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A pesar de todo... Aun Te Amo — capítulo 2

Caminar no había sido mi mejor idea y menos si no sabía hacía donde debía dirigirme, pero ahora me dolían las piernas, y bueno la casa donde antes vivía, no existía, ahora era un parque y ahí estaba yo sentada en uno de los columpios tratando de asimilar, que este no era mi mundo.

Pero si mis padres no estaban, ¿con quién vivía? Solté un suspiro, odiaba no tener idea de hacía donde ir, y no conocer  que era lo que pasaba aquí con mi vida, ¿Y si esto era un sueño? Aunque si lo fuera, el dolor de piernas, no sería tan nítido, fue por eso que la idea se alejo rápidamente de mi mente.

-Eres tan imbécil - al escuchar esa voz, me levante y literal corrí hacía donde provenía.

No podía creer que lo estuviera viendo, mi impulso fue más fuerte, que mi razonamiento, sin pensarlo me abalancé sobre él tirándolo al piso, ya que ni siquiera me había visto, yo quede sobre él, pero ese acercamiento para mí no era vergonzoso, después de todo habían pasado más cosas.

-¿Qué diablos te sucede? - ante eso clave mi mirada en él, sus ojos negros mostraban enojo - quítate de encima, perra.

-Jake

  • fue lo único que salió, no podía creer que me estuviera hablando así.

-Así solo me llaman mis amigos - gruño - y tú no estás dentro idiota.

Sin decir una palabra, me incorpore, sentía las lágrimas acumularse en mis ojos, pero no iba a llorar al menos no delante de él, que parecía no tenía nada que ver con mi novio, aunque también debía tener en mente, que este no era mi mundo o bueno mi realidad.

-Y te lo advierto, loquita - me tomo de los brazos - no quiero que te me vuelvas a acercar - y sin más me empujo, haciendo que cayera.

Lo vi alejarse y fue en ese momento que comencé a llorar, quería regresar a mi vida, con mi Jake, esto era horrible, porque necesitaba del tierno y comprensivo Jacob, no de este patán que cada vez se alejaba más, ¿Qué diablos había pasado?

-Ley

  • escuche un voz, pero la verdad no me interesaba - ¿Qué paso?

Levante la vista, al sentir que alguien me tomaba de los brazos, y en ese momento sentí cierto alivio, esos ojos cafés los podría reconocer en donde fueran, pero pensé que no volvería a verlos.

-Dorian

  • susurre, aferrándome a él - pensé que no iba a volver a verte.

-Gusana, soy tu hermano es obvio que ibas a volver a verme - me acaricio el cabello - pero dime ¿Qué paso?

-Jake

  • dije en voz baja.

-¿De nuevo? - ¿Qué estaba tratando de decir, que siempre me estaba rechazando? - debes superarlo, Ley esto solo te hace daño.

-¿Por qué me odia? - pregunte.

-Jacob Black, cree que ni el sol lo merece - beso mi frente - pero tú estás obsesionada con él, y bueno no es que te odie, de hecho odia todo aquello, que se le acerque.

-¿Cuándo se volvió así? - no podía creer que él fuera un patán creído.

-Pues desde que llegamos aquí - contesto - siempre ha sido así, no sé que te sorprende.

-¿Ha tenido muchas novias? - el temblor en la voz fue inevitable.

-Pues nunca se le ha conocido a una, pero si se a llevado a bastantes a la cama - ante eso mi corazón se oprimió - pero olvidemos mejor al imbécil ese y regresemos a casa, que mamá esta preocupada por ti.

Sin decir nada deje que me levantará y además me guiará a la casa, que no tenía ni la más remota idea de donde estaba, el camino hacía donde íbamos era hacía lo más feo de Forks, pero no dije nada, en cuanto llegamos a una casa muy pequeña y además vieja, me dio un empujón para que entrara.

En cuanto entré, afuera era mejor fachada que dentro, la sala era bastante pequeña, solo había dos sillones y en uno de ellos estaba un hombre gordo, con una playera que parecía haber sido blanca en algún momento de su existencia, los sillones que ahora estaban grises, pero no porque ese fuera su color, sino por la mugre que escondían.

El hombre gordo de ojos pequeños y negros los clavo en mí y vi que se levanto más rápido de lo que pensé que su cuerpo le permitiría, y sin más me tomo de los brazos, mucho más fuerte de lo que lo había hecho Jake.

-¿Dónde demonios estabas mocosa? - su aliento a alcohol, suciedad y queso que estaba segura estaba pasado, golpeo mi nariz, enserio era asqueroso, estaba tratando de no respirar que no conteste, y en menos de un parpadeo, sentí su mano en mi mejilla - a mí se me contesta, estúpida.

-Basta

  • vi como Dorian se colocaba delante de mí - ni siquiera le das tiempo, a que diga algo.

-Es mejor que no te metas, inútil - le espeto - y es mejor que te largues, porque no pienso mantenerte, da gracias que te dejo vivir en la casa, pero no es gratis, idiota.

-Vamos, Dorian - una mujer que parecía cansada, pero que no pasaba de los cuarenta y tantos años, salió de lo que imagine sería la cocina - es mejor que vayas a trabajar.

Dorian le mando una mirada asesina al hombre, que de nuevo se había ido a recostar al mugroso sillón, y sin más salió de la pequeña casa, mientras yo me había arrinconado en una pared, deseando fundirme con ella.

-Ven

  • la mujer me tomo la mano, su cabello castaño estaba en una coleta, era bastante delgada y a pesar de no ser muy grande, algunas arrugas ya se marcaban en su rostro - ¿Cuántas veces más, te vas a salir sin permiso? - tomo un poco de agua del viejo fregadero - sabes que a tu padre, no le gusta que no estés en casa, cuando él llega.

-Lo siento - me disculpe.

-Eres tan bonita - me acaricio la mejilla - me recuerdas a mí, cuando era joven, y bueno tu hermana también.

-¿Hermana?

  • dije sin ser consciente.

-Hay cariño, creo que el golpe te afecto - sus ojos azules mostraron preocupación - pero ahora es mejor que subas y hagas tu tarea.

Solo asentí levemente y salí de la cocina, que no era mucho mejor que el resto, subí las escaleras, tratando de hacer el menor ruido, para que aquel hombre no se diera cuenta, llegue a la planta alta y noté que había cuatro puertas, ahora el problema, era ¿Cuál era mi habitación? Abrí cada una de las puertas, en una estaba el baño, la siguiente que abrí estaba una cama matrimonial y una pequeña cuna, en la siguiente había dos camas individuales y en la última había tres camas individuales.

Y estaba alguien que no creía cierto, pero Emma llevaba en brazos a un bebé como de un año, no podía creer que mi mejor amiga estuviera aquí, sin pensar la abrace, esta vez no fue como con Jake, esta vez ella me lo respondió.

-¿Te golpeo muy fuerte? - me pregunto revisando mi mejilla - ese hombre, es un desgraciado.

-Es nuestro padre - susurre, con una media sonrisa.

-Eso no le quita lo desgraciado - replico - no sé como diablos, mamá sigue con él.

-¿Y esté pequeñín? - lo tome en brazos, ya que me llamo mucho la atención.

-Tu hermanito - bromeo.

-¿Cómo te llamas, precioso? - le pregunte a modo de juego, esperando que Emma contestará.

-Jackson

  • en ese momento lo separe suavemente, y note su cabello negro y sus ojos azules.

-Eres precioso ¿lo sabes? - le acaricie su mejilla y él solo rió.

-Todos lo somos - replico Emma - tal vez mamá, le puso los cuernos, porque enserio todos somos bellos, como para ser hijos de Frank.

Solo reí ante sus comentarios, en verdad que ella no había cambiado y en cierta forma eso me alegraba, porque al menos tendría con quien desahogarme y bueno también tenía hermanos, cosa que antes nunca tuve, bueno si a Jackson, pero no lo vi, así que tener tres hermanos más me alegraba, aunque el padre que tenía no me gustará mucho.

Frank

Espero que les guste el capituloCapitulo dedicado a:

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Zhere StAr De Black