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Historia 62846 — capítulo 1
Error en Gringotts (?)
Se preguntaba por qué, de todos, él tenía que encargarse de eso. Pero lo hacía porque no tenía otra alternativa.
Hacía el trabajo sucio de Lucius Malfoy. Todo el bendito tiempo.
Con una sonrisa, Draco admiraba Gringotts. Además de que, su cámara, era mucho más grande lo que había creído antes. Sus padres, juntos, reunían más dinero de lo que muchos podrían imaginar.
Y sin embargo, no era solo el dinero en sí. Sino que siendo hijo único, no tenía nada que compartir. Estaba bastante bien. Recibía la atención que acarreaba y no tenía que distribuir sus cosas equitativamente.
Pero ese día, Snape no había ido por el dinero. Había ido por algo que estaba muy bien guardado dentro de la cámara y que solo Draco, en representación de su padre, podía sacar de allí.
Una cuestión importante para el señor tenebroso. Nadie cuestionaba sus métodos ni le indicaba qué hacer o no. Su palabra era ley.
— ¿Su nombre? Dijo un pequeño elfo y Snape ladeó la cabeza hacia Draco. lo miró con un suspiro suave. ¿Por qué todos los Malfoy tenían que exudar grandeza? ¿Es que no conocían la humildad?
Pedía milagros.
— Draco Malfoy. Malfoy— dijo, recalcando aquellas palabras con mucha felicidad. El elfo asintió, mirándolo a través de sus enormes gafas.
Aquel pequeño ser, se bajó del podium en el que se había subido y con una sonrisa caminó a traves de aquellos antiguos pasajes, hasta una canal. Allí, los esperaba una embarcación pequeña, iluminada apenas por un farol.
— Suban, por favor.
Draco fue el primero en subirse y Snape le siguió. Con una sonrisa de autosuficiencia; Draco observaba las puertas de su cámara y como se eregían ante él. Draco bajó de un salto, mientras Snape tomaba el pequeño farol y lo hacía oscilar frente a ellos. El joven tenía la llave de la cámara entre sus manos y pensaba abrirla.
Introdujo la llave y trató de hacerla girar, pero esta jamás funcionó. Severus comenzaba a impacientarse. El elfo pensaba retirarse, pero Draco seguía sin poder abrir la cámara. Realmente extraño. Ellos nunca se equivocaban de llave.
— Oiga... se equivocó y me dio la llave que no es. ¡Tenemos que regresar!
El elfo se acomodó las gafas y negó con la cabeza, caminando hacia Draco. ¿Cómo podría ser que se había equivocado de llave? Nunca cometían errores. Eso era un irrespeto para su trabajo. Para su organización.
— Nosotros no nos equivocamos, niñito. Quizá no seas el dueño de esta cámara y por lo tanto, no puedes entrar en ella.
— ¡Por supuesto que lo soy!— chistó Draco y aquel elfo lo miró, mientras él parecía armar un berrinche.
— ¿Y quién dice que lo seas? Si tu apellido es Malfoy, entonces deberías poder entrar aquí. ¿Por qué no puedes?
Severus se preguntó lo mismo y se dieron muchas teorías locas en su cabeza. Todas ellas comenzaban a carecer de sentido y resultaban muy graciosas.
— ¡Yo soy un Malfoy!
— Pues si no puedes entrar en la cámara, entonces eres todo menos eso. Eres todo menos un Malfoy.
Y entonces... había algo que Severus Snape, tenía que descubrir.