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Mándame una señal — capítulo 33
Camine por largo rato, hasta que por fin decidí sentarme un rato en una banca del parque, necesitaba pensar y dejar de sentirme culpable, pero eso no se veía muy cercano, ya que mis problemas ahora no solo era la culpa, sino en cuanto regresará a casa, tendría que escuchar los reproches de Bella.
-¿Por qué tan pensativa pulga? - levante la vista, y Nahuel ya estaba sentado a mi lado.
-No imagine que este sobrenombre, me siguiera hasta Forks - comente, tratando de no contestar.
-Creo que algo malo pasa contigo, - sus ojos, se clavaron en los míos - dime que pasa.
-Stefan se va - susurre.
-Supongo que eso, mejora las cosas, para que tú y Jacob comiencen algo - elevo los hombros.
-¿Tan obvia soy? - baje mi mirada.
-Creo que ambos son obvios - repuso suavemente - y además, hacen mejor pareja, que él con Renesmee.
-Pensé que era tu amiga - de nuevo fije mi vista en él.
-Eso era antes, de que comenzará a obsesionarse con Jake - elevo los hombros - teníamos ciertas cosas en común, con ella me sentía identificado, pero claro comenzó a sentirse atraída por Jacob, y todo lo nuestro termino.
-¿Te enamoraste de ella? - no podía imaginar a Nahuel de esa forma con Renesmee.
-Eso fue hace tanto - sonrió amargamente - éramos unos niños aun.
-¿Por eso quieres ser mejor que él, en todo? - eso explicaría esa forma de siempre estar retando a Jake.
-Al principio quería, demostrarle a Renesmee que yo era mejor - posó su mirada en un columpio - pero después, me di cuenta, que había más chicas y mucho más hermosas, que no tenían su vista puesta solo en Black, sino que veían más.
-¿Puedo saber el nombre, de la chica interesada? - sonreí levemente.
-Muy pronto lo sabrás - me dio un golpecito en la frente.
-Es injusto - le espete.
-La vida es así - su sonrisa ladina, me hizo rodar los ojos - pero, mejor dime ¿Qué va a pasar contigo y Jacob?
-No lo sé - solté un suspiro de frustración.
-Primero, él tendría que terminar con Renesmee - comento tranquilamente.
-Ya lo hizo - me lleve mi cabello detrás de mi oreja - y bueno Renesmee, se puso como loca y me culpo de eso.
-Bueno, es que si eres culpable - ante su broma, le mande una mirada asesina - vamos, pulga. Pronto se le bajara y te dejará en paz.
-Eso lo dices, porque no vive contigo - replique - y menos porque su madre, seguramente cuando llegue me dará un discurso de porque soy peor que su hija, y muchas cosas más que no quiero ni imaginar.
-Te invito a comer a mi casa, y tal vez así dejes de pensar en tu noviazgo conflictivo no empezado - se levanto y me extendió su mano, para que yo hiciera lo mismo - mi madre, hace un excelente espagueti a la boloñesa para repetir unas veinte veces.
-Supongo que eso me distraerá - me levante, además eso era mejor que quedarme sentada todo el día en el parque.
Comenzamos a caminar, la verdad hoy sería la primera vez que iría a la casa de Nahuel, de hecho se sentía extraño, ya que por lo que sabía de Jane y Renata, él no era mucho de invitar a sus amigos a la casa. En ocasiones me preguntaba, porque no gustarme Nahuel, si también era guapo, bastante atlético y además me hacía reír.
Pero a él solo lo veía como un buen amigo, alguien con quien podría desahogarme, sin escuchar un reproche y eso me agrada de él, el camino a su casa fue bastante corto y ameno, ya que hablar con él, era bastante relajante.
En cuanto abrió la puerta de una casa, no muy grande, pero que se veía acogedora, me hizo una seña para que entrará y eso hice, la casa no estaba mal, en el umbral había un tapete circular y estaba un perchero lleno de sombrillas. Lo que seguía era la sala que constaba de dos sillones de dos plazas y un sofá.
-Cariño - giré mi vista y me encontré con una mujer de cabello pelirrojo, y ojos azules - lo siento, no pensé que vinieras con alguien.
-Mamá, ella es Emma - la mujer me sonrió amablemente.
-Así que tú eres la hija de Tanya y Edward - me sorprendió aquello - soy Victoria Lefevre.
-Es un gusto señora - le extendí la mano.
-No cabe duda, de que te pareces a Tanya - me sonrió, mientras me estrechaba la mano.
-¿Conoció a mi madre? - eso me intrigo un poco.
-Fuimos al mismo grupo de porristas - comento tranquilamente - pero no fuimos grandes amigas, solo fuimos compañeras, pero eres muy parecida a tu padre, aunque esa nariz y esa boca no es más que de Tanya.
-Suelen decirme eso a menudo - respondí tranquilamente.
-Quise ir a la boda de tus padres, pero lamentablemente no se pudo - seguía sin soltar mi mano, y en cierta forma me agradaba - ya que en ese momento, me enteré del embarazo de Nahuel.
-Disculpe - enserio, quería saber de mi madre - ¿Cómo fue mamá cuando estudiaba?
-Una belleza - sonrió, mientras me guiaba al sillón - al igual que tú, pero claro tenía un corazón más hermoso que su exterior, era bastante tranquila y muy aplicada en todo lo que hacía.
-Muy diferente a ti - bromeo Nahuel.
-Nahuel - lo reprendió su madre.
-Solo bromeaba, - aseguró - ya que nuestra querida Emma, es un cerebrito andando, bueno excepto para los números.
-Oye, se supone que debo dar una buena impresión - le reproche.
-Ya la diste - me aseguro - lo que he escuchado, de ti, por Nahuel es que eres una persona noble y con un enorme corazón.
-¿Enserio? - ante aquello escuche un gruñido de Nahuel - es broma, sé que me quieres, y que solo cosas buenas, dices de mí, como yo lo hago contigo.
-Verlos, me recuerda a la relación que tuvieron James y Tanya - ante aquello arrugue la nariz - lo siento, James es el nombre del padre de Nahuel, mi marido - la mirada azul se ensombreció.
-Emma y yo iremos arriba - Nahuel, me tomo del brazo - nos hablas cuando la comida este lista, iremos a terminar un trabajo.
-Muy bien - Victoria, me sonrió, y en ese momento sentí esa calidez, que cuando mi madre me sonreía - yo les llamo.
Sin más me jalo escaleras arriba, no entendí porque eso de mentir que teníamos algo que hacer, pero decidí no abrir la boca, en cuanto llegamos a su recamara, me soltó.
Observe su recamara, era de color blanco, y en algunas partes tenía posters de trenes y aeroplanos, tenía una repisa llena de aviones, y tenía un tren precioso y bastante grande que ocupaba una esquina de la habitación; junto a su cama estaba el buro y en él había la foto de un joven rubio, que llevaba a un bebé.
-Lo conozco - susurre, y tome el portarretratos.
-Es mi padre - repuso, sin ni siquiera mirarme.
-Mamá tenía una fotografía suya - comente, dejando la fotografía de nuevo en su lugar.
-Mi padre también guardo una de ella - me sonrió levemente.
-No quiero ser entrometida - dije suavemente - pero porque tu madre, se puso así al nombrar a tu papá.
-Aun lo extraña - respondió - no importa el tiempo que ha pasado, ella aun llora por su muerte.
-Lo siento - me disculpe - debes extrañarlo.
-Se murió, antes de que pudiera recordarlo - elevo los hombros - aunque mamá, me habla tanto de él, que suelo extrañarlo muy a menudo.
-Somos más parecidos, de lo que imagine - y sin pensarlo lo abrace - ¿Sabes? Siempre quise tener un hermano.
-No sé qué tiene que ver eso - me respondió el abrazo - pero si quieres, yo puedo ser tu hermano, enana.
-Todavía no te acepto, y ya comienzas a molestarme - le espete.
-Bueno siempre, quise tener a alguien a quien llamarle así - se defendió - aunque creo, que te seguiré llamando pulga.
-Encontrare un apodo para ti - replique.
-Eres mala poniendo apodos pixie - y él ya llevaba tres.
-Algún día - le reproche.
-Ya sé, te diré Nita - ante aquello arrugue la nariz - es de hermanita.
-Eso lo acepto más, hermanito - le sonreí.
De nuevo lo abrace, se sentía bien al menos por unos momentos creer que tenía un hermano.
James Gigandet
Capitulo dedicado a:
Diana96
DaniiBlack
Zhere StAr De Black