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Historia 62156 — capítulo 1
Arrugó otra hoja de papel y lanzo la pluma contra la pared, revolvió su cabello sintiéndose frustrado, se levantó de la silla con tal brusquedad que esta cayó al suelo con gran estrepito.
— ¡No puedo creer que no pueda escribir ni una mierda!—gritó, furioso— ¡ni una puta oración, ni una!—pateó la silla con fuerza, lastimándose el pie— ¡maldita sea!—se sentó en el suelo y se quito el zapato para tener acceso al pie herido—mi cerebro murió—un suspiro de frustración salió de sus labios—daría la vida por un poco de inspiración—
Se levantó y fue hasta su librero, saco libros de Borges, Bécquer, Rainer, Twain, Tolkien, Rice, entre muchos otros grandes, los hojeaba buscando entre las páginas un poco de inspiración, pero al no encontrarla los libros terminaban tirados en la alfombra ¿Qué acaso no tenia madera de escritor? Y una mierda que si, le apasionaba, le fascinaba, para el escribir se había vuelto una forma de vida pero simplemente no encontraba la maldita inspiración.
La inspiración. Su amiga y confidente, su amante secreta, escurridiza como una puta a la que no se le encuentra dos veces en la misma esquina, una adición a la que no tienes acceso pero la deseas, la añoras y sufres cada día alejado de ella, por la que darías todo, tan dulce su presencia en tu mente y el aire y tan amarga su ausencia, maldita y bendita inspiración.
El joven muchacho levantó la vieja silla que antes había pateado, la acomodó junto al librero para llegar a los estantes más altos, sacaba libros viejos y llenos de polvo y los hojeaba sin mucho interés, para luego lanzarlos al piso del viejo apartamento, buscaba entre las paginas amarillentas un poco de inspiración, como un muerto de hambre en busca de las ultimas sobras de pan, pero no había nada, se puso e puntillas para alcanzar el estante más alto, encontró un viejo libro de piel rojiza, paginas amarillentas y símbolos extraños marcados a fuego en la caratula, jamás había visto ese libro.
Con un soplo una gran nube de polvo se formo justo frente de él, tosió un poco y bajo de la silla, se sentó en ella y abrió el libro con autentica curiosidad.En e había escritos símbolos aun más extraños que los de la portada.
"Ojala y fueran la clave de la inspiración" pensó, y las hojas se movieron con el viento que provenía de la ventana que no recordaba haber abierto, quizá la tormenta lo hubiera hecho, miro la pagina en la que el libro estaba abierto, 435, otra vez aquellos símbolos desconocidos.
Paso su mano por la amarillenta pagina y los símbolos tomaron la forma de letras, comenzó a leer detenidamente, al parecer era las instrucciones para encontrar a la "Diabulus musa"
"Llámala….deséala….clama su nombre, sigue los pasos y ella a ti vendrá….."
Aquello era una completa locura, pero ya no tenía nada que perder, era un escritor frustrado, que vivía en un apartamento viejo, con unos cuantos muebles de segunda mano, hacer un rito estúpido escrito en un estúpido libro para gente ilusa no le quitaría nada, así que siguió los pasos uno a uno….
—Buenas noches—susurró una voz en su oído, haciéndolo saltar en su lugar—¿llamaste, bombón?—la voz femenina a sus espaldas tenía un tono seductor, cargado de lujuria; el chico se dio la vuelta, asustado y amino hacia atrás hasta golpear el escritorio, frente a él estaba una hermosa mujer de cabello negro, rizado, piel morena y hermosa, labios rojos como el carmín al igual que su vestido con un gran escote que dejaba lucir su hermoso cuerpo y una apertura en la espalda que llegaba a la parte baja de la espina dorsal—mi nombre es Diabulus Musa, encantada—el muchacho solo podía observar a la hermosa dama, completamente paralizado, trago saliva con dificultad—¿en qué puedo servirte?—se sentó en una butaca de cuero, que había aparecido donde unos segundos antes estaba la silla, cruzó una pierna sobre la otra dejando lucir la piel de las torneadas piernas.
—Yo…yo no…—balbuceo el muchacho
— ¿Cuál es tu arte? ¿La pintura, la escultura, la escritura?—el chico volvió a tragar saliva—no puedes escribir ni media mierda—sonrió, mostrando los dientes como perlas de mar, el chico movió la cabeza en un gesto afirmativo—me lo imaginaba, tienes pinta de escritor, pero hay una forma para escribir de nuevo—
— ¿Cuál?—el chico se acerco a la mujer, de pronto había perdido el miedo a ella y se sentía atraído a la mujer
—Hacemos un trato—la sonrisa se torció en un gesto seductor, sacó un pergamino de la nada y se lo mostro al muchacho—yo te doy toda la inspiración que quieras y cuando la quieras y tú me das algo a cambio—el muchacho miro ansioso el pergamino, su fuente de la eterna juventud, su piedra filosofal de la inspiración
— ¿Qué quieres?—preguntó ansioso, quería volver a sentir sus manos temblorosas, quería poder tomar el lápiz en sus dedos y que las paginas se llenaran de letras y palabras, oraciones, historias, quería volver a escribir y solo tenía que dar…
—Tu vida…—l mirada roja de la mujer se cruzo con la azul del muchacho, sintió un dulce olor llenar sus pulmones, las palabras le llegaron como un susurró lejano—no es mucho, cariño—la mujer camino hacia el moviéndose de manera sensual y provocativa—te daré la inspiración que buscas, tendrás una novela —su voz sonaba suave y gentil, llenaba de deseo al muchacho de ojos azules—y solo tienes que firmar—el suave aliento de ella le pego en la cara, aspiró el dulce olor y sin darse cuenta tomo la pluma de pavorreal y firmo el pergamino—perfecto—la mujer le quito la pluma y le pico el dedo
— ¡Auch!—
Una gota de sangre cayó en el pergamino, cerrando el trato con Diabulus Musa, el pergamino desapareció.
—Tienes un año—susurró la mujer y después desapareció entre llamas naranjas, la butaca volvió a ser la destartalada silla y la mente del chico se despejo, para después caer desmayado justo en medo de la sala, entre papeles arrugados y libros.
El sol golpeándole en el rostro lo despertó, había tenido el sueño más extraño del mundo, se levanto del suelo, pensando que quizá se había quedado dormido leyendo el libro de piel, pero al buscarlo este había desaparecido.
Sonrío. Había sido un sueño, solo eso y nada más, aunque habría sido genial tener inspiración eterna. Se sentó en la vieja silla frente al destartalado escritorio, tomo una pluma y papel y comenzó a escribir y a escribir y a escribir, parecía que su mano tenia vida propia, las ideas fluían como el agua de una fuente, paso las hojas una a una hasta crear un pequeño montón, sentía la mano acalambrada, pero nunca había escrito tanto y tan seguido.
Leyó sus escritos, ni un error de ortografía, ni un error de redacción, perfectoritmo, buen inicio, atrapante o al menos eso le parecía a él, tomo un descanso para comer algo y luego volvió a escribir…
Los días se convertían en semanas y las semanas en meses, las palabras se volvían oraciones, las oraciones párrafos y estos se volvían textos, después de cinco meses trabajando ya tenía cuatro libros completos y ya los había llevado a una famosa editorial.
—Son obras maestras—dijo el director de la editorial, después de otros dos meses de haber llevado los manuscritos——tres partes, todas magnificas, debió llevarle años lograr algo como esto—
—Mi esfuerzo fue el necesario para que quedaran a mi gusto—dijo, sonriendo para sí mismo, el editor tomo los tres manuscritos y se los dio al chico— ¿cree que podrá publicarlas?—
— ¿Publicarlas?—dijo el hombre, sentándose tras el escritorio de caoba—les haría una película si pudiera, pero por ahora tendrás que conformarte con publicar los libros, pero no tardaran en caer las ofertas, te harás famoso—el muchacho sonrío—tus libros se venderán por todo el mundo—
Otro mes y los libros ya estaban en las estanterías, las ofertas llegaban por todos lados, las mujeres, el dinero, la fama y su vida pasada, el viejo y destartalado departamento, los viejos libros con hojas amarillentas quedaron en el olvido, todo…
Esa noche hacia un frío tremendo y llovía a cantaros, una extraña sensación de dejavú le recorrió el cuerpo, las hojas volaban y la lluvia caía a un ritmo veloz estrellándose contra la ventana, el escritor descansaba en su sillón italiano, bebiendo un vaso de vodka mientras miraba una película poco apta para menores en la televisión.
—Hola bombón—l vaso de vodka se estrello contra el suelo, mientras el escritor daba un brinco tremendo
— ¡Joder! ¿Cómo mierdas has entrado?—
—Estas muy cambiado y tu departamento… ¿Dónde está la vieja silla y el feo librero?—una figura femenina frente a él miraba el lugar con curiosidad, iba vestida con un vestido entallado de un negro azabache, los labios rojos resaltaban al igual que la escarlata mirada—pero se ve que disfrutas de la vida—sonrío
— ¡¿Quién cojones eres?! ¡¿Qué mierdas haces en mi departamento, como coño entraste?!—preguntó, buscando el móvil con la mirada, para llamar a seguridad
—Cariño ¿te has olvidado de mí?—los ojos rojos se clavaron en los azules—yo de ti no—el muchacho se quedo perdido en la mirada de la mujer mientras esta se acercaba moviéndose sensualmente—soy tu musa—su suave aliento le pego en el rostro y los rojos labios rosaron los suyos—teníamos un trato—saco un viejo pergamino y se lo mostró, en el vio su firma, junto a una mancha escarlata y entonces recordó "Tienes un año…"
Sintió un frio tremendo y el dolor escapó de su rostro mientras el miedo comenzaba a carcomerlo
—Vengo a cobrar tu parte—
—No…no quiero morir, te….te daré lo…lo que quieras—dijo el escritor, temblando como hoja—joyas, dinero, fama, lo…lo que quieras—la mujer rio
— ¿Crees que me interesan tus objetos mundanos? ¿Crees que puedes darme más fama de la que ya tengo?—los ojos de ella refulgieron con furia—yo sé lo que vale una vida, así que ¿vienes conmigo?—la mirada volvió a ser suave, pero el escritor estaba aterrado
—Da…dame un año más, por…por favor—
—Un trato es un trato—el escritor intento correr, alejarse de Diabulus musa, pero ella se movía más rápido, siempre estaba obstruyéndole el paso, acorralándolo—o siento, las letras pequeñas del contrato, pero la próxima vez…. ¡ups! No hay próxima vez—la mujer río con fuerza, su rostro comenzó a deformarse, su piel se volvió roja, su boca se desencajo mostrando una dentadura enorme y filosa que chorreaba saliva, el vestido quedo reducido a cenizas, era todo un demonio, los ojos lanzando chispas, una larga cola que terminaba en punta de flecha, el escritor se quedo paralizado, nunca habría imaginado algo tan horrendo, ni en sus peores pesadillas, ni en los cuentos más aterradores había visto algo tan monstruoso.
— ¡MORIRAS!—escupió con voz tétrica y ronca, cargada de odio, el aliento del demonio olía como cadáveres acumulados, una pluma de águila salió volando desde la mano de la antes mujer y le dio directo en el cuello al escritor, el hombre ahogo un grito mientras la sangre comenzaba a emanar como si de una fuente se tratase….
Escritor hallado muerto en su pent-house
Este viernes, 13 de octubre fue hallado muerto el escritor de los más populares best sellers de la actualidad, el joven genio, Robert Kiney de apenas 23 años de edad fue-según informes de la policía-apuñalado con un objeto punzante, en el cuello y en el torso con gran brutalidad, la policía está en busca del asesino….
Justo al lado del artículo una fotografía en la que se podía ver una inscripción hallada en la pared del departamento, hecha con la sangre de la víctima, la pulcra caligrafía decía:
La pluma, un arma más poderosa que la espada
D.M
En otro punto del mundo un guapo hombre aparecía junto a buna escritora de Potterfics…
—¿Quieres inspiración? Podemos hacer un trato…—