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Atractiva — capítulo 3

EnsayoHermione permaneció pensativa en su cama, mientras Draco hacía lo mismo en la suya. Razones para ayudarla...muchas. ¿Por qué? Eso no podía precisarlo en ese momento. Inspiró suavemente y se preparó para dormir un poco. Necesitaba descansar. Tenía que dormir para amanecer preparado e impartir más de sus "enseñanzas" Esa mañana, ella estaba mucho más desanimada que antes. No quiso saber por qué. Así siempre estaba ella. Negó con la cabeza, recordándole todo lo que había enseñado el día anterior. Tenía que ser consecuente. Tenerse confianza. Tener empeño. Resistencia. — Hoy veremos, tu forma de hablar. ¿Cómo te diriges a alguien, haciéndole notar que escuchas pero que no te importa lo que dice? — Entonces ¿para qué escuchas? — Si te dejas embargar por los problemas de todos, entonces te sentirás como te sientes ahora. Será mejor que pienses, qué vas a escuchar y qué no. Hermione inspiró y se dijo, que lo mejor era obedecer. Como fuera, Draco igual iba a gritarle y mejor era mantener su boca cerrada y hacer caso de sus pedidos. Aunque no sabía; en qué se estaba metiendo. Resultaba problemático, pero no tenía opciones. Ceder ante sus presiones. ¿Qué otra cosa hacer? No podía salir huyendo y decir: Draco trata de cambiar mi actitud. ¿Quién le iba a creer semejante cosa? Draco la miraba  con impaciencia, mientras ella pensaba en silencio. — Muéstrame. — Diría que tengo mejores cosas que hacer. — ¡NO! Tienes que mostrar tu cara más superficial. Hacerle ver que habla demasiado. Que te exaspera. Que te aburre y no quieres ser muy cruel, pero lo serás y se lo demostrarás así sea con gestos. — Yo no soy así. — Y es por ende, que te pasarán por encima siempre. Eres deprimente. Un ser sin sentido. Solo lees porque tienes miedo de interactuar. De vivir el mundo. — ¡Eso no es cierto!— dijo una llorosa Hermione y Draco se cruzó de brazos con malicia. Sí, no era débil. Era más que débil. Era un protosoario. Un ser pequeño e inseguro. — ¡Demuéstralo! Demuestra que eres más que libros. Lavander Brown solo te cree eso. ¡Tienes que convencerte tú misma de lo contrario. Errarás, caerás y te levantarás. No llorarás, no suplicarás ni te rendirás. — ¡Tú no eres nadie para decírmelo! Eres solo un patán de quinta, que trata a todos como te tratan. — ¡Eso es lo que quiero oír! ¿Por qué no dices eso, a todos los que te maltratan y te escuchan? Entonces, si tanto me odias. ¡Di lo mismo a todos los que odias, en este maldito planeta y sus adyacencias! Hermione respiraba agitadamente, mientras Draco suspiraba y trataba de no perder la paciencia. No podía perderla. Necesitaba de su entera disposición o de lo contrario, terminaría acometiendo una tontería. Negó un par de veces y repiró hondo. — Vamos una vez más, desde el principio. Di todo lo que sientes. Sea ira, sea llanto. Solo dilo. Eso terminará por liberarte del estrés que cargas y podrás continuar. ¿Qué quería Draco, con ella? — ¿Estrés? Estrés es que no me digas qué planificas. — Solo quiero ayudarte. Si te han dañado, mi deber es ayudarte. O no. No digamos deber. Contribución a la causa. — ¿Por qué? Porque odias a Ron ¿no es así? Draco se encogió de hombros. Difícil responder eso. A quién odiaba más. Quizá esas cursis demostraciones de cariño. Quizá esas ridiculeces, que ellos llamaban amor. Odiaba muchas cosas, sí. Muchas y la podía incluir a ella.  Pero no ese día. Hermione permaneció en siilencio, mientras él continuaba mirándola. ¿Odio y resentimientos? Sí tenía muchos, pero no quería gritarlo como animal descabellado. Inspiró y apretó los puños. Comenzaría a gritar todo aquello que odiaba. Comenzando claro, por él mismo. — Arrogante, inútil. Quejumbroso, imbécil. Estúpido, subnormal... — ¿Y qué más? — Crees que el mundo gira a tu alrededor, pero nunca lo ha hecho. — ¿Y qué más soy? — Estúpido desquiciado. Niño llorón que no tiene vida y hace lo que le ordenan. ¡Sé que serás un mortífago como tu padre! Correrás a sus brazos y te harás una marca tenebrosa en el brazo. Eso ansías. Eso quieres para tu vida. Que personas como yo, muramos sin remedio, bajo tus brazos. Por eso quieres engatuzarme y hacerme creer que quieres ayudarme. Buen pensamiento. Y bien...quizá la mitad podía ser cierto. O tal vez solo un poco. La verdad nunca lastimaba a nadie. A él...solo un poco. Sabía afrontar las consecuencias de sus actos. O casi. Eso creía. Hermione respiraba fuertemente, mientras él le sonreía. — Muy bien. Ha sido perfecto. Ahora, contra Harry y Ron. Empezar a gritar sus defectos. Lo que odiaba de ellos. Y eso hizo.