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Sigues aquí — capítulo 13

Un día más que se iba, y a pesar del tiempo la herida no quería cerrar, seguía doliendo tanto como el primer día, aun no había noche que no llorará y que ahora Thomas que me había hecho su socia en un restaurante que ni siquiera sabía como habíamos llegado aquello, pero ahora era mi confidente.

De hecho era el único que no me decía nada, cada vez que comenzaba a llorar, simplemente me consolaba. Sé que había dicho que lo iba a olvidar, pero no puedo, lo he intentado por todos los medios, he tenido varias citas, gracias a Marian.

Los cuales siempre termino comparando con Pat, y bueno como comenzar una relación con Richard, que es el único que se podría decir que es el único que hace feliz a mi hijo, de hecho casi todas las tardes pasa por él y bueno se comporta como su amigo.

Pero no puedo porque, la última vez que hubo algo entre nosotros, yo termine demasiado lastimada, con varias semanas encerrada sin querer hacer nada, solo estudiando tratando de alejar de mi mente todos los recuerdos que tenía por él, de hecho creo que comencé a ver de nuevo la luz, cuando Pat me besó, después de cuatro meses de haber regresado a la Universidad y seis de haber terminado con Richard.

Estaba en la biblioteca, haciendo todos los trabajos que pudiera para no pensar en él, estaba tan metida en la lectura, que no escuche llegar a Patrick.

-*¿Qué haces?

  • me asuste al escuchar su voz.*

-No te oí - susurre, mientras seguía con mi trabajo.

-*Renata

  • llamo suavemente - vamos, debes salir de esta depresión, me lastima verte así.*

-*Estoy bien

  • la voz monótona al decir esas palabras, simplemente decían que estaba mintiendo.*

-Ambos sabemos que eso no es cierto - me reprocho - entiendo, que te haya dolido la traición de Richard y Miranda, pero debes ver que hay muchos más hombres, que salir contigo sería un honor.

-¿Para qué también termine siendo dañada? - clave mi mirada en él - no, gracias.

-Tan - tomo mi mano - mírame - hice lo que me pidió, y antes de que pudiera decir algo, sentí sus labios sobre los míos, aunque solo fue un roce - déjame ayudarte, quiero sanar las heridas de tu alma y corazón, por favor.

-Pat - mi voz tembló - no soportaría, que me hicieras daño.

-Eso no va a pasar, - me sonrió levemente y acaricio mi mejilla - porque Te Amo, y lo único que deseo, es que me dejes demostrarte que el amor que siento por ti, no te lastimara.

-Tampoco quiero lastimarte - susurre.

-Lo harás si no me aceptas - me beso la frente - no me digas que no.

-No me has preguntado nada - comente con una media sonrisa.

-Renata ¿quieres ser mi novia? - pregunto con una sonrisa tierna.

-Sí - susurre.

Y ahora él no estaba, lo había amado, como jamás lo había hecho con Richard, me había ayudado a cerrar tantas heridas, y las que él había dejado, no había nadie que me ayudará a curarlas, porque Pat siempre había sido mi otra mitad, mi alma gemela; y ahora debía sufrir sola.

Abrí uno de los cajones de la oficina que Thomas me había dado, y observe el anillo de matrimonio y el de compromiso, cerré los ojos esperando que las lágrimas no salieran.

-Hola - ante la voz de Richard, deje ambos anillos en el cajón y sonreí.

-Hola - conteste, tratando de aparentar que todo estaba bien - ¿a qué debo el honor de tu visita?

-Venía a invitarte a comer, y ver si esta vez no me rechazas - hizo un gesto que me hizo sonreír.

-Muy bien - repuse, levantándome de la silla - ¿A dónde piensas invitarme?

-Pues hay un restaurante nuevo, que dicen que es bueno - comento con una media sonrisa - y bueno, quiero ir contigo.

No dije nada, solo me ofreció su brazo, y bueno así salimos de la oficina, pero una pregunta llego a mi mente ¿esto estaba bien? No estaba engañando a Patrick ¿cierto? Debía seguir con mi vida, pero no por eso debía tener una pareja.

Y no estaba buscando una, solo estaba saliendo con Richard como amigos, solo como eso y simplemente como amigos.

POV Christopher

Seguir sin memoria no era muy agradable, pero había decidido seguir con mi vida, con el nombre de Christopher Campbell, ahora me dedicaba a la carpintería, pues conseguir trabajo en una empresa, era bastante complicado, ya que al no tener papeles no te daban empleo.

-Chico - esa voz era de Steve, que se podría decir, que era como mi ángel guardián.

-¿Qué pasa? - pregunte, mientras seguía cortando la madera.

-Ya tengo tus papeles - me mostró un sobre - creo, que podrás dejar la carpintería, en lo cual debo decirte que no eres muy bueno.

-¿Enserio? - estaba emocionado, ya que como él decía la carpintería no era lo mío.

-Así es - me sonrió - ahora eres Christopher Andrew Campbell, trabajas en relaciones internacionales y tienes 32 años, no te has casado ni tienes hijos.

No dije nada, solo observe los papeles, estaba empezando una nueva vida, no sabía cómo hablaba varios idiomas, ni tampoco como sabía que yo debería estar en relaciones internacionales y sobre todo, no sabía porque el nombre de Andrew significará tanto en mi vida, pero algo me decía que una persona con ese nombre había sido importante.

-Gracias - le susurre.

-No es nada - comento con indiferencia.

Había conocido a Steve cuando había estado en el hospital, era paciente  y bueno cuando se dio cuenta de que no recordaba nada, a pesar de haber sido dado de alta no hubo un día que no fuera a verme y me ayudo en todo lo que pudo, de hecho me dio un techo y ahora me estaba dando la oportunidad de volver a empezar de nuevo.

Pero a pesar de no recordar nada, había unos ojos que veía siempre al dormir, unos enormes y bellos ojos miel, sabía que eran de mujer, pero no sabía de quien eran, y cada vez que despertaba el vacío se iba haciendo mayor, mi corazón dolía cada vez que despertaba.

-¿En qué piensas? - pregunto suavemente.

-Nada - mentí.

-Por favor Christopher, debes de dejar lo poco que te queda del pasado - dijo de manera seria - lo poco que tienes, no te ayuda ni a recordar, ni a seguir con tu vida, así que deja todo lo que creas que te ligué al pasado.

-Lo intento - repuse secamente - pero los ojos miel que veo en mis sueños, parecen querer que no los olvide, y cada vez muestran más tristeza, no sé qué hacer.

-En cuanto comiences a trabajar - su voz como siempre era serena - debes mantener tu cabeza ocupada en ello y así tus recuerdos se irán, te lo digo por experiencia.

No conteste, también sabía que había perdido a su familia en un incendio, y cuando me vio, dijo que le había recordado a su hijo y por eso me había ayudado tanto y además me había dado su apellido, creo que no tendría con que pagarle nada de lo que estaba haciendo por mí.

 Steve Campbell

Capitulo dedicado a:

nessiecullen

Zhere StAr De Black