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Historia 63136 — capítulo 1
Harry y Ginny se encontraban en una habitación del Caldero Chorreante. Habían pedido a la nueva tabernera, Hannah Abbott, que no les molestara nadie, y ella, que apreciaba mucho a los dos jóvenes, había tomado las medidas necesarias para ello. -¿Sabes, Ginny? Desde aquél día en que te pedí que te casaras conmigo, no he parado de soñar con ello. -¿Y qué sueños has tenido, Harry? -preguntó la pelirroja, tomando una mano de Harry entre las suyas. -He soñado que teníamos hijos juntos. -Sí, ya sé que quieres ser padre. Y creo que serías un padre muy cariñoso: te he visto con Teddy. -Con Ted estoy intentando ser el padrino que Sirius no pudo ser conmigo-Harry hizo un gesto de dolor, al que Ginny respondió apretando un poco su mano entre las suyas.-Pero siento que eso no me basta, Ginny. Quiero ser padre, y me haría la persona más feliz del mundo que fueras tú la madre. Ginny sonrió. -Yo también he tenido sueños. Soñé que teníamos al menos un hijo con pelo moreno y desgreñado-Ginny le revolvió el pelo-, como tú y tu padre, y una hija pelirroja, como tu madre y yo. -¡Yo también he tenido el mismo sueño!-dijo Harry, alegremente. -He soñado que les llevábamos a ver partidos de Quidditch, de las Harpías de Holyhead. -Yo también. Tú jugabas de cazadora, y yo estaba con nuestros hijos en las gradas, animando. Y no estaba solo: estaba con su tío Ron. -¡Ah, claro!-se rió Ginny. Harry se derretía cuando veía reírse a Ginny-Se me había olvidado: si nos casamos y tenemos hijos, mis hermanos serán sus tíos. -He soñado también que uno de nuestros hijos será travieso como mi padre, y que George le dará todo tipo de consejos al respecto. -Como se le ocurra insinuarle algo al respecto, le haré un mocomurciélagos-dijo Ginny, fingiendo estar enfadada. -No te enfades, Ginny. Estoy seguro de que a tu hermano le alegraría mucho hacer eso. Le ayudaría a sobrellevar mejor...ya sabes qué. -Es cierto, Harry-dijo Ginny. -Venga, sigue, ¿qué más cosas has soñado? -He soñado que les enseñábamos a volar en escobas de verdad. -Tu padre era muy bueno en quidditch, ¿no? -Así es. Seguro que al menos uno de nuestros hijos es muy bueno, porque no sólo mi padre era bueno: tú también lo eres, lo mismo que tus hermanos Charlie y George. -Tú también eres bueno en eso, Harry-observó Ginny.-Sigue, vamos. -También soñé que había peleas entre hermanos y que yo les reconciliaba. Fïjate, hasta eso me alegraría. -¿Cómo?-dijo Ginny, sorprendida. -Yo no tuve hermanos, Ginny. Cuando éramos niños, lo cierto es que os tenía un poco de envidia. Envidiaba hasta vuestras peleas de hermanos. -Es cierto, Harry: de pequeño estuviste muy solo-dijo Ginny, acariciándole la cara suavemente. -También he soñado con que les cuento cuentos para que se duerman. -¿Cuentos sobre las aventuras de su padre? -Y de su madre-precisó Harry-Sí: en mis sueños les cuento historias así. Les hablo de Hogwarts. Sueñan con ir allí. No como yo: yo no tuve nada de eso. Al contrario: mis tíos se ponían muy nerviosos con eso. -Ahora entiendo. Harry: sueñas con que tus hijos tengan la vida que tú no has tenido. -Eso es. Yo tuve una infancia muy desgraciada, Ginny, hasta que supe que era un mago. Y no quiero que mis hijos pasen por eso. Quiero que tengan una vida parecida a la que has tenido tú, y que habría tenido yo si mis padres no hubieran sido asesinados.-Harry hizo un gesto de dolor. Ginny le atrajo hacia sí, y le abrazó. El joven sollozó quedamente durante un rato, mientras la pelirroja le acariciaba la espalda tiernamente. Finalmente, Harry se calmó, y prosiguió, diciendo: -Quiero darles a mis hijos la vida que me robó Voldemort. -Y yo quiero contribuir a eso-respondió Ginny.-¿Me dejarás, o querrás hacerlo todo tú sólo, como tienes por costumbre hacer? -Lo haremos juntos, Ginny-respondió Harry, volviendo a sonreír.
Y los dos jóvenes se volvieron a abrazar, y se dieron un beso lleno de amor y de pasión.