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Mándame una señal — capítulo 3
-Promete que te portarás bien - en ocasiones, papá olvidaba que tenía dieciséis.
-Lo haré - le asegure con una media sonrisa - solo promete que vendrás a comer.
-Siempre lo hago - me beso la frente - jamás, dejo a mi bebé comer sola.
-Creo que debemos comenzar con nuevos sobrenombres - replique - o simplemente con mi nombre, si creo que eso sería lo mejor.
-Siempre serás mi nenita - lo mire con una ceja elevada - muy bien, señorita Cullen, ya puede bajar del auto que su padre se siente un tanto triste, porque su bebé está creciendo.
-¡Papá! - proteste - eso se podría llamar chantaje, señor Edward - él simplemente rió - además, esto de haber llegado anoche y que hoy me obligues a ir al Colegio, no debería de ser.
-Vamos, amor - me dio una de sus sonrisas más radiantes - es mejor el Colegio que estar con tu abuela, además yo creo que harás muchos amigos.
-Eso ya no me convence - repuse con una fingida seriedad - de hecho creo, que dejo de hacerlo después del kínder.
-Estarán tus primas - me consoló - ellas podrán ayudarte a hacer amigos, así que dame un beso y ve a divertirte, claro sin pasarte.
En ocasiones Edward podía ser más inmaduro que yo, pero eso era lo divertido de él, que no simplemente era mi papá, sino también mi mejor amigo, de hecho creo que era con el único que desde hacía un año podía divertirme, después de la muerte de mamá, había perdido a mis amigos, deje de salir con ellos.
Solo me encerré en mi dolor, y bueno ahora a cada nueva escuela que iba, se me complicaba esto de abrirme, de hecho la mayoría que me veía solía decir que era rara, la razón era porque prefería los libros a entablar una platica con alguien, era complicado abrirse, bueno para mi lo era o al menos después de que mamá falto lo fue.
Observe el edificio, no era muy grande, así que tampoco habría muchos chicos, cosa que agradecía, ya que de solo pensar que tendría que ver a muchas personas, me ponía un tanto nerviosa, odiaba que mis primas se hubieran ido antes, pero sabía que papá se los había pedido.
Respire profundo antes de caminar, primero debía encontrar la dirección, para poder pedir mi horario, y después caminar hacía mi primera clase, en verdad esto de llegar a un nuevo lugar era complicado, aunque ya debería de haberme acostumbrado, después de todo, creo que está era la escuela número diez a la que asistía en menos de un año.
Observe a varios chicos, todos estaban en pequeños grupos y hablaban animadamente, sonreí al recordar, que antes yo era como ellos, podía reír con cualquiera, me era fácil socializar, de hecho mamá solía decir que de tanto sonreír, a los veinte parecería una anciana. Y ahora apenas si lo hacía, bueno con papá era casi involuntario, pero con las personas de mi edad, era complicado, Caius dijo que era porque me estaba poniendo una defensa, de cosas extrañas que solo él entendía.
Había asistido a terapia casi enseguida, de que mamá se fue, la razón era que en las noches despertaba gritando y llorando, mi vida no iba a volver a ser la misma, y la de papá tampoco, pero estábamos juntos, y mientras eso siguiera nada iba a afectarme. Estaba tan metida en mis pensamientos, que no vi por donde caminaba, claro hasta que por poco caigo.
-Lo siento - me disculpe, pero la persona con la que había chocado ahora estaba en el suelo - venía distraída - me acerque a la chica, para ofrecerle mi mano.
-De eso ya me di cuenta - gruño la castaña - eres una tonta, mira nada más como dejaste mi ropa.
-Ya te dijo que fue un accidente - esa voz la conocía - así que déjala Newton.
-Mira Hale, nadie pidió tu opinión - los ojos chocolate observaron con irritación a Camille, mi prima - además hablaba, con la tarada no contigo.
-Basta, Renesmee - ante esa ronca voz levante la vista, y un chico como de 1.86, cabello negro al igual que sus ojos y bueno su piel rojiza, terminaban el panorama - ya te pidió disculpas.
-Pero es que…
-Mira - en ese momento mi amabilidad se había ido - si tanto te angustia tu ropa - saque mi cartera - dime cuanto, es por tu diseño Delti - sentí la mirada de confusión de Camille - del tianguis por supuesto.
-No podrías reconocer algo de buena calidad, aunque de ello dependiera tu vida - en ese momento se había puesto roja, mientras Camille reía.
-Lo que digas plástica - ante eso el chico me mando una mirada seria.
-Tampoco es para que la ofendas - muy bien, el chico músculos sin cerebro, también estaba en la lista de no saludar.
-Mejor vámonos - me pidió Camille - no merece la pena.
-Lo que digas - eleve los hombres.
Sin más comenzamos a caminar hacia la dirección, bueno al menos eso esperaba, la mirada avellana de mi prima estaba un tanto ensombrecida, pero no entendí la razón.
-¿Pasa algo, Cam? - pregunte.
-Pasan muchas cosas, Emmy - susurro.
-¿Y puedo saber cuales? - en ese momento me sonrió amargamente.
-Ese chico es mi novio, mejor dicho ex - se vía que le dolía - pero no quiso, ni hablar con Chelsea, así que decidí que lo mejor era terminar.
-No recuerdo mucho de Chelsea - confesé - pero no es el tipo de persona, que le cae bien a alguien.
-Nadie lo niega, pero Renesmee es igual - supe que hablaba de la creída esa - aunque claro, yo si debo soportarla, y él solo tenía que darle una oportunidad.
-Creo que exageras - susurre - aunque, yo no sé mucho de eso, no he tenido un novio desde hace mucho tiempo.
-Deberemos conseguirte uno - bromeo - aunque con esos ojos, y esa sonrisa no creo que sea muy difícil.
-Por eso eres mi prima consentida - sonreí, creo que esto de venir a Forks iba a hacer bueno.
-Eso es mutuo - me regreso la sonrisa - y creo que podremos, ser más que primas.
Eso esperaba, porque en verdad, deseaba seguir adelante, y enserio deseaba que ahí en Forks pudiera hacerlo, porque sino para papá sería un tanto complicado volver a cambiarse de ciudad.
-Es mejor que nos demos prisa - me jaló del brazo para llegar más rápido a la dirección.
En cuanto llegamos, hable con la secretaria que me dio el horario, después de eso le pregunte a Camille, en donde estaba el salón de Historia, me dio las indicaciones para llegar y dijo que nos veríamos en el almuerzo, para ver si teníamos alguna clase juntas.
Cuando llegue al salón de Historia, solo le entregue mi tarjeta a la maestra y camine hacia un asiento vacío, ni siquiera vi a la persona que estaba al lado, solo me senté tratando de poner atención a la clase, en la cuál era un tanto mala.
-Pensé que después de lo de está mañana, no ibas a querer dirigirme la palabra - al escuchar que mi compañero hablaba, gire mi vista y era el musculoso.
-Ni siquiera me fije que estabas aquí - dije con indiferencia.
-No suelo ser invisible - sonrió, a lo que yo eleve una ceja - lo siento - se disculpo - por lo de hace un rato, creo que no debí haberme metido.
-Supongo que debo aceptarlas - eleve los hombros.
-¿Supones? - ante aquello su sonrisa se esfumo.
-La verdad hace mucho, que no recibo una disculpa - la verdad no me interesaba - así que debo aceptarla, ya que no creo volver a escuchar.
-Soy Jacob - se presentó.
-Y a mi no me interesa - le sonreí de lado.
-Eres un tanto arrogante - parecía divertido.
-Y tú todo te lo tomas a modo de broma - replique.
-Eso es mejor, que ser un amargado - ante eso lo mire con una ceja elevada - no me refería a ti.
-Creo que te ganaste el derecho de saber mi nombre - dije tomando nota - soy Emma.
-¿Eres la nieta menor de los Cullen? - no sabía que fuera conocida.
-¿Por qué lo sabes? - no pude quedarme con la duda.
-Carlisle le habla mucho de ti a mi padre - elevo los hombros - dice, que eres la menor de sus nietas y la más inquieta.
-Ya veo - fue mi respuesta.
-Señor Black, Señorita Cullen - la profesora de Historia nos miraba seriamente - tienen algo importante ¿Qué decir?
-No - dijo Jacob como si nada.
-No volverá a pasar - le asegure.
Sin más se giro y siguió con la clase, mientras yo me concentraba en apuntar y él hizo lo mismo.
Camille Hale
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