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Mándame una señal — capítulo 1
Mi vida había cambiado de la noche a la mañana, un día era maravillosa y al otro, todo era un infierno; en ese momento mi vida no tenía algo que realmente moviera mi mundo, ¿Qué es lo que puedo esperar?
Tengo miedo a despertar, porque se que será un día más de dolor, no quiero seguir sufriendo, por favor, solo deja que el tormento termine.
-¿Entiende porque lo llame señor, Cullen? - la voz de la psicóloga, era de una fingida angustia - Emma no está bien, parece que estamos hablando de una depresión.
-Emma, no quiere hablar - repuso papá, un hombre bastante atractivo para su edad.
-Pues no debe esperar a que su hija hable - lo reprendió la psicóloga - recuerde que su hija, acaba de pasar por un momento traumático.
-No tiene que recordármelo - papá se levanto furioso.
-Pues entonces, entenderá la razón, de la porque no podemos aceptarla aquí - muy bien lo había logrado - así que, o la lleva a un psiquiátrico, porque es donde debería estar o…
-Conozco a mi hija, y ninguna loca mujer, como usted me va a venir a decir - se levanto furioso - que mi hija necesita ir a un psiquiátrico, cuando la que debería ir es usted.
La mujer se quedo con las palabras atoradas en la garganta, mientras papá, salía echa una furia, me levante de un brinco de la silla y sin que me dijera nada lo seguí. Subí al coche sin decir una sola palabra, sabía lo que vendría, pero esperaba que pudiera fundirme con las vestiduras del auto.
-¿Cuántas más? - pregunto sin verme, no respondí - ¿De cuántas más escuelas, quieres que te corran?
-No hice nada - susurre.
-Eso es lo que siempre dices - me espeto - llevo cambiándote de escuela, en tres ocasiones, en menos de dos meses ¿Qué fue esta vez?
-Me llamaron loca - dije con indiferencia.
-¿Por qué no me lo dijiste? - detuvo el auto y clavo su mirada en mí.
-Ni siquiera me escuchas - replique - te dije, que no quería ir a esa escuela, y ¿Qué hiciste? Me apuntaste sin ni siquiera importarte.
-Solo busco tu bien - repuso seriamente.
-Pues mi bien, es haberme quedado en Nueva York - lo miré fríamente - ya no quiero cambiar de ciudad, estoy cansada, de que todos me vean como bicho raro, quiero regresar con la abuela.
-Esto es lo mejor para ti - su voz fue autoritaria.
-¿No me escuchas? - estaba irritada - yo no quería irme de Nueva York, ahí está todo lo que amo, pero parece que a ti lo único que te interesa es tu dolor, era mi madre, a mi también me dolió que se fuera, pero debemos seguir.
-¿No recuerdas porque nos fuimos de Nueva York? - sus ojos verdes, se clavaron en los míos - Caius dijo que era lo mejor, que tú ahí solo te lastimabas - sin esperar me tomo las muñecas y me subió el suéter, en el cuál aun se veían algunas marcas - no voy a dejar que eso vuelva, no me importa que me hagas un berrinche.
-Lo siento - me disculpe - solo que siento, que aquí ella ya no está.
-Amor - me tomo el rostro entre sus manos - tu madre, está aquí - me señalo el corazón - y no importa a donde vayamos, ella siempre seguirá con nosotros.
-No quiero estar aquí - susurre.
-¿Dime a dónde quieres ir? - me sonrió, mientras me acariciaba la mejilla.
-Quiero ir con los abuelos, a Forks - respondí con una media sonrisa.
-Dame unos días - me pidió - en una semana, estaremos tomando un vuelo a Washington.
-¿Lo prometes? - me beso la frente.
-Lo prometo, pero a cambio - suspire, esperando a que continuara - vas a mantenerte en la escuela, nada de notas depresivas, porque en algún momento volverás locas a las psicólogas.
-Hecho - acepte con una media sonrisa.
Creo que debo explicarles un poco de mi vida, tengo 16 años, vivo con mi padre Edward Cullen, mi madre Tanya Denali, murió un año atrás, en la cual mi vida se volvió un infierno. Ya que ese día del asalto yo iba con ella, por tratar de defenderme, le dieron un tiro en la cabeza.
En esos momentos creí que era mi culpa, que por mí, mi madre había muerto, en verdad estuve bastante encerrada en mi dolor. Los primeros dos meses, fue un infierno tanto para mí, como para papá, ya que en ese tiempo tuve un intento de suicidio, claro que no fueron las muñecas, eso solo lo hacía para que el dolor del corazón fuera menor.
Pero papá decidió que lo mejor era para alejarnos, de todo aquello que me afectaba y bueno como Ingeniero Civil y uno bueno, la mayoría de las veces, le asignaban el lugar que deseará y esta vez no creo que fuera la excepción.
Eso es un poco de mi vida, tal vez no muy interesante, pero así es, mamá ya no está aquí, pero papá suele decir que siempre cuida a su ángel.
Edward cullen
Bueno espero les guste el capitulo n.nU