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A pesar de todo... Aun Te Amo — capítulo 21
¿Dónde diablos se había metido Emma? Cada día llegaba más tarde a la casa, en verdad me preocupaba que algún día ya no regresara. Creo que a quien más le había afectado la muerte de Dean, había sido a ella; la chica sonriente y cariñosa se había ido, cuando llegaba a casa subía a la habitación y no hablaba con nadie.
-Leyna
- ante aquella voz, deje caer el vaso que tenía en manos, pues estaba tan metida en mis pensamientos.
-Lo siento - me disculpe, después de todo era su casa.
-No, yo lo siento - me incline a recoger los vidrios, pero él hizo lo mismo - ¡Ah! - ante aquella queja, note que su mano sangraba.
-Déjame ver - le ordene, pero retiro su mano.
-Estoy bien - replico.
-Hasta que no vea con mis propios ojos, te voy a dejar en paz - y sin más jale su mano.
No hubo replica, simplemente se quedo callado, mientras yo revisaba su mano, la verdad es que tenía una herida que atravesaba toda su palma, pero no era profunda.
-Parece que no es grave - susurre.
-Te lo dije - le mande una mirada asesina, mientras él solo sonreía - pero como siempre, eres una obstinada.
-Al menos no me corte - le espete.
Pero no quito su sonrisa, en ocasiones deseaba borrársela de un golpe, aunque también me hacía sentir vulnerable, no sabía que poder tenía Jacob Black en mí, debía decir que era bastante fuerte, pues cuando esos ojos cafés se clavaban en los míos, no existía nada más a mi alrededor. Aunque el poder de Emmett era mucho más fuerte, solo con él podía sacarme de la cabeza a Black, en cambio al revés siempre había un pensamiento para el musculoso de McCarty.
-¿Por qué sigues estando a la defensiva? - su voz fue baja y mostraba cierto dolor.
-Porque aun no puedo confiar en ti - respondí, dándole la espalda y recogiendo lo que había quedado del vaso.
-Te he demostrado, que en verdad me importas - sentí su penetrante mirada en mi espalda.
-Unas semanas, no hace que olvide, todos los años de humillación que me hiciste vivir
- no gire a verlo.
-Tu lo hiciste conmigo - me espeto.
-No somos compatibles - por fin clave mi vista en él.
-¿Por qué? - camino hacia mí.
-Por la sencilla razón, de que ambos hemos guardado rencor hacia el otro - no sentía mi piel erizarse como cuando Emmett se acercaba.
-Mientes
- llevo su mano ilesa a mi mejilla - te da miedo, aceptar que sientes algo por mí.
-Jacob
- tome su mano, y la aparte de manera suave.
-¿Por él? - sus ojos mostraban dolor.
-Ya te lo dije, - trate de ser delicada - somos incompatibles, además no puedo estar con alguien, mi familia me necesita.
-Yo te apoyaría, - jamás me había imaginado que Jacob Black, pudiera rogarme - solo dame la oportunidad de estar a tu lado.
-Por favor, - no quería lastimarlo - no hagas esto más complicado.
-Mírame
- o ronco de su voz, me hizo fijar mi vista en sus ojos - te voy a hacer una pregunta, y quiero que me digas la verdad ¿Te enamoraste de Emmett?
Me quede callada, observando su rostro, esperando cualquier indicio de enojo para alejarme, pero parecía más desilusionado, decepcionado que otra cosa. Sabía que amaba a Emmett, pero no me creía capaz de decírselo, no tenía el valor para hacérselo saber en ese momento.
-Nana - esa fue su voz, pero él ni siquiera movió los labios, aunque se escuchaba como si fuera en mi cerebro - vamos, no puedes dejarme, tienes que despertar, por favor preciosa, abre los ojos.
Me quede congelada, pues era la voz de Jacob, pero no podía ser porque él estaba delante de mí y no había abierto la boca; moví la cabeza de un lado a otro, tratando de olvidarme de esa voz.
-Leyna,
- levante la vista - responde lo que te pregunte.
-Hace tiempo, para la única persona que tenía ojos, era para ti. - soné más agresiva de lo que deseaba - No voy a mentir, me acerque a Emmett, para poder acercarme al gran Jacob Black, pero lo único que recibí fueron insultos y humillaciones - su agarre tembló - y en cambio Emmett, a pesar de todo se mantuvo ahí, esperando en que en algún momento lo viera; y así fue, me enamore de él y ahora solo puedo decirte que lo amo.
-Entonces perdí - sonrió de forma amarga.
-Nunca fue un juego o una competencia, - pose mi mano en su mejilla - y no hay un perdedor, solo una situación en donde ambos nos equivocamos, y ahora solo nos queda seguir cada uno con su camino.
-Solo espero que Emmett, sepa cuidarte y valorarte - dejo un beso en mi frente.
-Ya lo hace - sonreí levemente.
No hubo replica, simplemente salió de la cocina, y yo termine de lavar y acomodar los platos, vasos y cubiertos que habían usado en la comida, en casa de los Black. En cuanto termine camine a la sale en donde estaba la madre de Jacob.
-Señora
- llame educadamente - ya termine.
-No debes llamarme señora, cuando estamos solas - me sonrió amablemente - ya habíamos quedado que sería abuela, o solo Elizabeth, cuando estuvieran Jake o Edward presentes.
-¿Abuela?
- repetí desconcertada - no creo que tenga la edad para serlo - dije suavemente, tratando de no molestarla.
-Ley, cariño - se levanto del sofá y camino hacia mí, pero yo retrocedí - ¿Qué pasa?
-Es lo mismo que me pregunto, - mi voz fue baja - no quiero ofenderla, pero no soy demasiado de afecto y menos cuando apenas conozco a las personas.
Me observo bastante sorprendida, parecía medir mi reacción, arrugue la nariz ante eso y ella enseguida sonrió de forma maternal.
-Lo siento - se disculpo - pero siempre desee tener una hija, y teniéndote aquí, es como tenerla, pero prometo que no volverá a pasar.
Solo asentí, y ella me entrego el dinero, en cuanto lo guarde en el bolso de mi pantalón salí de la casa, enserio que en esa casa eran extraños, pero no podía negar que fueran buenas personas.
-Pensé que tardarías más - al escuchar aquella voz, no evite que una sonrisa tonta se formara en mi rostro.
-Te dije que no era necesario que vinieras - aunque realmente estaba feliz de que estuviera ahí.
-Pero para mí es un placer venir, a recoger a tan bella señorita - y me dedico su sonrisa más hermosa.
-Te amo - ante aquello clavo su mirada en mí.
-¿Enserio?
- parecía tratar de controlar su emoción.
-No lo diría si no fuera cierto - comente con una media sonrisa.
Y antes de que pudiera reaccionar estaba dando vueltas, mientras sus labios estrujaban los míos, en ese beso demostraba que sentía lo mismo, y que estaba feliz que por fin pudiera corresponderle.
-También te amo - me dijo en un momento que se separó - no sabes cuánto - y esta vez nos fundimos en un beso mucho más largo.
Capitulo dedicado a:
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