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Historia 59805 — capítulo 8

Después de pasar un par de horas en la cabaña, se adentraron al Bosque de los Malditos, en todo el camino, había un silencio fugaz y ambos iban tomados de las manos, miraba a su alrededor y podía ver muchos ojos macabros que los observaban con interés…

Pudo distinguir a un trío de sirenas de tierra, hasta unos lagartos de escamas rojas que mordisqueaban lo que parecía una vaca muerta, pero cuyos cuernos eran mas largos y retorcidos (Harry se preguntó si era un snorkacks, de los que Luna hablaba) con pelaje azul y pezuñas ponzoñosas y burdas.

No entendía como era que no los atacaban, pero suponía que era por la presencia de la chica, hasta que por fin llegaron a las puertas del castillo, el puente levadizo estaba abajo, así que entraron, pero ahora era diferente el interior…

En ves de la puerta dorada con los espejos, había un recibidor enorme, muy lujoso, con unas escaleras doradas, había muchos cuadros con personajes extraños que se movían en silencio.

Había seis candeleros que tenían cincuenta velas negras encendidas, prendidos del techo mágicamente. Y al fondo muchas puertas con marcos dorados y picaportes plateados.

Eeve lo llevaba de la mano y al subir las escaleras, Harry tuvo una hermosa visión, era un cuadro de cuerpo completo, había una mujer de pié, junto a una silla, tenía el cabello rojizo rizado y largo hasta el nivel de las rodillas y los ojos inmensamente verdes (Harry pensó en su madre, no se parecían pero tenían el mismo tipo de color de cabello y ojos) y el rostro asemejaba una belleza inmensa, con ojos bondadosos y sonreía tiernamente, sostenía una varita mágica con inscripciones doradas.

A su lado, había otro cuadro con otra bruja, la cual estaba sentada, el chico notó que se parecería mucho a Eeve, pero esta bruja era muy rubia y ojos verdes, aunque con expresión mas fría su belleza se comparaba con la mujer del otro cuadro.

-¿Ellas quienes son?

-Lilo - respondió - bueno, Linda Logan es la madre de mis primos y ella, Charlinne Ledbetter, mi madre.

-Es...muy hermosa - respondió extrañado y Eeve sonrió ante la tonta expresión.

-Como ya te dije, mi madre no buscaba la belleza externa ni nada por el estilo, quería un hijo cuya sangre fuese oscura...así que se encontró con mi padre e hicieron un pacto. Tampoco él iba a resistir los encantos de mamá, que como verás, era bonita.

-Tiene suerte - murmuró - aunque... - recordó en ese momento que Eeve llevaba como segundo nombre el de su madre - tu segundo nombre es Lily...mi madre se llamaba así.

-Lo se, Jenne me lo contó. Fue un capricho de mi padre, ya que en el fondo, pues...tuvo cierto afecto escondido por tu madre...

-El la insultaba - continuó diciendo.

-Cierto, le decía sangre sucia y otras cosas...pero en el fondo, era todo lo contrario...y quien lo iba a decir que tu y yo... - le tomo fuertemente de la mano y el cuadro de Charlinnese movió y Harry se sobresaltó.

-Será mejor que sigamos, ya que mi madre puede comenzar a decir ciertas cosas desagradables...aunque Lilo la controla pero...

-Proteus dice que Lilo no habla con Jenne.

-El retrato si, pero su espíritu aun no hace contacto con ella, siempre la vigila. Mi madre no puede hacer eso, ella esta pagando sus acciones - y lo jaló hacia el pasillo, sin darse cuenta que los ojos de Lilo y de Charlinnelos seguían.

A lo largo de los pasillos, ella mostraba los cuadros con los antepasados, y finalmente un cuadro de Marie Grindelwald, la hija secreta. Pero el cuadro estaba cubierto por una fina telaraña que impedía escuchar las cosas que ella decía

-Es un hechizo permanente, para no escuchar los insultos que ella nos pudiera proporcionar por no demostrarle al mundo quienes son los descendientes de su padre, así que ahora somos la vergüenza de la familia - explicaba la chica, mientras caminaban.

Los ojos de Harry recorrían la casa y recordaba la que había sido de su padrino Sirius, la cual contenía muchas cosas tenebrosas de las cuales se había deshecho.

A su paso, las puertas que habían ahí se abrían y cerraban dando portazos y podía ver en el interior, elfos domésticos que hacían las labores de cada habitación.

En los pasillos había muchos libreros incrustados los cuales no solo tenían libros, también había platería con escudos familiares que brillaban incesantemente, garras colgadas de grilletes, sarcófagos con telarañas y parecía que había visto pasar una araña gigante de una habitación a otra.

No le apetecía alejarse mucho de Eeve, quien se había detenido a darle instrucciones a un elfo domestico, inclusive había visto en una habitación cuyas puertas habrían y cerraban un par de trolls que jugaban cartas y al fondo se veían unas lenguas de fuego que pasaban rápidamente de un lugar a otro.

La chica lo jaló a una habitación y el entró y se sorprendió enormemente, aquella habitación tapizada en colores oscuros y marrones, algunos grises, con un enorme ventanal en el que se divisaba una tormenta eléctrica…

Y el viento hacia que las cortinas grises y transparentes volaran suavemente, haciendo parpadear las luces de las velas, una enorme cama con dosel, y cubrecamas negra se mostraba generosa, con un montón de libros tirado encima, y las almohadas en el piso

Alrededor había burós que tenían encima candeleros con velas negras y blancas encendidas. Los retratos estaban cubiertos con cortinas negras y había un par de libreros con objetos extraños.

-¡Esta es mi recámara! - Exclamó la chica emocionada, esperando la aprobación del chico, pero Harry estaba turbado, veía su enorme sonrisa - ¿qué te parece?

-Pues...

-¡Lúgubre! - Sonreía y se tiró a la cama empujando los libros al piso con los pies, la chica era bastante desordenada por lo visto - yo siempre hago el aseo cuando quiero, los elfos saben que si quiero que ellos lo hagan se los pido...

-Pues esta muy...oscura... - la recorrió una vez mas con la mirada - es como...la mazmorra.

-Si. Has de estar pensando que mi padre y yo tenemos los mismos gustos, pero por lo menos no huele a pociones ni a animales muertos enconserva o asquerosas plantas.

-¿Cómo es que este castillo cambia?... cuando vine, solo había un gran salón y...

-Este lugar es secreto, solo nosotros lo podemos encontrar, cualquier otra persona que entrara aquí, encontraría algo distinto, desde muy peligroso hasta inofensivo, pero aun viniendo con alguno de nosotros, si no deseamos mostrar el interior verdadero del castillo, no se enseñará... es un hechizo que el padre de Marie hizo cuando le obsequió este castillo que después lo hicieron "movible"...

-Pues espero que eso no moleste a tus primos.

-Ellos confían en ti... tanto como en Dumbledore, por eso le ayudaron.

-¡Amita Eeve! - Entró de repente un elfo algo asustado - ¿Podría ayudarnos con los Eliophats? Andan un poco rebeldes y están espantando a las hormigas.

-Bueno, en seguida regreso...no te llevo porque esos bichos son algo delicados y no les gustan los extraños, te podrían provocar una quemadura - y salió de la habitación, dejando solo al chico, quien se dedicó a husmear en la habitación de la chica

Los libros que había en su cama eran de magia oscura con portadas horrendas y algunas goteaban sangre, y había muchos pergaminos con tareas a medio escribir, tinteros por el piso y plumas regadas sobre un escritorio…

Una brújula, un telescopio que giraba incesante en su base, y un reloj de arena que en lugar de arena contenía muchos diminutos brillantes que caían sin fin y se daba vuelta sin que terminara, también había un álbum de fotos, lo abrió y se dispuso a verlo en lo que esperaba a la chica.

Frente a el se encontraba un espejo grande y con marco dorado, adornado con muchas piedras de colores y brillantes, de pronto, alguien parecía asomarse en ocasiones, Harry permanecía absorto viendo las fotos

En donde los Diamond se encontraban junto con un montón de gente encapuchada y alguna que otras de rostros adustos y extraños, en una de las fotos, los vio junto a un grupo de chicos y chicas más o menos de la misma edad y que reían.

En un instante levantó la vista y vio que en el espejo una sombra se proyectaba, de nuevo se asomaba, el permaneció quieto y extrañado, al hacer el intento por ponerse en pié, pero la sombra comenzó a aclararse y la vio…