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Mándame una señal — capítulo 23

¿En verdad Jake, me había usado para darle celos? No podía imaginarlo así, pero en cuanto pensaba que aquello pudiera ser cierto, sentía mi corazón oprimirse, era extraño lo rápido en que Jacob Black se había vuelto importante en mi vida.

-¿En qué piensas? - escuche la voz de Leah.

-Nada - mentí.

-No engañas a nadie con esa cara - me espeto.

-No importa - susurre, tratando de fingir que ponía atención a Cálculo.

-¿Tiene que ver con el chico de allá? - levante la vista, hacía donde me señalaba y note a Jacob, escribir en su cuaderno lo que el profesor había anotado en el pizarrón.

-¿Tan obvia soy? - pregunte en voz baja.

-Ambos lo son - admitió, y en ese momento sus ojos cafés se clavaron en los míos y me regalo una sonrisa - se ha pasado toda la clase mirándote.

-¿Sabes? - después de regresarle la sonrisa, pose mi vista en el pizarrón - mi fuerte no son los números - comente al ver las ecuaciones - y menos, si estos se combinan con letras.

-Pero creo que el musculoso

  • le mande una mirada seria, al saber a quien se dirigía - las entiende perfecto.

-¿Qué estás tratando de decir? - fingí no entender, mientras anotaba las ecuaciones.

-Sabes a lo que me refiero - sabía que estaba sonriendo - esta bastante bien, y si no le coqueteas tú, lo haré yo.

-Leah - le reproche - no saldrías con un novio mío.

-¡¿Saliste con él?! - exclamo más fuerte de lo necesario.

-Señorita, Clearwater - la voz del profesor sonó amenazadora.

-Lo siento - se disculpó, mientras yo trataba de ocultar una risita - ¿Por qué diablos no sabía que habías salido con el sabroso?

-En ocasiones me avergüenza ser tu amiga - aunque a pesar de eso aun sonreía - y bueno, ¿Cómo diablos te iba a decir? Recuerda que Stefan no debe saber quien es.

-Claro, el celoso ex - no conteste - pero vamos, hay que ser ciego para no darse cuenta, que algo hay entre ustedes.

-No hay nada - replique - yo solo salí con él, porque en cierta forma me sentía más como yo y bueno también más segura, pero no había amor - sentí su golpe.

-¿Utilizaste a hace papito?

  • enserio en ocasiones, me preocupaba el vocabulario de mi amiga - Emma, eso no se hace.

-Solo duramos un mes - le quite importancia - y bueno, era lo único que veía como mi balsa de salvación, y no quise dejarlo ir, aunque claro vinieron los recuerdos de Stefan y decidí terminar la relación.

-¿Lo terminaste por los recuerdos de tu debilucho novio? - parecía irritada.

-En ese momento amaba a Stefan - me defendí.

-¿Y ahora? - no deseaba ver su mirada - creo que tu balsa, se transformo en un enorme barco.

-No puedo hacerle algo así a Stefan - murmure.

-No debes dejar todo por él,

  • comento con indiferencia - si el musculoso es tu felicidad, debes luchar por él.

-¿Y que pasa con su novia? - cuestione, mientras observaba como todos comenzaban a resolver las ecuaciones.

-Si le importará la novia, no te vería como lo hace - ante eso gire confundida y de nuevo la penetrante mirada de Jake - yo creo, que también conquistaste su corazón.

Decidí no contestar, así que comencé a tratar de resolver las horribles ecuaciones y bueno Leah tampoco continúo con la plática.

-Les entregaré sus exámenes

  • escuche decir al profesor - debo decir, que por lo general están bien, solo hay algunos alumnos que deben ponerse a estudiar - no puse atención, en verdad odiaba las ecuaciones - señorita Cullen - en ese momento lo note a mi lado y me entrego el examen con un horrible cuatro - debe esforzarse.

¿Y creía que no lo hacía? Mi padre me iba a matar, bueno exageraba ya que después de todo, él entendía que las matemáticas y sus derivados no eran lo mío, y bueno ahora que salía con Bella, había dejado de lado mi repaso sobre Cálculo, antes del examen.

-Creo que necesitas un tutor

  • ante eso levante la vista y note a Jake, frente a mí y bueno Leah parecía haber desaparecido, y en ese momento note que la clase había terminado.

-Soypésima - confesé.

-Yo puedo ayudarte - me sonrió, mostrándome su examen con diez - claro si quieres.

-¿En verdad me explicarías? - lo mire sorprendida.

-Por supuesto - respondió con simpleza.

-Eres lo mejor, - le asegure, mientras guardaba mis cosas - ¿nos vemos hoy a las cinco en mi casa?

-Ahí estaré - en ese momento note que el salón estaba vacío.

-Bueno nos vemos - me despedí.

Salí corriendo del salón, observe el enorme reloj, que estaba en el pasillo y note que tenía que llegar ya, para no escuchar los reproches de la de Historia, diciendo que la puntualidad era lo más importante y un sin fin de cosas que no deseaba oír.

Cuando llegué al salón, la puerta estaba cerrada, y seguramente si entraba además del discurso de puntualidad, sería tarea doble. Me quedé meditando algunos segundos en si entrar o no.

-¿Podemos hablar? - al escuchar esa voz salí de mis pensamientos.

-Voy tarde - trate de librarme de él.

-Ya no vas a entrar - ante eso odie que me conociera - así que no puedes, atrasar esta platica.

-Muy bien - acepte.

Caminamos hacía la cafetería, en donde no pude más que sentarme a esperar a que hablara, y sin más tomo mi mano, muy bien ese no era un buen principio y eso me angustiaba.

-Pequeña, - su voz era suave - sabes que mis sentimientos por ti, siguen intactos.

-Stefan…

-Shh - me interrumpió - déjame hablar - me quede callada - y necesito, que seamos algo más que amigos, no puedo seguir siendo solo tu confidente, necesito que seamos novios de nuevo - se inclino sobre mí y estuvo a punto de besarme, pero me levante.

-En verdad lo lamento - me disculpé - sé que me has dado más de lo que merezco, pero estoy confundida.

-*¿Confundida?

  • repitió clavando su mirada en mí - ¿Por qué deberías estarlo?*

-Lo que paso entre nosotros, fue increíble - le aseguré - pero las personas cambian, los sentimientos también y…

-¿Ya no me amas? - ante eso me mordí el labio nerviosa - ¿Quién es?

-No hay nadie - dije enseguida.

-Claro que lo hay - me espeto - y quiero saber quien es.

-Stefan, lo mejor es olvidarlo - opine - y seguir como amigos.

-¿Amigos? - sonrió amargamente - yo no puedo ser tu amigo, Te Amo demasiado para solo ser tu amigo.

-¿Debo aceptar salir contigo? - pregunte en voz baja.

-Si me quieres, eso deberías hacer - muy bien, este no era el Stefan que yo conocía.

-Lo mejor es que regreses a Nueva York - repuse - no pienso salir contigo, porque lo único que haría sería lastimarte.

-¿Así de fácil? - su mirada mostraba molestia - yo estuve contigo siempre, y ahora debo hacerme a un lado, ¿para que tú seas feliz con otro? - no respondí - esto no es una novela romántica, y yo no soy el imbécil que te dejará que estés con alguien más, solo para verte feliz - arrugue la nariz - estuve en cada momento difícil contigo, y ahora no me vas a hacer a un lado.

-No voy a salir contigo - mi voz fue firme - porque no Te Amo, ya no sintió esas mariposas al verte, ya no te extraño cuando no te veo, ni siquiera necesito sentir tus brazos cuando estoy mal, y no es del todo cierto que estuviste conmigo, claro que me escuchaste cuando lo necesitaba, pero la vez que estuve en el hospital tú no estuviste ahí, - lo miré fríamente - no sé donde quedo el Stefan que yo conocí, porque el que tengo delante es un completo desconocido.

-Estuve contigo - camino hacía mí - para que cuando salieras, te quedarás conmigo y ahora no puedes salir con esto de que no me amas.

-No puedes obligarme a nada - replique - y que mal, que solo estuviste conmigo, para que al final me quedará contigo, tal vez si me hubieras tratado como antes, no como si fuera de tu propiedad otra cosa hubiera sido, pero ahora no quiero verte.

-Si me voy, no volverás a verme - me espeto - y te vas a perder al mejor hombre.

-Emmy - al escuchar aquella voz, salí de mis pensamientos, frente a mí estaba Stefan con el rostro preocupado, así que todo lo que había pasado solo era el inconsciente que me decía que solo así podría decirle a mi mejor amigo que se fuera - ¿te sientes bien?

-Sí - sonreí levemente - ¿Qué querías decirme?

-Siento que me estas evitando - su mirada marrón mostraba cierto dolor - y en verdad, me duele que me hagas eso.

-Lo siento - me disculpe - lo que pasa, es que me siento confundida.

-No voy a tratar de besarte

  • me aseguro - hasta que tú me digas, que estás lista para regresar conmigo.

-¿Y si nunca lo estoy? - ante eso me di un golpe mental, eso no debió haber salido.

-Entonces, seremos amigos - me sonrió levemente - sabes que yo te adoro, y antes de ser tu novio fui tu amigo, y eso no va a cambiar.

-Eres más de lo que merezco

  • susurre abrazándolo.

-Mereces mucho más - me beso el cabello.

-Enserio eres increíble - me separé de él con una media sonrisa.

-Solo para ti - me acaricio el cabello - pero creo que ahora, es mejor que te lleve a clase, antes de que pierdas esta también.

No dije nada, solo camine a su lado, Stefan era un ser humano increíble, y yo no podía pensar en siquiera en buscar a alguien más después de todo, él era lo que yo necesitaba, pero si era así, entonces ¿Por qué soñaba con Jacob?

Capitulo dedicado a:

DaniiBlack

Diana96

Zhere StAr De Black