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¡¿Deportes Muggles?! — capítulo 9

¡Hola!

Ehm… no tengo muchas ganas de escribir, así que gracias a los que comentaron el capítulo pasado :D ¡Felicidades a Yuki por ser la número 40! Ya se enteraran de lo que digo al final del cap. Y… perdón por la tardanza (como siempre ¬¬) ojalá les guste este capítulo, que ya de por sí es largo.

Nos leemos abajo!

Capítulo 9

Era una mañana tranquila en Hogwarts. A las afueras del castillo, todo era paz y tranquilidad. El sol resplandecía en lo alto del cielo y, no se escuchaba nada más que el canto alegre de las aves.

Bueno, a excepción también de los murmullos causados por los alumnos en los jardines del colegio. Y es que, la actual directora de Hogwarts, Minerva McGonagall, había pedido a todos los alumnos reunirse a las afueras del castillo. La razón, nadie lo sabía.

Una vez estuvieron todos reunidos, se dio la gran noticia.

Y todo el alumnado, asombrado ante lo dicho, rompió filas y se fue a cuchichear junto a la persona que tuviera más cerca.

Los suaves murmullos fueron aumentando cada vez más y más, hasta convertirse en altas exclamaciones y gritos de emoción.

Todo estaba tranquilo en Hogwarts. Sólo el cantar de las aves y los alumnos interrumpían dicha paz.

― ¡CÁLLENSE!― gritó la directora.

Ante tal grito, las aves dejaron sus escondites y salieron volando en distintas direcciones.

Unos pocos alumnos se callaron y esperaron expectantes. Pero la mayoría seguía hablando.

De repente, un rayo verde surcó los cielos y le dio de lleno a una de esas pobres palomas que volaban asustadas. El pájaro cayó y cayó, hasta aterrizar frente a los pies de la directora, ya sin vida.

Definitivamente, lanzar un Avada Kedavra al aire no fue una buena idea ya que, inmediatamente, las alegres exclamaciones y gritos de emoción, se convirtieron en llantos y gritos llenos de horror y angustia.

― ¡Oh no!

― ¡Pobre palomita! ¡Ojalá Merlín la acoja en su hogar!

― ¡Era tan joven!

― ¡¿Por qué los inocentes mueren primero?! ¡¿Por qué?!― grito alguien desesperado.

― ¡Tenía una vida por delante!

― ¡Yo la pude haber salvado! ¡¿Por qué no lo hice?! ¡Estaba sólo a unos cortos 100 metros de distancia! ¡Pude haber hecho algo!― sollozo, sollozo, sollozo.

― ¡Debí habérmelo esperado de una vieja bruja! ¡Vieja bruja! ¡Vieja decrepita! ¡¿Cómo pudo haber hecho eso?!... Por cierto, ¡mis felicitaciones Profesora McGonagall!

―¡Se llamaba Roberto! ¡La paloma se llamaba Roberto! ¡Lo conocí cuando era tan sólo un pichón!

― ¡No! ¡Tenía dos hijos! ¡Dos hijos! ¡¿Por qué le arrebató su padre a esas criaturas?!

― ¡Mirad su futuro, hijos pecadores! ¡Redimidos ante el Salvador y clamen por perdón! ¡Así no terminaran consumidos por el pecado!

― ¡Carlos! ¡Carlos! ¡¿Por qué terminó así tu vida?!― "Pssss… no es Carlos, no es Carlos… es Roberto, ¡Roberto, mujer!"―. Ah… digo… ¡Roberto!...

― ¡Vieron! ¡Cayó del cielo! ¡Del cielo! ¡Están lloviendo aves muertas! ¡La profecía se cumple! ¡Apocalipsis! ¡Fin del mundo! ¡El Armagedón! ¡2012!― "Creí que estábamos en el 2011…"

― Coño… pobre Roberto… lo recordaremos como la mejor ave que tuvo Hogwarts…

― ¡Mierda! ¡Se me rompió una uña!― chilló una chica de entre la multitud.

Y después de eso, todos se olvidaron de "Roberto" y todos los murmullos se tornaron alrededor de la uña rota.

― ¡SILENCIO!― gritó la directora.

Pero nada, no se callaban.

― ¡Tengo una idea!― exclamó Hagrid, quien se encontraba junto a los demás profesores detrás de la directora. Tomo aire y comenzó a cantar fuertemente para que todos lo escucharan. Comenzó con una melodía conocida y alegre―. ¿Están listos, chicos?

Todos lo observaron confundidos pero respondieron de la misma forma.

― ¡Sí, capitán! ¡Estamos listos!

― No los escuchoooo…

― ¡Sí, capitán! ¡Estamos listos!

― Ohhhhhhhhhhh… si ven una piña debajo del mar…

― ¡Bob Esponja!― respondieron todos atentos.

― Su cuerpo amarillo absorbe sin más…

― ¡Bob Esponja!

― El mejor amigo que puedas tener…

― ¡Bob Esponja!

Para ese momento, todos los alumnos ya estaban sentados en el pasto, cantando alegres junto al semigigante. Hasta un estudiante apareció de entre sus compañeros vistiendo un disfraz de la esponja amarilla, y comenzó a saltar alegre entre todas las personas.

― ¡Ahora! ¡Bob Esponja! ¡Bob Esponja! ¡Bo-!

― Ya, ya, ya, Hagrid, es suficiente― interrumpió McGonagall con voz severa.

El semigigante hizo caso y se calló. Los alumnos se desilusionaron ante el cierre tan repentino de la canción, pero igualmente, prestaron atención a lo que su directora iba a decir.

― Bien, ya no más interrupciones― ordenó la directora―. Como bien ya había dicho, todo el alumnado estará sólo sin alguna supervisión adulta no por una semana, como habían estado diciendo, sino por tres días, ya que, los profesores hemos sido llamados por el Ministerio de Magia para un asunto de máxima seguridad.

― ¿Acaso que usted y Quejicus se vayan a casar a "escondidas" en Alaska y hayan invitado a los demás profesores para celebrar, es un asunto de máxima seguridad para el Ministerio de Magia?― bufó un estudiante.

― No, no, yo escuché que se irían a las Vegas, y lo celebrarían en un bar de gays… ¿o era en Hawai?― comentó otro.

Y así, otra ola de murmullos comenzó. Y McGonagall sólo escuchaba todas y cada una de las teorías ya de por sí ridículas, y no pudo evitar que un sonrojo se apoderara de sus mejillas.

― ¡Silencio, por favor!― gritó la directora, recuperada de la impresión―. Dentro de dos horas, el profesorado estará partiendo. Durante nuestra ausencia, habrán encargados en mantener el orden en el colegio― todos se desanimaron completamente―, y ellos serán: Aillen Lawrence, Gryffindor; Pascal Davis, Hufflepuff; Pauline Kingstone, Ravenclaw; Gustavo Rebolledo, Ravenclaw; y, como principal jefa de colegio durante nuestra ausencia está Hermione Granger, Gryffindor.

Después de estos anuncios, todos se retiraron a sus dormitorios, aún animados ante la buenanueva. Y como lo habían prometido, ya no había ningún profesor en todo el colegio pasadas las dos horas. Sí, todos los jóvenes estaban solos. Y no, aquello no presagiaba buenas noticias. Lo único que pudo hacer McGonagall fue rogarle a Merlín que sus cinco encargados pudieran con todo lo que se avecinaba en el castillo.

Estos cinco representantes de la autoridad del colegio, se encontraban apartados en una esquina del comedor discutiendo ciertos temas de interés y bien común.

― Sí, entonces Magie dijo que no, pero Lucia entendió que sí y se lo fue a decir a Mario, y este armó todo un alboroto en la sala común de Ravenclaw― decía una chica pálida de cabellos rubios y ojos verdes―. Entonces, Draco se enteró de eso, y terminó con Magie― saltó emocionada con corazones revoloteando a su alrededor, los demás sólo escuchaban aburridos.

Hermione carraspeó.

― No los reuní para hablar de tus chismes, Pauline― sonrió forzadamente―, sino, para organizarnos los deberes que tenemos ahora.

― Concuerdo contigo, Hermione― comentó Gustavo―, creo que sería bueno que, junto a los prefectos, patrullásemos los pasillos después del toque de queda.

― Por supuesto, y también, organizar grupos de estudio para estos días. No nos podemos quedar sin hacer nada, ¿cierto?― opinó Pascal, de cabellos castaños y ojos turquesas.

― ¡Claro! ¿Y si en las tardes ponemos grupos de lectura? Y…― iba a decir Aillen, una chica de cabello negro liso y ojos café oscuro.

― ¿Y si mejor no nos dejan hacer lo que queramos por el resto de estos tres días?― escucharon decir. Todos se voltearon y observaron al rubio más famoso de Slytherin tomar asiento junto a ellos.

― Malfoy― dijo Gustavo.

― Es Draco― le avisó Pascal a Pauline, quien exclamó.

― ¡D-Draco!― chilló con los ojos brillando de la emoción. Draco giró su cabeza observándola por tan sólo un milisegundo, pero aquel milisegundo fue tan intenso que Pauline cayó desmayada con la cara roja de la vergüenza.

― Es muy obvia― comentó Pascal y los demás sólo asintieron dándole la razón.

― ¿Y bien, Malfoy, a qué viniste?― cuestionó Gustavo.

― ¡Seguro vino porque quiso ver a Hermione!― exclamó Aillen emocionada. Los susodichos se sonrojaron levemente y trataron de cambiar de tema.

― En realidad, vine aquí como representante de los prefectos― comenzó el rubio―. Todos coincidimos en que hay que tomar estos tres cortos días como unas pequeñas vacaciones. ¡Vamos! ¿De cuándo aquí se nos da el castillo por completo a nosotros solos? Creo que deberíamos disfrutarlo. Así que nerds… digo, sabelotodos, quisiera pedirles su aprobación a este proyecto. Y para que lo sepan, si no la dan, pasarán estos tres días encerrados en un armario para escoban atados de pies a cabeza. No sólo los prefectos me apoyan, sino también todo el colegio― finalizó con una de sus muy características sonrisas.

― Primero, Malfoy, puede que estés en lo correcto con el término "sabelotodo", sin embargo, nosotros nos preocupamos por el bienestar de nuestros compañeros, queremos que crezcan como verdaderos magos y brujas de…― decía Gustavo.

Antes de que pudiera terminar, Draco chasqueó los dedos. E inmediatamente, un grupo de alumnos apareció tras él con sogas y varitas a la mano. Los cuatro encargados tragaron saliva, indecisos.

Draco sonrió con suficiencia.

― Ginny, encárgate de Hermione; Marco, tú de Gustavo― comenzó a ordenar―; y yo me encargaré de estas hermosas señoritas― dijo Draco con una sonrisa que se podía clasificar como sexy, y se quedó con las dos chicas sentadas y la otra aún tirada en el piso.

Ginny rápidamente tomó a Hermione de la mano y se la llevó, Marco hizo lo mismo que Gustavo, claro está, que no lo tomó de la mano.

Una vez estuvieron solos, Draco se acomodó y sólo observó a las chicas frente a él, estudiándolas. Sonrió y les habló tranquilamente.

― Pero qué suerte la mía al haberme quedado con tan bellas damas― comenzó.

― Habla rápido, Malfoy― indicó Pascal.

― Sí, todo mundo sabe que sólo encuentras bella a Hermione, así que ahórrate eso― dijo Aillen.

Draco frunció el ceño. Unos segundos después, Pauline se levantó del suelo como impulsada por un resorte. Miró a todos lados confundida hasta que su mirada se posó sobre el rubio. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y se sentó entusiasmada junto a sus compañeras con ojos soñadores.

Una pequeña sonrisa cruzó el rostro de Draco.

― Hey, Paola…

― Es Pauline― gruñó Pascal.

― Puede llamarme Paola― comentó Pauline bateando sus pestañas rápidamente.

La sonrisa de Draco se ensanchó.

― Claro, Pauline, estaba a punto de decirles a tus amigas algo de suma importancia. Verán, Hermione y Gustavo han querido implantar una serie de normas que harían a todo el alumnado infeliz, me harían infeliz― recalcó. Pauline dio un salto sobresaltada, justo la reacción que él esperaba―. Y tú… digo, ustedes no querrían eso, ¿cierto?― Pauline negó rápidamente―. Bien, ya que todos estamos de acuerdo, les tengo una misión, chicas, es por el bien de los alumnos.

― ¡Cruzaremos el infierno si eso quieres, Draco!― exclamó Pauline.

― ¡Pauline! ¿Te estás escuchando? ¿Cómo puedes dejarte llevar por su apariencia y sonrisa?― cuestionó Aillen enfadada.

― ¿Te estás escuchando tú, Aillen? ¡Nosotras lo haremos por nuestros compañeros! Si no lo hacemos, sólo imagínate, ellos estarían perdidos. ¡Nos necesitan, chicas! No podemos dejarlos así como así, nuestros amigos sufrirían. ¡No podemos permitir eso!― decía con cara de cachorro perdido en medio de la lluvia.

Draco dio unas cuantas palmadas, y tratando de parecer conmocionado, habló.

― Tus palabras me llegaron al corazón, Pauline. Yo sin dudar lo haría, pero me necesitan aquí….

― Cállate, rubio oxigenado― interrumpió Pascal, y añadió derrotada―, sólo… sólo dinos qué hacer.

Eso fue demasiado fácil…

― Necesito que alguien vaya tras los profes y los espíe. Que nos reporte todo lo que hacen, para que así, estemos preparados en cuanto regresen. Y ustedes, son mis chicas, ustedes, serán nuestras espías― informó.

― ¿Y cómo se supone que lo haremos?― preguntó Aillen.

― Se irán ahorita mismo. Tomarán el próximo vuelo a Japón, ahí tengo un informante que los llevará a Egipto, un amigo mío vive ahí, él los guiará por aire a Irlanda, en donde un primo, las conducirá por mar a Perú, de ahí, se irán a Portugal, luego a Suiza y después a Brasil; de donde partirán e irán a México, ahí encontraran a un contrabandista que las llevará bajo tierra a Nevada, EEUU; de ahí, ustedes se dirigirán solas a Las Vegas, creemos que ahí se casarán los viejos― les dijo levantándose de su asiento.

Todas lo observaron con cara de "WTF?"

― ¿Y cómo se supone que recordaremos todo eso?― exclamó Pascal siguiéndolo junto a las otras.

― No tengo idea, yo sólo quiero que lleguen a Las Vegas, no sé cómo pero lo hacen― dijo antes de rebuscar algo entre sus bolsillos y darles un pequeño carnet a cada una―. Estos serán sus nuevas identificaciones, no las usen mucho― les recomendó saliendo por las puertas del colegio.

A Pauline, que era rubia, le dio el pasaporte de una mujer de piel morena y cabellos oscuros abultados. A Pascal, le dio el de una chica obesa cuya cara era tan grande que ni entraba en la foto. Y a Aillen, le dio el de un perro.

Las tres lo miraron estupefactas.

― Ahora ustedes son: Juana Pepita del Arco Soya Dame Que te doy, Magaly Lucia Serna Tipilipifoina IV y Bola de pelos.

― ¿Pero de qué mierd-?

― Bueno, que tenga un buen viaje. Esperaré sus informes vía lechuza― se despidió cerrándoles las puerta en sus narices.

Ja, más ingenuas… no fue demasiado difícil

.

.

Ginny y Hermione caminaron por los pasillos hasta llegar a la torre de los leones. Entraron al dormitorio de la pelirroja y se sentaron en su cama.

― Te tengo una noticia, Herms― inició emocionada―. ¿Te acuerdas de la prima de Malfoy? ¿Liz? ¿La que nos ayudó con el partido de tenis y estuvo con nosotros en el lago?― la castaña asintió―. Pues, ¡Hoy es su cumpleaños! Y como estamos solos en el castillo, las chicas y yo hemos decidido hacer una pijamada en la noche.

― ¿Y por chicas te refieres a…?

― Pues a Laura, a Lexi, a Maya, a Ceci, a Lily, a Neave, a las mellizas Andrea y Anita, a Samantha y a Stephany, ellas organizaron todo. Colgaremos estos anuncios por todo el colegio y para las nueve todo ya debe estar listo― decía emocionada a la vez que le entregaba unas papelones color rosa.

Los anuncios estaban decorados con flores, estrellas, corazones y mucho, pero mucho brillo.

¿Cuándo hicieron esto?

Y leyó lo que decía en medio del papelón.

¡Hey, tú! ¡No, tú no, idiota! ¡Tú, la chica de al costado! ¡Sí, tú! ¡Que no, joder, tú no, ella! ¡Sí, ella! ¬¬

Chica, ¿estás cansada del bruto que se hace llamar hombre que te acompaña en estos momentos? ¿Ansiosa de chismes y maquillaje? ¿Sedienta de mucho baile y de una jaqueca para mañana en la mañana? ¿Lista para rajar de todo hombre y mujer que merezca nuestras duras críticas? ¿Quieres salvar a los pandas y a las ballenas?

Pues si en cada una de las preguntas has maldecido a tu compañero y gritado a los cuatro vientos mil y un insultos porque es cierto lo que decimos, ¡este es tu lugar! ¡Hoy! ¡Sí, hoy! ¡A las 10 de la noche en la sala de los menesteres! ¡Lleva tu mejor pijama porque la fiesta va a estar de los mil demonios! Y todo esto gracias a:

Liz Malfoy

Quien en este día tan especial cumple 17 añitos ¡Wow! ¡Diecisiete velas que soplar, mujer! ¡Pero qué vieja que estas! Digo… digo… ¡pero qué bien te ves!

Así que ya saben, este es un mensaje exclusivamente para la población femenina del colegio. ¡Las esperamos, chicas! ¡Y si traen a un hombre, pues lo pondremos contra la pared y haremos con él todo lo que queramos…! Ehm… digo… ¡Lo sacaremos a patadas, sí, eso mismo!

IMPORTANTE**: ¡No olviden el regalo, que sin él no entran! ¡Ah! ¡Y que tenga un precio mayor a treinta galeones, pliz! No sean tacaños y piensen en la dulce chica que los espera en la fiesta, ansiosa de recibir su regalito.**

Ginny miraba a Hermione expectante.

― Es muy… llamativo, sí, eso, es llamativo― concluyó la castaña.

― ¿Vas a ir, cierto?

― ¿Qué? ¡No!No puedo, Ginny. Mira, haré como si nunca vi este aviso y no tenía idea de la fiesta, así McGonagall no tendrá que enterarse.

― ¡Pero, Herms! ¡No puedes faltar! El mundo no se va a acabar si tu dejas tu puesto, por favor, Hermione― le suplicó mirándola con ojos grandes y brillantes.

― No, esa cara no, Ginn― suspiró derrotada―. Bien, iré, pero que conste que es para supervisar la fiesta.

― Gracias, Herms― exclamó Ginny abrazándola.

¿En qué me he metido?

.

.

Mientras tanto, Ron caminaba por los pasillos del colegio, distraído. Pensando, concretamente, en Harry. Lo admitía, estaba profundamente enamorado del azabache. Pero el problema era que no sabía si sus sentimientos eran correspondidos. Se sentía muy inseguro, sin saber exactamente qué hacer.

De repente, se detuvo, confundido. No sabía en dónde se encontraba. Así que tuvo que regresar en sus pasos. Unos minutos después, y estaba en el mismo lugar. Estaba perdido. Siguió caminando hasta que el pasillo terminó en una puerta, se dio media vuelta y continuó. Entonces, unos brazos salieron de un salón, asustado, trató de correr, pero las manos lo agarraron y lo metieron al aula.

Estaba asustado. ¿Acaso lo habían raptado? ¿Harry se preocuparía por él? Cayó al suelo pesadamente, y se sentó adolorido.

― Hola, Ron― le saludo una chica.

Él levantó la mirada y la fijó en ella.

― Ah… hola, Ceci― se acordó su nombre, era una de las chicas que lo habían acompañado al lago.

Otra chica apreció junto a la joven, llevaba un polo blanco con la cara de un chico en ella, él era de cabellos oscuros y mirada intensa, y bajo su foto había una inscripción que decía: "I ♥ Vampire Diaries, I ♥ Damon Salvatore"

― Oh, ella es Eli Hale― presentó a su amiga.

― Hmp― suspiró Ron triste.

― Oh, Ronnie, no debes ponerte así. Yo sé que Harry algún día se dará cuenta de cuánto vales― comentó Ceci leyendo su mente.

― ¿Tú crees?― fue lo único que dijo. Las chicas se deprimieron al verlo en tal estado, con una nube negras encima de su cabeza y un aire penoso rodeándolo.

― ¡Por supuesto! Nosotras somos las fans del club: "Harry&Ron" y tenemos mucha fe en que su relación se desarrolle tal y como debe ser― aseguró Eli. Inmediatamente, se sacó su polera quedándose con una que tenía la foto de Harry y Ron en el medio.

― Agradezco su apoyo, chicas, pero… no estoy tan seguro.

― ¡No te preocupes, Ron! Nosotras te ayudaremos― aseguró Ceci guiñándole un ojo.

Los ojos de Ron brillaron ante tal afirmación.

― ¿Y cómo harán eso?

― Primero, tenemos que cambiar tu vestuario, querida, si queremos que Harry se fije en ti― opinó Eli. Ceci asintió―. Vas a necesitar un cambio de guardarropa.

Minutos después, ya estaba en el dormitorio del pelirrojo, con las chicas metidas en su closet sacando toda su ropa para remodelarla. Agarraron un polo azul y unos jeans negros. Sacaron sus varitas y comenzaron a cortar, coser y unir.

Cuando terminaron, Ron se puso la ropa y se sonrojó. El polo, que antes le quedaba suelto, ahora estaba apretado, resaltando su figura. Y sus jeans, ahora eran de un estilo pitillo. Ceci agarró una bufanda y la enrolló en el cuello de Ron. Le pusieron unas gafas de sol y un montón de pulseras junto a un collar pegado al cuello.

― ¡Espera! Nos olvidamos de algo― exclamó Eli. Ceci la miró confundida―. ¡El maquillaje!

― ¿Maquillaje?― preguntó Ceci.

― ¿Maquillaje?― preguntó Ron pálido.

― ¡Maquillaje!― exclamó Eli.

― ¡Ah! ¡Maquillaje!― exclamó Ceci con una sonrisa.

― ¿Maquillaje?― volvió a preguntar Ron.

― Sí, para hacer resaltar tus ojos y pómulos.

Y así, le explicaron qué cosa usar dependiendo de la ropa y estación, cómo usarlo y de todo ese tipo de cosas que las chicas hablan pero de las que su autora no entiende nada. Hablaron y hablaron hasta que se cansaron y decidieron bajar a las cocinas por algún bocadillo, dispuestas a mostrar la nueva imagen de Ron.

.

.

― No puedo creerlo, Gustavo. De todas las personas, ¡tú tuviste que hacerlo!― decía Marco caminando de un lado a otro.

Gustavo rodó los ojos.

― Mis enseñanzas fueron en vano. Traté de mostrarte los placeres de la vida, la diversión que esta conlleva, pero no, ¿qué tuviste que decir? "Patrullar pasillos" "Toque de queda" No seas imbécil, Gustavo.

― Deja de ser tú el imbécil, Marco. Yo sólo quería que todo resultara bien en el castillo, que estuviera ordenado y tranquilo. Si no lo hago, de seguro eres capaz de montar una fiesta en el comedor o en el jardín que dure dos días, con eso, mandas a bajo esta institución.

― Me conoces bien, Gustavo― concedió Marco―. Tan bien que tienes toda la razón, estoy organizando una fiesta para mañana― añadió emocionado.

― ¡Ya ves! Tengo que decirle a Hermione, ella tiene que saber― se decía.

― Hermano, ya déjalo― le dijo Marco pasando un brazo por sus hombros―. Sólo trata de pensar como yo por una vez, imagínate: mujeres, bebidas, música, todo al alcance de tu mano, sin nadie que te lo impida. Estará Hermione y otras chicas tan buenas como ella, el baile es la ocasión, bro, la agarras de la cintura y lo meneas junto con ella, se dejan llevar por la bulla, la pasión, y te la ganas de a una. ¿Acaso no es grandioso?

Gustavo no respondió.

― Quieres ir, Gustavo, no lo niegues, eso es más que evidente.

Gustavo sonrió de lado.

― Tú también me conoces bien, hermano.

Ambos se abrazaron, bueno, no lo hicieron, no fue un abrazo de chicas que se dejan llevar por la emoción, sino uno más bien con palmadas amistosas en la espalda del otro.

― ¡Chicos! ¡Chicos!― alguien lo llamaba.

Los dos se voltearon para ver una melena negra acercarse.

― Harry― saludaron.

― ¿A qué no saben lo que escuche?― los extranjeros lo animaron a seguir―. Hermione y Ginny, ell-

Harry se detuvo, boqueando con la mirada puesta entre sus dos compañeros. Ellos siguieron sus ojos hasta encontrarse con un Ron bien arreglado junto a dos chicas.

Los tres comenzaron a boquear como peces, sin saber qué decir.

― Te dejamos, Ronnie. Cuídate, linda― se despidieron de él con dos besos en la mejilla.

― Mierda, Merlín líbranos de esta― comentó alguien uniéndose al grupo―. Estamos mal, muy mal, eh― dijo Draco mirando a Ron de arriba abajo antes de negar con la cabeza.

― No molestes, Draco― dijo Ron con un puchero, un puchero muy… muy cabro.

―Tranquila. Sólo venía a preguntar si todo salió bien.

― Sí, Gustavo dice que irá mañana a la fiesta― indicó Marco.

― ¿Harry?

Harry despabiló sonrojado al verse descubierto observando a Ron con la boca abierta.

― Ehm… ¡ah, sí! Ginny ha organizado una pijamada para la noche, Hermione irá y todas las chicas del colegio. Miren, hay esta el anuncio de la fiesta― señaló un papel rosa colgado en la pared.

Draco lo tomó, lo examinó y lo leyó en voz alta.

― "¡Hey, tú!" ¿Yo? "¡No, tú no!" Hay ya, disculpa― rodó los ojos―. "¡Tú, la chica de al costado!" ¿Quién este gay?― miró a Ron―. "¡Sí, tú!" Ah, ¿yo? "¡Que no, joder, tú no, ella!" ¿Ronnie? "¡Sí, ella!" Ah, lo hubieras dicho. Ron, el papel quiere hablar contigo.

Le entregó el anuncio. Ron lo leyó junto con los demás y quedaron en silencio por unos minutos.

― ¿Saben lo que significa?― comentó Marco.

― Que no podemos ir, pero Ronnie sí.

― Que no podemos pagar un regalo tan caro.

― Que los pandas y ballenas se mueren.

― Que hoy es el cumpleaños de mi prima… ¡Coña! ¡Es cumpleaños de Liz y no le compré nada!

― Sí, no, sí, no. Quiere decir, que las chicas van a rajar de nosotros, porque somos los más buenos y sexys de todo el colegio. Nosotros… ¡debemos saber qué van a decir esas locas de nosotros!― exclamó Marco.

― ¿Qué vamos a hacer?― preguntó Gustavo.

― ¡Tengo una idea!― dijo Harry―. Primero, hay que evitar que todas las chicas vayan a esa fiesta, cuanto menos sean, mejor. Segundo, nos hacemos pasar por chicas y escuchamos todo.

― ¿Cómo hacemos lo primero, Harry?― preguntó Ron.

― Yo sé― opinó Draco―. Escuchen esto…― dijo con una sonrisa maliciosa.

.

.

― ¡Oh! ¡Oye! ¡Has leído lo último!― comentaban en el colegio.

― No, ¿qué pasa?

― Ni idea. Sólo que el primo de la amiga de mi amigo me dijo que había escuchado una increíble noticia pero no me la dijo, ¡por eso te lo preguntaba! ¡Para la próxima infórmate, imbécil!

― ¡Que te jodan!

Se quedaron en silencio por unos minutos, hasta que el primero decidió hablar.

― Y… ¿qué hacemos ahora?

Su amigo negó rendido.

― Encontremos a una chica, ellas saben todo lo que ocurre aquí. ¿Puedes creer que se enteraron antes que nosotros que a Ronald Weasley se le quemó el arroz?

― ¡No! ¿Ronald Weasley? ¡Bah! Sabía que tanto tinte de cabello y cuidado con su figura lo llevaría a esto, aunque, no creí que se le chorrearía el heladotan pronto.

― Estamos mal, mira que hasta ya me da miedo dormir en mi dormitorio, temo que le resulte demasiado atractivo a uno de mis compañeros y se meta en mi cama a pervertir mi inocente mente.

― ¡Oye! ¡Yo soy tu único compañero de cuarto!

― Eh… ¡Mira! ¡Ahí está Ron! Ahora es una chica, ¿cierto? Debe saber algo.

― ¡Hey, Ron!

― Oh, no, llámenme Ronnie, muchachos.

― Claro, Ronnie, ¿has escuchado el último chisme?

― ¿Cuál? ¿Mi salida del closet?

― Esa ya es conocida, hombre… digo, mujer… o lo que sea que eres. Queremos saber lo último.

― ¡Ah! Si es así, tomen, muchachos― les dijo Ron entregándoles unos volantes color negro.

― ¿Y esto?

― ¿Eso? Es comida, chicos. ¡Atragántense con ella!― exclamó Ron antes de añadir con burla―. Son unos estúpidos, léanlo, si quieren saber de qué trata.

Este día, señores, está lleno de tristeza, de pena y dolor. Hace unas cuantas horas, todos los alumnos del ilustre Colegio de Hogwarts de Magia y Hechicería podían jactarse de tener a la mejor mascota que una institución pudo jamás haber tenido. Pero, por circunstancias de la vida, aquel bello animal, nos fue arrebatado.

Por tal razón, lo invitamos a asistir, esta noche, al funeral de:

Roberto Plumas, Pico y Garras de Uno de Los Árboles de Hogwarts

Que se llevará a cabo a las…

¡Deja de escribir mariconadas, Potter! ¡Escúchenme bien ustedes, par de imbéciles! ¡Vengan hoy a las 10 p.m. en los jardines del Colegio! ¿Para qué? ¡Qué mierda! ¡Ya se los dijimos! ¡Roberto se ha muerto y queremos celebrar su muerte! Coña, eso no era… ¡queremos que descanse en paz! ¿Entendido? ¡Ahora díselo a todo quien pase frente a tu puto camino! ¡No me importa si vienes en terno o desnudo! ¡Sólo trae tu apestoso trasero acá!

¡Malfoy, aléjate!

Esperaremos ansiosos su asistencia. Que Merlín te acompañe en este día y bendiga todas tus acciones. Ve en paz, y que Roberto esté en nuestros corazones este día.

Claro por Roberto… ¡Juro que si no los veo aquí dentro de cinco horas serán sus funerales los que festejaremos mañana!

P.D. ¡Pedimos donaciones para este funeral! Pueden traer arreglos florales, pero por favor, que no sea una maldita flor arrancada de entre las profundidades de los jardines, no señores, queremos tulipanes y rosas exóticas de gran tamaño que sean capaces de tapar la torre de gryffindor. Gracias por su amable colaboración, piensen en sus funerales y apóyennos.

― ¿Vas a ir?― preguntó uno.

― Tenemos que ir, ya lo leíste, estos tipos son capaces de matarnos. Además, ¡es de Roberto de quien hablamos! ¡Se merece lo mejor! Así que llama a tu mamá y dile que compre esas flores que piden, no queremos llegar sin un regalo, no hay que ser desconsiderados.

― Claro, como tú no pagas.

― Ya te dije que te pagaré todo lo que te debo en cuanto robe Gringotts. Pero por ahora, necesito un traje, ¿me prestas uno?

― Soy un idiota, sólo espero a que tu sueño se cumpla y compartas tu dinero. Qué suerte que seamos de la misma talla.

.

.

― ¿Ya está todo listo?― preguntó Harry llegando al lugar en donde se celebraría el funeral. Llevaba puesto un sastre completamente negro al igual que sus compañeros.

― Todo listo― afirmó Marco.

― ¿Pero qué mierda es esto?― exclamó observando la publicidad del funeral. En esta, estaba la foto de un hombre de facciones aristocráticas, cabello castaño con reflejos dorados y ojos color zafiro, y en la parte superior decía: "Roberto murió, ¡acéptenlo! Si no quieres terminar como él, ven a su funeral ¡ya!"

― No sabía qué foto poner para la paloma. Así que entré a Goggle imágenes y busqué el nombre Roberto, fueron 35 200 000 los resultados, esta fue la mejor foto.

― Imbécil, pudiste poner cualquier imagen de paloma allí.

― Pude, pero creí que esta atraería la atención de todas las mujeres.

― Como sea, mientras nadie lo vea…

― Entonces estamos jodidos, Harry― le dijo Gustavo señalando a Draco.

El rubio se estaba acercando a un botón que había en una de las repisas de decoración.

― ¡Uh! ¿Para qué sirve este botón?― preguntó con una sonrisa cínica antes de apretarlo.

Lo que vio Harry lo dejó sin palabras. No sabía cómo Draco lo había hecho, pero ahora la publicidad que había visto hace unos segundos la habían agrandado y colgaba de una de las torres más altas del colegio, y terminaba en piso, haciendo imposible ver dónde estaba el castillo.

Harry cerró los ojos y contó hasta cinco lentamente. Se dio media vuelta y encaró a su equipo, no sin antes colocar un check en la lista que tenía.

― ¿Bocaditos?― preguntó.

― Ya se los ordené a los elfos. Los traerán dentro de poco― informó Gustavo. Harry asintió poniendo otro check.

― ¿La tumba y cuerpo?― cuestionó.

― No pude encontrar el cuerpo de Roberto. Mi teoría es que McGonagall se lo llevó para servirlo en el buffet de la recepción― explicó Marco, siempre sonriente―. Y como no tuve de otra, maté a otra paloma como sustituta.

― ¿Utilizaste el Avada?― preguntaron temerosos.

― ¿Eh? ¡No! Sólo agarré una piedra y la tiré a la cabeza de una paloma. La muy estúpida se quedó quieta en el lugar y cinco minutos después ya estaba tirada en el suelo, quieta― les explicó―. Y ya la puse en la tumba. Esa es― les indicó señalando una caja de leche mal pintada de negro y el nombre de "Roberto" puesto en esta.

Harry volvió a cerrar los ojos y contó hasta diez.

― ¿Trajeron algún arreglo?

― Hubieron unos chicos que trajeron eso― señaló Draco. Todos voltearon, y ahí, en una esquina, había una pequeña rosa blanca, la cual, ya se estaba comenzando a deshojar.

Harry cerró los ojos, nuevamente, y contó hasta veinte. Gustavo, que se dio cuenta de eso, sacó su varita y ordenó todo. Posicionó la caja-tumba sobre una mesa con mantel blanco, unas seis velas aparecieron y fueron hechizadas para flotar alrededor de esta, la foto del chico sexy llamado Roberto, fue agrandada y puesta en un marco, la cual fue posicionada a los pies de la mesa, y la rosa, sobre una maceta de vidrio en una de las esquinas de la mesa.

― ¿Mejor?

― Mucho mejor― dijeron todos a coro.

― Falta música de fondo― indicó Harry.

― Yo me encargo de eso― exclamó Ron tomando su varita, se dio una vuelta algo afeminada antes de terminar con una pierna levantada hacia atrás, como una bailarina de ballet. Todos rodaron los ojos. Inmediatamente, unos cuatro amplificadores aparecieron en las cuatro esquinas del lugar, y una extraña melodía sonó.

Marica quien marica tu marica yo marica ho ho Fiesta fiesta, pluma pluma gay pluma pluma gay pluma pluma pluma gay

― Esa… esa…― balbuceó Marco.

― Sí ¡Es mi canción, nuestra canción, la canción que nos identifica!

―No nos metas en tus cochinadas, ¡eh, Weasley!― gruñó Draco con un pequeño y casi imperceptible sonrojo.

Y sin prestarle atención, Ron siguió hablando.

―La canción se titula: *Pluma gay.*Era la canción favorita de Roberto…― lloriqueó el pelirrojo.

Draco se sentó en el pasto, con el shock impregnado en su rostro.

― Qué mierda de mundo. Hasta los animales son gays ahora…― se dijo.

― Cálmate, Malfoy― comenzó a decir Gustavo.

― ¿Qué me clame? ¡¿Qué me clame?! ¡¿Acaso no lo entiendes?! ¡Pronto nosotros nos volveremos uno de ellos!― señaló a Ron―. ¡Tú, Potter, Marco y yo nos volveremos monstruos!

― Unos monstruos muy lindos― añadió Ron.

― ¡Tú se la chuparás a Marco! ¡Harry a mí! ¡Después tú a mí! ¡Luego Harry a Marco! ¡Después Marco a mí! ¡Y luego los cuatro nos volveremos uno!― se quedó sin aire de tanto gritar.

*Sabía que el comportamiento de Marco traería confusiones y malinterpretaciones…*se dijo Gustavo.

¿Por qué yo se lo tengo que chupar a Malfoy? Pensó Harry decaído

Mmmmm… ahora que me doy cuenta… Draco no se la chupa a alguien, nosotros se la chupamos a él… se dijo Marco.

¿Y por qué no me meten a mí en eljuego*? ¡Yo tambiénquiero jugar!*Lloriqueaba Ron internamente.

Y así se comenzó otra discusión, de porqué uno se lo tenía que chupar a otro, o porqué justamente con ese otro y que querían cambiar de pareja.

― ¡Silencio! ¡Nadie se le chupará a nadie mientras nuestros bragas estén cerradas!― gritó Harry.

Todos se fueron calmando lentamente. Harry suspiró tranquilo.

― Sigamos― se dijo―. No podemos estar al aire libre, necesitamos una carpa por si el cielo comienza a llorar por la muerte de Roberto. No queremos que los invitados se vayan antes de tiempo por la lluvia, ¿ideas?

― ¿Y si nos trasladamos a un salón?― sugirió Gustavo.

Harry negó con la cabeza.

― No, ya pusimos los avisos. Todos ya saben que es aquí, en los jardines― dijo.

― Sé qué hacer― dijo Marco alzando su varita.

Y una capa de circo color negro fue lo que los cubrió. A la vez que, hizo a aparecer sillas para los invitados

― Eso servirá― comentó Draco. Todos aceptaron y continuaron.

― Como nosotros no estaremos aquí durante el funeral, habrá un presentador. ¿Lo han conseguido, cierto?― cuestionó Harry.

― Sí― respondió Ron―. Él es el indicado, él es mi hombre. Es perfecto para este papel. Es un hombre inteligente, hábil y un improvisador nato. Chicos, denle una bienvenida a…

Un chico alto vestido con ropa formal oscura apareció frente a ellos, con una tímida sonrisa y el cabello completamente engomado hacia atrás.

― ¿Neville?― exclamaron todos.

― ¿Este es tú gran hombre? ¿El indicado, el perfecto?― bufó Draco.

― No se preocupen, él sabe qué hacer― les aseguró el pelirrojo.

― No nos queda de otra, el tiempo se nos acaba― urgió Harry al ver entrar a un pequeño grupo de personas―. Ya todo está listo, debemos alistarnos nosotros.

Los cuatro asintieron antes de partir hacia el colegio.

― Neville, si tienes algún problema no dudes en llamarme― pidió Harry desesperado.

― No te preocupes, Harry. Déjamelo todo a mí.

Harry ya no sabía qué hacer. Así que lo único que hizo fue darse la vuelta y retirarse.

Eso no ayuda en nada, Neville, en nada…

.

.

Los cuatro chicos se encontraban en los baños de Myrthle la Llorona. Todos entraron con grandes bolsas antes de ingresar a un cubículo y arreglarse.

El primero en salir fue Harry. El niño-que-vivió se había puesto una peluca azabache de largos bucles que terminaban debajo de sus hombros. Ya no usaba lentes, dejando al descubierto unos grandes ojos esmeraldas.

El siguiente fue Draco. El príncipe de las serpientes tenía una peluca corta que no llegaba a los hombros, de color rubio y lacio. Aunque al salir, un gran ceño fruncido adornaba sus facciones.

El tercero en salir fue Ron. Su peluca era una larga que casi le llegaba a la cintura, era lacia, parecida a la de su hermana, Ginny, de color rojiza. Lo más preocupante fue que, al encontrarse con sus dos compañeros, sonreía abiertamente. Como si eso fuera lo mejor del mundo.

El que salió después de su cubículo fue Gustavo. Tenía una abultada melena castaña oscura. Aunque lo que no concordaba con la imagen era que él era demasiado grande y robusto como para ser una chica, y su forma de caminar no era del todo apropiada para una dama.

Y el último fue Marco. Su peluca era similar a la de Harry, sin embargo, la suya era completamente lacia. Salió de su cubículo maldiciendo el largo cabello que no lo dejaba ver claramente.

― ¿Y ahora?― gruño Draco.

Lo único que tenían en común era la pijama que usaban los cuatro (Draco, Gustavo, Harry y Marco), la cual consistía en polos cinco veces más grandes de lo normal y pantalones igual de anchos. Mientras que Ron usaba todo lo contrario, ambas de prendas las tenía pegada al cuerpo.

― Falta el maquillaje― canturreó Ron buscando algo dentro de su bolsa.

Los demás empalidecieron rápidamente.

― Ni de coña― comentó Gustavo.

― Estás jodido, Weasley― bramó Draco.

― ¡Me haces usar globos en los pechos y ahora quieres eso!― exclamó Marco alterado.

Y era cierto, todo ellos usaban los bras comunes en las chicas, los cuales habían sido rellenados con unos globos. Nadie se encontraba cómodo con eso, a excepción claro está, de Ron.

― Sólo será un poco. Algo de brillo en los labios y delineador en los ojos― trataba de calmarlos.

Y así, dentro de una hora todos ya estaban listos. Pero parecían más que nada payasos salidos del circo por la cantidad de maquillaje que llevaban encima. Un poco más y sólo les faltaba la nariz roja y hacer malabarismos.

Ron abrazó y atrajo a los demás por sus hombros y se observó en el espejo.

― ¿Acaso no somos hermosas?― un poco más y lloraba de la emoción.

En cambio, sus compañeros observaban con horror sus reflejos.

― Weasley, ¿quiénes dijiste que te enseñó a pintarte?― gruñó Marco por lo bajo.

― Ceci y Eli― respondió este aún observándose con admiración.

Los chicos comenzaron a mascullar entre ellos cosas como:

"Yo me encargo de la tal Ceci, ahora somos mujeres, ¿no? No le vendría mal una lección"

"Esas dos deberían odiar a Ronnie con todo el alma si le enseñaron esta estupidez"

"Las maldigo, Ceci y Eli, ¡las maldigo!"

"¿Qué hicimos para merecer esto? Hace unos días mostrábamos orgullosos nuestros bien formados músculos, y ahora usamos globos de relleno"

"Sí, el rojo es mi color, me veo tan hermosa… digo, digo… qué coña, ojalá se estén pudriendo en el infierno los desubicados que inventaron estas cosas"

― Ya― avisó Ron acomodándose su peluca frente al espejo por última vez antes de voltearse―. Apresúrense, chicas, que se nos hace tarde― como respuestas sólo recibió miradas fulminantes por parte de sus compañeros.

Los cinco se dirigieron rápidamente a la torre de Gryffindor. Y por cada lugar que pasaban, miradas los seguían, era algo inevitable. ¿Desde cuándo se veía a una pelirroja más fea que el hambre que caminaba como si estuviera en una pasarela de modas seguida de dos morenas y una grandulona que iban juntas y temerosas?

Respiraron tranquilos cuando llegaron a su destino. Tranquilamente, Ron tocó la puerta, la cual se abrió casi inmediatamente. Desde donde ellos estaban, se podía escuchar música, risas y se veían las luces de colores y almohadas volando de un rincón a otro.

Quien los recibió no fue nadie más que Neave, ella abrió alegremente la puerta, pero su sonrisa se borró al ver tan… curiosas caras.

― ¿Y… Y ustedes… qué mierda son?― preguntó lo más educadamente posible.

― Pues…― iba a responder Ron cuando de repente dos melenas negras aparecieron detrás de Neave, eran las mellizas más conocidas de Hogwarts, eran Anita y Andrea. Ambas fueron dispuestas a saludar a las nuevas chicas, aunque al verles los rostros, los ánimos decayeron rápidamente.

― ¿Pero qué mierda están viendo mis hermosos ojos?― exclamó Ana. Todos la vieron extrañados―. Digo… mis ojos no son dignos de admirar tanta, pero tanta belleza.

― Te comprendo, hermana. Al ver tan… tan… tan… tan… limpios rostros… siento que el corazón se me rompe. Me dan ganas de llorar― admitió Andrea con voz dolida.

Una chica alta se junto a ellas, era Laura. Un suspiro enamorado se escuchó de entre los chicos, Gustavo le dio un codazo a Marco para que se tranquilizara.

― Coña, no creí que esta fuera una fiesta infantil― se dijo Laura―. ¡Hermione! ¡Ginny! ¡¿Alguna de ustedes contrató payasos?!

― ¡Payasos!― chilló una chica acercándose rápidamente. Era Lily, la loca que se autodenominaba novia de Harry―. ¡Bienvenidos! ¡Oye! ¿Acaso te conozco?― se acercó a la chica de cabellos oscuros, era Harry.

― ¡¿Qué?! ¡NO! Digo… no, nunca antes te había visto, ¡lo juro! ¡Lo juro! ¡Ya deja de atormentarme!― respondió Harry elevando su voz unas octavas y escondiéndose detrás de Gustavo. Sus amigos negaron con la cabeza, decepcionados.

― Bien…― dijo Laura―. ¿Quiénes son ustedes?

― Yo soy… yo soy…. ¡Bonnie!― exclamó Ron pestañeando rápidamente tratando de verse adorable. No, aquello no funciono para nada, parecía más un travesti tratando de mostrar sus mejores cualidades, y eso sólo les producía pena. Pena porque estaba encerrada en su propia burbuja, creyendo que era Miss Universo.

― Ehm… yo me llamo… Harricienta― dijo Harry torpemente. Las chicas lo miraron con suspicacia.

Mejor te hubieras puesto Cenicienta… Laura rodó los ojos.

― Albertina-qué-cha-te-importa-Malferina― se presentó Draco claramente molesto―. Pero pueden llamarme Draky.

― Llámenme Guzy― se limitó a decir Gustavo.

― ¡Oh! ¡Dime como tú quieras, linda!― exclamó Marco arrodillándose frente a Laura, con ojos brillantes. Gustavo bufó molesto, lo agarró del polo y lo levantó―. D-Digo… yo soy… ¡Marc Antonieta!

― Hm...

No podían impedirles el paso por no ser normales y tener nombres extraños. Así que no tuvieron más opción que dejarlas entrar, aunque mantendrían un ojo sobre ellas, de eso no cabía duda.

Sí, esa noche sería muy rara.

Comencemos:

**1.**Yap... acabo de corregir el error que mencionó una nueva lectora en el siguiente capítulo ( Asterix18_dh , y de nuevo gracias! :D) Ehm... con respecto al error, sólo era el título de la canción, ahora sí estoy segura que se titula 'Pluma gay' xD Y con el cambio del título, le hice algunas pequeñísimas modificaciones al capitulo, solo unas líneas :B nada de que alarmarse xD

**2.**Sí, dije que este capítulo sería sobre un deporte, pero quiero alargarlo un poco. ¡Pero los recompensare! Lo más probable es que ya todas estén apareciendo para el próximo capítulo.

**3.**No sé si debería hacerlo… puede que sí, pero lo hare por si las dudas: Espero que Marco y Gustavo no se hayan sentido ofendidos con eso de usar peluca, maquillaje y ropa de mujer :D No ha estado tan malo! (créanme, la cosa se pone peor en el siguiente capitulo… muajajaja! Cof cof… digo… estoy tan apenada u_uUu) Pero los vengare, chicos! En mi fic nadie se salva, por lo que todos pasaran vergüenza virtual xP

**4.**Tal vez se preguntarán, ¿por qué le pusiste de nombre a la paloma Roberto? (Ni idea, sólo se me ocurrió xD) ¿Por qué justamente a Liz Malfoy le tenías que hacer una pijamada? ¿Acaso no te he comentado lo suficiente como para que celebres mi fiesta en Marte con extraterrestres incluidos? Pues he aquí la respuesta: (si nunca te lo preguntaste, pues yo ya sembré la duda, así que lee!) Yuki envió el comentario numero 40, y pues, llegar a tal cifra es todo un suceso para mí, así decidí celebrarlo a mi manera. Así que prácticamente, este capítulo está dedicado a ella. (Conste, lo que acabo de decir es que si alguien en los próximos capítulos hace lo mismo que Yuki, puede que también les dé una sorpresa, y si llegamos a los 50, pues… ehm… habrás doble sorpresa! Asi que ya están avisados n_n

Creo que eso era todo lo que tenía que decir. ¡Se me cuidan!

Carla Malfoy =]

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En este capítulo aparecieron:

Neave_Davies como Neave

Yuki Malfoy Granger como Liz Malfoy

guzrm como Gustavo Rebolledo

kirtash111 como Marco Taretto

LauB_sirius como Laura Clearwater

Ginebra_MWeasley como Lily

Gray_girl como Ceci o Sophie

Andrea Balck como Andrea

SilverVampire como Pauline

Niqquitha como Pascal

blasi como Eli Hale

blackmoon43 como Aileen

anita_malfoy_ como Anita

Yo… ehm… no me olvido de alguien, ¿cierto? n_n

¡Bien! La lista ya se está acortando ;) Bye!