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Historia 62242 — capítulo 1

H****abía llegado el día. El día en el que Rose Weasley había esperado ansiosamente, toda su vida. Estaba muy ansiosa, fascinada, emocionada. Tanto había esperado por ese día. Era su cumpleaños. A pesar de ser en el mes de mayo, y que faltaran como tres meses para que empiezen las clases en Hogwarts, Rose soñaba con que su carta llegará ese día. Cada vez que sus padres y tíos le contaban todas las aventuras que habían tenido en Hogwarts, y como era la cosa en este colegio de magia y hechicería, las ganas de Rose de entrar al colegio cada vez eran mas altas.

Toda la casa Weasley estaba adornada; en las paredes, se encontraban galleons pintados y pegados en papel muggle, mini escobitas volando por los aires, enormes fuentes de vidrio repleta de dulces de Honeydukes, canastas que colgaban del techo con vasos con jugo de calabaza y una mesa repleta de cromos de ranas de chocolate…

Ese día, Rose cumpliría 11 años, vestía con un hermoso vestido rojo hasta las rodillas y estaba muy segura, que recibiría, ese mismo dia, la carta de Hogwarts, la carta que por tanto tiempo había esperado.

Tocó la puerta. Hermione, la madre de Rose y Hugo, corrió hacia ella. La abrió. Primero entraron los abuelos de Rose y Hugo, Molly y Arthur. Molly besó a Rose en las dos mejillas, la abrazo fuertemente y le dijo con ternura "!Feliz cumpleaños, querida Rose!". Luego pasaron sus tíos: Harry y Ginny (Por la cual, habia vuelto a besar y abrazar fuertemente a Rose), Fleur y Bill, George y Angelina y Percy y Audrey. Al final de todo, Rose recibió a sus primos; Lily Luna, James Sirius, Albus Severus, Roxanne, Fred, Lucy, Molly, Victorie y Ted Lupin, hijo de Remus Lupin y Nymphadora Tonks, Rose ni ninguno de sus primos los habían conocido, ya que habían muerto durante una batalla, llamada "Batalla de Hogwarts", que una vez su abuelo Arthur había nombrado, hace mucho tiempo, en una Navidad.

Todos se habían sentado. Habían dos mesas; una para los adultos y otra para los menores. James Sirius le había rogado a sus padres, Harry y Ginny, a sentarse en la mesa de los adultos, pero estos se negaron por completo. Al final de todo, James Sirius, rendido de tanto rogar, se sento en la mesa de los menores.

- ¡Espero que hoy llegue tu carta de Hogwarts! Dijo Lucy a Rosie ¡A mi ya me la han entregado! Pero todavía no eh entrado a Hogwarts, empiezan el primero de septiembre las clases, a proposito, mi mamá ya ah enviado una lechuza a Hogwarts para la vacante, ¡Hay que enviarla antes del 31 de julio! Igualmente falta como un mes y medio para el 31 de julio

- ¡Sí, me lo contó mi tía Ginny sobre el primer día y el día en el que hay que enviar la lechuza! Aunque estoy algo nerviosa ¡Mira si no me envian la carta para antes del 31 de juio! ¡Me muero! ¡Espere tanto tiempo…!

- ¡No te preocupes por eso, Rosie! Saltó Roxanne - ¡La carta te llegará, lo mas pronto posible! Quedan muchos días para el 31 de julio, ¡No hay de que preocuparse!

Siguieron comiendo, riendo y charlando. Todos se estaban divertiendo demasiado, y mas Rose. Tanta era la diversión, que por un momento, Rose olvido el tema de Hogwarts, y su carta. James Sirius contaba chistes y anecdotas de el y sus amigos en Hogwarts. Albus Severus, Fred y Roxanne reían alocadamente. Lily Luna, Lucy y Molly lo hacían pero muy timidamente, y Victorie y Ted, también reían, solo que estaban muy ruborizados ambos, obviamente porque se sentaban al lado y tenían sus manos unidas debajo de la mesa, y sus vistas se cruzaban, a menudo.

Había llegado el momento de soplar las velitas. Rose contemplaba con una tierna sonrisa en su cara las velitas en forma de dos unos, que formaban en numero once, de color rosa claro. Su torta era de dulce de leche, frutillas y crema. Tal cual la había pedido Rose.

Las dos mesas se habían convertido en una. Era larga, con un mantel blanco a lo largo. Había pequeños potes rosas y violetas desparramados por toda la mesa con dulces de Honeydukes. Vasos con divertidos sorbetes en forma de corazones y estrellas de diferentes colores fluor con jugo de calabaza y cerveza de manteca adentro. Toda la decoración era la misma de antes que llegaran los invitados. Brindaron por ella, Rose soplo las velitas…

Una fuerte ráfaga de viento entro por la ventana. En una milesima de segundo, una lechuza de color marrón entro embalada por la ventana. Esta se estalló contra la torta. Rose se sobresaltó, al igual que su hermano Hugo que se encontraba aferrado a su brazo izquierdo, observando. La lechuza se incorporó, agitó sus alas, estaba repleta de crema y dulce de leche, se podía disferenciar aun sus plumas marrones, y su pecho de un marrón mas claro, sus ojos eran completamente amarillos, de un amarillo muy brillante y vivo. Tenía una carta agarrada entre sus patas, que en ese momento, ella había recogido y la había agarrado con su pico. Rose se quedo atónita. La miraba con asombro. Tomó la carta que se encontraba en el pico de la lechuza. Esta ululó, giró su cabeza hacia la ventana y se fue volando.

Sus primos, sus tíos, sus abuelos, su hermano y sus padres se habian quedado quietos, inmoviles, contemplando a Rose y a la carta que tenía en sus manos, que temblaban. Rose abrió la carta temblorosa, saco el papel que tenía adentro. Pudo distinguir que no era un papel muggle, sino un pergamino, ya que su tío Harry se los había  descripto, dos semanas antes, y este era similar a la descripción. Rose se quedo mirando la carta, su vista se había nublado, pero distinguía que algo había escrito, algo mas de tres renglones. Sacudió la cabeza, muy rapidamente. Rose se encontraba entre nerviosa y ansiosa ¿Habia llegado el momento? ¿Era esa la carta que tanto esperaba? Tenía que sacarse la duda de inmediato.

Se puso la carta en frente de sus ojos, abrió la boca, estaba completamente seca. Tomó aire, y la leyo en voz alta:

Querida señora Weasley:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista de equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente,

Minerva McGonagall.

Directora.

Rose se había quedado completamente perpleja. ¿Había leído bien? Se quedo contemplando nuevamente la carta, y la leyo nuevamente para ella misma.

-¡Felicidades Rosie! Chilló Hermione

Todos se avalanzaron hacia ella. Rose sonreía. Todos la besaban en la mejilla, la abrazaban y le decian felicidades y suerte. Hermione se había alejado un poco y había entrelanzado sus manos, poniendosela en la pera. Desapareció por unos minutos.

Rose estaba completamente feliz ¡Al fin la carta! ¡Ese día era el indicado, no se había equivocado! Se sentó riendose, junto al lado de Lily Luna y Victorie. Sus demas primos se sentaron en frente y al lado de Lily Luna, Victorie y ella misma. Volvieron a charlar, a comer y a reírse.

La torta había quedado destrozada por el impacto de la lechuza sobre ella. Pero a Rose no le importaba (A Molly si, ya que había presenciado el duro trabajo de Hermione en cocinarla), ese día ya tenía todo lo que quería: a todos sus seres queridos juntos, sus 11 años y su carta de Hogwarts ¡Más perfecto ese sabado, imposible!

Llegaron las 12 de la noche. El reloj que contenían las caras de los hijos de Molly y Arthur Weasley, que ahora reposaba en la alacena blanca de la cocina, había tocado.

Todos se fueron despidiendo de Rose, y de sus padres y hermano. Los ultimos en irse fueron Harry, Ginny, Lily Luna, James Sirius y Albus Severus.

- Rosie, te invito a ir conmigo al Callejón Diagon, para comprar todos tus utiles para tu primer día en Hogwarts ¿Qué decís? Le propuso amablemente Harry Potter

Rose se lo quedó mirando con la boca abierta, no sabía que decir. Miró a su padre, este asintió.

- ¡Claro que sí, Harry! Gritó de felicidad Rose, y abrazó a Harry

Ginny se rió, mirandola con ternura. Ron la observaba, junto a Hugo, con las manos detrás de la espalda. Rose se despegó de Harry. Esta observo los brillantes ojos verdes de su tío.

Harry, Ginny y sus hijos, volvieron a saludar. De repente, había vuelto Hermione. Se dieron la media vuelta y se fueron hacia su casa.

Rose le contó a Hermione la propuesta de su tío Harry. Hermione se puso muy contenta y le dijo:

  • ¡Obviamente que podes ir al Callejón Diagon con Harry! Dijo Hermione con mucha felicidad

Rose saludó a sus padres y a su hermano Hugo. Se dio la media vuelta y se fue a dormir. ¡Que espectacular día!

Hermione fue directo hacia la mesa, repleta de dulces y vasos con jugo de calabaza, para ordenar todo. Ron la siguió. Hugo fue y se despidió de sus padres, Hermione lo despidió con un dulce "Dormí bien, corazón". Hugo subió las escaleras de la casa Weasley, abrió la puerta de su dormitorio y entro en ella.

Ron y Hermione se quedaron solos, con toda la casa adornada y una mesa repleta de dulces y vasos de jugo de calabaza. Ron se apoyo contra la mesa. Mientras Hermione levantaba todo.

- Estamos solos comentó con algo de picardía Ron

- Exactamente dijo Hermione riendose

Ron se dio vuelta y comenzo a ayudar a Hermione a levantar la mesa.

- Rosie la pasó muy bien ¿No crees?

- Si, la ví muy contenta dijo Hermione

- Estoy muy feliz que nuestro amigo Harry la halla invitado a ir al Callejón Diagon con el a comprar las cosas de Hogwarts

- Si, verdaderamente, yo también estoy muy feliz, aunque creo que Harry se adelantó mucho al proponerle la invitación, faltan como tres meses dijo Hermione, sacando su varita mágica Sabias Ron, utilizemos mágia para ordenar todo esto

Hermione apuntó con su varita hacia los vasos y los platos sucios

- ¡Fregotego!

Los vasos y los platos se limpiaron y quedaron brillantes

-¡ Wingardium Levi o sa!

Hermione los condujo hasta una de las puertas de la alacena, que se abrió rapidamente. Volvio hacia las canastitas, con vasos ya limpios, hizo el mismo conjuro y los guió hasta otra puerta de la alacena.

Ron se la quedó observando. No sacó su varita mágica. En un minuto, Hermione se volvió hacia él, guardando su varita y emprolijandose. Se volvio a atar el pelo en un rodete. Miro a Ron y le dijo

- Voy a preparar té, mientras tanto, charlemos

Hermione se dirijió a la cocina. Ron se sento en una de las sillas, que antes se encontraban en uno de los costados de la larga mesa, que ahora era una mesa común y redonda, de madera de sauce.

- ¿Qué es lo que habías ido a hacer cuando Rosie había terminado de abrir la carta? Preguntó curiosamente Ron

Hermione se dio vuelta con dos tazas de porcelana con té. Las apoyo en la mesa y se sentó junto a Ron

- Había ido a enviar la carta de confirmacion de vacante para Hogwarts

- ¿Con cual lechuza? Dijo Ron, ya con un aire desesperado

- Con la tuya… Pigwedeon

- ¡Hermione, sabes que Pigwedeon ya esta muy anciana! ¡No quiero que le pase algo! ¡Además, hasta Hogwarts! ¡Es un camino demasiado largo para…!

- Ron, Ron, Ron, te preocupas demasiado dijo Hermione, agotada - Pigwedeon va a estar bien, regresará mañana, te lo aseguro dijo con una dulce sonrisa en su rostro

Ron miro el suelo, tomo la taza y dio un sorbo. Hermione lo imitó, tomo la taza y dio un sorbo con total delicadeza. La dejo en la mesa.

- Tengo sueño comentó Hermione, rompiendo el silencio - me iré a dormir

- De acuerdo, haré lo mismo dijo Ron

Ambos se levantaron de la mesa. Corrieron las sillas hacia la mesa. Hermione no se molestó en levantar las tazas. Ya era de noche. Lo único que querían en ese momento era dormir.