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Mándame una señal — capítulo 39
Hoy sería el día en que les haría conocer a todos, que salía con Emma Cullen, y que nadie más que yo podía besarla y tocarla; no es que fuera una persona celosa, bueno con mi ojitos descubrí el significado de celos, pero trataba de controlarlos y lo hacía bastante bien, bueno al menos a un no había golpeado a nadie, cosa que Quil no podía decir con Claire.
En cuanto llegué a su casa, la bestia que creía tener controlada, en ese momento rugió con intensidad, ya que en la puerta estaba ni más ni menos que el idiota de Nahuel, y no es que me cayera mal, de hecho éramos amigos, pero parecía que él siempre quería ganarme en todo, y bueno Emma no era un trofeo.
-¿Qué haces aquí? - gruñí.
-Vine por Emma - sonrió de lado.
-Nahuel - al escuchar el reproche, clave mi vista en mi novia - estás viendo, que el niño es bastante posesivo, y tú lo molestas.
-Solo es posesivo contigo - le sonrió, cosa que estuve a nada de golpearlo.
-Lo sé - ella soltó un ligero suspiro - pero lo que me agrada, es que a pesar de todo lucha contra eso, y lo hace porque le importó.
-Creo que le pegaste lo engreída - comento con una media sonrisa.
-Lo mejor es que vayamos a la escuela - repuse, al ver que parecía que yo no existía.
-Lo mejor es que no lo haga enojar - bromeo Emma - y bueno espero que Ley no tarde mucho en salir.
Y sin más tomó mi mano, ante ese simple contacto la molestia desapareció, enserio que Emma podía hacer conmigo lo que se le viniera en gana y yo no haría nada para evitarlo, enserio que me tenía en sus manos y parecía que no le importaba en lo más mínimo.
-Creo que me debes mi beso de los buenos días - repuso deteniéndose antes de subir al carro.
-Pero antes debes decirme ¿Qué hacía Nahuel en tu casa? - fingí enojo, ya que ahora me estaba muriendo de ganas de besarla, pero tenía que resistir.
-Pues Lele se quedo en mi casa - entrelazo su mano con la mía - y bueno ayer en la noche, quedo que él pasaría por ella y eso es todo.
-¿Por qué iba a pasar por ella? - eleve una ceja, y mi novia rió suavemente.
-Ustedes los hombres, son unos despistados sin remedio - y mientras jugaba con nuestras manos - pues que a Nahuel le gusta mi prima, y bueno está intentando conquistarla.
-Siempre creí que le gustaba Camille - conteste tranquilamente.
-¿Camille? - repitió con una media sonrisa - no todas las personas con las que salgas, Nahuel va querer quitártelas.
-Bueno eso no importa - pose mis manos en su cintura - mientras no te quiera a ti, porque entonces tendremos problemas, porque tú eres la única que me importan y no pienso perderte por nadie.
-Siempre logras que me sonroje - me reprocho.
Solo la bese, antes de abrirle la puerta y por fin dirigirnos a la escuela. En cuanto puse en marcha el auto, ella encendió la radio y comenzó a buscar la estación que más le gustará.
-He estado pensando
- dijo de pronto.
-¿En qué? - cuestione suavemente.
-En qué debo hacer algo, para que Nahuel y Leyna, por fin terminen de novios - respondió con tranquilidad.
-Supongo que debo apoyarte - ante aquello me mando una mirada asesina - quise decir que te apoyo.
-Eso era lo que esperaba - me espeto, solté un suspiro, tratando de recordar los consejos de Stefan.
-¿Qué es lo que piensas hacer? - tratando de que apartara de su mente, la molestia.
-¿Qué te parece un fin de semana en el rancho del abuelo? - no entendía, pero asentí - podemos invitar a todos los chicos, y que no parezca que es un plan con maña.
-Y si no te molesta ¿Eso de que va a servir? - cuestione, mientras me estacionaba.
-¿Alguna vez te dije que Leyna es demasiado miedosa? - enserio que mi novia estaba bastante loquita.
-No entiendo - susurre - pero supongo, que me tendrás que explicar.
-Creo que sí - me sonrió - pero ahora es mejor que vayamos a clase.
No respondí, simplemente baje del auto y camine hacia su lado, para abrirle y le ofrecí mi mano, la cual tomo y antes de salir soltó un suspiro, creo que aquí venía el momento de caminar como novios y me sentía un tanto extraño, ya que no muchas veces había hecho esto.
Sin soltar su mano, caminamos hacia el salón de Cálculo que era nuestra primera clase, sentía la mirada de varias personas sobre nosotros, pero trate de alejar mi mente de ello.
-Así que por una Cullen terminaste cambiándome - Renesmee se había colocado frente a nosotros - pero al menos creí, que esta vez sí tendrías el valor de pedírselo a Leyna y no de utilizar a la tarada y loca de su prima.
-Basta - le pedí - Emma es mi novia, y por favor déjala en paz.
-¿Por qué no le dices, que solo sales con ella, para que Leyna se fije en ti? - Emma se soltó de mi agarre y se enfrento a Renesmee - él nunca va a quererte a ti, porque siempre va desear a tu prima.
-Sé que Jacob la primera vez que me pidió que saliera con él, solo fue para tratar de que Leyna lo notará - ante aquello abrí los ojos sorprendido.
-Entonces, ¿te gusta ser su juguete? - le sonrió burlona - ¿ser el reemplazo de Leyna Hale?
-Dímelo tú - le espeto - después de todo, siempre supiste que no te quería, que solo salía contigo, porque no quería lastimarte, siempre te ha visto como su amiga.
-¿Crees que a ti te ve como una chica? - enserio que esto estaba llegando un poco lejos.
-Debo ir a clase - de nuevo tomo mi mano - y no deseo pelear contigo, creo que ya lo hemos hecho demasiado.
Y sin esperar respuesta me jalo hacia el salón, pero en ese momento Renesmee se abalanzo sobre Emma, y solo porque la llevaba de la mano no se golpeo la cara contra el suelo, pero antes de que pudiera reaccionar, la tomo del cabello.
-Me las vas a pagar
- gruño.
Y antes de que pudiera soltarle el primer golpe, logre detenerla, pero recibí su golpe, parecía una loca.
-Te voy a matar - estaba histérica.
-Odio que siempre me golpes sin razón alguna - Emma la observo fríamente.
-Me lo quitaste - estaba fuera de sí, estaba recibiendo yo todos los golpes - Jake, es lo único que me importa.
-Basta, Ness - susurre - enserio lo siento, pero yo quiero a Emma, y necesito que lo entiendas y la dejes en paz, si alguien es culpable de lo que está pasando soy yo, ya que me enamore de ella y ni siquiera cuando sentí algo por Ley se compara con lo siento por Emma.
En ese momento se soltó de mi agarre y sin más desapareció del lugar, en cuanto aquello paso, sentí los brazos de mi novia alrededor de mi cintura y yo le acaricie el cabello tratando de tranquilizarla.
-Ya no sientes nada por Leyna ¿verdad? - susurro, ante aquella pregunta, la separe de mí y le tome la barbilla para que me viera a los ojos.
-Sé que no debí haberte utilizado, la primera vez - dije suavemente - pero debemos ver que tú tampoco, saliste conmigo por mi lindo rostro -ante aquello sonrió levemente - pero como le dije a Renesmee, ni lo que sentí por Leyna es tan fuerte como esto que siento por ti, jamás me había importado perder a ninguna chica, pero a ti Emma te quiero por siempre en ella, y ya te lo había dicho no pienso perderte.
Antes de lo imaginado, rodeo de nuevo mi cuello y me inclino, aunque aun así quedaba un poco alto para ella, sonreí ante aquello.
-No es gracioso - me espeto - así que ahora, quiero besar a mi novio y debido a mi estatura no puedo.
-Para mí tu tamaño está perfecto - susurre, mientras me inclinaba para poder besarla.
Apenas estaba comenzando a profundizar el beso, cuando escuche que alguien carraspeaba detrás de nosotros, así que un tanto molesto me separé de mi novia.
-Creo que debemos ir a clase - comento Leyna que nos observaba con una media sonrisa - además, Emma no es buena para Cálculo, como para que además pierda la clase.
-Ya vamos - dije secamente, mientras tomaba la mano de mi novia y la guiaba hacia el salón de Cálculo.
No hubo palabras, de hecho en cuanto llegamos al salón, claro después de que el profesor nos hubiera dejado tarea extra por el retraso, cada uno se sentó en lados opuestos del salón y eso se debía a que yo no tenía mucha concentración con mi Ojitos a mi lado; en verdad Emma me había hecho un imbécil.
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