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Mándame una señal — capítulo 11

Odiaba visitar a psicólogos, psiquiatras o cualquier otro con el que tuviera que hablar, parecía que mi padre no entendía que hablar sobre lo de ese día me era imposible, la mayoría de las veces mentía, creo que solo a Caius le dije cierta parte de la verdad, no específicamente como habían sido las cosas, pero le había contado algo sobre eso.

Además odiaba ver a esas personas, disque poner atención, y hacer como si en verdad le interesará lo que me pasaba, mi abue estaba de mi lado derecho y mi padre del lado izquierdo, enserio no podía creer que creyeran que lo mejor era hablar con una psicóloga.

-No quiero estar aquí - susurre.

-Es por tu bien - me acaricio el cabello mi abuela.

-Ya lo hemos intentado - le espete a mi padre - y sabes que no me ayuda.

-Debes hablar - papá estaba más serio de lo normal - y sacar todo lo que paso ese día.

Me quede callada, no creía que fuera a ganar esta vez, así que esperé a que me tocará mi turno, para ver a la tal Isabella Swan, saqué mi celular y pues no tenía mucho con que distraerme, así que regrese mi mirada a la sala, las paredes eran beiges, con algunos cuadros, que me hicieron recordar a mamá, por eso cerré los ojos, no quería recordarla, no en ese momento.

-Emma Cullen - sentí la mano de mi padre, darme un ligero empujón, así que me levante - la psicóloga te espera - era una mujer como de unos veintitrés años.

La seguí sin poner mucha atención en ello, abrió la segunda puerta del pasillo, me hizo una seña para que pasará y eso hice, dentro no estaba mucho mejor que fuera, las paredes seguían siendo del mismo color, solo que aquí había grandes ventanas que dejaban entrar la luz del sol, a pesar de las cortinas blancas, había un librero detrás del escritorio, dónde se podía ver varios libros de psicoanálisis o al menos eso imagine por los nombres.

-Hola - al escuchar una voz suave, que en cierta forma me hizo sentir calma, ya que se parecía a la de mi madre.

Busque a la dueña de la voz, y me encontré con una mujer de cabello castaño hasta la mitad de la espalda, de piel blanca y los ojos avellana, tenían esa calidez con los que mi madre me veía.

-Hola - respondí suavemente.

-Emma ¿cierto? - asentí, mientras ella sonreía - bueno yo soy Isabella, pero dime Bella - de nuevo moví la cabeza a modo de afirmación - siéntate.

Me señalo un sofá, y sin decir nada me senté, ella se sentó en una silla frente a mí, en verdad no sabía que hacía ahí, pero en cierta forma, le tenía más confianza a ella, que al resto de los psicólogos que había ido a visitar, aunque seguía sin creer mucho en ellos.

-¿Qué te parece si hablamos de tu infancia? - me pregunto con una media sonrisa.

-Mi infancia, supongo que fue normal - eleve los hombros - tuve siempre lo que quise, era una niña feliz, mis padres siempre estuvieron para mí, era inquieta más de lo que una niña normal, tuve más accidentes de los que recuerdo, pero fue feliz.

-¿Tus padres siempre estuvieron? - asentí - ¿no tienes hermanos? - moví la cabeza de forma negativa - háblame de tu papá.

-Mi padre, es demasiado consentidor, todo lo que pido lo tengo, aunque ahora es demasiado sobre protector - suspire - o tal vez ya lo era, pero ahora lo notó, porque antes era controlado por mamá. Pero a pesar de todo eso es mi mejor amigo, sé que siempre va a estar para mí, no importa lo que pase, papá siempre va estar para ayudarme.

-Es muy importante para ti - no era una pregunta, me estaba diciendo que era lo que entendía de todo lo que había dicho - de hecho, creo que piensas que es todo lo que tienes.

-Sé que hay más personas - repuse en voz baja - que quieren ayudarme, y además me quieren, pero papá es diferente, es como si en él aun quedará un poco de mi madre.

-Lo entiendo - clavo sus ojos chocolate en mí - en tu padre, encuentras esa parte de protección y de estabilidad que tu madre te daba - solo pude afirmar con la cabeza, porque sentía que si hablaba me iba a poner a llorar - creo que eres alguien muy fuerte - me acaricio el cabello - no cualquiera puede seguir sin tener a esa mujer, que le da valor y le ayuda a levantarse cuando a caído.

-Esto no es ser fuerte - me aleje de ella - solo sigo aquí, porque papá se devastaría si yo lo dejará, yo no quiero vivir, pero lo hago por él, porque a hecho tantas cosas por mí y esta es la única forma en la que puedo pagar de cierta forma lo que él ha tratado de ayudarme, pero para ser sincera me levanto todos los días pensando en que debo soportar el dolor por el bien de papá, no por mí.

-Creo que ahí esta un error - giré hacia ella - debes salir por ti, no por tu padre.

-Tengo dieciséis años - camine hacia la ventana - y he vivido cosas, que no le desearía a nadie, a absolutamente nadie, esas imágenes de ese día, me atormentan noche tras noche, saber que fui una cobarde, que no pude responder de la misma forma su protección, no quiero vivir con ese sentimiento.

-No eres una cobarde - su voz era tan tranquila, que me molestaba - y no creo que tu madre, lo pensará.

-Olvídelo - replique - jamás entenderá lo que siento.

Sin más que decir salí del consultorio, camine hacia la sala, pero no estaban ni mi abuela ni mi padre, así que salí del lugar, nadie entendía lo que pasaba conmigo, porque ellos no habían visto lo que yo, no habían dejado morir a su madre sin hacer nada.

Si era una cobarde, lo era no había otra palabra para lo que había hecho, no merecía vivir, enserio no lo merecía, pero papá me necesitaba aquí, y necesitaba estar bien para él.

-Ojitos - escuche que gritaban, pero sinceramente no me importó - ojitos, detente - esa voz cada vez la escuchaba más cerca y se me hacía familia, pero no giré - Emma, espera.

-Jake - arrugue la nariz, al girarme y ver que era él quien gritaba - ¿Qué pasa?

-Pues pasa que te vi caminando - elevo los hombros - y dije, mi Ojitos no puede caminar sola.

-¿Mi ojitos? - repetí confundida.

-Bueno creo que tienes unos hermosos ojos - sonrió nervioso - y pues recuerdas, que te buscaría un sobrenombre y fue el único que se me ocurrió - apenas si entendí de lo rápido que lo dijo.

-Entiendo - sonreí - pero ¿Por qué poner "mi", antes del apodo?

-Bueno… es… - se veía tan lindo nervioso, que sin notarlo me había acercado demasiado a él - que tumegustas.

-¿Qué? - pregunte, ya que no entendí lo que dijo.

-Me gustas - ante eso sentí como miles de mariposas, aparecieron en mi estómago.

-Si que sabes dejar sin palabras a una mujer - bromee, creo que era la primera vez que lo hacía desde hacía un año.

-Ojitos - me reprocho.

-Creo que no me voy a acostumbrar muy rápido, a este sobrenombre - replique.

Pero antes de que pudiera decir algo más, sentí los labios de Jake sobre los míos, me sorprendió, pero la verdad es que era agradable, aunque apenas si fue un roce.

-No soy bueno con esto - tomo mi mano - así que no me interrumpas - lo observe fijamente - no había sentido algo así, déjame estar contigo y ayudarte ¿quieres ser mi novia?

"Debes darte una oportunidad" al escuchar aquella voz, sonreí levemente.

-Supongo que sí - le sonreí levemente - solo que debes tener en mente, que estoy más que loca, y tal vez algunas cosas que piense, te parecerán tontas, pero espero que aun así me apoyes.

-Claro que lo haré - me acarició la mejilla - y ¿Qué te parece, novia mía, si vamos por un café?

-Vamos, novio - y sin más me tomo de la mano y me guió a una cafetería.

Con Jake me sentía diferente, podía volver a reír, podía ser yo de nuevo, sin querer lastimarme por la culpa, y creo que necesitaba un poco de eso y lo iba a disfrutar.

Bueno espero les guste y no parezca demasiado rápido esto ^^

Capitulo dedicado a:

Zhere StAr De Black

erika_cullen

Diana96

clarajake