← Historia 63648 · de
Historia 63648 — capítulo 1
Capítulos**"Prólogo de una historia sin final."****"1.- Prólogo de una historia sin final."** Prefacio: …-Las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que el de los ojos… (Bob Marley (1964 - 1981), músico jamaiquino considerado profeta rastafari)
Prefacio: …-Esto acaba aquí… (Lord Voldemort)
1Era una noche tormentosa, el cielo se había oscurecido completamente y todo rastro de luz se había extinguido de la faz de la tierra en ese día. Ese día, en que la gran batalla entre el bien y el mal estaba a punto de comenzar... Sería divertido imaginar, que ante una perspectiva audaz y de peripecias inimaginables, la constante solución a la paz reformada sería el comienzo de una voluble destructividad que convive día a día entre los corazones galopantes de las personas, que como simples transeúntes buscan la manera más fácil de escapar a un inminente final… a un final que conmueve, que desata y que deteriora cada membrana, cada partícula y cada suspiro de la vida, que como rocío otoñal cae sobre los pastos verdeamarelos que prevén un día como ningún otro. Un día cuya sombra se proyecta cual verdugo va cortando las cabezas de lo que alguna vez fue un racimo de flores vivas, vivas como la perspicacia de alguien que no se deja atrapar y acariciar por ese futuro incierto, lleno de salvajismo e incongruencia delictiva de consuelos en el cielo. Pero así era, y así siempre sería mientras las cosas conformaran un destino que no se ve feliz, que no se ve desarrollándose y desenvolviéndose como cual viento del Oeste fuese. ¿Comenzar?... ¿Al menos se conoce esa pregunta? Yo creo que no, yo creo que las cosas no son lo que parecen… y si de verdad lo son, entonces un suspiro es lo que se puede dar… la noche cae y posiblemente todos con ella. … Las preguntas fluían como el amaranto sobre la leche…, nada se podía saber y nada se comprendería más de una vez. Todo sucedía por la simple ley de causa y efecto y ese efecto era la piedra angular de todo lo que se viviría en ese lugar. Una batalla sin precedentes posiblemente, no lo sabía nadie… ¿para qué saberlo? Nadie nunca quiere saberlo… pero saben que está allí, que el inminente final se escurre entre tus piernas como cual mano a excitarte fuese… y abres los ojos, lo ves. No quieres verlo nuevamente…, lo sientes… La muerte te espera… No había chiste y sin dudar aquello sería algo de lo que jamás nadie se burlaría… Nunca. Truenos… …extraños relámpagos se escuchaban aterradoramente en ese momento de silencio donde nadie hablaba, el palpitar era inerte ante toda posibilidad exacta de hablar. El viento de la noche gemía de dolor al presentir que varias vidas se llevarían a lo profundo del infierno…, el abismo de la oscuridad. Donde ése Él estaba esperando… …Observando… …Sí… Esperando… Su momento llegaría, sólo era cuestión de esperar… sólo de esperar… Nada más…
Pensamientos diferentes en cada persona se formaban, tanto en mortífagos como en guerreros de la luz, lo que apenas empezaba a desprenderse era el inicio de la batalla por la tierra de los magos y pronto por la tierra de los muggles, varias vidas inocentes se habían ya sacrificado por esa estúpida guerra, muggles, magos, personas queridas por todo el mundo mágico y más queridas aún para un joven de diecisiete años que tenía una legendaria cicatriz en forma de rayo en la frente. Pocos y nadie a la vez sabían todo el dolor que aquél mago tan oscuro y tan poderoso había hecho en ese joven -la cara demacrada de cansancio aún era notable en él- que había dado casi su vida por buscar los horrocruxes que aquél mago había hecho con las muertes de tanta gente inocente. Los horrocruxes destruidos... el fin de la guerra era el siguiente paso. ¿Quién se pudo haber dado cuenta de que aquél joven lentamente moría por dentro? Dolor, dolor era lo que sentía su cuerpo en esos momentos. Dolor y desesperación era lo que el joven conocido como Harry Potter sentía en ese momento. Desesperación por la muerte, desesperación por dejar de vivir esa miserable vida que le había tocado. Y sin embargo seguiría allí hasta que todo acabase, de alguna forma u otra… Si es que algún día llegara a acabar…
Muerte, muerte era lo que deseaba dar a aquél al que todos temían, aquél con el nombre de Voldemort, en una era conocido como el joven Tom Sorvolo Ryddle, ahora corrompido por la sed de poder y el odio a todo el que no fuera sangre pura. Varios de sus amigos veían como el chico ojiverde encabezaba el ejército de los buenos. Ron y Hermione sabían de la condición de Harry, sabían que él no estaba bien, lo sabían, lo habían descubierto días atrás próximos a la guerra:
-¡Harry! ¡Harry! -Hermione intentaba llamar a su amigo que estaba viendo el crepitar de las llamas en la chimenea-. ¡Harry! Harry se sobresaltó débilmente y miró aterrado a Hermione que estaba enojada porque tenía casi quince minutos hablándole, pero él no se dignaba a mirarla. Cuando Hermione le gritó éste ya prestó más atención a su amiga quien traía una cara de suma preocupación. -Perdón Hermione… estaba pensando en algunas cosas -contestó Harry tratando de no sonar muy preocupado, aunque era evidente que no podía ocultarle nada a su mejor amiga… casi una hermana. Y si tan sólo esas palabras tuvieran valor en un futuro, posiblemente el chico obtendría más fuerzas para vivir que un simple y sencillo cuadripléjico sistema de muerte. -Estás preocupado Harry -no era una pregunta, sino una afirmación. -Sí, lo sé, la hora se acerca Hermione, pero no tengo miedo… posiblemente me ha dejado al igual que la razón de ser. Da igual lo que pase, ahora sólo quiero que nadie más salga herido en una guerra que es mía y de nadie más. -Harry, sabes que estamos contigo, si tienes fe puedes salir adelante, has destruido todos los horrocruxes, sólo queda uno y ese es Voldemort. Tú puedes hacerlo, hay muchos que esperan tu regreso. -Yo sé que puedo derrotar a Voldemort, Hermione, pero aún así, el regreso parece demasiado lejos. -No temas por tu vida. Saldrás airoso. -No temo por mí, temo por otras personas que nada tienen que estar haciendo aquí, temo por la seguridad de las personas que han decidido pararse frente a los mortífagos y hacerles frente hasta que caiga el día envuelto en sangre -respondió el chico mientras suspiraba de cansancio. -Nadie reclama nada, Harry. Han decidido apoyarte ahora y hasta el fin -comentó Ron mientras sonreía débilmente. -Sé que es así. No comenten nada de esto, pero hay algo más… algo que no puedo recordar y que sigue invadiendo mis pensamientos… algo que quiero recordar y una muralla espesa me impide concentrar… pero esos ojos… verdes tal cual la pureza es -comentó Harry en respuesta, sonriendo lentamente y tragando saliva cual licor amargo fuese. -Sí regresarás, Harry, te lo aseguró -animó la castaña decidida, pero Harry no mostró -y no mostraría- señas de ánimo. -¡Oh, Hermione! -Dijo Harry en un tono irónico-. Esta vez los conocimientos no podrán ayudarnos, esta vez él o yo será y sólo uno de los dos quedará de pie. -Estaremos contigo hasta la muerte si ha de ser así, Harry, ¿verdad Hermione? -Dijo Ron extendiendo su mano donde Hermione la chocaba y Harry la unía al último. -¡Hasta la muerte! -Gritaron los tres. Nunca se percataron que varios de los alumnos en ese momento los veían a escondidas y se emocionaban al ver tal pacto de amistad, dolor y sufrimiento…, y se juraron a ellos mismos ayudar en todo lo posible a esa guerra, en la que lamentablemente muchos morirían.
Pero todas aquellas palabras quedarían desoladas, descuartizadas y resquebrajadas a lo largo del tiempo, todos lo podían sentir… pero sólo aquél que entre el monitor se encontraba podía deducirlo bien, era pues entonces de que el viento actuara, la entrada estelar de la muerte se hacía más venidera, la gala estaba danzando y una invitación a bailar con la muerte se hacía presente para quien decidiera caer primero… y tanto Voldemort como Harry lo sabían. Y es de suponer que tanto el Macrocosmos como el Escritor deberían de saberlo por igual.
2¿Cuánto dolor? ¿Cuánto dolor?... Esa era la pregunta por responder. ¿Cuánto dolor tenía que seguir sufriendo aquel joven que desde bebe tuvo pérdidas que ningún otro ser humano pudo haber soportado? Sus padres, su padrino, Albus Dumbledore su maestro y mentor. ¿Quién sería el siguiente? ¿Quién podría ser el siguiente que cayera ante los maleficios de los mortífagos? Una simple interrogante rondaba el corazón ya roto de Harry Potter. Ginny miraba con tristeza al que había sido su novio alguna vez, antes de que Dumbledore muriera... Alguna vez, en algún tiempo que parecía lejano se habían prometido estar juntos cuando todo esto acabara. Pero ya no podría ser así, no, ya no, aquello era total, estaba segura. Por más que quisiera aquél chico de leyendas e historias interminables jamás estaría de nuevo en su corazón. Pero aún así lo amaba, lo amaba porque sin dudarlo fue su primer amor, el primer amor que tuvo y que posiblemente seguiría siendo aunque de relación junta ya no se tratase. ¿Cuánto más sería capaz de soportar aquel joven quien se había convertido en todo una leyenda? Posiblemente más que eso, no estaba segura, no, ya no estaba segura de lo que podría acontecer con todo eso… sabía de muchas cosas, de hombres sin ser a lo que su hermano llamaba "una zorra cualquiera", pero sabía… y entendía que Harry ya no sería suyo, y lo aceptaba, porque de alguna u otra forma aquello sería interesante por vivir, quería encontrar nuevamente el amor, en otra persona. Quería olvidar, pero ¿cómo olvidar en un momento así? No quería que Harry sufriese más, no soportaba aquella idea, era mortal pensar en un mal resultado. … Y Luna Lovegood pensaba, su sonrisa tierna y sincera se había apagado de manera inminente… de manera sucia y de manera versátil. Entonces miró al cielo y una sonrisa en las nubes se dibujó, una sonrisa fuerte y sincera que le hizo de momento perder todo contacto con el mundo real… ¿Por qué tan triste?, preguntó aquella voz genuina que de las nubes salía y recorre los muros y que fuerte y claro se pasea por el Norte abrazando los débiles pastos helados por el frío. Y supo que todo ocurría por alguna razón… Y sería así hasta el fin de los tiempos. -¿Por qué tan triste? -Volvió a preguntar aquella voz, delictiva y consecuentemente ávida del saber de los futuros de aquél suceso. Y Luna lo supo, que aunque su nombre figuraría en ese futuro, la vida sería terriblemente difícil, engañosa y peligrosa. Pues así lo requería él, que entre el monitor se esconde y quien decide qué pasaría… pues así vendría a ser un resultado que muchos en la desesperación considerarían como la mejor opción. -Triste… por muchas y una sola cosa a la vez… Porque todo aquello por lo que se supone he vivido pueden verse esfumadas en tan sólo un instante en el que se parpadea. -Las cosas suelen pasar por algún motivo… -Contestó el Escritor de manera eficaz… -¿Cuáles motivos? ¿Qué es lo suficientemente poderoso como para que esto no se vea resuelto sin la evidente destrucción del mundo? -Los motivos son uno solo, más no está resuelto aún todo en esta guerra… habrá momentos de desafortunado infortunio… pero el frío puede ser calor cuando menos lo esperas. -El Escritor se materializó en forma de humo y su silueta delgada y oscura sorprendió a la chica de los cabellos rubios. -¿Quién eres? -Preguntó Luna cuando pudo recuperar el habla. -Me conocen de muchas formas… de muchas que es imposible describirme en totalidad. Mi primera amante me llamaba Liest, por el simple hecho de que ese nombre le gustaba. Hay quienes me dicen Ainur, sólo por fastidiar… Otros me han llamado Mago, Brujo, Quien entre el monitor se oculta, Sagnaftanea, Elí, incluso hay quien me ha dicho Hechicero, Rizhe, Quien entre las sombras se oculta, El sin sombra, el Escritor, Heero, Yuy… Todos y cada uno de esos nombres que forman parte de mí y que son uno solo… pero tú…, tú puedes llamarme simplemente El Extraño sin Edad. Luna estaba extasiada, aquello de por sí ya era demasiado extraño como para imaginar ahora a un ser que de la nada aparecía y cuya identidad le resultaba imposible adivinar… y aunque lo hubiese visto alguna vez jamás atinaría a saber de quién se trataba en verdad. -Tal vez algún día nos volvamos a ver, Luna Lovegood, por ahora que sea el tiempo y la edad los que decidan que será de todo aquello que tiene que pasar… y pasar… y pasar… Y aquélla forma de humo desapareció ante los ojos incrédulos de la rubia que, sin siquiera saberlo y ni siquiera imaginarlo, se vería envuelta de alguna forma u otra con todos aquellos sucesos que acontecieran a los movimientos del que se hacía llamar El Extraño sin Edad.
3Remus... ¿Qué podía decir el joven Remus? Comprometido con su bella Nymphadora tenía su alma sanada, no quería que eso se fuera por el caño. Sentía que algo malo pasaba, lo podía sentir y era notorio que Harry no estaba del todo bien, sabía que algo malo estaba por suceder pero no quería pensar en ello, ya había perdido a todos sus amigos; uno por traición, los otros a manos de mortífagos o del mismo Lord Voldemort, sólo le quedaba aquel muchacho al que habían obligado a madurar desde muy temprana edad. Lucharía hasta el cansancio por defender a ese joven quien ya bastante había luchado por tener un mundo de paz y tranquilidad.
4McGonagall veía como su mejor alumno tanto en combate como en muchas otras habilidades se destrozaba en el camino del destino… ¿Sería capaz de poder derrotar al mago que ha evitado la muerte varias veces? Esa era la pregunta de McGonagall, que no podía dejar de pensar en Harry, el niño que sobrevivió. Ese era el nombre que se había ganado cuándo con tan solo un año venció a Lord Voldemort. Si Albus dio su vida por el chico, ella haría lo mismo sin importar nada más que la vida de su alumno.
5Voldemort veía con ferocidad y maldad al joven que tantos problemas le había ocasionado. Esta noche, esta noche lo mataría. Acabaría con ese desgraciado mocoso que tanto lo atormentaba, cuando lo venciera se apoderaría del castillo, después del mundo y lograría controlar lo que él deseara y quisiera a su antojo. Una potente carcajada provino de las afueras del castillo cerca de los límites del bosque prohibido estremeciendo a más de uno.
-¿Crees que lograrás detenerme, Potter? -Le gritó Voldemort desde el otro lado del ejército. Su mirada llena de ese salvajismo de maldad y aquella ausencia de cualquier índice de sobriedad buena. -Haré lo que tenga que hacer y si mi destino es morir te arrastraré conmigo hasta el mismo infierno donde nos pudriremos los dos -contestó Harry provocando el miedo de sus amigos al escuchar las palabras tan frías que él aventaba contra el enemigo mortal de todos. Y empezó… El rostro de Harry cambiaba lentamente… Sus ojos… esos ojos alguna vez conocidos terminaron por convertirse en los de un ser de ferocidades interminables, con aquella increíble ansia de sangre, de dolor y de maldad… Y Voldemort sintió un escalofrío potente en su piel… Y tanto el viento, como el cielo y la tierra pudieron darse cuenta de que ese era el final del Harry Potter, Estandarte de la Luz.
-¿No te parece irónico? Morirás la misma noche en que tus padres murieron ante mis pies. Era verdad que esa noche era treinta y uno de octubre, esa noche podría ser su caída y moriría justamente la noche en que sus padres cayeron ante esa maldita serpiente. -Es verdad, pero tal vez seas tú él que va a caer, Tom. He destruido los seis y ahora sólo quedas tú. Voldemort supo a lo que se refería y en ese instante su odio fue infinito, ¿cómo era posible que ese maldito mocoso le hubiera destruido las seis partes de su alma que estaban escondidas? -¡Maldito niño miserable! -Gritó Voldemort con furia y caminando hasta el centro de los ejércitos. -El momento que tanto hemos estado esperando ha llegado, sólo uno sobrevivirá justamente como la profecía lo dice. -Nadie sabe el contenido de tal profecía, Potter, ¡se rompió! -Te equivocas de nuevo -alardeó Harry barriendo las palabras y acercándose a Voldemort para quedar frente a frente. Todos miraban con increíble asombro a Harry, quien se veía decidido a revelar el contenido de tan misteriosa profecía. -Para hacértelo más corto: uno de los dos tiene que morir, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida. Tú me has marcado como tu igual, Voldemort, ahora uno de los dos morirá hoy y te aseguro que no tengo planeado ser yo. Voldemort le apuntó con la varita y Harry le propinó una patada en los pies haciéndolo caer. -Eso es Voldemort, ¡arrástrate como el perro que eres! En ese momento los mortífagos empezaron a atacar, la gran batalla empezaba y varios ya empezaban a caer tras las maldiciones asesinas. Voldemort se cubrió tras sus mortífagos mientras Harry empezaba a matar a todo el que se le ponía en frente. La lucha estaba pareja en ese momento, Harry había quedado nuevamente frente a frente contra el oscuro. Una enorme esfera de energía había rodeado a los dos, simultáneamente todos los presentes, tanto mortífagos como aurores y demás magos eran iguales y neutrales, sólo la tensión de lo que venía pronto era lo que crispaba el alma de todos. Harry y Voldemort se veían directamente a los ojos, intenso odio era lo que sentían el uno por el otro. -Esto acaba aquí -sonrió Voldemort apuntándole y sonriendo malignamente. -No podría estar más de acuerdo contigo. Voldemort se enojó más y gritó: -¡Avada Kedavra! Harry se movió ágilmente y rodó por el suelo. -¡Sectumsempra! -El ataque de Harry dio en el pecho de Voldemort quien empezó a moverse alocadamente aunque rápidamente se cerró las heridas. -¡Crucio! -Voldemort también tuvo suerte y el ojiverde gritaba de dolor ante el maleficio-. ¡Avada Kedavra! -El destello verde no impactó en Harry porque se levantó inmediatamente. -¡Es ahora, Voldemort! -Harry apuntó con su varita y gritó con todas sus fuerzas-: ¡Avada Kedavra! Voldemort no se quedó atrás y lo mismo profirió. Los dos rayos de color verde intenso se estamparon y produjeron un temblor en la tierra, los dos maleficios no dejaban de amenazarse y todos veían expectantes como Harry gritaba y su maleficio se acrecentaba, el poder era tan grande que todos tuvieron miedo del potente hechizo. Voldemort empezaba a recuperarse y fue cuando los dos rayos explotaron desprendiendo una potente luz que se desprendió del cuerpo de Harry, lo único que oyeron y vieron fue como Voldemort gritó desgarradoramente y su alma se desprendía haciéndose cenizas todo su cuerpo. Todos los buenos ya querían gritar de felicidad pero no lo hicieron al ver como el segundo rayo proveniente de Voldemort se impactaba en el pecho de Harry haciéndole volar a dos metros con el rostro con miedo y la cara de sorpresa al ver como moría lentamente aquél que había derrotado al mago tenebroso. -¡Harry! -Los gritos de varias personas se escucharon por todo el lugar y una potente luz se extendió ante todo terreno cercano borrando lo que alguna vez había sido Harry Potter. Pero aquellas voces...: "Espero volver a verte, Harry, hermano…"... "Seguro será a sí... algún día en el templo de los caídos, Tom" seguían girando entre el viento de la muerte. Aquellas voces de Harry y Voldemort se perdían entre los vientos del Norte que no traían buenas nuevas. Cuando la luz se hubo disipado todos empezaron a buscar el rastro de Harry y varias de las personas desaparecidas, entre ellas la chica Lovegood. No tuvieron suerte, no, sólo encontraron a varias personas que aún seguían vivas, pero no había rastro de Harry Potter o de Luna Lovegood, dos de las personas más fuertes en la guerra. Todo el mundo mágico estaba conmocionado por la muerte y desaparición de Harry Potter, el mago que había derrotado al Señor Tenebroso. Tiempo después -seguramente más de un mes- la búsqueda paró pues aquél joven de la cicatriz en forma de rayo jamás apareció y su funeral se había llevado a cabo dos días antes de que terminara noviembre. La familia Weasley y todas las personas que lo conocían, en especial Remus Lupin estaban destrozadas por la muerte de aquél joven...
6Pero seguía flotando…, no había retorno y jamás una salida fácil como lo era la muerte… no, ¿por qué habría de ser así si las cosas se podrían poner mucho peor? ¿Por qué dejar morir al tal Harry Potter si un destino más cruel le esperaba? Las sonrisas de los que no están presentes se extendieron por todo el cosmos y la luz cegó las entrañas del chico haciéndolo volver de una manera u otra…, aquellos parecían buenos candidatos, tal vez algún día y a partir de ahora el lobo y el león sean tan unidos a la serpiente y al escorpión.
7No era un lugar muy atractivo a la vista, ni un lugar cómodo para pensar, pero aquéllas formas ingenuas de pensamientos y deseos flotaban como burbujas esponjosas y frecuentes ante la similitud de los ojos vidriosos que desprendían destellos desolados y moribundos…
-Despierta, Harry. Despierta que no estás muerto… no por ahora. La voz suave, frenética y corrosiva de alguien que podía estar a una distancia muy lejana o a una distancia relativamente corta zumba y se hace ominosa. No quiere abrir los ojos… ¿Y para qué hacerlo? De verdad que no sacaría nada de bueno con hacerlo, sería mejor si las cosas fueran una simple forma continua de solidificaciones extrañas… Mejor así. Pero algo le impide acostumbrarse a la muerte, algo que posiblemente sea el comienzo de algo que mute de manera drástica. -Vamos Harry. Levántate… Abrió sus ojos… pero en ellos no había vida, no había sentido y no había razón. -¿Muerto estoy? -Preguntó sin vida, con la voz cansada y reseca. Quebrada como las tierras áridas de algún desierto. El Escritor sonrío cansinamente, con ironía y con sorna a la vez. -No… no estás muerto. Pero seguro es lo que deseas… -comentó mientras el alguna vez ojiverde se perdía entre la inmensidad de la oscuridad-. Tranquilo, supongo que aún no es tiempo de que mueras… no, no aún. Te falta camino por realizar y supongo que habrá tiempo para la muerte… hay que darle tiempo al tiempo. -¿Quién eres tú? -Preguntó Harry pesadamente, no podía mover ninguna de sus extremidades y eso le pesaba. -Eso no importa por el momento. Lo que realmente importa es que vivas… -Pero aquí se siente tan bien… tan relajado… -Lo sé… pero tú no debes morir… no aún. Posiblemente luego si lo hagas. Yo que sé… y si lo sé no puedo decírtelo aún. -¿Regresaré? -Sí. Lo harás… pero tardarás tiempo en recuperarte… en recuperar aquello que fuiste. Serás una simple forma humana sin ninguna cualidad existente de mente racional. Serás un objeto obsoleto, dependerá del tiempo que puedas ser el de antes… si es que así lo deseas. -No entiendo… -No necesitas hacerlo. Ya comprenderás mientras permanezcas en el velo de la oscuridad de tu propia mente. Si logras regresar recuerda que algo más se avecina… ya nos veremos más adelante…
8A muchos kilómetros de allí dos mortífagos arrepentidos huían de la ley mágica, se encontraban en un río lamentando la muerte de Harry quien los había perdonado y se habían unido a él en secreto en la guerra, nadie sabía que ellos dos habían matado a varios mortífagos por la espalda, traicionando a Voldemort. Pero seguro que eso ya no valía nada sin la palabra del chico al que todos daban por muerto. Snape miraba el bosque, parecía melancólico y todo lo que se pudiera observar era en tremenda solicitud a lo extra normal. Palabras iban y venían con el fluir del viento y parecía que todo iba a acabar allí. Las meditaciones inundaban las mentes de los dos cuando el joven de cara pálida y cabello rubio platinado miraba hacia el río sorprendido de ver como dos personas, una de cabellera rubia como el sol trataba de llegar a la orilla arrastrando a otro de cabellos negros que a su vista parecía conocer demasiado bien.
-¡Ayúdenme, por favor! -Dijo la chica, cuando vio que ambos hombres se acercaban a ella entre las aguas pesadas del río. Severus y Draco llegaron hasta ella y le ayudaron a sacar el cuerpo del chico hasta la orilla, recostándole sobre el pasto húmedo y verde. -¿Cómo es que han llegado hasta acá? -Preguntó Draco mientras buscaba pulso en la muñeca del chico. -No lo sé… en plena batalla un resplandor me ha llevado hasta este lugar, unos kilómetros más arriba… he quedado inconsciente por momentos… ¿qué día es? -Han pasado tres días desde la batalla… Luna no necesitó decir nada más, en su mirada se veía lo desconcertada que estaba con todo eso y no necesitaba expresar lo mal que se sentía. -Harry está vivo -comentó Draco-, pero no parece estar inconsciente. La cara de Severus mostró perplejidad ante lo escuchado por su alumno. -¿Cómo dices? -Está consciente, pero en un estado vegetal…, como si estuviese muerto en vida, parece que todo en él está bien, pero no despierta. Las cosas ya de por sí estaba mal, ahora eso venía a presentar un problema en proporciones extenuantes. -¿Qué haremos? -Preguntó Luna intranquila, en sus ojos ya no se veía aquella chispa que le podía caracterizar. -No podemos acudir a muchos lugares… nosotros podemos cuidar de él hasta que decida por cuenta propia que hacer. Si quieres puedes venir con nosotros -ofreció Severus con una media sonrisa, patética y desagradable, pero sincera. Muy sincera. -Sí, acepto. No quiero regresar a casa, me trae muchos recuerdos malos de mi vida y de mi difunto padre… -¿A dónde iremos, profesor? -Preguntó Draco viendo como la luz de ese día casi se iba del cielo. -Tómense de mi túnica, creo saber un lugar en el que podremos estar sin que represente problema para nosotros. Así lo hicieron, desaparecieron…
9Mientras tanto… a miles de millones de kilómetros entre la tierra y el espacio, en lo profundo del infierno una espectral voz se escuchaba y se reía, pronto saldría nuevamente del abismo. Ahora que Voldemort había muerto era su turno de salir, regresaría de nuevo con más poder que el de Salazar, Grindelwald y Voldemort juntos.
-¡Ese par de idiotas no supieron hacer bien su trabajo, pronto resurgiré… sólo es cuestión de esperar!
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"
»»!En el próximo capítulo!:««
»»"…-… ...Jamás se imaginaron que el tiempo de volver estaba a la vuelta de la esquina.
-Iré a bañarme, Draco. Te avisaré cuando termine -cortó Luna sus pensamientos y sintiendo una fuerte excitación al pensar en que lo que le había dicho el Extraño sin Edad se cumplió.
-Lo que me resulta confuso es aquello que alguna vez me dijo Dumbledore…"««