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Historia 64438 — capítulo 9
La mujer abrió la puerta y caminó bajo la oscuridad de aquella noche nublada. Recordaba vagamente, la dirección del despacho de Albus Dumbledore, pero sus pies eran mucho más lentos de lo que recordaba y estaba exhausta, sin haber movido un solo dedo. No entendía qué sentía exactamente. Era como si una enorme piedra reposara encima de su cabeza y fuese más y más grande, y pesada, mientras caminase. No tenía sentido. Era como estar muerta en vida. Y Severus le seguía los pasos, muy de cerca. Tímido. Sin decir mayor cosa que su respirar, porque realmente necesitaba ello para subsistir. Lo podía oír respirar, pesadamente. Como si corriera un gran maratón. — Puedo seguir sola, Severus. Gracias. Suspiró rodó la vista hacia las enormes columnas de aquel pasillo, admirando el oscuro "jardín" donde ella había estado ornamentando como una estatua de mármol blanco. Suprimió un escalofrío al preguntarse si hubiese sido mejor el haberle dejado como piedra. — Puede ser peligroso, además algo podría sucederte. Podrías perder el conocimiento. Podrías morir mientras caminas. Y a no ser que quieras que tu cuerpo esté tendido allí al día siguiente, descomponiéndose... Lily meditó. Si ya estaba muerta...¿iba a descomponerse como cualquier cadáver? ¿O todos verían a una anciana, en el suelo, descomponiéndose hasta pudrirse? Bueno, ella no era una anciana. Pero reconocía que la idea no le gustaba. Caminaron a través de todo el vestíbulo y comenzaba la tediosa tarea de subir escaleras. No estaba segura de que pudiera y el asunto era, que él tampoco estaba seguro de lo mismo. Lily, por su culpa ciertamente, había tenido muchos cambios de humor que podían afectar el desempeño de la pócima. No era inestable, estaba seguro de que no había cometido ni un solo error. Y sin embargo no podía precisar si su cuerpo soportaría tanta presión. El proceso más lento que vio jamás. Subir escaleras. Tardaban horas y apenas se encontraban en el cuarto piso. A ese paso, cualquiera podría verlos y el holocausto sería inevitable. Alteraría el curso de la historia y los tiempos. Habían terminado de subir, cuando Severus creía que la situación no podía ponerse peor. Estaban frente al despacho de Albus Dumbledore y Lily Evans Potter, llamaba suavemente. ¿Qué esperaba? ¿Que Albus le abriese la puerta y le dijera un caluroso "hola, Lily. Sigue adelante"? Se sorprendería. Quizá no era buena idea y además, podía escuchar el sermón en su cabeza. "Severus, esto que has hecho es muy peligroso". "No debiste", "la expondrás a muchos riesgos". Ya lo sabía, no había podido contenerse. Tenía que volver a verla, tocarla, respirar su aroma una vez más. Y no hablaba como obsesionado. Bueno, tal vez. Dejó de pensar en cuanto la puerta se abrió y un par de ojos azules, se asomaron a través de ella. Con una sonrisa suave. Podía ver el reflejo de la luna que comenzaba a salir, a través de las gafas del anciano director de Hogwarts. Albus estaba frente a ambos. — ¡Albus! ¡Qué alegría volver a verte! — Puedo decir lo mismo, Evans. Severus Snape se quedó perplejo, mientras Lily se abría paso en el despacho de Albus Dumbledore. ¿Y qué faltaba? ¿Que el señor tenebroso estuviera dentro, tomándose un té con Albus y discutiendo cómo iban a hacer las pases de forma tranquila y sin más muertes? Se sentía un poco tonto. — Pasa, Severus. Sé que querrás escuchar. No sabía en qué mundo vivía. Bueno, sabía que había traído a Lily desde el pasado. Algo imposible quizá. Surrealista. Entró tras ella y cerró la puerta con mucho cuidado. En cuanto Lily se sentó en una silla frente al escritorio del director, suspiró aliviada. Estaba exhausta. Albus ladeó la cabeza hacia Snape. Claro, tenía que explicarle qué carajo estaba haciendo Lily en aquella época y bueno... No sabía ni por dónde empezar. — Supongo que habrán miles de teorías por las cuales, Lily, estás viva. Pero será mejor que dejemos que sea Severus, quién nos explique cómo ha sucedido todo esto y con qué fines. Sentía que lo decía de forma acusadora. Como criticándolo. Bien, no se podía quejar. Cualquiera con dos dedos de frente se enfadaría de igual forma. Aunque comenzaba a creer, que nada molestaba a Albus Dumbledore. No lo suficiente. — Albus...yo... Pasar toda aquella noche, relatando el motivo, frente a Lily, no resultaba ser nada grato. Además de vergonzoso, decir entre líneas, que aún sentía algo por ella. Algo muy profundo que no lograba identificar a ciencia cierta. Y sin embargo, lo motivó a traerla de vuelta. Para descubrirlo. — ¿Sabes las consecuencias de todo esto, Severus? Claro que lo sabía. Paradojas, momentos erróneos en el tiempo y el espacio. Además de la sorpresa de muchos, de saberla con vida. ¿En qué lío se había metido? Ehh no ;). Ya sé que abandoné muchos, pero los estoy retomando...terminando, etc etc :D. Saludos y besos.