← El principe vampiro, El lider lobo y La princesa leycan · de
El principe vampiro, El lider lobo y La princesa leycan — capítulo 6
Pov Alberth
Estaba en el salón principal arreglando unos asuntos cuando sentí la mente de Cassandra que decía: "¿Que me pasa?" fue lo que pude oír he inmediatamente deje todo lo que tenia que hacer para ir en busca de Cassandra, preocupado abrí las puertas de mi habitación y la encontré recostada en mi cama sujetándose la cabeza -. Cassandra ¿estas bien? .- dije con cara de angustia, ella balbuceo un momento como si no recordara lo que le paso y luego me contesto -. Solo me mare un poco, es todo, no tienes por que preocuparte .- luego sonrió era una sonrisa encantadora, sus ojos brillaban y por un momento sentí que ella sentía lo mismo que yo y aunque sus pensamientos eran solo de lo bien que me veía, sentía que me quería, me acerque para besarla, quería hacerlo pero luego recordé que ella estaba enamorada de Lio, si yo la besaba tal ves me rechazaría diciendo que no me ama y lastimándome una ves mas, voltee la mirada y le di la espalda -. Lo siento, no quise incomodarte .- dije en un tono grave -. vamos Cassandra salgamos a pasear un momento quiero enseñarte lo hermoso que es mi reino .- la tome de la mano y caminamos, caminamos charlando de su vida, de cómo ella había sido maltratada por su tía tanto tiempo, de cómo nunca conoció a su madre, pues ella murió cuando era un bebe, de la muerte de su padre, lloro amargamente sobre mi hombro y la consolé y le dije que yo la protegería si ella quería, si así lo deseaba, su mente me decía que si quería quedarse conmigo y mi corazón saltaba de dicha, pero tenia que escuchar de su boca, un te quiero, para casarme con ella y hacerla mía.
Desde ese entonces caminábamos por todo el reino, le mostraba a las personas tan elegantes y amables a las que ella temía y pronto les perdió el miedo, poco a poco se hacia de muchos amigos en el reino, le mostraba también las fuentes esculpidas por grandes artistas, los monumentos de mi padre de las batallas con los Leycan y con los lobos, ella ya no mencionaba a Lio en sus platicas y yo como no quería ni escuchar su nombre, tampoco lo mencionaba, pronto paso una semana entera, mi padre planeaba una fiesta de bienvenida para Cassandra y aunque sabia que la fiesta era para ponerla de su lado y así lo ayude con sus maléficos planes, aproveche la oportunidad para decirle algo muy importante, pero antes debía preguntarle algo, la lleve a la fuente de la eternidad que era la que mas le gustaba, nos sentamos juntos a la luz de la luna he hice mi pregunta -. Cassandra, lo he escuchado muchas veces en tu mente, escuche cuando decías que me querías, pero… .- hice una pausa -. Quisiera oírlo de tus labios ¿es verdad que me quieres? O tan solo estoy confundiendo las cosas .- dije mirándola a los ojos y apretando sus manos lleno de nervios -. No Alberth no te quiero .- dijo destrozándome por dentro, pero luego se acerco a mis labios y dijo casi susurrando -. Te amo .- luego me beso y yo le correspondí, el beso rápidamente paso de tierno a apasionado fue entonces cuando me detuve -. Espera Cassandra creo que deberíamos esperar un poco mas.- dije conteniéndome de tomarla ahí mismo sin importar nada -. Te tengo una gran sorpresa y mañana en la fiesta te diré que es .- ella sonrió, con esa sonrisa que tanto me cautiva, la abrace para luego cargarla llevándola hasta mi habitación, me fui encantado y feliz, tan feliz…. nunca antes había sentido tanta felicidad, al día siguiente muy temprano fui por el reino entero buscando un vestido que fuera apropiado para ella un vestido bello y a la ves sencillo, como todo en mi reino era tétrico fui al mundo de los humanos y sin importar que ahí fuera de día me ingenie para que el sol no me lastimara, cubriéndome en la totalidad con un abrigo unos lentes y un sombrero, recorrí casi todas las tiendas de Paris y por fin encontré uno acorde a ella, lo envolvieron y rápidamente me lo lleve a mi reino, mande con un sirviente a llevárselo y luego me duche para la ceremonia, me vestí lo mejor que pude y corrí al salón principal, me pare junto a mi padre a lado de su trono y al otro extremo estaba Felipe con cara de pocos amigos, no le di importancia y seguí en la ceremonia, poco a poco asistían los invitados hasta que todo estuvo llevo, mi padre se acerco a mi y pregunto con sutileza el paradero de Cassandra, cuando estuve apunto de contestarle ella apareció en la cima de la escalera luciendo el vestido que compre para ella.
Todo nos quedamos impactados por su belleza, un sirviente anunciaba su llegada mientras ella bajaba sutilmente, corrí rápidamente hacia las escaleras, una ves que ella termino de bajarlas la tome de la mano he inclinándome la bese en ella, luego la solté para irme a un costado de ella y le ofrecí llevarla levantando mi codo para que ella pusiera su brazo alrededor de el mío, luego la pasee con orgullo por el salón hasta llegar al trono de mi padre -. Querído padre, Hermano.- hice una reverencia junto a Cassandra -. Invitados aquí presentes .- dije mientras con sutileza los señalaba con la mano -. Hoy tengo una proposición importante que debo hacer a la dulce dama aquí presente .- me incline delante de Cassandra y antes de que pudiera sacar de mi bolcillo algo fui interrumpido bruscamente por unos guardias que estaban agitados por correr demasiado, se inclinaron ante mi padre y mi hermano luego se inclinaron ante mi y hablaron -. Príncipe Alberth, tenemos que hablar de urgencia y en privado con usted .- dijeron sin levantar la cabeza -. Que puede ser de tanta urgencia como para interrumpirme así .- dije molesto -. Su majestad, es Lio .- dijo uno de los guardias susurrándome al oído, inmediatamente me disculpe con una reverencia y Salí rápidamente de el lugar -. Lobo sarnoso .- dije molesto mientras me ponía mi armadura y corría a las afueras de el castillo, una ves ahí mire a Lio en su forma humana y muy tranquilo, cosa que me sorprendió pues siempre estaba alterado y convertido en lobo listo para atacar, me acerque concuriosidad me puse delante de el y le dije -. Que es lo que quieres, pues pelear no lo creo .- -. Dame a Cassandra .- dijo en vos de mando -. Crees que dejare que se valla contigo .- dije burlándome de su comentario -. ¿Crees que dejare que corra peligro contigo? .- esta ves lo dije muy seriamente -. Regrésame a Cassandra ella no sabe lo que hace y tu la harás vivir un infierno .- -. ¿De que hablas? .- -. La anciana de mi aldea me dijo que tu padre la hipnotizo para que no recuerda nada de mi y así se una a ti, utilizándola para los bienes de tu padre, que como sabemos es engañar al rey Leycan y asi derrotarlo, conquistando el reino de los Leycan.
¡si eso sucede ustedes nos destruirán y no voy a permitirlo! .- -. Eso es mentira Lio .- dije dudoso -. Y aun así, si Cassandra estuviese hipnotizada como dices, nunca dejaría que se valla contigo .- -. Si no me crees dile mi nombre, nombrándome es como se romperá el hechizo de tu padre. Alberth es cierto que no puedo verla, ella me trae a la menta a Aska, pero no le haría daño, conmigo estaría protegida lejos de tu padre, no me gusta negociar, contigo aun quiero destrozarte en partes, pero no permitiré que tu padre haga esto, dame a Cassandra .- -.jamás será tuya, jamás te la daré, ella esta bien aquí conmigo, yo puedo protegerla .- -. Si claro ¿así como la protegiste del hipnotizo de tu padre? Ni siquiera sabias que estaba hipnotizada .- -. ¡No dejare que se valla contigo escuchaste! .- grite muy alterado y me di media vuelta caminando en dirección al castillo, mientras me iba el gritaba -. Tu no dejaras que ella sufra, yo se que tu pensaras en su felicidad, se que no permitirás que sufra, así que aquí me quedare hasta que ella venga .- -. ¡Te podrirás ahí maldita escoria! .- Le grite de lejos muy enfurecido y seguí caminando ya en el castillo me dirija a mi padre muy molesto, no quería que nadie supiera esto así que lo cite al salón de atrás, cuando el se apareció grite como loco -. ¡Como pudiste hipnotizarla, como te atreviste! .- -. Era necesario para que se quedara contigo hijo .- -. Y así poder utilizarla a tu manera, ¿no es así? .- -. Hijo entiende esa niña nos traerá la gloria, conquistaremos el mundo entero seremos invencibles .- -. ¡No quiero ser invencible, no quiero ser como tu, no quiero tu estúpida corona! Grite azotando la puerta y saliendo de ese lugar, tome de la mano a Cassandra y la lleve afuera al jardín, la senté en una de las bancas y le dije -. ¿Cassandra recuerdas que dije que quería que me digas si me querías? .- -. Si, y yo te dije que te amaba .- -. Si te digo que Lio vino y esta afuera esperándote ¿seguirías diciendo lo mismo? .- Cassandra se quedo callada por un momento, luego se sujeto la cabeza por un segundo y dijo -. ¿Cómo pude olvidar algo tan importante para mi? .- se levanto de el banco y trato de correr en dirección a Lio, pero la abrace por la cintura deteniéndola, me acerque a su oído y le dije con un nudo en la garganta -. Jamás pensé en mi, siempre quise que los demás fueran felices, aun quiero que tu lo seas, te amo, siempre lo hare, pero si tu no me amas ni siquiera un poco no podre obligarte a nada, aun así, si tu me quieres algo, aunque sea un poco yo luchare por que ese algo se convierta en algo grande, Cassandra dime que sientes por mi, por favor.- ella agacho la cabeza y luego me dijo -. No te quiero Alberth, quisiera, pero no te quiero, no puedo quererte ni un poco, estuve confundida estos días pero sabia que algo me faltaba, tal ves dije que te amaba por que tenia miedo de herirte, ahora te puedo ser sincera, no puedo quererte por que ya existe en mi vida alguien a quien amo en su totalidad, perdóname .- dijo soltándose de mi y corriendo presurosa, yo me quede ahí con mi mundo hecho pedazos con las lagrimas recorriendo mi rostro y con el anillo de bodas que hoy le iba a dar, quería odiarla pero no era su culpa, nada era su culpa, solo era la mía, por enamorarme como un estúpido de ella, empezó a llover repentinamente y ahí me quede pues ya no me interesaba nada, quería morir, quería desaparecer.