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Historia 63577 — capítulo 2
Los parpados le pesan y cuando abre los ojos ve todo borroso. Se restriega sus cálidas manos y ve que se encuentra en la tienda, cerca de una pequeña chimenea improvisada. Esta sudando. Intenta incorporarse mejor en la cama y unos fuertes pinchazos en el tobillo le hace recordar lo que creía que había sido una horrible pesadilla. Frío... Ron... Roca... Oscuridad... Correr... Dolor... Inconsciente. Nota una especie de nudo en la garganta y sus ojos avellanas se vuelven a llenar de una funda cristalina de lágrimas. Respira hondo varias veces intentando calmar esa tormenta que se avecinaba dentro de ella con previsión de lluvias.
- Bien. Estás despierta. Se limpia las cuatro gotas rebeldes que sin su permiso se habían deslizado por sus cachetes rosados por la calidez del fuego. Y ahora solo quiere sonreír, la voz de Harry en ese momento le pareció la de un ángel. Harry camina con un plato entre sus manos lleno de frutas silvestres, y se sienta al lado de la cama de su amiga.
- ¿Cómo te encuentras? - Pregunta apartándole un mechón de la cara.
- Mejor. Silencio. Se forma un horrible silencio que grita el nombre de Ronald Weasley. Pero ninguno de los dos se atreve a decir palabra, por que la realidad es demasiado dolorosa. Hermione se fija en Harry. Pálido y con unas horribles ojeras debajo de esos expresivos ojos verdes. Su pelo azabache más revuelto que la última vez que le vio. Con algunas manchas de barro en la camiseta y los pantalones. Se queda un rato así, observándole. Y respira en Harry el dolor que ella siente en esos instantes por la ausencia del pelirrojo.
- Te he traído algo de comer.- Dice Harry finalmente ofreciéndole algo de comida. Hermione siente una extraña calidez en el estómago y susurraGracias. Harry encoje los hombros e intenta sonreír. Él tiene que demostrarse bien para que ella lo este.- ¿Te duele?
- Sí. Un poco... Entonces se siente mal, se siente un objeto inútil. Por culpa de su lesión tendrán que retrasar los planes.
- Lo siento.- Se disculpa mientras se observa el pie fuertemente vendado.
- No es culpa tuya.- Se levanta silencioso.- Sera mejor que descanses, seguiré montando guardia. Y se va. Sale de la tienda con pasos pesados y parece que el mundo se haya detenido. Quiere decirle, gritarle si pudiera Quédate aun que su garganta dolida se quejase, por que necesita su compañía, necesita estar arropada, necesita no sentirse sola.
El resto de la noche estuvo protagonizada por una serie de pesadillas que la castaña no querría recordar. Una vez que el Sol se dejo ver, dado por finalizada la peor noche de su vida, se intenta levantar sin hacer el menor ruido para no despertar a Harry que descansa derrotado en una de las literas. Sale de la tienda y agradece el contacto cálido de los rayos del Sol en su rostro malherido. Intenta mantener el equilibrio con una pierna alzada. Levanta su varita y pronuncia varios hechizos que le fabrican una especie de muletillas para poder sostenerse y no sentirse una carga para Harry. Prueba manejarse con ellas y se siente un poco estúpida por su torpeza. Busca algo que les pueda servir de desayuno. Pero intenta no adentrarse mucho en el bosque. Encuentra poca cosa, pero al menos es algo. Corta unas cuantas hierbas que reconoce para hacer infusiones, y se vuelve a dirigir a la tienda. Mientras prepara el desayuno, recuerda. - ¡No mientas! ¡Tú también lo dijiste, dijiste que estabas decepcionada, que creías que Harry tenía un poco más de...!
- ¡No lo decía en ese sentido! ¡de verdad, Harry! Y otra vez... - Ah, ¿estás segura? Muy bien, pues no me preocuparé por ellos. A vosotros os parece muy fácil, claro, porque vuestros padres están a salvo...
- ¡Mis padres están muertos!
- ¡Los míos podrían ir por el mismo camino!
- ¡Pues vete! No lo puede evitar. En la olla llena de agua hirviendo se añade el agua salda de sus lágrimas. Se tapa la boca. No quiere despertar a Harry. Pero no puede evitar llorar, ahogándose. Una mano se posa en su hombro y le aprieta sin hacerle daño. Da un pequeño respingo, pero es tarde, la ha visto llorar, no puede limpiarse las lagrimas como si no hubiese pasado nada, por que la visto llorar y ahora es lo único que quiere hacer. Pero esta vez, lo hace entre sus fuertes brazos y sus delicadas palabras de consuelo, mostrándose fuerte aun que el también este llorando por dentro.