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Historia 62064 — capítulo 1
Daniel Martínez era un niño que vivía con sus padres en un pequeño pueblo de Ávila. Era la noche del treinta y uno de octubre y toda la familia se había reunido para celebrarlo. Todos contaban sus historias de terror que con mucho esmero, habían preparado durante todo el año. Pero a Dani eso no le interesaba. Él quería más. Necesitaba más, por lo que decidió irse a su habitación con la excusa de que no se encontraba muy bien. Una vez allí empezó a pensar. "¿Qué puedo hacer en una noche como esta? Ya no me sirven las historias que no me dejaban dormir de pequeño" Y se le ocurrió una idea. El viernes su amigo David le había hablado sobre un edificio abandonado. Según le dijo su amigo, lo abandonaron porque la gente solía ver fantasmas y ocurrían cosas raras, pero nunca se llegó a descubrir qué o quién hacía esas cosas. Preparó su mochila con dos linternas y un buen abrigo, pues hacía frío. Salió de casa sin ser visto y se encaminó a la calle de Juan Pablo II, calle en la que se encontraba ese misteriosos edificio. Curiosamente, había algunas luces que se apagaban y encendían constantemente, pero Dani no le dio importancia, pues eso pasaba a menudo en un pueblo como aquel. La puerta del edificio era de madera maciza, pero ya apenas quedaba nada, pues todo se lo habían comido las termitas. Avanzó sigilosamente por el tétrico edificio. Subió al primer piso y vio una pintada en color rojo.-Sangre- Susurró el chico. "VENGANZA".Esa palabra estaba escrita en la pared con letras mayúsculas. Subió al segundo piso y también vio otra pintada, y más manchas de sangre. Esta vez ponía:"AL FINAL SATANÁS DOMINARÁ EL MUNDO, NADIE PODRÁ HUIR"También escrito en mayúsculas. Dani empezaba a tener miedo. Esas palabras juraban venganza, dolor y...Muerte. Subió al sexto piso y uno de ellos le llamó la atención. El número del piso era 666. Dani abrió la puerta que ya estaba entreabierta y empezó a mirar. Entró en un pequeño cuarto en el que había una cama y un escritorio. Un montón de fotos estaban esparcidas por la mesa. En ellas se veía órganos de niños, mujeres ahorcadas con los ojos abiertos, hombres cortados en pequeños trozos... Apenas se les podía distinguir. Pero una foto en particular le llamó la atención. Era él con David. Detrás ponía: "Sólo faltabas tú. Te estábamos esperando". Unos suaves susurros llegaron hasta sus oídos, como niñas cantando bajito, y Dani echó a correr hasta la salida. Quiso abrir la puerta pero esta, repentinamente, ya no estaba comida por las termitas, es más era de hierro.Dani empezó a gritar que lo sacaran de ahí, pero parecía que nadie escuchaba sus súplicas.Derrotado, quiso salir por una de las ventanas, pero estaban selladas por fuera.-Nunca podrás huir.Una voz aterciopelada hizo que a Dani se le erizasen los pelos de la nuca. Se dio lentamente la vuelta y un hombre con una capucha y un traje negro se le acercaba con un cuchillos de carnicero. Él intentó huir de allí, pero la misteriosa sombra le cogió. Un cuchillazo, un grito y manchas de sangre dieron por finalizada la terrible noche del treinta y uno de octubre de dos mil diez. Algunos dicen que el espíritu de Dani sigue en la casa, atrayendo con su promesas a otros niños cada noche del treinta y uno de octubre, para así poderles hacerles lo que le hicieron a él, peor lo único que se sabe con certeza es que cada año, la noche de Halloween, un niño muere en la habitación 666.