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Hermione... — capítulo 10
-Estoy muy orgullosa de ti. Todo ha terminado. Harry ha vencido a Voldemort.
Abrió los ojos y ahí estaba ella de nuevo.
-¿Enserio?- Dijo incorporándose. El suelo estaba frio y se dio cuenta de que aquella vez estaban en la biblioteca de Hogwarts. Se puso de pie y añadió-¿Por qué estamos aquí?
-Esta vez yo escogí el lugar.
Se volvió rápidamente a mirarla. Su voz estaba quebrada y tenia lagrimas en los ojos. Se olvidó de Voldemort y de Harry al instante.
Ron no podía estar más sorprendido.
-Estas… ¿Estás llorando?- Alcanzó a preguntar. Ella asintió con la cabeza y soltó un gritito ahogado, cubriéndose el rostro con las manos- Pero…Pero creí…creí que… ¡Tú no puedes mostrar sentimientos!
Hermione, aun llorando, se dejó caer en una de las sillas y empezó a llorar más fuerte y a temblar. Entonces, solo entonces, Ron lo supo. ¿Podía tocarla…?
Sintió que el corazón dejo de latirle y se acerco a donde estaba la chica vestida con el uniforme de Hogwarts.
Una vez que se arrodilló frente a ella, Hermione quito las manos de su rostro y, mordiéndose el labio, extendió la mano derecha y tocó la mejilla de Ron.
El mundo pareció acabarse con el simple rose de su piel.
Ron soltó un suspiro y tembló al contacto, cerrando los ojos por inercia. Se dejó acariciar el rostro, que Hermione recorría con la yema de los dedos… con ternura, tratando de guardar esa sensación para sus adentros… Aquello que se sentía como un cosquilleo y algo más, mientras la chica se deleitaba acariciando su rostro.
Aquellos dedos que ahora delineaban sus labios, resbalaban con suavidad por las mejillas, llenas de lágrimas y seguían la curva de sus cejas…
Tiempo después, no supo cuento, garró la mano que la chica tenía en su rostro y entrelazó los dedos con los de ella; abriendo los ojos, con lágrimas en ellos, aparto el enlace y besó el dorso de su delgada y fina mano una, dos, tres veces…Luego la miró a los ojos.
Si el mundo se había acabado con un roce de su piel…Ahora todo volvía a la vida con una mirada suya.
Esos ojos llenos de un brillo especial que pocas veces había visto, a pesar de estar ligeramente enrojecidos, le miraban con intensidad… Esos iris castaños, aquellos que resplandecían mientras leía o contaba los tres cubitos de azúcar que echaba a la tasa, ansiosa por beber su café por las mañanas, lo miraban anhelantes…
Y comprobó que ella también quería lo mismo que él.
Extendió la mano que tenia libre y ella la tomó. Ambos se pusieron de pie y Ron llevo las manos de ella, tan suaves como las recordaba, a su espalda. Luego, cuando ella lo abrazaba con fuerza, él mismo le acaricio el rostro, aquellas mejillas…Limpió sus lagrimas y después escondió la cabeza entre su cuello y el hombro.
Quería decir muchas cosas, pero tenía miedo de arruinar el momento. Sintió como una mano de ella dejaba su espalda y subía a su cabeza, enterrando los dedos entre su cabello… y la castaña sollozó con más fuerza que antes, soltando grititos ahogados.
Ron siempre había odiado que ella llorara, pero ahora, ese llanto le partía más el corazón que cualquier otro. Con cuidado, se separó un poco y la miró. Tenía el rostro lleno de lágrimas, la nariz roja y los ojos increíblemente hinchados. Su expresión estaba llena de dolor.
-No quería morir…
Ron no dijo nada.
-Yo quería una vida contigo, Ron-Le susurró con voz temblorosa, mirándolo con aquellos ojos canela, enrojecidos -Junto a ti…
Se quedo en blanco por unos momentos y comprendió que aquello que había salido de sus labios era una sentencia. Supo que si la conversación seguía por ese camino, las repercusiones a largo plazo serian insoportables. No podría vivir sabiendo que su vida estaría siempre incompleta sin ella a su lado. Tenía que evitarlo. Se conocía demasiado bien…
-No…-La soltó y se cubrió el rostro con las manos, alejándose de ella. Se limpio la nariz con la manga del suéter y con rabia quitó las lágrimas de las mejillas, dándole la espalda.
-Ron…-Sollozo ella acercándose y tocando su hombro.
-¡No!-Dijo medio gritando, medio sollozando, volviéndose hacia ella y quitando la mano de su hombro- No lo hagas mas difícil, Hermione-Dijo con dureza. Ella lo miró suplicante-No hables de tener una vida juntos…ni siquiera lo menciones. Eso es imposible…Nunca vamos a volver a estar juntos-La lagrimas se aglomeraron en sus ojos, pero luchó por no derramarlas- Yo despertare y jamás volveré a verte. Así que, vamos a despedirnos como los amigos que fuimos-Apretó los dientes, pero las lagrimas ya trazaban surcos por sus mejillas- Y siempre vamos a ser.
Hubo silencio, en los que ambos calmaban sus respiraciones…
-Está bien, Ron- Dijo con calma y sorbió un poco por la nariz. Se aparto las lagrimas del rostro y asintió con la cabeza-Puede que tengas razón, pero hay algo en lo que te equivocas- El pelirrojo, que se había limpiado las lagrimas también, la miró extrañado-Yo voy a estar contigo siempre…Aunque tú no lo quieras.
-No es que yo no quiera, no mal intérpretes las cosas-Salto enseguida- ¡Ese es justamente el problema, que yo quería pasar mi vida contigo, Hermione, casarnos, tener hi…!
-No hables de eso, Ron. Los amigos no hacen esas cosas-Apartó la vista de él y miró a los miles de libros que habían ahí-Me gustaría leer un poco Historia de Hogwarts, aprovechando que podemos. Ya sabes-Dijo y caminó hacia un pasillo, donde se perdió de vista, pero su voz siguió escuchándose- Para recordar viejos tiempos. ¡Oh, esta Quidditch atreves de los tiempos!...Leamos este también, nunca discutí contigo algunas dudas que tenia…
Cuando ella regresó a donde él estaba de pie, cargada de libros, se sentó en la silla más cercana y lo animó a sentarse. Luego empezó a leer en voz alta Historia de Hogwartsaunque más bien leía a destiempo, pues realmente se sabía el libro de memoria y sus ojos iban dos párrafos arriba de donde estaba escrito lo que recitaba.
-"…Y fue entonces cuando decidieron dejar de enseñar en casa de Hufflepuff y abrir una escuela que pudiera albergar a más niños…"
Dejó de poner atención en el segundo párrafo.
Parecía un sábado cualquiera en Hogwarts. Todos estarían afuera, en los jardines divirtiéndose, Harry quizá se abría ido con Ginny a algún lugar para estar solos y Hermione le habría pedido que fuera con ella a la biblioteca.
Si, podría ser real…Quizá se habría quedado dormido, aburrido de escuchar la historia del colegio y había tenido una pesadilla. Todo estaría tranquilo y callado, no había nadie en la biblioteca porque todos estarían fuera pasando un buen rato…solo a Hermione se le habría ocurrido ir a la librería, y él la había acompañado gustoso, pues quería estar con ella y verla estudiar.
Una sonrisa se dibujó en su rostro y se fue agrandando hasta que soltó una pequeña risa, dio un golpe a la mesa y Hermione volvió a mirarlo, extrañada.
Y la vio. La marca de cuchillo de Bellatrix en el cuello de la castaña. Todo se vino abajo, cual castillo de naipes explosivos.
-No sé qué te parece gracioso de los horribles castigos que les hacían cumplir a los alumnos anteriormente, Ron…
-No me parece gracioso, Hermione- Dijo mirando a otra parte- Estaba pensando en otra cosa…Puedes seguir con la lectura.
Y así lo hizo. El tiempo, como siempre, era muy impreciso en aquel lugar y por más que mirara a la ventana esperando ver el cielo oscurecer, solamente podía ver el sol poniéndose, con el cielo naranja enmarcándolo. Alternando recuerdos y vistas del presente, observó a Hermione leer, cosa que ella a amaba y él no estaba muy dispuesto a interrumpir.
Pasaron lo que a él le parecieron horas.
Cuando Hermione llegó al capítulo veintiséis, tuvo que aceptar que estaba aburrido de escuchar aquellas historias sobre Hogwarts, así que le sugirió hacer otra cosa.
-¿Cómo qué?-Preguntó irritada, con la vista aun en el libro.
-Pues…Podríamos ir a la sala común, o a Hogsmeade… No sé, pero ya me harte de escuchar esas tonterías sobre esta escuela. Tú decides donde quieres ir.
Hermione asintió con la cabeza y su expresión se ensombreció. Estuvo así unos segundos, luego tomó los libros y los regresó a su estante.
-Hay un lugar que siempre quise que vieras, y que amaría poder visitar de nuevo-Le dijo cuando regresó y cerró los ojos.
Ron miró, sorprendido como todo cambiaba y se transformaba en una sala de estar pequeña y acogedora…Y ahora estaba sentado en un sofá mullido, frente a una chimenea.
-Es la casa de…
-Mis padres-Terminó ella y suspiró, mientras se acercaba al inicio de unas escaleras- ¿No vienes?
Ron se puso de pie y la siguió hasta que llegaron al segundo piso, había seis puertas en el pasillo y Hermione se acerco a la segunda del lado izquierdo. Mientras entraban, Ron pudo ver un amplio salón con piso de madera, algunos estantes con libros y una pequeña mesa en un rincón alejado de la puerta.
-No vamos a leer otra vez, ¿Verdad?- Preguntó mientras ella cerraba la puerta y provoco risas en la castaña, por consiguiente, el rió también.
-No, vamos a divertirnos- Se acerco al fondo del salón y estuvo moviendo algo mientras le daba la espalda. Cuando se apartó, sonó música y ella se volvió sonriendo tímidamente-Siempre me imagine bailando contigo en este salón…-Se sonrojo.
Ron sintió como la pared que habían alzado al acordar no hablar más de sus…sentimientos o la vida que pudieron haber tenido juntos, perdía un ladrillo en la base.
-Pues a bailar- Dijo sonriendo de lado. Se encontraron hacia la mitad del salón y la tomó de la cintura, mientras sostenía su mano en alto. Movió el pie derecho y empezaron a balsear.
Tiempo después, el atardecer seguía filtrando aquella luz naranja por la ventana y los iluminaba a ambos, mientras bailaban cada vez con más entusiasmo y riendo a carcajadas de su mal ritmo.
-No sabía que bailabas tan bien-Dijo Hermione y Ron soltó una carcajada al tiempo que la hacía girar.
-No digas mentiras, el día de la boda de Bill pisé tanto tus pies que no podías ocultar lo mucho que te dolían.
-No me dolían…Realmente estaba feliz-Terminó de dar la vuelta sobre sí misma y lo miró, deteniéndose - Fue el mejor baile que tenido jamás.
Se miraron unos instantes a los ojos y otro ladrillo se desprendió en el medio de la pared. Ron sonrió entonces.
-¿El mejor baile que has tenido?, me ofendes- Puso cara de ofendido y ella rio por lo bajo- Eso quiere decir que este baile no está siendo muy agradable que digamos para usted, señorita Granger…
Hermione soltó una carcajada y Ron fingió indignarse.
-Ya veremos si sigue pensando que aquel fue el mejor baile de su vida después de este…
Y bailaron. Bailaron tanto que terminaron sentados en el piso de madera, exhaustos. Pero también sonrientes, no habían dejado de bromear y reír mientras bailaban y realmente habían pasado un bueno momento.
Cansado, Ron se recostó en el suelo y sonrió con los ojos cerrados. Cuando la madera crujió, abrió los ojos y vio a Hermione caminar hacia la puerta. Se incorporó y la siguió enseguida. Tuvo la absurda sensación de que ella se iría hasta que la vio entrar a la última puerta de la derecha.
Era un salón lleno de repisas, había un sofá rojo y un gran cuadrado negro frente al sofá. Lo reconoció enseguida…Lo había visto una vez en el libro de estudios muggles de Hermione en tercer año: era una telefision.
Pensó que quizá ella querría ver un poco ese aparato, pero la chica había ido a observar por una de las ventanas, a la calle, y luego, después de abrir las dos hojas que formaban el ventanal, un viento cálido se filtró por la habitación, haciendo que las cortinas bailaran a ambos lados de Hermione, cuyos cabellos, brillantes y castaños, se mecían a merced del viento.
Entonces la vio asentir con la cabeza y cerrar la ventana.
Sin decir palabra, se volvió y caminó a la puerta. Cuando salió al pasillo, la vio bajar una escalera del techo, al final del corredor. Una vez que la siguió al ático, se encontró rodeado de juguetes muggles y cajas. Estaba bastante limpio para ser un ático.
Antes de que le comentara aquello, la vio abrir una pequeña puerta y salir por ella. Fue tras ella y tuvo un poco de dificultades para salir por el pequeño marco de la puertecita. Estaban en un pequeño balcón que daba al patio trasero de la casa. Había dos sillas, demasiado pequeñas y una mesita.
-Aquí venia a leer antes de ir a Hogwarts- Dijo Hermione mirándolo, apoyada de espalda al barandal- Y aquí estaba cuando llegó la carta de Hogwarts, donde explicaba que alguien del ministerio vendría…Fue una lechuza café.
Ron sonrió ligeramente. Hermione no hablaba mucho de su vida antes de Hogwarts.
- Venia muy seguido a meditar sobre…muchas cosas- Prosiguió y se volvió a mirar a la explanada de un parque que se extendía ante ellos. Ron caminó y se puso a su lado, de espaldas al barandal,apoyándose en un brazo y la miró-Me hubiera gustado ver a mis padres de nuevo.
-Estoy seguro de que están bien- Dijo en voz baja.
-¿Puedes buscarlos y asegurarte?-Dijo la castaña, mirándolo, y le tembló el labio inferior.
-Lo hare-Musitó.
Miles de recuerdos vinieron a su mente. Recuerdos en los que ella sonreía, fruncía el entrecejo, leía, soltaba una carcajada, escriba a velocidades sobrehumanas en un pergamino…Un baile en la boda de Bill y Fleur…Una promesa, un té de manzana y canela…Galletas de nuez.
Un Wingardium Leviosa… Un crucio…Y aquella pared quedó reducida a cenizas como su corazón al imaginar la respuesta que obtendría a continuación.
-No volveré a verte- Sollozos, lagrimas…tartamudeo…-¿Verdad?
-No-Dijo ella negando con la cabeza y estiró una mano con la que le limpio las lagrimas de las mejillas-Esta es la última vez.
Apretó los dientes y la miró hacer lo mismo. Tragó saliva con dificultad, de repente tenia la boca seca.
-Hay tantos planes que tenia contigo… Todo giraba en torno a ti…
-No…-Dijo ella y lo tomo de los hombros, obligándolo a mirarla- Debes hacer nuevos planes, tienes que seguir. Harry, Ginny…Tu familia te necesita…
-Sin ti…-Dijo mientras más lagrimas resbalaban-Prefiero estar mue…
-¡Cállate!... ¡Por favor!- La chica se lanzo a su pecho y lloró, refugiada en el.
El chico no dijo nada más, pero tampoco la abrazó. Miro hacia todas partes, tratando de tener autocontrol, de evitar ser tentado por el aroma de su cabello, la suavidad de su piel, la fragilidad de su cuerpo…
¿Qué es lo que debes hacer cuando tienes a la persona que amas entre tus brazos, y sabes que es la última vez que la vas a ver, que sentirás su piel contra la tuya, que olerás su perfume y acariciaras su cabello para no volver a hacerlo jamás?
Una voz le decía que se alejara de ella. No soportaría una vida sin verla…Debía empezar a hacerse a la idea de eso. Jamás la volvería a ver…No debía besarla, abrazarla y hacerle caso a esos pensamientos infantiles de que ella volvería a la vida. Porque no lo haría.
Estaba muerta y eso no cambiaria.
Pero algo en el pecho, donde reposaba la mejilla de Hermione, le decía que no se detuviera a pensar en eso. Había sido un tonto toda su vida…Había desaprovechado los momentos a su lado…La había insultado, humillado e incluso la había abandonado…
Miró hacia el cielo y cerrando los ojos, le pidió a Dios quepor favor le devolviera a su castaña, que le diera una segunda oportunidad. Prometió ser mejor, mejor estudiante, mejor hijo…Ser la persona que siempre quiso ser con Hermione. Prometió hacer que la P.E.D.D.O. fuera enorme y lograr que cada elfo del mundo gozara e libertad, de vacaciones…Prometió dejar de jugar al quidditch, sacrificarlo…Dejar de leer a Martin Miggs, llevarse mejor con Percy, dejar que su madre lo llamara Ronnie delante de todos sin quejarse, darle de comer todos los días a Crookshanks…Limpiar el cobertizo de su padre… A cambio de que la mujer que amaba estuviera con él todos los días de su vida.
-Hermione, vuelve….-Cayo de rodillas y sus brazos se cerraron alrededor de la cintura de Hermione fuertemente- Vuelve… O llévame contigo…
-No puedo- Dijo ella entre sollozos y le acarició los cabellos-Me duele…pero tú tienes que seguir…Ya no hay mas vida para mi, que la que tu vayas a vivir por los dos.
-¡Por favor!...¡¡POR FAVOR, VUELVE….!!-Se puso de nuevo de pie, la tomo de los hombros y la sacudió levemente- No me hagas esto, Hermione… ¡Deja de decir que no!...Por favor-Su voz se fue haciendo mas y mas débil…-Te lo ruego…No me dejes…Prometo ser mejor…Por…favor…Hermione…Vuelve…Vive…
No se dio cuenta de que empezaba a anochecer.
-Hermione, por favor… -Hermione solo lo miraba, así que rogó una vez más y estiró la mano para tomar uno de los mechones de su cabello, pero lo sintió como papel al tacto.
Dejó de respirar.
Quiso tomar su mano entre las suyas, pero sintió como si metiera la mano en agua. Alarmado, volvió a mirarla y vio que sonreía.
-¡¡HERMIONE!!-Gritó. Pero ella siguió sonriendo. Solo sonreía. Entonces, estiró los brazos, queriendo resguardarla, evitar que se fuera…Mantenerla a su lado.
Pero no sintió nada.
Vio, horrorizado, que la chica se había vuelto…transparente, opaca…Hermosa. A la tenue luz de la noche, no podía apreciarla bien…
-Te amo, Ron…Piensa en mí siempre, por favor…
La voz sonó etérea e hizo eco por unos segundos y vio por última vez aquellos ojos castaños mirándolo.
-Hermione…¡¡NO!!….Porfavor…¡¡VUELVE…VUELVE, POR FAVOR!!-Movió las manos, tratando de atraparla, de retenerla, pero no pudo.
Ella había desaparecido por completo.
Se había ido.
-¡HERMIONE, HERMIONE….! ¡¡HERMIONE!!
Abrió los ojos sin recordar haberlos cerrado y se dio cuenta de que estaba en una cama de la enfermería de Hogwarts. Soltó varios bramidos y sollozó con fuerza, pataleando y gritando su nombre…Se había ido para nunca volver, la mujer de su vida, su pequeña castaña sabelotodo…
Un par de brazos lo rodearon con fuerza.
- Ron…- La voz de Harry le habló, sintió las lagrimas de su amigo mojarle el hombro.
Aferrándose a Harry, su hermano, junto con quien pasaría sus días recordando a la chica sabihonda y exasperantemente inteligente que les había cambiado la vida a ambos, Ron lloró con fuerza mientras observaba, sintiendo una punzada en el pecho, sobre el hombro del sollozante y tembloroso Harry, a su familia acercarse y varios pares de brazos se cerraron sobre ellos.
De alguna forma, supo que Hermione estaba ahí.