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Historia 62914 — capítulo 3
Los alumnos de segundo en adelante ya habían llegado a la puerta de entrada del castillo. De lejos se podía apreciar los botes de primero que cruzaban el lago del calamar gigante. Hermione, Ron y Ginny veían algo sombríos a Harry que tenía con él una cara demasiado triste para sus gustos. Entraron e intentaron acercarse a Harry pero este parecía hacer todo lo posible para alejarse de ellos, algo que ninguno de sus dos mejores amigos entendía. Luna estaba tomada del brazo de Harry y de vez en cuando le dirigía una mirada de soslayo, que Harry respondía con una sonrisa triste que solo forzaba para que Luna no se preocupara. Todos se sentaron en sus mesas correspondientes. Luna despidió a Harry con un beso en la mejilla y se fue a sentar con su grupo de Ravenclaw. Harry tomó asiento solitario, junto a él se sentó Hermione y enfrente de ellos Ron con Ginny. Los tres lo miraron pero él solo miraba a la mesa de profesores. Había dos lugares vacíos en esa mesa, y Harry se preguntaba quien ocuparía este año el puesto de profesor de Defensa. Por otro lado el segundo asiento vacío, el no sabía de quien era hasta que con una rápida mirada divisó a todos los profesores. Sinistra profesora de Aritmancia, Flitwick de encantamientos, Snape de pociones, Trelawney de adivinación, Hagrid de cuidado, Sprout, Hooch. Quien era el que faltaba... Claro, había una persona que no estaba allí, ese era el profesor de duelo, el profesor White. Harry no pudo seguir mirando a los profesores debido a que la profesora McGonagall había entrado por la puerta del gran comedor seguida pro los alumnos de primer curso. Colocaron en el taburete al sombrero seleccionados que empezó a cantar una de las tantas canciones. Mientras que Harry pensaba y seguía pensando "¿Qué hubiera sido si yo fuera de Slytherin y no Grinffindor?" - Siempre se hacía la misma pregunta pero sin saber porqué ahora estaba más preocupado por esa respuesta que durante los últimos cinco años. Los aplausos de los alumnos lo sacó de su pensamientos. Pronto escuchó a la profesora McGonagall nombrar uno por uno a los nuevos estudiantes. Anboll, Sarah ¡Huffelpuff! - gritó el sombrero seleccionador. Ader, Martín. ¡Ravencaw! - La mesa de esa casa aplaudía con fuerza a la recién llegada, al igual que lo habían hecho la mesa de Huffelpuff. Bartey, florence ¡Grinfindor!
- La mesa de Harry gritaba de alegría. Harry oía a la profesora nombrar a los estudiantes que cada vez eran menos, para luego oír a las mesas gritar por la bienvenida de cada nuevo miembro. Wasten, Gregory ¡Grinfindor!
- Ese era el último. Ahora por fin podían comer he irse al cuarto, cerrar las cortinas y no ver a nadie hasta el día siguiente. Pero entonces el profesor Dumbledore se levantó y los murmullos que quedaban se desvanecieron enseguida. Bien venidos sean todos a un nuevo año escolar. Como todos los años tengo el deber de comunicarles que el bosque prohibido está, como su nombre lo dice, prohibido, para todos los alumnos. - con este comentario miró a la mesa de Grinfindor, específicamente al joven trío de esta casa. - por otro lado tengo el desafortunado deber de informarles que el profesor de duelo se ha retirado por lo que este año, los alumnos de sexto y séptimo tendrán a un reemplazante. También, este año intentaremos romper con la maldición de los profesores de Defensa de las Artes Oscuras. Tendemos como profesor de esta asignatura a alguien que la mayoría de ustedes conocen bien. Y ha aceptado nuestro ofrecimiento sin ningún problema. - Harry le dirigió una mirada a Snape, que mantenía una expresión nula en su rostro. El muchacho no sabía si estaba feliz o enfadado, como la mayoría de las veces. Pero cuando Dumbledore dijo que al profesor ya lo conocían rápidamente pensó en Snape. Era sabido que hacía más de cinco años que estaba persiguiendo el puesto, no cabía duda que esta vez lo había logrado. - Pero no se preocupen, que los van a conocer a partir de mañana. - El profesor ya se iba a sentar cuando la profesora McGonagall hizo un fuerte tosido para llamarle la atención y recordarle algo. - Por supuesto, casi lo olvido. Este año no se han enviado las cartas de los premios anuales, por diversas razones, por lo que seré yo quien lo diga, ahora. Es un verdadero honor, nombrar a estos dos premios anuales, desde hace ya veinte años que no se da un caso así. Por lo que, y lo repito, es un honor anunciar que los dos premios anuales de este año son dos estudiantes de Grinfindor. - La mesa comenzó a chillar de alegría acompañada por las mesas de Huffelpuff y Ravenclaw, aunque en menor medida. - pues sí, como iba diciendo, los premios anuales de este año son: la señorita Hermione Granger, y el señor Harry Potter.Harry no podía creer lo que estaba escuchando, él, Harry Potter, nombrado premio anual. Sin darse cuenta de lo que hacía se levantó logrando que todos los alumnos se callaran de manera casi instantánea. ¡NO! Eso es imposible. Yo no puedo ser premio anual, no... Harry, ¿que te sucede? - preguntaba Hermione junto a él, y tratando de bajarlo de la manga. Pero sus esfuerzos eran inútiles. ...No puede ser! No puedo permitir que la historia se repita, y usted parece que se empeñara en hacerlo pasar. - Harry cada vez levantaba más la voz, todos los alumnos se quedaron boquiabiertos. Menos Luna que sabía de que se trataba todo esto. Ella había estado estudiando la situación con Harry y descubrió que los abuelos de Harry, los padres de James, habían muerto cuando James era un pequeño quedando a cargo de su padrino y su padrino también falleció , con la misma edad que Harry, 15 años. Señor Potter le suplicaría que bajara la voz y se dirigiera al profesor Dumbledore con más respeto. - Harry miró a McGonagall y luego volvió la vista al director. Este miró a través de sus lentes en forma de luna y acto seguido se puso de pie. Señor Potter, le pediría que se acercara a mi oficina luego de la cena, o si lo prefiere ahora mismo. - Harry corrió la silla y girando en sus talones se encaminó a la puerta del gran comedor, atravesándola. Dumbledore miró firmemente a la puerta y se encaminó el también hacia ella. Antes de atravesarla se paró en seco y se volvió un minuto - Por favor que la cena comience. - Concluyó. Acto seguido las mesas se llenaron de comida do todo tipo.Eran las diez de la noche y Ron había decidido que ya era hora de ir a la cama. Saludó a Hermione y a Ginny y se encaminó las escaleras que llevaban al cuarto de sexto. Estaba seguro que no había nadie allí puesto que tanto Neville como Dean y Seamus aún estaban en la sala común platicando con Lavander y Parvatil. Al cerrar la puerta tras de sí pudo ver que algo se reflejaba desde la ventana, sin dudarlo dos veces encendió la luz y divisó a Harry allí sentado en el alfeizar. Ni siquiera se inmutó cuando Ron entró y menos cuando la luz fue encendida. Ya estoy harto de esto Harry. Así que vas a decirme que demonios fue todo eso en la cena. - pero Harry no contestó. Y eso lo ponía aún más nervioso. - Harry, te lo ruego, por favor. Ya no puedo verte así. ¿Sabes? Y Hermione y Ginny están igual que yo. Estamos desesperados. La verdad no hace falta estarlo. Yo estoy bien... Ya entiendo entonces todo eso, fue un espectáculo para entretener la noche ¿Verdad? Ya déjate de tus sarcasmos. Que no estoy para bromas. Por Merlín Harry ¿Y crees que yo si? La verdad es que hace mucho tiempo que estoy esperando que te desahogues conmigo pero al parecer no ha llegado el momento aún. Ron, no es eso. Es solo que... ¿Si? No puedo. Es difícil. No sabes por lo que tuve que pasar este verano. Pues si no me lo dices es imposible que lo sepas ¿Sabes? - Ron ya estaba perdiendo la paciencia con su mejor amigo. - es mejor que empieces ahora a decirme que te está pasando. Mejor tarde que nunca. No puedo Ron, es muy difícil. Mejor... mejor me voy a dormir. Hasta mañana. Si, como quieras. - Ron cerró las cortinas y casi al instante escuchó correr las de Harry, pero luego recapacitó. - No. Como quieras no. - Ron descorrió sus cortinas y las de Harry, encontrando a Harry con los ojos vidriosos. - ¿Te das cuenta? Parece que quisieras ser un mártir. Y te aseguro que no lo eres. Ahora vas a contarme lo que te sucede porque juro que te rompo la cara si me mientes. Y no me digas que no lo entendería por que no lo intentaste nunca. Ron... -Harry notó que su pelirrojo amigo se estaba poniendo colorado de la ira que le provocaba la impotencia de la situación. - Ron lo siento... - Harry se soltó de las manos de Ron que le sostenían los brazos e hizo lo que hacía tiempo estaba necesitando. Un gran abrazo por parte de su mejor amigo. Un poco de esperanza. Eso era lo único que necesitaba en ese momento. - Es un martirio. Mi vida es un martirio y ya no puedo más. De forma silenciosa Harry comenzó a liberar las lágrimas que tenía guardadas desde que su padrino había muerto frente a él. Ya hermano, tranquilízate. No creía que te impusiera tanto miedo. - Harry se soltó del abrazó y sonrió triste pero sincero. - ¿Mejor? Creo... Bien, estoy seguro que si me cuentas lo que sucedió este año, te sientas mejor. - Harry enarcó la ceja. - Es lo que siempre dice mi mamá. - Ese nuevo comentario logró arrancar una nueva sonrisa a Harry esta un poco más animada. - Ahora estás mejor. Bien soy todo oídos. - Harry comenzó el relato de todo lo que había sucedido desde que Sirius lo dejó. Estuve en la casa de Sirius con Remus, es demasiado triste. No soportaba más, así que llamé a Kreacher, y lo obligue a que se delatara a él mismo. Cuando por fin lo logré, después de unas dos o tres horas. Remus me pidió que me alejara del salón, que fuera a ver como estaba Buckbeak. Cuando regresé encontré a Remus salpicado de sangre, un hacha en la mano bañada de la misma y Kreacher en el piso en dos. "no te preocupes, nunca más podrá delatar a nadie ese maldito" me dijo. Y luego se acercó al retrato de la madre de Sirius y le susurró. "Ahora que tu hijo no está aquí no te queda nada, espero que puedas soportar sola el sufrimiento, por que es lo que te mereces, y espero que a partir de ahora permitas que te saquemos de este lugar porque sino sufrirás mas" la señora Black, se calló la boca y al instante dejó caer su cuadro. - Harry continuó relatado las cosas que pasado. Guao, nunca pensé que el profesor Lupin pudiera hacer eso. Tampoco yo. Pero así fue. Luego me dijo que todo lo que Sirius tenía era mío ahora. Incluyendo la casa de Grimmauld Place. Pero que por ahora era conveniente que me quedara en casa de mis tíos. Pero me dijo que cualquier cosa podía recurrir a él pro medio de la Señora Figg... ¿La señora que te cuida? Si, es una Squib. Raro, lo se. Lo descubrí el año pasado. En fin. Luego no quería hablar con nadie. Estaba aterrado, desprotegido. Solo en casa de mis tíos. Ya había estado con ellos durante quince años, pero no era lo mismo. Antes no sabía de existencia de Sirius, luego cuando lo conocí me vi salvado. Pero ahora me siento sumamente desprotegido, aún en Hogwarts es extraño de explicar. Me siento perdido. Además que están ustedes. Harry sabes que nosotros estamos para ayudarte. Ese es el problema. No puede hacerlo. Ya fue demasiado con lo del año pasado. Los metía todos en un verdadero aprieto. Casi los hago... casi los hago matar a todos. Todo por mi estúpido sentido de la aventura y el peligro... sin mencionar la curiosidad. Harry eso es parte de ti. Y no puedes hacer nada en contra de ello. Y respecto a nosotros. Estoy seguro que hablo por todos cuando digo que no debes preocuparte por nosotros. Sabemos que somos una carga para ti, por eso... ¿Por eso que? Por eso, hemos decidido. Practicar. No me mires así. Creemos oportuno reabrir el ED. ¿Qué te parece? Estoy seguro, en lo personal, que no es una mala idea. Además que podrás instruir no solo a nosotros sino que a otras personas que lo desean también. No. Y es definitivo. Recuerda en laque nos metimos con todo eso en quinto. Eso mi amigo fue por la tarada de... Dolores Jane Umbridge, Suprema inquisidora - esta ´ la ultima frase la dijo en tono burlón. Lo que hizo que Harry largara una pequeña risa. - Ahora, lo último, ¿qué te dijo Dumbledore? Ah eso... bueno. Primero me pidió que...FlashbackHarry, por favor siéntate. No hace falta profesor. Esto bien ¿Seguro? Como quieras, solo quiero que estés lo más cómodo posible. - Dumbledore se acomodó en su sillón y apoyó sus codos en el escritorio, y juntó la yema de sus dedos sobre su mentón. - Primero quiero que me digas como has estado Harry. Bien - fue l único que dijo Harry de forma cortante Me alegro. Déjame darte algo. Es tu regalo de cumpleaños. Lamente no habértelo dado antes. - Le acercó una caja del tamaño de una sandía madura. Harry lo tomó con algo de cuidado, nunca se podía saber que era lo que Dumbledore tramaba. Despacio levantó la tapa y se encontró allí algo que había visto solo una vez en su vida... una vasija de piedra poco profunda, con tallas muy raras alrededor del borde: eran runas y símbolos que Harry no conocía con exactitud. Un pensadero. - Dijo Harry mirando a Dumbledore. Así es. Un pensadero y es para ti. Creo que desde el año pasado has entendido lo que te dije en cuarto ¿Verdad? - Harry lo recordaba. "a veces me parece que tengo demasiados pensamientos y recuerdos en el cerebro" Creo... creo que si profesor. Pero esto no tiene nada que ver con lo de escogerme premio anual. Bueno, no. Otra vez estás en lo cierto Harry. No debió haberme elegido a mi. Me lo explico en cuarto con el tema de los prefectos. Eso es otro tema. Aunque está más relacionado. Verás. En ese año, no te habíamos elegido porque estábamos seguros que algo podía pasarte, tu sabes. Algunos de nosotros presentíamos la vuelta de Voldemort Harry. Pero él ya está aquí. No hay nada que hacer. Además todos conocemos tus ansias a lo desconocido, las aventuras, el peligro... y todo tipo de cosas. Pero debería estar preocupado por eso, no tan campante sabiendo que puedo hacer lo que se me plazca cuando se me plazca. Como salir del colegio e ir al ministerio a perseguir una "estúpida" profecía. Para empezar, esa no era una estúpida profecía como tu le dices. Segundo, si no tuvieras el premio lo harías de todos modos. Este premio anual solo te permito hacerlo sin observaciones con respecto a Flitch u otros profesores. Y tercero, esa profecía venía acompañada por otra que nadie conoce. En realidad está escondida en el colegio, pero nadie sabe donde. Sabes, tu padre y sus amigos eran bastante inteligentes cuando quieren serlo. James, encontró la profecía un día cuando había ido a visitar a su padrino a la sección de misterios. Se la sabía prácticamente de memoria al igual que Sirius. En fin, un día encontró la profecía y se la llevó. La trajo al colegio y la escondió. ¿Cómo sabe de ella y no sabe donde está? Eso es fácil. El día de la graduación de los Merodeadores, James me contó que había una profecía respecto a él, Lily y Voldemort. Pero nunca me dijo donde estaba escondida. Solo que un día volvería pro ella para que todo volviera a estar como antes.Fin de flashbackEntonces eso quiere decir que la segunda profecía está aquí. Eso parece Ron. Pero ahora quiero dormir si no te enfadas. En verdad estoy cansado. Si, no te preocupes por eso. Duerme. Mañana nos ingeniaremos pro descubrir donde está. - Harry cerró las cortinas de su cama un poco más tranquilo esa noche. Sin que Ron se diera cuenta, Harry se durmió con una verdadera sonrisa en su rostro
Mi autoestima esta por los suelos y la razón es que no me dan ningun comentario ademas hoy fui a los desfiles del 4 de noviembre y mis pies me estan matando. Bueno da igual Besos Andrea I. Nott De Malfoy