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Historia 60708 — capítulo 2
Secreto
**CÁPITULO 2:**Un viaje no querido
Me encontraba acostada en la cama recordando el beso de Luis, sonrojada, de repente un rayo de luz me llego a la cara. Mire mi reloj de la mesita y suspire. Era hora de levantarse y terminar de coger las maletas para irnos a Tokio. Me levante perezosamente de la cama, algo inusual en mi, y me dirige al pasillo para bajar a la cocina y preparar mi desayuno. Por el silencio que había era porque no había nadie despierto, como siempre que me levantaba a las 6. La cocina estaba a oscuras, pero yo no encendí la luz y empecé hacer unas tostadas, bocadillos, pelar fruta y zumos para toda la familia. Los rayos de luz que entraban por la ventana dejaba más claridad que al principio y sin darme cuenta ya estaba bajando toda la familia: mi hermano Alex en un pijama de rayas azules; mi hermana Cristina, de pelo negro y ojos marrones, en un pijama de Snoopy; mi madre Marian (María de los Ángeles), igual a mi hermana, en un camisón lila; mi padre José Antonio, igual a mi hermano, en un pijama rojo y negro; mi abuelo Marc (Marcelino), igual a mi madre y a mi hermana, en un pijama verde oscuro y mi abuela Getru (Getrudes), de pelo negro y ojos grises, en un camisón blanco. Al verles yo sonreí y les invite a sentarse conmigo. El desayuno fue alegre para todos menos para mí. Yo no quería irme ahora más que antes, ahora que sabía que Luis me amaba. Terminamos de desayunar y yo dije que yo fregaría los platos mientras los demás se vestían. Ha regañadientes me dejaron pero porque había organizado todo la noche anterior. Mientras fregaba los platos cantaba una pequeña canción de cuna que me gustaba.
Cuando tengo frío y solitario en el interior Debajo de la bóveda celeste Yo deseo a una estrella, no importa dónde usted está Sin embargo, cerca o lejos, sólo para verte esta noche Completamente solo, sin ningún lugar donde esconderse Allá arriba el mundo oh tan alta Espero y rezo para que algún día, aunque estés lejos Que usted se sentirá lo mismo que hago cada noche
- Coro * Te amo bebé, sé que siempre se Mientras yo viva, voy a estar aquí para ti Y tal vez algún día, te dices que me amas, también La manera Te quiero, no hay nada que no haré
No hay palabras para describir cada vez Lo que siento no puedo disimular Pero nunca sabrás cuánto Te quiero tanto Y yo siempre le son tan caros hasta el final de los tiempos
- Coro * Te amo bebé, sé que siempre se Mientras yo viva, voy a estar aquí para ti Y tal vez algún día, te dices que me amas, también La manera Te quiero, no hay nada que no haré
Por encima del mundo oh tan alta Usted chispa y el brillo A solas con ningún lugar donde esconderse Oh celestial cielo
-
- Coro 3x
Te amo bebé, sé que siempre se Mientras yo viva, voy a estar aquí para ti Y tal vez algún día, te dices que me amas, también La manera Te quiero, no hay nada que no haré
Te amo bebé, sé que siempre se Mientras yo viva, voy a estar aquí para ti Y tal vez algún día, te dices que me amas, también La manera Te quiero, no hay nada que no haré
Te amo bebé, sé que siempre se Mientras yo viva, voy a estar aquí para ti Y tal vez algún día, te dices que me amas, también La manera Te quiero, no hay nada que no haré
Cuando termine de cantar ya había terminado de fregar y recoger la cocina. Sonreí orgullosa de mi trabajo y subía a mi habitación para quitarme el camisón y ponerme ropa para el viaje. "Mi habitación" era la que mis abuelos tenían reservada en su casa para mi, era muy bonita. Me fui quitando y poniendo ropa, para al final mirarme en un espejo. En el espejo resaltaba una figura de una niña de 13 años aunque era muy alta (1.68m), de tez más blanca de la cera, ojos grandes verdes, pelo largo ondulado y dorado, recogido en un hermoso quiqui atado por un lazo rojo sangre, llevaba una minifalda roja con volantes, un jersey de cuello alto blanco y una chaqueta gris atada por un lazo en la parte del cuello rojo, unos calcetines altos hasta un poco más de las rodillas grises y unos zapatos negros. Estaba arreglando el quiqui cuando…
-¡¡¡BBEELLÉÉNN!!! Baja ya que nos vamos-grito mi padre desde abajo.
-¡YA VOY!-grite y salí corriendo hacía la entrada.
En la calzada nos esperaban dos taxis que nos llevarían al aeropuerto en donde cogeríamos el avión a Tokio, el cual tardaba 6 horas en llegar allí. Yo entre en el primero con mi hermano y Luis…. "Espera ¿qué hace Luis aquí?"pensé y le mire.
-¿Qué haces aquí?-dije sonrojada.
-Despedirme de ti.-dijo sonriendo sonrojado mientras me abrazaba mis padres me dejan acompañarte si luego me vuelvo con mi hermana que viene con tus padres.-
-Ahhh.-dije solamente mientras ponía mi cabeza en su pecho.
El viaje pasó entre risas y bromas. Pero todo se acabo cuando llegamos al aeropuerto. Ya habíamos facturado todas las maletas y ya íbamos a montar. Era el momento de despedirme de Luis.
Mi familia y la hermana de Luis se alejaron un poco para darnos intimidad. Entonces le beso con dulzura.
-Creo que debería habértelo dicho antes.-dijo Luis poniendo su frente con la mía.
-Yo también.-dije y le abraze con fuerza.
Llevábamos unos dos minutos abrazados cuando nos separamos y me fui con mi familia para embarcar.
Me encontraba en el asiento de la ventanilla con mi hermano y mi hermana, delante estaban mis padres, miraba por la ventana con el cinturón abrochado. El avión fue despegando poco a poco y yo solo miraba el aeropuerto donde me había separada de mi amado Luis. Unas lágrimas furtivas salieron de mis ojos haciendo que empezara a llorar.
- Adiós España, adiós amigos, adiós familia, adiós amigos, adiós Luis…-sollozo mirando Madrid desde el aire.