Tituladas 17.2% · 34,223 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,457 de 95,612 páginas identificadas · 89,852/90,212 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 59805 · de

Historia 59805 — capítulo 4

El día de San Valentín, en la mañana, Harry se arregló lo mejor que pudo y echó un puñado de monedas en sus bolsillos, sacó un capullo de papel que Hermione le había dado un día antes y la cual se hacia flor cuando se le daba un beso, ella lo había echo para que se lo regalara a Eeve.

En la entrada del colegio, ya esperaba la chica, se veía mas bella que de costumbre, radiante y dejaba un aroma a jazmines que se notaba, irritaba la nariz de Filch.

Después de verificar su nombre en la lista, lo dejó ir, ella le tomó de la mano y juntos se encaminaron a Hogsmeade junto con un grupo de chicos de tercero que los miraban con curiosidad, le entregó la flor y la chica quedó encantada, ella era muy agradable, en todo el camino no dejaba de sonreír y le contaba las cosas que hacía en Durmstrangpara entretenerse y las bromas que les hacía a sus compañeros.

Harry se ponía frío en unas cosas y reía en otras, tratando de entender que ella no era ninguna chica tonta, al acercarse mas al pueblo, ella lo abrazaba mas, afortunadamente el cielo estaba poco nublado y no había amenaza de lluvia, al llegar al pueblo, se dirigieron primero a Honeyduckes, en donde se saludaron con algunos compañeros y estuvieron escogiendo muchos dulces,

Eeve al menos llevaba una docena de chupetas con sabor a sangre y un sinfín de chocolates, él por su parte, llevaba plumas de azúcar, chocolates y almendras saltarinas.

Ambos se la pasaban probando y dándose muestras de las golosinas en la boca ante la mirada curiosa de muchos, salieron de ahí con dos bolsas grandes y se dirigieron a Zonko, en donde se surtieron de muchos artículos de broma de la marca Weasley y otras cosas más.

Tres horas después ambos estaban cansados, y sedientos, Harry estaba a punto de llevarla a las Tres Escobas, pero se toparon con un lugar conocido para él. Un cafetín llamado "Madame Puddipié", el estaba a punto de detener a Eeve, pero ella ya entraba y tuvo que seguirla.

Cuando la alcanzó, ella no tenía una sonrisa, más bien una mueca distorsionada entre el asco y el sarcasmo.

-Podemos ir a otro lugar - señaló. Pero la chica inspeccionó el decorado en tonos pastel y Harryadvirtió que los mismos querubines dorados continuaban revoloteando aventando confeti en color rosa con forma de corazoncitos.

-Creo que aguantaré una hora aquí sin suicidarme - respondió y vio a las otras parejas que estaban sentados en algunas mesas que por un momento los miraron con cierto Interés - vamos a sentarnos un momento - ocuparon una mesa pegada a la ventana, enseguida la dueña del lugar, la cual continuaba igual de regordeta, les ofreció algo del lugar.

-Pues dos cafés - pidió Harry.

-¿Algo especial por hoy? - preguntó Eeve.

-Fresas con azúcar y bombones - anunció divertida y la chica pidió uno - enseguida traeré su orden.

-¿Ya conocías este lugar?

-Este...si...

-¿Has venido con muchas chicas? - era insistente y Harry dudó en decirle o no que había asistido con Cho, pero que no se la había pasado muy bien.

-Solo una vez - respondió decidido - con...una chica...

-¿La china?

-¿Perdón? - inquirió al escuchar cierto desprecio en su tono de voz.

-Si...si viniste con la chica esa...de ojos rasgados...china, japonesa, coreana yo que se...

-Claro, con ella... - esperaba un ataque de celos, pero llegó Madame con los cafés y un tazón en forma de corazón con fresas espolvoreadas con azúcar y adornada con bombones de colores.

Eeve pareció olvidar eso y se dedicó a sostener la mano de Harrymientras probaba y le daba a probar a él, bocados de fresas, pero hacía una que otra mueca cuando los querubines les echaban confeti en las cabezas.

-Están ricas - le decía ella - pero el lugar es ridículo y cursi, si los querubines siguen aventando confeti...vomitaré las fresas...

-¿Te la pasas bien?

-Si - lo atrajo hacia ella y comenzó a besarlo descaradamente por encima del casi vacío tazón de fresas, ahora ellos parecían estar pegados con pegamento y las otras parejas los miraban de reojo de manera absorta

Harryse dejaba llevar por el éxtasis que no se dio cuenta que Cho entraba en ese momento con Zacharias Smith, buscando una mesa y al verlos, el chico se limitó a sonreír y ella estaba boquiabierta con los colores subidos de tono, tal vez recordando su frustrada cita de hacia un año con el, ya que giró en sus talones y se acercó a la mesa.

-Hola Harry - saludó enérgica, el chico abrió los ojos y la miró de pié, pero Eeve no lo soltaba - Ahora si te la pasas bien ¿no es así? ¡Porque cuando viniste conmigo!...

-Fue entonces que Eeve lo soltó, pero no dijo nada por el momento, se retocó los labios - hola Cho - saludó Harry - hola Zacharias... ¿cómo están?

-Bien - respondió el chico, pero ella lo fulminaba con la mirada.

-Mi novio y yo la pasamos estupendo - intervino Eeve - busquen una mesa y hagan lo mismo - sonrió seductoramente a la pareja y observó fijamente a Harry quien entendiendo el mensaje acerco su rostro al de la chica y comenzaron a besarse de nuevo

Cho se puso colorada y Smith muy divertido la jaló en busca de una mesa vacía. Por unos minutos siguieron besándose, hasta que se hartaron, Harrydejo unos galeones y salieron de ahí, sin fijarse en la dura mirada de Cho, quien no se divertía.

-¿A dónde vamos? - preguntó la chica.

-Pues hay un lugar al que voy regularmente con mis amigos ¿quieres ir?

-Claro - y continuaron hacia Las Tres Escobas, al llegar, Ron y Hermione se encontraban ahí, tomando una cerveza de mantequilla, ambos se acercaron sonrientes y se sentaron juntos, Harryfue por dos botellas mas y ofreció una a su chica, quien estaba mas a gusto en ese lugar, sin embargo, la señora Rosmerta la reconoció y aparte de darle las gracias a la chica por haberla salvado ofreció bebidas gratis a los chicos.

-Hoy es un día glorioso - decía Ron- Hufflepuff venció a Slytheriny nosotros vamos contra Ravenclaw el miércoles próximo, será pan comido. Y tenemos cervezas gratis...

-Lo que significa que te enfrentarás con Cho - comentó Hermione - procura tomar la snicht de inmediato y no le des ventaja.

-¿Es esa chica que encontramos hace poco en el cafetín?

-Ella misma - afirmó Harry.

-Es odiosa - agregó Eeve mientras terminaba su cerveza de mantequilla, mientras el trío de amigos se enviaban miradas divertidas, así pasaron parte de la tarde, ella era divertida a pesar de que siempre andaba con la mirada altiva y miraba a los demás con cierto recelo.

-Será mejor que regresemos - advirtió Hermione - son las cinco de la tarde y el baile es a las ocho, necesito ira arreglarme, supongo que tu también Eeve.

-Cierto, Jenne y yo quedamos en arreglarnos juntas.

-Así que Malfoy irá con ella, espero que se divierta...

-¿Quién puede divertirse con ese tipo? ¡es un tipo horrible...es una escoria...por lo menos en la Congregación todos al iniciar una relación sentimental, se muestran...agradables! en cambio él...pareciera que Jennefuera la tipa mas fea del mundo.

-Malfoy es una basura, pobre de Jenne- suspiró Ron - una pregunta Eeve, ¿los de esa...congregación...solo unen sus vidas con magos oscuros?

-No precisamente, pero sabiendo que somos oscuros...no hay muchos magos blancos que quieran inmiscuirse - sonrió - pero casi todos tienen ya sus parejas...Paris por ejemplo, desde que Lis-Ek puso sus ojos en él...son el uno para el otro, pero es una relación tan difícil, porque ella es... ¿cómo se le diría?...inmortal...

-¿Lis-Ek? - preguntó Harry, el recordaba ese nombre, era un Mensajero, el único que conocía... ¿Inmortal?

-Si pero a mi primo eso no le convence, al unirse con ella sería igual, y el solo quiere vivir y morir con dignidad, no vivir para siempre. ¡Bueno, Vámonos! - se puso de pie y todos la siguieron, pero en sus cabezas habían muchas preguntas, sobre todo con respecto a Lis-Ek, el la había conocido, y era hermosa...y peligrosa.

Al estarse cambiando en su habitación aun lo tenían confundido las palabras de Eeve, le hubiese gustado saber mas con respecto a los Mensajeros y la Congregación.

Finalmente Harry se puso la túnica de gala que Jenne le había regalado y Ron estrenaba la que sus hermanos le habían comprado el año pasado y sus zapatos nuevos que casualmente le combinaba perfecto.

Ambos bajaron de su habitación y quedaron sin habla al ver a Hermione, la cual lucía una túnica de gala nueva, el cabello castaño alisado y terminando en un moño elegante, Ron perdió el aliento y sonrió nerviosamente, ella se veía muy guapa.

Los tres salieron de la sala común y Harry vio maravillado a Eeve Snape en los pasillos, con una túnica de gala color malva con apliques en tono plateados, un maquillaje suave y con tonos tierra, y el cabello atado con una media cola entrelazada con hilos de plata y en el cuello llevaba un collar de plata muy fino y elegante.

Sonriendo, los cuatro se dirigieron al gran salón, el cual estaba sin mesas, y con una pista de baile acondicionada, la gran mayoría estaban ahí, esperando que diera comienzo el baile, Harry divisó a Cheyenne con Malfoy, ella estaba muy hermosa, demasiado quizá, todos volteaban a verla al igual que a Eeve, por lo que algunas chicas no les hacía gracia que unas extrañas llamaran tanto la atención de los chicos.

-¡Son las Brujas de Macbeth! - Exclamó Ron, al ver el grupo que comenzaban a tocar aquellas melodías intensas - ¡vamos a bailar Hermione! - la jaló hacia la pista de baile y se perdieron de vista de Harry y Eeve.