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Historia 63376 — capítulo 1

-Bellatrix Lestrange (L) Tom Riddle.

Todavía quedaba demasiado que hacer, no habían hecho más que empezar. Tom Riddle quería hacerse con todo el poder del mundo mágico, era joven, pero aún así más mayor que su más fiel seguidora, Bellatrix Lestrange. Aún eran muy pocos, demasiado pocos, Tom, o más bien, Voldemort, no podía salir a la conquista del mundo con trece recién reclutados mortífagos, era un suicidio.

Estaba muy frustrado, demasiado frustrado, necesitaba algo con lo que distraerse y poder evadirse de la terrible realidad a la que estaba sometido en aquellos mismos instantes.

Después de un rato se le ocurrió salir en busca de la que por el momento era la única mujer mortífago que lo seguía, Bellatrix.

Estaban todos en una casa que a los ojos de los demás era una mansión en ruinas, pero que por dentro era un auténtico palacio lujoso, por el momento estaría allí metidos maquinando hasta nueva orden.

Al fin la encontró, era una chica de no más de veinte años, con los ojos negros como la noche y magnéticos, pelo y ropa ajustada del mismo color resaltaban una figura contoneada, que excitaba de sobre manera a Tom.

-Mi señor.- hizo una reverencia, al agacharse dejó ver mejor el subido escote que el vestido le hacía, sus pechos eran grandes y perfectos, y ese toque de maldad y locura que la caracterizaban eran la chispa que incendiaba el libido de cualquiera, pero más de él, el de Lord Voldemort, que jamás sentiría amor, pero que era especialmente sensible a la carne femenina, y le gustaba disfrutar del placer que el sexo producía.

-Lestrange, ¿sería tan amable de acompañarme a mi habitación?- Tom todavía no estaba tan demacrado como lo estaría Voldemort años después, todavía conservaba su belleza, su piel pálida y perfecta, aunque su cara redonda parecía la de un ángel, aunque su interior albergase a semejante demonio.

-Como usted ordene.- La bella Bellatrix siempre había sido deseada por muchos, pero ella tan sólo los había correspondido con una buen rato en la cama, tampoco era capa de amar, pero sí sentía horrible atracción por su señor. Tal vez era su físico, tal vez su maldad, o la grandeza a la que aspiraba, pero para la mujer era mucho más digno que un sangrepura, a pesar de ser mestizo.

Subieron las escaleras en silencio, sin dejar ver la excitación que en ambos había producido la idea de estar a solas en una habitación, con una cama.

Una vez dentro de la estancia Voldemort cerró la puerta con pestillo, y la miró directamente a los ojos.

Sin previo aviso la besó frenéticamente, violentamente.

Era extraño que no fuesen capaces de cruzar palabra pero sí de hacer aquello.

Las más que experimentadas manos de Tom volaron hacia los broches del ajustado vestido, haciendo caer sobre la cintura de la joven la parte superior, y dejando esa parte del cuerpo desnuda.

Bajó sus labios hacia los senos de ella, quien presa de tanto placer se sentó en la cómoda, con las piernas entrelazadas alrededor de la cintura de su acompañante.

Mientras tanto, él acariciaba con fuerza los pechos, pálidos, y en un solo segundo se deshizo de su propia camisa.

La cogió la tiró con fuerza sobre la cama, quitando por completo el vestido y dejándola solo con la prenda inferior de la ropa interior.

Semidesnuda desabrochó el cinturón y el botón del pantalón del Tom, haciéndolo caer al suelo.

Ambos estaban ahora en ropa interior.

Voldemort, quien adoraba tener el control de la situación se puso encima de ella y la cogió por las muñecas, impidiendo que la chica se pudiese mover demasiado.

Cuando se cansó de lamer y morder el cuello bajó hasta los senos de nuevos y repitió la operación del cuello.

Ella gemía alto.

Harto de jugar desgarró el tejido de las bragas, dejándola desnuda a ella. Excitado hasta límites insospechados, bajó sus manos hacia la entrepierna de ella, y empezó a acariciar furiosamente dicha zona.

Los gemidos continuaban subiendo.

Finalmente él se quitó también la última prenda y la penetró, ambos gimieron.

Los movimientos eran cada vez más frenéticos, hasta que al final llegaron hasta la cumbre del placer. Gritando por la sensación que ello producía.

Exhaustos ambos se tumbaron en la cama, sin mirarse.

Cuando hubo recuperado la respiración Tom habló:

-Me voy a dar una ducha, cuando salga no quiero verte aquí.

Y desapareció por el hueco de la puerta del lujoso baño.


Este es el primer capítulo, sé que la pareja es algo inusual, pero no quería hacer otra más normal, porque espero que me dejéis alguna petición con respecto a qué pareja queréis que sea la siguiente en protagonizar el fic.

Recordad que cada capítulo es una historia completamente distinta.

Un abrazo.

Y RECORDAD QUE ESTE FIC ESTÁ CALIFICADO PARA MAYORES DE 18.