Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 63977 · de

Historia 63977 — capítulo 6

Capítulo 6: Ronald Weasley asesinado

Harry Potter hace tiempo que no había dormido tan tranquilo, la casa de los Weasley era como su segundo hogar, ya que era el único lugar en donde lo han tratado como un integrante de una familia, porque francamente Harry nunca sintió que los Dursley fuesen su familia, sino que Harry siempre ha pensado que sus tíos solo lo han tenido viviendo con ellos por obligación.

Estaba Harry desperezándose cuando la puerta de la habitación se abrió abruptamente, por ella entraban dos chicas muy emocionadas, Hermione Granger su mejor amiga y Ginny Weasley la hermana menor de su mejor amigo Ron.

-¡Harry!- dijo muy contenta Hermione, - amigo que gusto que hayas llegado, te extrañé mucho- agregó Hermione corriendo donde su amigo a darle un abrazo.

-Guau Hermione, tanta efusividad, tan solo han sido un par de semanas, ¿como estás?- dijo Harry contento de ver a la mejor de sus amigas.

-Bien, no me puedo quejar, acá he estado pasando un buen verano- dijo Hermione sonriente después de soltar a su amigo, tomando asiento en el borde de la cama.

-¿No me vas a saludar a mi Harry?- preguntó Ginny también sonriente por la llegada del mejor amigo de su hermano, procediendo a sentarse al lado de Hermione.

-Hola Ginny- contestó Harry ligeramente nervioso, la hermana de su amigo estaba más bonita que nunca, su cabello estaba reluciente y tenía un aroma floral muy embriagador.

-Estás más alto Harry, te ha hecho bien el verano- comentó Ginny sonriendo amistosamente, Harry ante lo dicho por la chica se ruborizó levemente.

-Gracias, a propósito ¿donde está Ron?- preguntó Harry un poco extrañando de que su mejor amigo no esté dándole la bienvenida por haber llegado a La Madriguera.

-Debe estar durmiendo, apenas supímos que llegaste con Ginny venimos a saludarte, no pasamos a buscarlo, pero voy a ir a despestarlo para que venga a verte- dijo la castaña sonriendo a su amigo, levantándose y saliendo de la habitación para dirigirse a buscar a Ron, dejando a Harry y Ginny charlando amistosamente.

Pero en la habitación que se encontraba en el ático, Ronald Weasley desde hace un par de horas que se encontraba despierto, cosa rara en él, ya que tenía la costumbre de levantarse casi al mediodía cuando estaba de vacaciones, la verdad es que no tenía intención de salir de su habitación, ya que no se sentía bien, no se trataba de una recaída de su anterior estado de salud, sino que era un extraño sentimiento que lo estaba atormentando, no tenía la menor idea de que era lo que tenía su psique tan perturbada, era muy rara la sensación, como una mezcla entre un deja vu con un presentimiento, como si algo malo que vivió iba a volver a suceder y no se trataba de nada trivial, sino que era algo importante, como un asunto demasiado complejo que tenía pendiente y ahora volvía a plantearse en su vida.

Pero todos los pensamientos fueron interrumpidos por alguien que se encontraba golpeando la puerta.

-Adelante- dijo Ron secamente.

-Ron vengo avisarte que Harry llegó ayer por la noche, está en la habitación de Fred y George, me dijo que quería saludarte- dijo Hermione extrañada de ver a Ron vestido y sobre la cama que estaba correctamente ordenada.

-Oh vaya, que buenas noticias, anda que yo voy enseguida Hermione- dijo Ron intentando sonreir, pero la verdad no tenía ganas de reírse de nada.

-¿Estás bien?, te noto raro- preguntó Hermione intuyendo que algo le pasaba al pelirrojo.

-No, para nada, debe ser solo que me desperté muy temprano- mintió Ron, la verdad es que no le gustaba mentirle a Hermione, pero era tan rara la sensación que lo atormentaba, que no quería intentar explicar la situación.

-¿Ya desayunaste?- preguntó Hermione tratando de buscar gato encerrado.

-No, todavía no he desayunado- dijo Ron

-¿y por qué no lo has hecho?- preguntó Hermione entrecerrando los ojos.

-Porque no me ha dado hambre Hermione- contestó Ron con voz ligeramente irritada.

-¡Ya, esa si que está buena, Ronald Weasley el ser más comilón que he conocido en mi vida no tiene hambre!- exclamó Hermione.

-¡Bueno ya basta Hermione!, pareces auror haciendo tantas preguntas, no bajé a desayunar porque me estaba quedando nuevamente dormido, pero tenías que venir tú a fastidiar como siempre- dijo Ron un poco molesto.

-¡Fastidiarte!, ¿eso piensas?, eres un mal agredecido, solo me estaba preocupando por tí, pero nunca más lo voy a hacer, ¡Idiota!- dijo Hermione cabreada, saliendo de la habitación del varón menor de los Weasley, dando un portazo

-Mujeres- murmuró Ron, si ya el extraño presentimiento lo tenía ofuscado, una discusión con Hermione por la mañana aumentó su malestar, decidió salir de su habitación para ir a saludar a su mejor amigo y ya se las arreglaría para contentarse con Hermione.

Hermione llegó muy rápido a la habitación donde estaba Harry y Ginny, sus amigos la encontraron un poco sulfurada cuando cruzó la puerta, la verdad es que sospechababn que había discutido con Ron, puesto que tantos años de riñas había dado la capacidad de los amigos más cercanos de Ron y Hermione, de detectar cuando estos dos discutían.

-¿Que pasó ahora Hermione?- preguntó Ginny dando un bostezo.

-Pasa que tu hermano es un grandísimo idiota- dijo Hermione todavía enfadada con Ron.

-Dime algo que no sepa- dijo Ginny, logrando que la castaña y Harry rieran.

-Que chistosa enana- dijo Ron entrando en la habitación, Hermione le hizo una mueca burlesca cuando este llegó, cosa que el pelirrojo ignoró, -Harry como estás compañero- saludó Ron llegando junto a su amigo dándole una palmada en la cabeza.

-¡No le pegues!, qué todavía en tu personalidad se manifiesten costumbres de los Neanderthales, no quiere decir que Harry lo sea- dijo Hermione buscándole pelea a Ron.

-Es bueno verte de nuevo, veo que ya te has recuperado- dijo Harry rapidamente tratándo de que Ron no le contestara la provocación a Hermione, zanjando de inmediato la discusión del par de tortolitos.

-Si bueno creo que me he puesto bien- dijo Ron sonriendo.

-No del todo, puesto que todavía tienes que recuperar más de la mitad del cerebro que al parecer se te esfumó, ¡ah! de verdad que eso es de nacimiento- dijo Hermione con voz aguda, otra vez estaba contratacando al ver que Ron la estaba ignorando.

Ron un poco cansado de las burlas de su amiga iba a replicar, pero fue interrumpido por Fleur que venía con una bandeja con desayuno para Harry.

-Harry, buenos días, me alegra verte de nuevo- saludó Fleur sonriente.

-Fleur que sorpresa verte aquí- dijo Harry, mientras notaba como la hermosa francesa venía lentamente con su cabello rubio platinado a dejarle la bandeja del desayuno.

-Bueno, se que es raro que me veas aquí, pero es que Bill me invitó a conocer a la familia Weasley- dijo Fleur con su habitual acento francés, -Bill y yo vamos a casarnos el próximo verano- añadió la francesa con voz emocionada.

-Guau, felicidades- dijo Harry mitad contento y mitad con sana envidia, ya que encontraba que Bill tenía mucha suerte de casarse con una mujer tan linda.

-Gracias Harry, eres un dulce- dijo Fleur dándole un beso en la mejilla, dejando a Harry sonrojado, Ron notó lo que provocó el beso de la bella muchacha en su mejor amigo y le estaban dando unas ganas enormes de echarse a reír, el pelirrojo notaba a su amigo cambiado, como si de un momento a otro maduró y ahora pensaba más en las chicas.

-¿Puedo tomar una tostada Harry?- preguntó Ron, aprovechando que su amigo estaba en la luna, Hermione lo miró con el ceño fruncido, ya que en la discusión anterior, Ron le mencionó que no tenía hambre.

-Bien, creo que es hora de ir a ayudar a Molly, Ginny tu madre quiere que bajes para que nos ayudes a preparar todo para el almuerzo.

-Bueno, bajo contigo, hasta luego chicos, nos vemos más rato abajo- dijo Ginny quien siguió a Fleur para arreglar los preparativos para el invitado.

-Hasta luego- dijeron los tres chicos, Harry por su parte, se sentía muy contento de que Ginny se esmerara en ayudar a su madre y a Fleur, para preparar su bienvenida.

Los chicos se quedaron charlando un poco más para poner a Harry al tanto de lo que pasaba, le contaron que Tonks se encontraba mal después de lo sucedido en el ministerio, que Percy todavía no se dignaba a disculparse con los señores Weasley y muchas otras cosas más que estaban sucediendo en el mundo mágico.

Harry por su parte decidió contarles de la profecía que escuchó el año pasado en el pensadero del profesor Dumbledore, este hecho dejó muy impresionados a Ron y a Hermione.

-Vaya amigo, si que estás en problemas, pero cuenta conmigo para todo- le dijo Ron con tono amistoso.

-Oh Harry, que miedo, pero quiero que sepas que también puedes contar conmigo para lo que sea- dijo Hermione dándole ánimos al ojiverde.

Harry estaba muy agradecido de sus amigos, de verdad que no tenía precio lo que estaban haciendo por él, ya que cualquier otra persona se hubiese alejado de él, si es que supiera que Voldemort lo había señalado como su enemigo mortal, pero no era así, Ron y Hermione seguían a su lado para apoyarlo, ese bello gesto de sus amigos hizo sentir al niño que vivió más esperanzado de ganar su mortal lucha.

-Amigo, Ron también tiene que contarte un gran secreto- dijo Hermione que a estas alturas ya se había olvidado de provocar a Ron.

-Vaya, todavía no me esperaba que ya estuvieran saliendo, los felicito tortolitos- dijo Harry alegre por sus amigos.

-¡No estamos saliendo juntos!- dijeron los dos al unísono sonrojados, pero en realidad ambos querían que eso llegase a pasar.

Ron procedió a contar a Harry toda su historia con lujo de detalles, desde cuando se empezó a sentir mal, el sueño con su difunta abuela, los secretos del Jagan y todo lo que habían estado investigando con Hermione en este último tiempo, pero por algún motivo, Ron no relató la extraña sensación de esta mañana, ya que de solo recordar le daba malestar general. Harry estaba sorprendido con lo que su mejor amigo contó, el siempre supo que Ron era un buen mago, sobretodo cuando había que preparar estrategias, pero su amigo era algo inseguro y eso le jugaba en contra, pero enterarse que tenía una habilidad milenaria pasada por un ancestro, eso si que era una gran sorpresa, fué tan sorprendente el relato del pelirrojo que a Harry se le olvidó completamente contarles de que Slughorn y Saray iban a ser los nuevos profesores, además de la alegre noticia de que Severus Snape no iba a dar clases este año.

-Vaya Ron eso es increíble, tener algo que los demás no tienen es único- dijo Harry muy emocionado.

-Y eso no es todo Harry, a Ron su abuela le legó muchos textos interesantes- dijo Hermione fascinada de contar que la abuela de Ron le dejó libros a este, puesto que así ella aprendería más, sobretodo de cierto libro escrito en runas que Ron le prestó y que tenía datos muy útiles para ella.

Harry y Ron pusieron los ojos en blanco al escuchar a Hermione emocionarse porque a Ron le dejaron libros, pero lo que no sabían era que la castaña no estaba leyendo por solo satisfacer su curiosidad...

-Para ser sincero, eso es lo que menos me interesó de lo que me dejó mi abuela, me conformo con los hechizos que aparecen en las anotaciones, también algo me interesaba su diario para conocer algo de su vida, pero eso fue hasta que llegué a los detalles de las noches que pasaba con mi abuelo y eso además de fuerte, si que es mata pasiones, de solo imaginarme a mi abuela... buácala- dijo Ron, haciendo gesto de asco al final.

-¡Ron!, no seas así, tu abuela también fue joven y amó a tu abuelo, a mi me parece muy romántico amar una persona de por vida- dijo Hermione regañando a su insensible amigo.

-Si, como digas Hermione- dijo Ron, que no encontraba agradable acordarse o conversar de los encuentros entre sus abuelos.

-Idiota insensible- dijo por lo bajo Hermione, cosa que Ron no notó, pero Harry si, la chica tomó un artefacto que le llamo la atención en la habitación, al parecer era uno de los inventos de los gemelos, pese a la advertencia de Ron, esta lo examinó y recibió un puñetazo de broma por el artilugio, Harry y Ron tuvieron que contener la risa, ya que la chica se había mosqueado.

Después del incidente bajaron a la cocina en donde estaban Molly, Fleur y Ginny preparando la comida, intentaron ayudar a Hermione con su ojo morado por el puñetaso del artefacto, pero no pudieron hacer gran cosa para ayudarla, la castaña debía reconocer que aunque los gemelos solo habían obtenido tres TIMOS cada uno, eran excelentes creando objetos mágicos, sentía de verdad alivio de que siempre le hayan tenido cariño y no le jugaran bromas en el colegio, puesto que en su colegio muggle, más de una vez le gastaron una, todavía recordaba cuando Trish le pegó goma de mascar a su enmarañado cabello.

-No puedo quedarme con el ojo así- dijo Hermione sonando un poco desesperada por la situación de su ojo.

La señora Weasley trató de calmarla, diciendole de que ya iban a encontrar una solución, en un instante un trío de lechuzas se acercaban a la casa de los Weasley con las habituales cartas de Hogwarts.

-Los resultados de los TIMOS- chilló Hermione ansiosa.

En efecto las tres aves traían los resultados de los exámenes, todos tomaron su carta correspondiente y se pusieron de lleno a leer la carta de Hogwarts, Harry estaba muy nervioso puesto que las notas eran importantes para decidir una futura profesión mágica, sentía retorcerse su estómago, por lo que para disminuir la ansiedad abrió rápidamente la carta.

Al abrir sus notas vio la agradable sorpresa de que no le había ido nada de mal, sacó un excelente en defensa, supero las espectativas en Cuidado de las criaturas, Encantamientos, Herbología, Pociones y Transformaciones, un aceptable en Astronomía y desaprobó Adivinación e Historia de la magia, en total 7 TIMOS logrados, no estaba nada de mal, pensando que en Historia se había retirado a la mitad del exámen.

Ron por su parte sacó supera las expectativas en Criaturas mágicas, Defensa, Encantamientos, Herbología, Pociones y Transformaciones, aceptables en Astronomía e Historia de la magia, pero desaprobó con una T de Troll en Adivinación, puesto que había ofendido al examinador en el exámen, pero no le importaba había conseguido 8 TIMOS.

Hermione sacó excelente en casi todos sus exámenes, menos en Defensa, estaba conforme con sus notas, aunque igual le hubiese gustado tener 10 extraordinarios.

-Vaya Ron 8 TIMOS, más que Fred y George juntos, pero eres el primero en 500 años en la familia que saca una T, tu padre y los muchachos no van a dejarte de hacerte bromas- le dijo Molly orgullosa al menor de sus hijos varones, que a pesar de sacar una T, estaba tan contenta que le dió un enorme abrazo a su hijo.

Fleur, Ginny y Molly terminaron de felicitar a los nuevos estudiantes de ÉXTASIS y siguieron con sus labores en la cocina, ahora con Hermione que se les unió para ayudar, Ron notó que Harry además de sus notas tenía otra cosa en las manos, estaba pasmado como si le hubiesen pegado con una Bludger en la cabeza.

-¿Y a ti qué te pasa?- preguntó curioso el pelirrojo.

-Pues esto- dijo Harry enseñándole a su amigo lo que tenía en la mano, se trataba nada más que la insignia de capitán del equipo de Gryffindor.

-Genial Harry, serás el nuevo capitán del equipo, este año les patearemos el trasero a Smith y Malfoy por la copa- dijo Ron entusiasmado.

-Ron tu boca- dijo Hermione reprendiendo al pelirrojo, -Vaya Harry ahora tienes el mismo rango que un Prefecto- agregó la castaña sonriendo.

-¡Que buena noticia, Harry me puedes reemplazar en las rondas con Hermione!- dijo Ron bromeando.

-¡Ronald Weasley eres un irresponsable!- le dijo Hermione, que tenía en mente echar sus planes románticos con Ron para este año en las rondas de Prefectos.

-Solo era una broma Hermione, no te enojes- dijo Ron alegre, -bien, Harry te quiero mostrar el material de que te hablé recién, vamos que aquí en la cocina van a estar ocupadas- invitó Ron a Harry a su habitación.

-Par de machistas, podrían ayudar en la cocina- rezongó Hermione.

-Ni hablar- le dijo Harry a Ron con una risita, poniendo ambos pies en polvorosa, retirandose a la habitación del varón menor de la familia Weasley.

Al llegar a su cuarto Ron comenzó a sacar todo el material, le iba pasando libros, documentos, cuadernos de notas a Harry que se había sentado en la cama del pelirrojo.

Los dos amigos practicamente dejaron de lado los libros y se dedicaron a leer apuntes con hechizos, Harry reconoció varios que utilizaron el año pasado en las reuniones del ED, pero habían otros que nunca había escuchado hablar, algunos por la descripción eran de magia oscura, pero el ojiverde pensó que sería util aprenderlos, a Harry dos hechizos particularmente le estaba llamando llamando la atención uno era Sectumsempra y el otro Razorum, los dos al parecer eran maleficios cortantes muy potentes, el primero era medianamente fácil de poder usar, pero el otro era muy poco probable que un alumno de 16 años aprendiera a usarlo, ya que era tan potente que incluso podía partir objetos sólidos por la mitad, Harry al leer los hechizos cortantes, no pudo evitar pensar en su visita a la piedra, pues en el fondo los hechizos era como usar una espada, con un suspiro de acordó de Eta y sus historias de Excalibur.

-Veo que te quedaste pegado con esos hechizos- dijo Ron amistosamente, luego de ver que Harry después de varios minutos observaba el mismo documento, -yo he encontrado varios útiles y no son difíciles de usar- agregó Ron.

-Si hay buenos hechizos, pero lástima que no podemos practicarlos- dijo Harry

-¿Por qué no podemos?- preguntó Ron riendo

-Pues obvio, porque si hacemos magia nos expulsarían, llevamos el rastro- argumentó Harry

-Eso no es del todo cierto, llevamos el rastro, pero si hacemos magia en un hogar de magos, no sabrán quien hizo magia, no pueden detectar al ejecutante, además existen los hechizos de impasibilidad e inmarcables para que no noten la magia, podemos usarlos para practicar a escondidas, más encima los hechizos fuertes son indetectables, por ejemplo no se puede saber si en este instante están realizando una maldición imperdonable- explicó Ron, que al haber nacido y sido criado en el mundo de los magos, tenía conocimientos de costumbres o de la vida cotidiana que Harry y Hermione no tenían.

-Vaya ahora entiendo porque me castigaron cuando Dobby usó un encantamiento levitatorio, en realidad pensaron que yo lo hice porque soy el único mago que vive por ahí- comentó Harry, acordandose del verano antes de entrar a segundo curso.

-Bueno Harry, por la noche nos escapamos a practicar en los terrenos de la casa, eso si no vamos a poder llevar a Hermione porque comparte habitación con Ginny y la enana la descubriría- propuso Ron; a Harry le dio gracia para sus adentros, que su amigo le dijese enana a su hermana, ya que aunque era mediana de estatura, el ojiverde se dio cuenta que otros atributos habían crecido bastante, deseó que nunca Ron supiera Legeremancia, porque Ron era muy capaz de deshollar vivo al que pensara así de Ginny.

-Si tienes razón, entonces esta noche comenzamos con las prácticas, quiero ver al nuevo Ron que se salvó de las garras de la muerte- comentó Harry riendo.

-Vale esta noche empezamos, quedarás sorprendido con el nuevo Ron- dijo el pelirrojo siguiendo el juego a su amigo.

Ya cansados de revisar documentos, los muchachos se pusieron a hablar de Quidditch, ya el mediodía estaba por llegar, cuando estaban en plena conversación relajados, Hermione llegó para darles un aviso.

-Chicos bajen, Víktor llegó a visitarnos- dijo Hermione al dúo dinámico.

-¿Víktor?, ¿Víktor Krum?- preguntó Harry sorprendido.

-¡Ah verdad!, Harry me olvidé contarte que Vicky se hizo amigo de la enana en un baile o algo por el estilo- contó Ron.

-Ron no le digas Vicky a Víktor y enana a tu hermana- lo reprendió Hermione.

-¿O sea viene a ver a Ginny y no a ti Hermione?- preguntó Harry con un pequeño deje de molestia.

-Así es- respondió Hermione con simpleza, -Viene a ver a Ginny- agregó la castaña.

-¿y tú dejas que un tipo mayor venga a ver a tu hermana?- preguntó Harry ya mostrando un poco su molestia.

-Si, a decir verdad ya no me meto mucho en sus cosas- contestó con sinceridad Ron.

-Haces bien en confiar en tu hermana Ron, además Víktor no es una mala persona, ¿por qué te interesa tanto el tema Harry?- preguntó Hermione ocultando sus ganas de reír, ya que pudo notar que su amigo se puso celoso, y bien merecido que lo tenía, en todos estos años ha hecho caso omiso de Ginny.

Los chicos salieron de la habitación del ático y se dirigieron a la cocina, donde ya estaba el búlgaro con un paquete de regalo de 1 metro, además se notaba que nuevamente les había traído flores a las chicas, esta vez con un ramo de más para Hermione, el trío dorado se fue acercando a la cocina y todos iban con pensamientos diferentes, Hermione iba bastante animada para ver la reacción de Harry con respecto a las intenciones de Krum con Ginny, el pelinegro iba molesto por la cursilería del famoso buscador y Ron iba sacándo cálculos, ya que veía que había flores para todas las chicas, entonces tenía la esperanza de que ese paquete enorme era para él, y en realidad no se equivocaba.

Ron se apresuró en llegar antes que Hermione y Harry a saludar a Víktor...

-Víktor amiguito bienvenido a La Madriguera- saludó Ron con entusiasmo al búlgaro.

-Hola Ronald, ¿cómo has estado?, te he traído un presente ya que sé lo que te gusta el chocolate, ten es todo tuyo- dijo Krum contento de saludar a su supuesto futuro cuñado, entregándole el gran paquete al pelirrojo, quién apenas lo recibió y supo lo que era.

-¡Ostras Víktor!, un señor chocomago, ¡esto si que es regalo!- exclamó contento el ojiazul, demostrándo su debilidad por los dulces, estaba encantado que Krum le haya traído un chocolate gigante en forma de un mago de aspecto gracioso, parecido a los papá Noel de chocolate, pero con un metro de altura; Ginny, Fleur y Molly reían por la actitud de Ron, Hermione estaba exasperada por lo caprichoso que podía ser el pelirrojo y Harry no sabía porque, pero le molestaba que Krum le hiciera la pata a su mejor amigo.

-Sabía que iba a gustarte Ronald- dijo el jugador internacional, - Harry Potter, que bueno verte otra vez- saludó el búlgaro extendiendole la mano a "el elegido".

-Si es bueno verte de nuevo- dijo Harry seriamente, - Desde el torneo que no nos vemos- agregó el joven Potter.

-¡Es verdad!, está Fleur, Harry y Víktor acá en casa, si Diggory no hubiese estirado la pata, tendríamos una reunión del torneo en La Madriguera- dijo Ron sin mala intención, pero todos se quedaron callados al escuchar las insensibles palabras del pelirrojo.

-Bueno que tal si pasamos a la salita a charlar- dijo Ginny cortándo el silencio provocado por Ron, era evidente que recordar la muerte de Cédric les afectó un poco a los ex participantes del torneo realizado hace algunos años en Hogwarts.

-Parece que se me pasó la mano un poquito- le comentó Ron a Hermione mientras se dirigían a la pequeña salita de estar de los Weasley.

-¿Un poco?, yo creo que se te pasó bastante la mano, Ron no debes bromear con temas dolorosos para la gente- le dijo Hermione con amabilidad.

-Lo siento- dijo Ron apenado, sacándo la oreja del señor chocomago y devorándola.

-Dame un poco- le pidió un poco de chocolate Hermione.

-Ten- le ofreció el pelirrojo dándole una gran porción a su amiga, esta al recibirlo le regaló una gran sonrisa en agradecimiento.

Estuvieron un buen rato en la salita charlando, Harry intentó por milésima vez ganarle a Ron en ajedrez, pero era casi imposible, Ron incluso le ganó en menos tiempo que antes, Fleur también lo intentó, pero le fue peor que al pelinegro, los demás ni siquiera se atrevieron a retar al pelirrojo, incluso decidieron no jugar a nada, porque sabían que las capacidades estratégicas del muchacho Weasley estaban mejor que nunca.

Después llegó la hora del almuerzo, como habían tantas personas Molly, Fleur y Krum con las varitas llevaron mesas al jardín para tener un gran almuerzo, luego llegaron el señor Weasley, Fred, George y Bill al almuerzo familiar, ya estando todos, quedaron realmente sorprendidos con lo que Molly preparó, una carne de lechón al horno con aliños, que estaba realmente sorprendente, durante la comida el tema fue las andanzas de grupos asociados a mortífagos y ataques de criaturas mágicas, los únicos que no participaban en la conversación eran Harry y Ron, por la simple razón que ambos presentían que malos tiempos venían y que era mejor olvidarse un poco del tema.

-Estás muy callado- le comentó Hermione al pelirrojo al notar que comía en silencio.

-No me gusta hablar de la guerra- dijo Ron con sinceridad.

-Pero son las cosas que están pasando, aunque sea algo fuerte, es la triste realidad- contestó Hermione con amabilidad.

-Lo sé, pero es horrible, cada día muere más gente, no me gusta la sensación de no poder hacer nada para ayudar- comentó apenado el muchacho.

Hermione no siguió hablando, solo le tomó la mano al chico en señal de que ella lo entendía, Ron apretó suavemente la mano de su amiga como agradecimiento.

La comida finalmente terminó y se fueron todos los que trabajaban incluída Fleur, Krum decidió quedarse toda la tarde ya que no le tocaban entrenamientos, por lo que después de comer decidieron ir de excursión por los terrenos de la casa de los Weasley, llevaban una buena cantidad de refrigerios y bebidas, a Ginny se le ocurrió visitar un arroyo que para esta época del año era muy refrescante cuando hacía calor, pese a la tendencia de este verano de tener días un tanto fríos, hoy había un fulgurante sol.

Cuando llegaron al lugar propuesto por la menor de los Weasley, se encargaron de preparar el lugar, pusieron una manta en la hierba para sentarse, dejaron la canasta con la comida y Víktor realizó un hechizo para espantar insectos, después de acomodar las cosas se dispusieron a darse un chapuzón, todos iban preparados para bañarse en el río menos Ron, Hermione que estaba lista con su traje de baño notó esto...

-Ron es normal que después de estar tantos días enfermo estés tan delgado, que no te de verguenza eso- le dijo la castaña al pelirrojo puesto que Víktor aunque era delgado y desgarbado por ser un deportista tenía un cuerpo atlético, mientras que Harry ya no estaba tan flacucho como antes y había crecido bastante.

-No es por eso Hermione- le contestó Ron con una sonrisa, -anda ve, diviértete- agregó el ojiazul, pero la verdad es que tenía otra razón, que era la misma por la que todos estos días había vestido ropa con manga larga.

-No iré, me quedaré contigo, en todo caso no me gusta mucho nadar- dijo Hermione sentándose al lado del chico.

-La verdad es que me quiero ir, necesito estar un rato a solas, no debería haber venido- dijo Ron poniéndose serio.

-Pero Ron, es una linda tarde de verano, pocos días han estado soleados, te va hacer bien tomar un poco de sol- contestó la castaña un tanto triste.

-Lo siento, ve con Harry, no se siente muy cómodo con Víktor- dijo de manera cortante Ron levantandose para marcharse.

-Está bien Ron, has lo que quieras- dijo Hermione apenada por el cambio de humor del chico, no había rastros del niño caprichoso que se emocionó al ver que le traían un señor chocomago, más bien se parecía al huraño chico con que discutió en la mañana, -Si tanto te molesta la compañía mejor vete- agregó con amargura.

-Herms, no es eso, te juro que ni yo mismo me entiendo- dijo el pelirrojo acercandose a su amiga y dádole un tierno beso en la mejilla que hizo a Hermione sonrojar, -nos vemos más tarde, de verdad necesito irme- le dijo Ron quien antes de marcharse acarició de manera delicada la alborotada cabellera de la chica.

-En la cena espero que seas el Ron de siempre- le gritó mientras se alejaba el chico, un poco más animada por la muestra de afecto del muchacho, se dispuso a refrescarse en el pequeño arroyo.

Hermione quien ya no estaba tan triste por la partida de Ron, se relajó bastante dandose un chapuzón, le pareció que Víktor y Ginny estaban muy amistosos entre los dos, incluso se daban algunas muestras de cariño, cuando la chica se propuso mirar la reacción de su amigo, notó que este se había ido a sentar a una roca en la orilla del flujo de agua, como consideraba a Harry como su hermano, no tuvo más remedio que salirse del arroyo para ver como se encontraba.

-¿Que te sucedió?- preguntó la chica a su amigo.

-Nada- mintió el pelinegro que no se explicaba porque la cercanía de Krum con Ginny lo molestaba tanto.

-Sabes Harry, tuviste muchos años la oportunidad de tener algo con Ginny, pero en realidad es normal lo que te pasa, uno nunca aprecia lo que tiene cuando está a punto de perderlo- le comentó la castaña con su habitual sinceridad a su amigo.

-No hables bobadas Hermione, sabes que no me gusta Ginny, solo me preocupa que un tipo mayor la ande rondando, es la hermana de mi mejor amigo, es obvio que le tenga aprecio- dijo Harry sonando un poco molesto.

-Si tu quieres creer eso Harry, allá tú, pero me parece que Ginny solo ve a Víktor como amigo... por ahora, así que yo que tú me apresuro o sino vas a perder feo- habló Hermione animándose a aconsejar a su amigo que era un poco torpe para estos temas del corazón.

-Tú en cuarto año me dijiste que él era un poco tedioso, por eso no aceptaste tener nada con él- comentó Harry queriendo saber las debilidades de Krum por alguna extraña razón.

-Si es verdad era un poco tedioso, pero la verdad es que simplemente no me interesaba tener una relación seria con él, lo veía solo como un buen amigo- dijo Hermione.

-¿No será que en ese momento ya te gustaba Ron?- preguntó Harry quién nunca se atrevió hablar de estos temas, pero ahora quería satisfacer su curiosidad.

-Puede ser, pero en todo caso ¿como sabes que me gusta Ron?. preguntó sonrojada la castaña.

-Es un poco obvio- dijo Harry con simpleza.

-Vaya parece que se me nota- admitió la chica.

-¿Vas a intentar tener algo con él? preguntó curioso Harry.

-Sí, pero te rogaría Harry que no le dijeses nada- le suplicó la muchacha.

-Descuida, confía en mi, si necestas ayuda veré como puedo hacer algo por tí- dijo Harry con voz amable.

-Gracias Harry, no sabes como me alivia conversar esto, sabes que no tengo muchas amigas y al único que le puedo confiar esto es a tí- le dijo Hermione sonando agradecida, -eres genial, hablar contigo es como contárselo a una amiga, tienes un lado femenino desarrollado- dijo la castaña bromeando.

-¡Oye!- se quejó Harry

-No te enfades, la verdad que tú para mí eres el hermano que nunca tuve- admitió Hermione.

-Lo mismo digo, hermana mayor- le dijo Harry sonriente y poniendo un brazo en su hombro.

-Gracias hermano menor, eres un dulce- le comentó la castaña divertida.

-Pues no seré muy dulce cuando ese bravucón de Ron te esté manoseando, sabrá quien es tu hermano menor- bromeó el pelinegro.

-¡Harry!, sabes que por mucho que quiera a Ron, no lo dejaría "manosearme" como tú dices- dijo la chica bastante sonrojada.

-Lo que tú digas hermanita- dijo Harry.

-Tonto- dijo Hermione, dándole un suave golpe a su amigo.

Sin más que hablar los dos más animados por tener esa charla fraternal fueron nuevamente a nadar, Harry muy en el fondo quería aprovechar de vigilar al búlgaro para que no se pasase de listo y lo madrugara.

Mientras tanto en La Madriguera Ronald Weasley se encontraba bastante mal por el extraño sentimiento que tenía en el pecho, nunca en realidad a sido de las personas que se deprimen por algo y que se marchan a su habitación, pero ahora de verdad que no quería estar con nadie, presentía que algo iba a ocurrir, no es que se creyera Trelawney ni nada por el estilo, pero el muchacho estaba ansioso, a la vez quería que lo que fuese a suceder fuera pronto y por otra parte quería que el acontecimiento desconocido no ocurriera nunca.

Ya cansado de estar tanto rato a solas, Ron decidió bajar a buscar algo para comer, ya que en la excursión al viejo arroyo no probó bocado, algo raro en Ron Weasley, lo mismo que aconteció durante la mañana, Ron cuando llegó a la cocina estaba su madre ya preparando el té, pues en algunos instantes los chicos deberían volver del arroyo, además Bill y Fleur volvían temprano de sus labores, ya que no trabajaban en el Ministerio de Magia como el señor Weasley. Molly se sorprendió un poco al ver llegar a su hijo a la cocina, puesto que ella pensaba que estaba en los terrenos de La Madriguera.

-Ron, yo pensaba que estabas con tu hermana y tus amigos- le dijo Molly sorprendida.

-La verdad es que quería estar a solas un rato mamá- respondió Ron un poco desanimado.

-¿Te sientes bien querido?- le preguntó su madre.

-Si mamá no te preocupes, solo estoy algo cansado porque me desperté algo temprano hoy día- dijo el pelirrojo tratando de que su madre no se preocupara por él, -Te importaría si me llevo algo de comer a mi habitación, la verdad es que me quiero acostar temprano, te agradecería que me despidieses de Víktor y que le digas a los chicos que no vayan a mi habitación porque me dormiré- solicitó Ron a su madre con voz seria y cansada.

-Está bien, será mejor que descanses, mañana tengo pensado que vayamos al callejón Diagon, por lo que tienes que estar en buena forma para ir- le dijo su madre de forma cariñosa.

-Es cierto, había olvidado que mañana haríamos las compras, pero descuida para mañana estaré fresco como una lechuga- dijo el joven sonriendo.

-Bien, te prepararé una bandeja mi amor para que subas a tu cuarto- ofreció Molly con dulzura a su retoño.

-Gracias mamá- dijo el chico dándole un abrazo a su madre, Molly al contacto con su hijo tuvo una extraña sensación, como si Ron con el abrazo le trasmitiera parte de sus sentimientos, la sensación le decía que su hijo estaba preocupado por algo.

-Hijo, no dejes que todo este asunto de la guerra te afecte tanto, recuerda que tenemos al profesor Dumbledore de nuestro lado y que la Orden trabaja en serio para detener al Innombrable, además la casa cuenta con todas las medidas de seguridad proporcionadas por el ministerio y el mismo Albus- dijo Molly pensando que su hijo estaba preocupado por todas las cosas que estaban pasando en el mundo mágico.

-Lo sé mamá, algún día Harry y el profesor Dumbledore acabarán con toda esta mala situación- dijo Ron a su madre y para sus adentros juró que haría lo más posible para también hacerle frente a esta amenaza, poniendo todas sus habilidades al servicio de la Orden y de su amigo Harry.

Molly armó una bandeja con té y algunos pastelitos para su hijo, este por su parte le dió las gracias a su madre y se despidió. Después de varios minutos llegaron los chicos de la excursión a los terrenos de la casa, Molly les comentó que Ron estaba un poco cansado y que pidió que nadie lo molestase, Hermione se entristeció un poco ya que había descubierto que la razón que habían hecho inolvidables los veranos en La Madriguera eran los momentos con Ron, Harry por su parte se sintió un poco decepcionado ya que por la noche iban a practicar hechizos, pero decidió salir solo cuando ya nadie estuviera despierto, tenía que poner en práctica lo aprendido de los documentos que le enseñó Ron.

La señora Weasley sirvió la merienda a su hija y a los invitados, después de unos minutos llegaron Bill y Fleur que se unieron a la mesa con los chicos; después de otro agradable día en casa de la chica que lo traía de cabeza, Víktor Krum con mucho pesar decidió marcharse, quedando en encontrarse después de la hora de almuerzo en el callejón Diagon con Ginny.

Las pocas horas que quedaban de día pasaron rápido y el gran manto negro estrellado al que llamamos noche, se dejó caer en el hogar de los Weasley, como no había nada más que hacer los moradores de La Madriguera decidieron ir a sus respectivas habitaciones a descansar, a excepción de la señora Weasley que tenía que esperar a que llegara su marido del trabajo; Harry se fue a la habitación de los gemelos, pero no con la intención de dormir, sino que a repasar un poco los apuntes que le prestó ron y así salir a practicar hechizos, Ginny y Hermione se dirigieron a su habitación, la castaña tenía la intención de conversar con Ginny para analisar las probabilidades que tenía su amigo con la chica, ya en la habitación, y arropada para dormir, Hermione se animó a hablar con su amiga.

-Ginny veo que te estás haciendo muy amiga de Víktor- comentó Hermione empezando su interrogatorio.

-Si, es simpático y muy caballero- contestó la menor de los Weasley.

-No se si te has dado cuenta... pero yo creo que el siente algo por tí- dijo Hermione de forma directa.

-Si lo he notado- admitió la pelirroja.

-¿Piensas darle una oportunidad?- preguntó la castaña curiosa.

-Puede ser, pero quiero ser su amiga un buen tiempo y después ver si empiezo algo con él- contestó Ginny con sinceridad.

-Ah ya veo, debo suponer entonces que lo que sentías por Harry lo has olvidado- dijo Hermione deseando saber rápido la información para estimar las posibilidades que tenía su amigo.

-Eso fué algo de niña, mi primer amor, no te niego que encuentro a Harry guapo y valiente, pero siento que Víktor está haciendo muchos méritos- admitió la pelirroja.

-Oh vaya, bueno Víktor es una buena persona- dijo Hermione, un tanto triste ya que Harry estaba en desventaja para conquistar a Ginny.

-Si él es buena persona, dime Hermione ¿como vas con Ron?- preguntó la menor de los Weasley.

-¿Tanto se me nota que quiero a tu hermano?- contestó con otra pregunta una sonrojada castaña.

-Algo por el estilo- contestó Ginny sonriendo.

-Bueno estoy en eso, pero Ron ha estado un poco raro- admitió Hermione.

-Dale tiempo, hace poco que se recuperó, además creo que está loquito por tí, creeme, es mi hermano y lo conozco- dijo Ginny animando a su amiga.

-Merlín quiera, Ginny tengo algo que confesarte- dijo Hermione, sintiendo que su "cuñada" era la carta del triunfo para conquistar a Ron, por lo tanto tenía que ser completamente sincera con ella.

-Dime Hermione- invitó Ginny a la castaña a sincerarse.

-Se que es demasiado fuerte lo que voy a confesarte, pero creo que debes saber, Ginny tu hermano no solo me gusta, yo... yo lo amo- declaró Hermione muy ruborisada.

-Si que es fuerte, lo intuía, para ser sincera creo que es mutuo, pero tu sabes como es Ron, solo te lo admitirá a tí- dijo Ginny, dándole su sincera opinion a su amiga.

-Eso espero, veré como logro hacer para que tu hermano se me declare- dijo Hermione con mayor esperanza en lograr su propósito.

-Que tengas éxito, me gustaría tenerte de cuñada, Hermione Weasley suena muy bonito- comentó la pelirroja riendo.

-Esa es la idea, pero hay que ir paso a paso cuñada- respondió la castaña también riendo.

-Lo lograrás, te lo aseguro, eso si, no me hagas tía tan joven, me harás sentir vieja a corta edad- contó riendo Ginny.

-¡Ginny como se te ocurre eso!, el que ame a tu hermano no quiere decir que lo voy a dejar hacer lo que quiera conmigo- dijo Hermione volviendo a sonrojarse.

-Solo era una broma- admitió la pelirroja a su amiga.

-Oh vaya, sabes es bueno que charlemos de estas cosas, el hablarte acerca de mis sentimientos por Ron me da esperanzas- comentó la castaña.

-Eso es porque soy tu amiga, que de verdad te aprecio mucho y es porque soy la hermana de Ron, una de las pocas personas que lo conoce bien, que puede decirte con sinceridad que el siente lo mismo por ti, solo que Ron nunca ha sido bueno expresando sentimientos- dijo Ginny con sinceridad a su amiga.

-Gracias Ginny- dijo Hermione dándole un abrazo a su amiga, se sentía bien porque se sentía con posibilidades, pero a la vez sentía un pequeño deje de pena, ya que su intención era darle una mano a Harry con Ginny y al final terminó tanteando el terreno para involucrarse sentimentalmente con Ron.

Finalmente cansadas de tanto charlar, las chicas fueron cediendo al sueño, por lo que decidieron acostarse y dormir. El señor Weasley llegó cerca de las 11 de la noche a casa, después de un día agotador de trabajo, por suerte le dieron el día libre que solicitó para ir al callejón Diagon con su familia, ya con algo para digerir en el estómago el patriarca de la familia decidió ir a su habitación junto a su mujer para tener un merecido descanso reparador; ese era el momento que un chico con una cicatriz de rayo en la frente, estaba esperando hace tantas horas para salir al jardín de los Weasley con su capa de invisibilidad.

Harry fue muy cauteloso al salir de la casa, se le ocurrió la idea de hacer un encantamiento silenciador en sus pies para que sus pisadas no emitieran ruídos, el resultado fue positivo, solo se encontró con Crookshanks en el camino, pero el gato solo lo miró pasar y ni siquiera maulló, al llegar a un sitio con espacio más allá del huerto de los árboles frutales, el chico encontró el lugar perfecto, era un sector donde solo había hierba muy tupida, Harry decidió que en ese lugar entrenaría los encantamientos y maldiciones, lanzó un hechizo de impasibilidad que le resultó a la perfección, para así no hacer ruido y también intentó algunos hechizos de seguridad para que no se detectase su presencia o su magia, estos últimos estaban en los datos que la abuela de Ron había dejado.

El muchacho además de hacer esos hechizos de seguridad, solo se dedicó a practicar los maleficios cortantes en la hierba, Sectumsempra luego de un breve lapso de tiempo lo pudo dominar, pero Razorum lo logró solo a medias en mucho tiempo de práctica, ya que el hechizo debería ser capaz de cortar en dos algunos objetos sólidos, pero solo logró rasguñar algunas rocas que se encontraban en el sector, luego de que Harry había cortado casi toda la hierba del lugar; después de ver en su reloj que eran más de las 3 de la madrugada, el ojiverde decidió volver a La Madriguera para acostarse, ya que recordó que en la cena, Molly dijo que iban a visitar el callejón Diagon mañana después del almuerzo, el pelinegro no tuvo ningún obstáculo para ingresar nuevamente a la casa, subió a su habitación para cambiarse de ropa, ya metido en su cama el niño que vivió se durmió muy conforme de todo lo que había logrado hacer con la varita, definitivamente sus habilidades mágicas con respecto al año pasado habían crecido notablemente después de lo ocurrido en el departamento de misterios.

Un nuevo día había llegado a La Madriguera y los habitantes de aquella morada estaban listos para viajar al callejón Diagon vía polvos Flu, salvo Bill y Fleur que se quedarían en casa a solas para pasar un momento a solas, uno a uno los integrantes de la familia Weasley y sus invitados fueron llegando al Caldero Chorreante, lugar donde habían acordado encontrarse.

-Hola a todos- saludó un chico alto y desgarbado, con cejas muy pobladas, a los recién llegados a la famosa taberna mágica.

-Víktor, que alegría verte- fué a saludarlo Ginny, Harry sintió otro deje de molestia que ultimamente estaban ocurriendole cada vez que veía interactuar al búlgaro con la hermana menor de su mejor amigo.

Después que todo el clan Weasley saludara al joven buscador, salieron inmediatamente de la taberna y se dirigieron al callejón Diagon, en donde notaron que un buen número de tiendas estaban cerradas, que había un buen grupo de funcionarios del ministerio rondando, pero pese a todo lo extraño, el callejón estaba repleto de personas que estaban haciendo las compras.

Pasaron un gran número de tiendas, pero llegaron a una bastante ruidosa y espectacularmente decorada, era la tienda con más gente visitándola, tenía un gran cartel que decía "Sortilegios Weasley", todos quedaron sorprendidos por lo magnífica que era la tienda montada por los gemelos, Molly a pesar de que no quería que sus hijos montaran la tienda, se sentía muy orgullosa de la gran capacidad emprendedora de sus gemelos; pero había alguien en el grupo que tenía su mente en otra parte.

Ron al entrar en la tienda de sus hermanos junto a sus acompañantes, ni siquiera se inmutó de la gran cantidad de artículos de broma y otros productos fantásticos que habían en la tienda, la razón de su cambio de humor era el extraño sentimiento que lo tenía extremadamente ansioso, esa sensación venía atormentando al chico, con más fuerte que nunca, era un presentimineto muy raro, no dejaba de afirmar su varita puesto que algo en su interior le decía que el peligro era inminente, estaba tan absorto en sus pensamientos que ni siquiera se uniera a su familia y amigos para darles las felicitaciones a los gemelos.

-Vaya pequeño Ronald, parece que nuestra tienda no te gusta- dijo un sonriente Fred a su hermano menor.

-Ah, no es eso, me parece genial la tienda- dijo Ron sonando evasivo.

-¿Que te sucede?- le preguntó Harry, quien había notado hace rato que su amigo estaba raro, -estabas desde el año pasado muy deseoso de conocer la tienda y lo único que haces es estar con la mirada perdida- agregó Harry sonando preocupado.

-No me pasa nada- contestó Ron, evadiendo un poco a su amigo, ya que no sabía como explicar lo que sentía.

-Vamos Ron, sincérate, te conozco desde que teniamos 11 años, se que algo te ocurre- dijo harry un poco exasperado, -Vamos afuera, te invito un helado- ofreció Harry a su amigo, para ver si a solas Ron decidiera contarle lo que sucedía.

-Está bien- aceptó el pelirrojo, dirigiéndose a la salida de la tienda junto a su amigo.

-¿Donde van?- preguntó Hermione al ver que sus amigos se estaban marchando.

-Iremos por unos helados, te traeremos uno- dijo Harry a su amiga, quería estar a solas un momento con Ron, por eso no invitó a la castaña a ir por el helado.

-Bien, pero vuelvan luego- pidió la chica.

-Descuida, te traeremos uno triple y de chocolate- dijo Ron sonriendo, a Hermione la sonrisa de su amigo le pareció muy distintas a todas las que le había visto, tenía una belleza extraña, además sus ojos estaban más bonitos que nunca, tuvo la repentina sensación de decirle que no saliera de la tienda por algún extraño motivo, pero como no tenía un argumento racional, no detuvo a sus amigos.

Harry y Ron iban caminando por la abarrotada calle, iban en silencio, ya que Ron no tenía ganas de hablar y Harry quería esperar hasta estar sentados en la heladería de Florean Fortescue para charlar, después de caminar por algunos minutos de manera lenta, estaban ya llegando a la heladería cuando el habitual bullicio de la gente que se dedicaba a hacer sus compras, cambió por fuertes ruídos de hechizos estrellándose contra paredes o vidrios, acompañados de los gritos de terror de las personas que estaban en el callejón, los causantes eran medio centenar de personas encapuchadas y que estaban con tétricas máscaras; apenas escucharon la amenaza los muchachos sacaron instintivamente su varita para combatir a los agresores.

-¡Harry no te separes de mi lado!- gritó Ron a su amigo, ya que estaban rodeados de personas histéricas que corrían para ponerse a salvo en algún lugar.

-Bien, ¡Desmaius!- gritó Harry dándole a un encapuchado de lleno en el pecho, - Protego- volvió a gritar y a agitar la varita luego que una ráfaga roja venía hacia él.

-Depulso- gritó también el pelirrojo mandando a un mortífago estrellarse violentamente contra la pared, luego lanzó una maldición de piernas de gelatina a otro atacante que estaba a punto de maldecir a unos pequeños que estaban aterrados.

La situación era un caos total, hechizos volaban por todas partes, puesto que los magos del ministerio habían entrado también en combate, algunos compradores también se unieron a la lucha, pero no fue suficiente ya que llegaron más tropas mortífagas a reforzar el ataque agresor, el espectáculo en la avenida mágica era digno de un caleidoscopio, pues rayos de todos los colores chocaban en el aire, o hacían colisión con alguna estructura sólida, el ruido era muy intenso que daba la sensación que el caos estaba cayendo sobre la tarde, era tanto el desorden que Harry y Ron terminaron separándose pese a todos los esfuerzos de mantenerse unidos.

-¡Ron!- gritó Harry al ver que su amigo al hacer un encantamiento evasivo a una sorprendente velocidad se perdía entre la gente.

Ron no pudo evitar hacer ese hechizo, ya que un rayo verde se dirigió hacia él, solo escuchó el grito de su amigo llamándolo, pero no lo volvió a ver, por lo que decidió enfocarse en combatir para poder escapar de sus agresores y así tratar de buscar a su amigo para que se pudieran poner a salvo en la tienda de sus hermanos.

-Stunner- escuchó Ron que alguien lo atacaba.

-Protego Horribilis- se cubrió el pelirrojo con un potente escudo que había aprendido hacer de los documentos de su abuela, ya que el hechizo que le lanzaron era una variación oscura del encantamiento aturdidor, pero si no se usaba Reenérvate en la persona atacada dentro de 1 minuto, la persona corría el riesgo de morir.

-Verdimillious- lanzó el pelirrojo un ataque que dejó paralizado a su atacante, ya que le envió un rayo verde claro, cargado de ondas de voltios.

-Sagitta Argentus- otro mortífago lo había atacado con una flecha plateada que iba a toda velocidad, Ron hizo el mismo escudo, pero ahora fue mucho más potente, que incluso logró devolver la flecha al atacante que sintió como varias costillas se le rompían por la potencia del hechizo devuelto.

Ron no la tuvo nada de fácil, varias veces estuvo a punto de ser alcanzado por una maldición, pero se las había ingeniado para hacer un encantamiento escudo o esquivar los ataques, el muchacho se dió cuenta que su precisión había mejorado bastante con respecto a otros años, además que todos los hechizos que se le ocurrían, los podía hacer con facilidad, además con el encantamiento acelerador podía alcanzar una velocidad de vértigo, cosa que era muy útil a la hora de esquivar, definitivamente el que Ronald Weasley estuviera combatiendo ayudaba a equiparar un poco las cosas, ya que los refuerzos del ministerio todavía no llegaban.

Pero del lado de los mortífagos también habían personas demasiado fuertes, Ron notó a dos magos que estaban ganando sus duelos, uno era un tipo que vestía de traje negro con un sombrero y el otro era un hombre enorme rubio de cabello largo con apariencia de un corsario, el chico notó que eran muy crueles, el hombre de negro no tenía piedad con mujeres y niños, mientras que el otro no dudaba en hacer la maldición asesina, para el chico Weasley estos tipos eran a la vez unos cobardes y sabios estrategas, ya que sabían mantenerse alejados de los pocos aurores que habían y solo estaban matando gente inocente, Ron Weasley no pudo soportar tal abuso y fue directo por el tipo rubio.

-Métete con alguien que sepa defenderse bastardo- gritó Ron lanzando una potente flecha plateada.

-Mierda- gritó el tipo, que apenas pudo esquivar el hechizo, -Avada Kedavra- atacó el hombre con furia dándole al pelirrojo, pero después se dio cuenta que el muchacho había ocupado geminio para hacer una copia de si mismo y usarla como cebo.

-Vaya, eres un muchacho interesante- dijo el mortífago, - ¡toma esto hijo de perra!- gritó mandándole un rayo rojo que volvió a impactar a un clon del muchacho.

Ron empezó a crear muchas copias de si mismo para distraer, que si bien no hacían nada más que estar quietos, le servían como distracción y para resguardarse de alguna maldición poderosa. El mortífago se dio cuenta que el pelirrojo era un adversario terrible, por lo que decidió acabarlo lo más pronto posible, para eso tenía una carta bajo la manga.

-Tonto, tu truco barato no va a servirte, Homenium revelio- dijo el hombre logrando saber dónde se escondía el muchacho, lanzándole una maldición asesina que Ron pudo esquivar gracias a su velocidad.

-Ahora veo que mis dobles no funcionan contigo, probaré algo mejor- comentó el chico deshaciendo sus copias y aplicándose un embrujo desilucionador, -trágate esto malnacido- gritó Ron mandándole otra flecha plateada que el hombre pudo evitar.

-Estúpido de nada va a servir que te conviertas en un maldito camaleón, mi Homenium revelio alcanzó el grado para detectar tu aura, no puedes esconderte- dijo riendo a carcajadas el mortífago.

-Bien en ese caso, voy directo por tí basura- atacó Ron mandándole potentes Stunners al mortífago, que apenas podía detener con su escudo, los hechizos era tan potentes y veloces que no dejaban posibilidad de contraataque, decidió hacer un fuerte esfuerzo para repeler los ataques del chico, para tener tiempo de usar su arma secreta y salió corriendo al callejón Knocturn para seguir el duelo con más privacidad, Ron como todo un Gryffindor siguió a su oponente.

-Quiero saber tu nombre muchacho- exigió el malvado con voz fría.

-No te lo diré malnacido- le contestó Ron.

-Bien te diré el mío, yo me llamo Vladimir Fudow y ahora conocerás mi precognición- dijo el mortífago riendo.

-Idiota no me interesa tu nombre, además voy a hacerte pedazos- dijo el menor de los varones Weasley.

-Eso lo veremos- dijo desafiante Fudow, -Serás presa de mi iluminación- dijo riendo el hombre.

-Desmaius- dijo el pelirrojo, pero el hechizo aunque iba muy rápido fué esquivado por el hombre.

Ron envío toda clase de ataques al malvado, pero este los esquivaba todos y le enviaba un potente contraataque que apenas podía esquivar el chco pelirrojo, el mortífago de alguna manera había nivelado la balanza a su favor y estaba a punto de vencer a Ron, pero el joven Weasley gracias a sus habilidades tenía preparadas muchas sorpresas, pero el duelo lo estaba agotando, por lo que necesitaba pronto tener una oportunidad para lanzar su estrategia final.

-¿Estás cansado chico?, pues te voy a explicar porque no puedes vencerme, me llaman el iluminado porque yo tengo la capacidad de ver algunos segundos del futuro cuando estoy en combate, ahora estás perdido porque explicar mi habilidad es la condición para incrementar el rango de segundos de mi precognición- comentó arrogantemente el mortífago mirando directamente a los ojos de su contendor para ver miedo reflejado en ellos, pero no vio temor, debía reconocer que el muchacho era valiente, pero él no era un hombre que sintiera lástima, iba a asesinarlo sin piedad.

-Te venceré- dijo Ron atacando de nuevo, sacando lo mejor de su arsenal, Fudow admiraba el coraje del muchacho, se estaba divirtiendo mucho, los hechizos del chico parecían cada vez más lentos, se notaba que se estaba cansando, iba a hacer que se agotase para luego atacar.

-Avada Kedavra- gritó el mortífago luego de que Ron bajase la guardia, Fudow notó que el chico apenas pudo esquivar la maldición asesina, notó también que el chico ni siquiera hablaba por el cansancio.

Cruelmente Vladimir Fudow se dispuso a atacar al casi acabado muchacho, se decidió a mandar hechizo tras hechizo que el chico solo podía esquivar, pero llegó un momento en donde el mortífago encontró el momento para atacar de forma definitiva.

-Avada Kedavra- gritó por enésima vez, pero esta vez Fudow notó que no había fallado, después de un difícil combate, su pelirrojo adversario yacía en el piso boca arriba con los ojos muy abiertos e inexpresivos, por fin había asesinado al muchacho, se acercó para examinarlo y comprobó que efectivamente el chico no tenía pulso, estaba muerto.

CONTINUARÁ...

Les aconsejo releer el capítulo 2 para que recuerden a Ron, se que es triste, pero tenía que matarlo, en el próximo capítulo les tendré las consecuencias del asesinato de Ron.

La precognición es una habilidad que tienen animales pequeños como insectos, roedores, anfibios y otras criaturas para anticipar eventos importantes como la lluvia, terremotos, huracanes, etc...

Se agradecerán comentarios, crítica constructiva, abucheos por matar a Ron y todo lo que se les ocurra.

Entendería si las o los admiradores de Ron me dejan una crítica no constructiva, soy empático y los entiendo muchachos, pero repito, para la trama es importante que Fudow atacara cruelmente a Ron.

Para calmar la ansiedad, "no todo es lo que parece, abajo dejé una pista.

Se despide Masaki Kurusu

Pista: Jagan