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Historia 63184 — capítulo 2
La primogénita del matrimonio Weasley-Granger tenía dieciséis años, una gran familia, las mejores notas de la escuela y a muchos chicos detrás. Había salido con algunos, -después de las amenazas del clan Weasley y Scorpius-, y aunque les había besado, nunca había sentido ese cosquilleo en los labios y esa explosión de mariposas en el estómago, como el día que James Potter la besó. *"Está mal pensar así en tu propio primo, Rose..¡TU PRIMO"*Se reprendía mentalmente cada vez que, por una razón u otra, se encontraba pensando en el chico Potter. No podía negar que su primo era guapo, sería una vil mentira más propia de Slytherin (¡Como Albus o Scorpius la oyesen la matarían!) que de Gryffindor.. James tenía el pelo negro, y los ojos azules herencia de gran parte de sus genes Weasley. Su cuerpo era de hombre ya con sus bien cumplidos diecisiete... Tenía unos brazos fuertes, con músculo a causa del Quidditch, que eran capaces de derretir a cualquier chica del castillo, un pack de seis abdominales que no dejaban nada que desear a los jugadores profesionales. Una sonrisa traviesa que recordaba a la sonrisa merodeadora. Teddy también la tenía, y sin duda, era herencia de su padre. Rose siempre había pensado que James era el más guapo de sus primos, incluso más que Albus, que era su primo favorito desde siempre. Albus no era feo, ni mucho menos, pero no tenía ese aire de pícaro que tenía su hermano mayor. El también tenía chicas detrás ya con sus dieciséis, pero a diferencia que James, el no salía con todas, más bien solo salía con una chica. Rose, y como amigos. Era más bien tímido. La Gryffindor salía de la biblioteca, había estudiado con Scorpius desde la hora después de la comida, para el examen de Transformaciones. No por algo, eran los mejores de su curso. Subió al séptimo piso, dijo la contraseña y pasó a su sala común. Allí, James Potter se besaba con una chica de su curso, Alice se llamaba. -Perdón-No dijo más y subió a su habitación, consciente de que James ni siquiera había tenido la decencia de mirarla. Mucho menos Alice. Se tiró sobre su cama y puso el reproductor musical mágico. Lo habían sacado hacía poco al mercado, funcionaba con magia, no necesitabas comprar CD ni nada, solo escogías de la lista de reproducción lo que quisieras escuchar. The Rolling Stone, como siempre. Sería un grupo del siglo pasado, pero lo que sus letras le inspiraban era superior a cualquier cosa. Estaba a tope la canción, y ella iba cantándola mientras saltaba sobre la cama. Rose no cantaba mal, tenía una voz bonita, pero nunca le había gustado cantar en público, ni siquiera cantaba delante de su hermano Hugo. Escuchó aplausos cuando la canción acabó, abrió los ojos que había mantenido cerrados durante todo ese rato, y lo vio a él. Parado en el marco de su puerta, -siempre se había preguntado como podía ser que el no se cayese por la rampa-, con una sonrisa socarrona en el rostro. Maldició por lo bajo, pensando en que como llegase alguna de sus compañeras de cuarto, -April y Suzanne-, estarían regañándola por días. Más April que Suzanne, -puesto que era más regañona que la última-, pero aún así, Rose se bajó de la cama de un salto, haciendo volar su falda. -¿Corazones?-Preguntó James, pasando, sin permiso al interior.-Hola, Rosie.-La saludó con un beso en la mejilla. Como siempre. Nunca habían hablado del beso, pareciese que nunca hubiera pasado.-No te metas con los boxers.-Y nuevamente, Rose usaba boxers. Esta vez unos de corazones que había comprado por 10 stickles en una tienda en Hogsmeade, ¡Una tenía que aprovechar las gangas! -Bueno, venía a decirte que Albus está esperándote abajo, con Malfoy.-Rose sonrió. Le encantaba ir de picnic con ellos de noche, y ese era uno de esos días.-¿Les puedes decir que me esperen diez minutos?-James arqueó una ceja como diciendo "¿Me ves cara de lechuza?" -Me tengo que cambiar, por fis.-James negó con la cabeza.-Jo, que malo.-Rose agarró unos pantalones negros y una camisa blanca, junto con un bikini, -siempre acaban tirándose al lago- -¿Por qué coges un bañador?-Preguntó él.-Porque si no me mojaré la ropa cuando me tire al lago.--¿TÚ ESTÁS LOCA?¡Te enfermarás!-Rose se encogió de hombros. Dio un beso en la mejilla a su primo y salio por la puerta, seguida de James. Esta noche la seguiré, es que tengo hambre D: Gracias por leer y comentar!