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El terrible pecado de Bellatrix Lestrange — capítulo 1
No lo sabía, ¿cómo precisarlo, si jamás lo vio lo suficiente? Si jamás vislumbró lo que tenía frente a sus narices. Había cometido un horrible pecado, manchado a traición de lo que defendía y tanto se vanagloreaba. Su sangre. Su pureza. Había hecho el amor con él y ahora estaba maldita. Se había dejado seducir, había encontrado... Debilidad. No. Menos que eso. No era débil. Un amor pasajero. Pero un acto cometido, a lo hecho pecho. No podía reponer el camino maltrecho. Ni mucho menos hablarlo. No con Snape, no con Lucius. Ni siquiera con Narcisa. Permanecía en la cama, entre las sábanas. Miraba entonces, el linaje y se quejaba. Murmuraba. ¿Por qué no se había fijado? Qué asco le daba. Qué terrible pecado tan terrible. Permanecía frágil, imaginándose lo peor. Lo que sentía de haberlo concebido. De haber vivido con un hombre impuro. Se levantó de la cama, sentía asco de sí misma. Caminó por un pasillo pequeño, ¡si hasta vivía como una rata! Claro que iba a ser algo menos que oro. Miró por la ventana, aún desnuda, ¿para qué vestirse? Todo dejaba de tener sentido, desde lo acometido. Su señor no estaría contento, ni mucho menos agradecido. Él lo sabía todo y eso, no se le pasaría por alto. No en esa vida ni en otras. Su diosa, su princesa de la muerte, se había dejado engatuzar por un impuro. Por un burdo muggle. ¿Qué había hecho que había fallado torpemente? Nada. Solo hablar, solo mirarla. Eso le había parecido más apasionado que su propio esposo. Y entonces, todo había acabado de esa forma. Sin sentido. Ahora estaba sentada en una ventana, rogándole a la muerte veterana... que se la llevara. Ella sabía cómo matar. Mucho mejor que ella. Mucho mejor...