia de Harry.
Finalmente la mañana llego. A pesar de las pocas horas de sueño Giny y Hermione se encontraban radiantes.
En el desayuno se les unió Luna, La verdad es que de no ser por la molesta presencia de Ron y Lavender estaría dichosa.
Al final ella sería la madrina, Luna, Gabrielle y Fleur las damas de honorrn ya que: con toda le persuasión del mundo Giny había permitido que Lavender asistiera a la boda tan solo como eso una invitada.
La aparición de la hermanita de Fleur saco a Giny de sus casillas, ya que la pequeña ahora era no tan pequeña y bastante hermosa.
Afortunadamente para todos Harry solo tenía ojos para Giny y nadie más.
La gran hora llego. Así que todas estaban listas. Haciendo honor al rncabello rojo de Giny las damas de honor llevaban vestidos rojos elegantes, lo cual siendo las tres unas bellezas rubias de ojos azules resultaba una visión bastante halagadora.
Ella por ser la dama de honor usaba un vestido de satén vinotinto, delicado que la hacía toda una belleza. Y ni hablar de la pelirroja quien a pesar del desacuerdo de sus padres había optado por usar un vestido de novia muggle enorme el cual la hacía brillar.
Lo de enorme era poco ella y Harry lamentaban haber introducido a la pelirroja en el fascinante mundo de la televisión.
Ya que siendo una romántica empedernida gustaba de los romances y las novelas. Había insistido en llevar el vestido de novia que uso la protagonista de una novela llamada Corazón Salvaje al final de la trama.
Lo más gracioso es que la antagonista de la historia era pelirroja como ella. En fin un gran vestido blanco que dejaba sus hombros al descubierto su cabello rojo es suaves risos, maquillaje leve con labios rojos y Giny era una de las novias más hermosas del mundo.
Así que la ceremonia llego, y sucedió como en un cuento de hadas en el que Giny era la protagonista. Una parte de su ser le dijo lo mucho que le gustaría tener algo así pero no lamentaba la cancelación de su compromiso con Ron.
Particularmente porque había divisado a Draco rnmirando con gesto de hastió el gran acontecimiento que había dado lugar en un enorme salón de Londres. Puso los ojos en blanco porque ese amigo suyo era muy difícil de complacer, ese lugar estaba precioso y elegante lleno de rosas y jazmines.
Pero si la cara de Draco demostraba rninconformismo la del señor Malfoy no podía ser más desagradable. ¿A que había venido el señor Malfoy en primer lugar?
Sin embargo en ese instante que le importo muy poco las motivaciones de ese hombre ya que se veía muy atractivo con esa túnica elegante verde oscuro, casi negro, ese cabello brillante y los ojos grises que eran dos armas mortales.
Draco por supuesto se veía divino como siempre, observo a Gabrielle mirarlo con apreciación. Lo mejor sería hablar con Draco para que bajo ninguna rncircunstancia fuera a aprovecharse de la hermana de Fleur. No quería escándalos en el día más importante de dos de sus mejores amigos, y ronociendo el genio de Fleur sabía que se armaría la grande si Draco dejaba llorando a la pequeña semi-veela.
Lucius Malfoy estaba por así decirlo bastante consternado por el acontecimiento.
Era evidente que Potter se había gastado una gran cantidad de galeones en su grandiosa boda. Y esa pelirroja era más ostentosa que su fallecida esposa Narcisa.
Probablemente si ella viviera estaría hirviendo de rabia al ver que una mujer usara un atuendo más ostentoso que el que ella uso el día de su matrimonio.
Lo satisfago el hecho de que a pesar de que la boda de Potter parecía de tanta opulencia como la suya, él había sido más exclusivo. En ese circo estaba la plebe del mundo mágico, y si su buen ojo no le fallaba podría jurar que ese jovencito enorme y con cara de estúpido era muggle.
Finalmente no le prestó atención a los acontecimientos, porque a pesar de estar rodeada de la novia más ridícula del mundo y lo que parecían ser tres modelos rubias, Hermione estaba mucho más bella que cada mujer en ese recinto.
Estaba siendo parcial se dijo pero Merlín que el vinotinto era el color de esa niña, ese vestido caía como agua sobre esa piel apetecible, la cual ya se había dado el gusto de probar una vez. Y es que por más que se lo negara la atracción que esa adorable criatura ejercía hacia el crecía con el tiempo.
El mismo pensamiento lo tenía su hijo quien con mal disimulo se comía a Hermione con la mirada, una boda una situación cursi perfecta para conquistar a su amiga. Pero para su desgracia su padre estaba ahí.
Su padre… la última cosa que quería era avergonzarlo, menos en la presencia de tantas personas y la prensa.
Suspiro cansado a este paso sería un anciano antes de poder tomar a Hermione como esposa.
Observorn el lugar no había un solo hombre ahí que representara un peligro, así que se tranquilizó un poco. Bastante satisfecho de que un montón de bellas jovencitas le habían mandado señales directas de futura diversión.
Que podía decir era un hombre enamorado era cierto, pero también disfrutaba demasiado de los placeres carnales y la seducción.
Siendo tan atractivo como era no podía evitar ser un mujeriego.
Finalmentern la ceremonia termino, Hermione no pudo evitar derramar un par de rnlágrimas de felicidad por sus amigos. La forma en que Harry miraba a rnGiny era tan bella que por un instante sintió envidia, pero solo un rninstante.
Una vez había visto esa mirada en un hombre el cual con una opresión en el pecho admitió no era Ron.
A sus catorce años Víctor Krum la había mirado de esa forma, ese hombre hosco que charlaba animadamente con una bella señorita la había mirado de esa forma. Víctor la había hecho sentir tan querida y amada que no dudo entregarle su virtud una noche antes de su partida, cosa de la que no se arrepentía en absoluto.
Solo ella Harry, Giny y Draco lo sabían y para su sorpresa no los había escandalizado.
Amor o pasión eso era difícil, porque en ese momento sentir amor no le rninteresaba, estar siega por un hombre te puede causar mucho dolor y de eso ella lo sabía muy bien.
La velada estaba saliendo de maravilla, en ese instante estaba bailando con Draco, no soportaba las miradas de ira que estaba recibiendo por parte de las jovencitas, lo que le recordaba…
- Draco, por favor no se te ocurra intentar algo con la hermana de Fleur.
Draco recibió esto como un golpe en el estómago ya que había puesto sus ojos en la belleza francesa.
Después de escuchar los argumentos de su amiga admitió que era lo mejor.
-
Está bien Hermione, será la lunática entonces.
-
¿Luna? Por favor ella no te haría caso ni en un millón de años, prueba algo más.
-
Eso lo veremos Hermione.
No le gusto en absoluto el tono de su amigo, pero se tranquilizó pensando en que Luna era rara pero inteligente y no caería en las redes de Draco.
Cansada de tanto bailar fue a sentarse en la mesa asignada, no tenía nada que ver que en esta estuviera el señor Malfoy que la miraba intensamente.
-
¿Interesante acontecimiento no lo cree señorita Granger?
-
Si es una boda preciosa.
-
Preciosa no es la palabra que me viene a la mente, no pensé que Potter rnpodía permitirse esta clase de eventos, mucho menos una Weasly.
-
Harry puede permitirse lo que quiera porque se lo merece.
-
Como usted diga señorita Granger.
Bufo exasperada ese hombre podía causarle dolor de cabeza en algunas ocasiones.
Camino lo bastante lejos como para no toparse con nadie que la molestara, y con nadie se refería a Ron y Lavender. Francamente su ex-compañera de colegio no había cambiado en lo más mínimo, todavía le gustaba dar espectáculos de mal gusto con su pareja. Lo que le molestaba era que decidiera hacerlo solo para ella, ridículo.
Tras un par de minutos de tranquila caminata llego a un solitario prado escondido detrás de un par de arbustos.
Sin embargo la paz le duro poco porque en ese instante apareció la persona que menos deseaba ver en el mundo: Cormag Mclaggen.
- Hola Hermione, déjame decirte que estas preciosa.
Ella no podía creer su suerte, de todos los lugares del mundo no esperaba rnencontrarse con ese hombre en la boda de su amigo. Harry no sabía lo que había pasado y con las prisas por la boda no se lo había contado.
Lo miro fijamente y con rabia, no podía negar que era un hombre atractivo,rn un hombre que la miraba con lujuria y había intentado violarla una vez.
Surn mente rápida le dijo que tomara su varita en ese instante, su mente también le dijo que probablemente su preciado objeto de madera estaría ahora en la habitación en la que la habían preparado para esa ocasión.
-
¿Sabes una cosa Hermione?, cuando me llego la invitación a la boda de rnPotter lo primero que pensé fue en botar la invitación. Sin embargo a última hora pensé que a pesar de todo tu estarías aquí. Eres tan predecible preciosa.
-
No veo el porqué de esta conversación Mclaggen.
Furiosa lo miro reír, debía alejarse de ese hombre y pronto.
-
Desde cuarto año llamaste mi atención, en el baile de navidad. No solo rndescubrí que eras bellísima, también habías llamado la atención de uno de los mejores jugadores de Quidditch del mundo. Esta chica es especial me dije entonces.
-
Me encantaría quedarme a recordar viejos tiempos, pero me tengo que ir.
-
Ha no, tú no te vas.
En menos de un segundo estaba acorralada por el cuerpo de ese hombre que la rodeaba con sus brazos.
Fue una verdadera sorpresa cuando Cormac cae al suelo chillando de dolor, tan distraídos estaban que no notaron la llegada de Lucius Malfoy, ni mucho menos se percataron del Crucio que el blondo le lanzo al joven; al menos no hasta que llego el dolor.
Lucius estaba disfrutando de su soledad cuando observo a ese chico Mclaggen dirigirse hacia el lugar en el que Hermione se encontraba.
El conocía la historia de ese par ya que su hijo se la había contado a su difunta esposa, y su esposa arn él. Sabía quién era el por qué su hijo se lo había mostrado en una ocasión.
No me importa lo que le pase se dijo, ella ya es grande y se puede cuidar sola. Sin embargo era consciente de que la niña Granger no llevaba varita, descuido gryffindor se dijo.
Tan solo por rnconfirmar que ella estaba bien; tan solo porque si alguna cosa mala le rnpasara a esa jovencita su hijo se molestaría y tan solo por eso decidió seguir al muchacho.
Una charla cordial y luego el joven se abalanza sobre Granger, no supo porque lo primero que se le ocurrió fue pensar en una innombrable para la ocasión, ahora ese bastardo estaba de rodillas.
Una vez pasado el dolor el joven se recompuso del shock se atrevió a mirarlo con furia y desafío, esto pensó Lucius es la última cosa que me faltaba en la vida.
-
Usted, acaba de usa un imperdonable, esto le costara ir a Azkaban.
-
¿Me amenazas mocoso insolente?
-
Si lo hago…
Espero que esta primera parte del sexto capítulo sea de su agrado.
Gracias a las personas que dejan sus mensajes, son una gran inspiración.
Besos de DarkReginaB19.