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Mándame una señal — capítulo 36
Sentí como algo vibraba, y después una canción de los Black Eyed Peasa tientas busque el móvil, que colocaba debajo de mi almohada, ya que lo usaba como despertador, pero si lo dejaba en el buró, no escuchaba; por fin mi mano dio con él, aunque la musiquita que sonó, era de un mensaje.
Abrí los ojos con cierta molestia, y observe que el número era de Jake, creo que esto de que él sería el primero en felicitarme fue cierto, ya que según lo que el móvil decía, era que eran las 00:01 del 9 de mayo, justamente del día en que nací.
Hola ojitos, sé que en estos
momentos, debes estar odiándome,
por despertarte, pero debía ser el
primero en decirte: Feliz Cumpleaños,
descansa nos vemos en un rato.
Sin hacer nada, me volví a acomodar para seguir durmiendo, y casi enseguida me quede dormida, la verdad es que me agradaba que mi cumpleaños cayera en sábado, porque no tendría que levantarme temprano, podría dormir más tiempo.
Feliz, feliz en tu día,
ojalá que te aplaste un gorila,
que comas patatas podridas,
¡y que no cumplas nunca más!
Con eso fue con lo que me desperté, cantado de la voz de Leah, que en ese momento brincaba en mi cama, para que despertará. Quise ignorarla, pero conociéndola, lo mejor era abrir los ojos.
-¡Feliz Cumpleaños! - me saludo Leah, casi golpeándome con su regalo - espero que te guste, porque me costó mucho encontrarlo.
-Gracias - repuse, incorporándome para ver el regalo.
Estaba abriendo la caja, y me encontré con una playera que tenía de estampado una mariposa, y además una pulsera, la abrace agradeciéndole el regalo.
-Bueno basta de abrazos, - se separó de mí - ya que tenemos que irnos.
-¿A dónde? - enserio, no entendía que era lo que planeaba.
-Pues tenemos que arreglarte, para tu fiesta - me jalo, para que me levantará de la cama.
-Pensé que olvidarían eso - susurre, mientras Leah, me empujaba hacia el baño.
-Ya habíamos dicho que diecisiete no se cumplen todos los días - me reprocho
- además, como dijo Leyna, eres la última de cumplirlos, como para dejar que pase sin más.
Y en cuanto dijo aquello cerró la puerta del baño, enserio que Leah debía estar loca, pero no dije nada, ya que ponerme contra ella, era seguro que perdería y simplemente, haría que el humor de mi mejor amiga, se viera afectado.
Me duche, ya que en verdad no deseaba ser testigo de la molestia de Leah, y menos que yo fuera la causante, en cuanto termine, simplemente me anude una toalla al cuerpo, ya que no había podido tomar mi bata por culpa de mi amiga; camine hacia mi recamara para poder cambiarme.
Abrí la puerta de mi habitación, y bueno tuve que reprimirme de gritar, parecía que a Jake se le había hecho una costumbre entrar a mi recamara sin invitación.
-No pensé encontrarte así - me sonrió de lado, en ese momento recordé que solo me cubría una toalla.
-Se supone que tú no deberías entrar - le espete, sintiendo como mi rostro ardía - y es mejor, que te vayas antes de que grite.
-Si hubieras querido gritar, ya lo habrías hecho - comento tranquilamente
- pero creo que tú regalo, mejor te lo doy en la fiesta - sin más sentí su beso en mi mejilla - nos vemos en un rato.
En cuanto se fue, corrí a cerrar la ventana y la cortina; Jacob iba a terminar volviéndome loca, no podía creer que siguiera entrando a mi recamara como si fuera su casa, debía decirle a mi padre que quería mandar a cerrar esa ventana.
Me puse lo primero que encontré, no puse mucha atención a mi vestimenta, y decidí bajar a desayunar. En la cocina, estaban Bella, Renesmee y papá.
-¡Feliz Cumpleaños, amor! - mi padre me abrazo, y me levanto del suelo y después beso mi frente.
-Felicidades - repuso Bella con una media sonrisa.
-Gracias - sabía que su felicitación era falsa, pero no quería amargarme ese día - ¿sabes donde será la fiesta?
-Por supuesto - me sonrió de lado - pero no voy a decir nada, porque le prometí a Leyna y a Leah, que no te diría nada, así que es mejor que guardes tu curiosidad.
-Eso no es justo - le reproche.
-Vamos, cariño - me colocó un mechón del cabello detrás de la oreja - hoy debes de estar feliz, ya que tus amigos y tu familia a decidido consentirte.
Sonreí levemente aceptando aquello, mi padre me guió a la mesa, pero no tenía hambre y menos si Isabella había cocinado, ya que no era la gran cocinera, de hecho era bastante mala. No tenía nada que ver con Victoria, que además de cocinar bastante bien, sabía escucharme y comprenderme.
Renesmee seguía mandándome miradas asesinas, y debes en cuando soltaba algunas indirectas, pero simplemente me hacía la sorda, después de todo, comprendía un poco su enojo, ya que Jake la había dejado, para salir conmigo, aunque claro aun no lo decíamos, pero mi padre, al igual que Leah, Leyna y Nahuel ya sabían que salíamos o mejor dicho que él entraba a mi recamara a escondidas, bueno eso no lo sabían.
Leah bajo como quince minutos después, y solo diciendo adiós se despidió de los presentes y me saco de la casa, en la puerta se encontraba ni más ni menos que Jacob, mi amiga lo saludo y me obligo a subir al auto.
-En cuanto lleguemos, pueden estar a solas - sonrió de manera picara - además Ley y yo estaremos arreglando los últimos detalles.
-¿No pasaremos por ella? - cuestione, al ver que pasábamos su casa.
-Ella, ya debe de estar allá con Nahuel - respondió Leah con indiferencia
- por cierto, nos arreglaremos allá.
-No traigo nada - le espete.
-Ya me ocupe de eso - ni siquiera me veía, ya que observaba una lista, mientras que anotaba algunas cosas.
El resto del camino fue en silencio, ya que solo se escuchaba la música, comenzamos a adentrarnos en el bosque, enserio no tenía ni la menor idea de a dónde íbamos, fueron como quince minutos de solo árboles, pero por fin pude ver una enorme barda.
Las puertas las abrió un hombre, bastante alto y con aspecto de gorila, Jake le agradeció y entramos a la casa, la verdad no sabía que hubiera un lugar así, se detuvo frente a la casa, que no se podía llamar así, porque era enorme.
Baje del auto un tanto confundida, ya que no podía creer que aquí sería la fiesta, en ese momento vi que dos personas salían de la casa, me quede aun más sorprendida, ya que eran mis abuelos.
-Emma - mi abuelo Eleazar, abrió los brazos y no pude más que abalanzarme sobre él después de todo lo había extrañado horrores - me encanta verte como antes.
-Te dije, que nuestra niña había regresado - comento mi abue, me separé del abuelo y ahora abrace a mi abuela - veo, que en verdad me extrañaste.
-No he dejado de pensar en ustedes - les aseguré - ¿vendrán mis tías?
-¿No hay nada, para tu madrina? - en ese momento observe a tía Kate, que lucía hermosa.
-Tía - me abrace a ella con fuerza - no sabes, lo mucho que te he echado de menos.
Y era cierto, después de todo, ella era quien más se parecía a mi madre, y la que siempre había estado para mí, enserio no había creído que los extrañaría tanto, la única que faltaba era Irina, pero desde lo que paso con mi madre se distanció de la familia.
-¿Te gusta el lugar? - mi abuelo, me tomo de los hombros - he pensado en comprarlo, pero necesito saber si a mi princesa le gusta.
-Es hermoso - le aseguré.
-Te dije que le gustaría - comento mi tía.
-Pues bueno aquí será tu fiesta - repuso mi abue.
-Pero, espera aun no has visto lo mejor - mi abuelo, me tomo del hombro y me guió.
Escuchaba su conversación, de los arreglos que le haría el lugar, y que me dejaría la habitación con la vista más hermosa, mi madre solía decir que mis abuelos me consentían demasiado, pero ellos simplemente contestaban, que siendo la única debían darme de todo.
Mi abuelo, era Director de un hotel de bastante lujo, que había puesto junto con sus hermanos, y bueno a pesar de que debía haberse jubilado, él no lo deseaba, ya que eso era su vida, lo que lo mantenía activo era el hotel, y ahora cada uno de los hermanos tenía uno, el de mi abuelo era el de Nueva York.
En ese momento llegamos a lo que parecían unas caballerizas, ante aquello, eche a correr, para verlas más de cerca, y vi que había un hermoso caballo negro, y llevaba un moño morado.
-Feliz Cumpleaños - fue lo que dijo mi abuelo.
Ante aquello camine hacia el caballo, enserio era hermoso, le acaricie la cabeza, y él se inclino para que lo siguiera haciendo, me encantaban los caballos, ya que mi madre había sido amante de esos animales, y por tal desde muy pequeña, había ido a clases de equitación.
-Se llama Luna - así que era una yegua - espero que te haya gustado.
-Es hermosa - susurre - en verdad lo eres.
-Puedes dar una vuelta - propuso.
-No creo que a Leah, le agrade que no esté aquí - comente tranquilamente.
-Por fin - esa voz fue de mi amiga - señor Denali, lamento llevármela, pero debemos estar listas, ya que falta una hora para que comiencen a llegar los invitados.
-Adelante - fue la respuesta de mi abuelo.
Así que caminamos hacia la casa, en donde mi mejor amiga me guió a una habitación, creo que esto de la fiesta no iba a hacer muy agradable, pero era mejor que la disfrutara.
Eleazar Denalí
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