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A pesar de todo... Aun Te Amo — capítulo 25
Observe a la pareja que estaba en el estacionamiento, en verdad se veían tan felices, no había duda que eran la mejor pareja, el amor se veía entre ellos, los ojos azules de Jasper la veían como si fuera lo mejor que pudiera haber, mientras los miel de Alice, lo miraban con tanto amor, que era imposible no notarlo.
-Se ven bien juntos - ante aquella voz, giré la cabeza, para encontrarme con Jacob.
-Hacen una linda pareja - acepte con una media sonrisa.
-Y todo por ti - susurro.
Arrugue la nariz, y fije mi vista en él, sin entender a que se refería, pero tenía una sonrisa ladina, seguía sin comprender que pasaba, pero él me extendió la mano, pero no sabía que hacer, si tomarlo o mejor ignorarlo.
-Tengo algo que mostrarte - susurro, no sabía si tomarla - Emmett, no se va a enterar.
-Ese no es el problema - mi voz fue baja, pero por fin tome su mano.
Soltó una ligera risita, que ocasiono cierto nerviosismo, pero trate de ignorarlo, caminamos hacia su auto, me abrió la puerta, fije mi vista en él, e hizo un ligero asentimiento por lo que subí al auto, enseguida él subió del lado del conductor.
-¿A dónde vamos? - pregunte cuando puso el auto en marcha.
-Ya lo verás - fue su simple respuesta.
-Tenemos clases - replique.
No hubo respuesta, supuse que de nada serviría discutir con él, por lo que mantuve la boca cerrada, solo viendo el camino, y me extraño que estábamos yendo a su casa.
-¿Por qué a tu casa? - repuse, cuando se estaciono frente a la enorme casa.
-No voy a hacerte nada - me aseguro - pero mi madre, quiere hablar contigo.
No quede muy convencida, pero baje del auto, preparada a golpearlo y echar a correr si era necesario, sin embargo mantuvo la distancia, de hecho se comporto bastante amable y educado, porque me abrió la puerta y me dejo entrar primero.
Conocía esa casa, después de todo había trabajado ahí, Jacob paso por mi lado y decidí seguirlo, claro siempre con precaución. Al llegar a la sala, me sorprendió ver a Elizabeth en medio de la sala, frente a un espejo de cuerpo completo.
-Espero que no hayas intentado propasarte con ella - ante aquel gruñido, gire mi vista hacia la esquina del lugar, en donde estaba Emmett recargado, y miraba de forma amenazante a Jacob.
-Ella no es tu Leyna, - dijo con indiferencia - ni tampoco la mía, por lo que no la he tocado.
-¿Qué es esto? - no entendía nada.
-Veo que has pasado mucho tiempo, en este lugar, - susurro Elizabeth - que parece que has olvidado tu verdadera realidad.
-No me gusta, esta broma - les reproche.
-No es broma - la voz de Emmett, fue suave - este no es tu mundo, y es hora de que regreses a tu realidad, a tu vida.
-¿De qué rayos hablan? - mi voz fue ronca - soy Leyna Parker, y tengo una familia que me necesita, y no tengo tiempo para perder aquí.
-Tu no eres una Parker - replico Elizabeth - y está no es tu realidad, es momento de que dejes que la real ocupe su lugar, tu ya hiciste tu trabajo y ahora debes regresar a tu vida.
-Muñeca
- susurro Emmett - sé que es complicado entender esto, pero debes creerlo.
-Están locos - sonó a chillido.
Pero antes de que pudiera salir corriendo, Jacob me retuvo los brazos, trate de soltarme, pero él era mucho más fuerte que yo, y sin mucho esfuerzo me hizo caminar hacia el espejo.
-Mírate,
- me ordeno - míranos.
Deje de forcejear y clave mi mirada en el espejo, Jacob estaba detrás de mí, me sacaba una cabeza y sus manos sostenían mis brazos, parecía más un abrazo, que una agresión.
-Si fueras Leyna Parker, no sentiría nada por ti, - apenas si fue audible - porque solo le gusta burlarse de mí, además de que está enamorada de uno de mis mejores amigos - parecía acariciar las palabras - Emmett, merece a Leyna Parker, - entrelazo nuestras manos - pero no, a Leyna Hale.
-No entiendo - susurre.
-Leyna Hale ama a Jacob Black, - sus ojos hicieron que se me fuera el habla - me enamore de ti, porque eres Leyna Hale, la chica que fue mi mejor amiga, la chica que abandone, pero me fue a buscar, la chica que se esta debatiendo entre la vida y la muerte - sus ojos estaban cristalinos - la chica que más amo en el mundo, mi pequeña Nana.
-Pero…
- la voz me temblaba y sentía mis ojos picar.
-Atrévete a decirme que no me amas - me reto, e hizo que me girara.
Aquellos ojos cafés, hacían que mi corazón se detuviera y latiera con fuerza al mismo tiempo, no podía hacer nada, lo amaba, pero…
-Leyna Parker, solo tiene ojos para Emmett McCarty - posó su mano en mi mejilla - y tú no lo amas.
Fije mi vista en Emmett, y sentí como mi corazón se encogía, pues tenía razón, no lo amaba, baje la mirada realmente avergonzada por lo que había hecho.
-Jamás estuve contigo, - susurro Emmett - mi muñeca, fue quien estuvo, lamento ocasionarte tantos problemas.
-Nana
- susurro - dime que me amas.
Levante la vista, pues todo aquello era confuso, no entendía absolutamente nada, pero al ver sus preciosos ojos cafés, no pude más que rodear su cuello y ponerme de puntitas para lograr besarlo, cerré los ojos para sentir mejor la sensación de sus labios sobre los míos.
De pronto deje de sentirlos, y todo fue completa obscuridad, pero enseguida sentí que mis pulmones quemaban, todo mi cuerpo dolía, sentía un picazón en el dorso de mi mano izquierda, al igual que algo me picaba la nariz, pero eso era lo de menos, pues el horrible dolor de cabeza, hacía que lo demás no importara.
Abrí los ojos, pero fue un error, pues sentí que la cabeza me explotaría, por lo que los volví a cerrar, los apreté esperando que con eso, el dolor disminuyera, pero no parecía haber un alivio, pero eso no era todo sino que el ruido de pasos hacía que aumentara, y cuando trate de hablar sentí la boca tan seca, que no fui capaz de pronunciar una palabra.
-Leyna
- esa voz la conocía, de hecho cuando la escuche, sentí cierto alivio - ¿me escuchas?
Abrí la boca, pero de nuevo no salió nada; necesitaba ver a la mujer que me hablaba, por lo que sin interesarme el horrible dolor de cabeza, abrí lentamente los ojos, al principio no hubo gran cambio, pues solo veía sombras.
-Hola, nena - aun no podía enfocarla - ¿puedes verme?
-No
- por fin salió algo, aunque sonó más a un sonido gutural que a una palabra.
Sentí una fuerte luz, por lo que cerré los ojos, pero debía saber donde estaba y ver a la persona que estaba conmigo.
Con esfuerzo volví a abrirlos, esta vez viendo mejor, aunque seguía siendo borroso, pero al menos sabía que era una mujer y vestía de blanco o eso era lo que mi mala vista percibía.
-Leyna
- de nuevo la voz - soy la doctora Jennifer Parker.
¿Doctora? ¿Desde cuando mi madre era doctora? Pero no podía preguntar nada, porque con la boca seca, la lengua se me pegaba, y no salía nada, la vista seguía siendo borrosa, pero cada vez iba siendo menor.
-Eres muy fuerte, - algo me hizo creer que sonreía - te quedaste con nosotros.
No entendía nada de lo que estaba hablando, pero la cabeza me dolía demasiado, como para meditar todo, y además mi voz parecía haberse ido.
-Debes estar confundida - susurro - pero ahora te daré un tranquilizante, cuando despiertes, tu familia estará contigo.
Otra vez todo se puso negro, y el dolor desapareció, cosa que en verdad agradecí, pues fue un alivio dejar de sentir el dolor de cabeza.
-Ardilla
- esa voz escuchaba lejos, pero conocía al dueño de la voz - vamos, ardilla.
-¡Emmett!
- esa voz era de mujer - no te comportes como un niño.
-Rose
- parecía avergonzado - dijeron, que le haría bien que le habláramos, además ya despertó, y yo quiero que despierte, que sea la misma ardilla hiperactiva de siempre.
-Pero, no debes exigirle que se despierte - le reprocho, cada vez era más cercana.
No hubo respuesta, pero sentí una mano sobre la mía, y moví la mía, para saber con el tacto podría reconocer a la persona.
-Cariño
- fue un suave susurro - soy yo, tía Rosalie.
Abrí los ojos, encontrándome con unos azules, enseguida se abrazó a mí, ocasionando que lo único que viera fuera su rubio cabello.
-Es un milagro - fue una de las pocas cosas que entendí.
-Rose
- intervino, Emmett - deja que respire, acaba de despertar, no queremos que se desmaye.
-¡Claro!
- se separo de mí - les avisare a tus padres.
Salió de la recamara, los ojos aceitunados se clavaron en mí, aunque no era el Emmett que yo recordaba, pues él que tenía frente a mí, no aparentaba dieciocho años, más bien unos veinte años más, estaba segura que pasaba de los cuarenta.
-Nos asustaste demasiado - comento, sentándose al borde de la cama.
No dije una palabra, solo fije mi vista en la habitación, me sentía un poco mareada, y completamente confundida, pues no comprendía que estaba pasando.
-Cielo
- fue lo primero que escuche, antes de que de nuevo se abrazaran a mí, solo que esta vez la cabellera fue negra.
-Alice
- intervino la voz de Jasper - recuerda, que esta débil.
-Lo siento - se disculpo.
Se separo de mí, y pude ver sus ojos miel, conocía a todos los que estaban en aquel lugar, pero todos se veían mucho más grandes, en verdad pasaban de los cuarenta. Se suponía que debían tener mi edad.
Los días pasaron, no comprendía nada, pues los que habían sido mis amigos, ahora resultaban ser mis padres, al que creí mi novio era mi tío, la rubia que me odiaba también era mi tía, al igual que Isabella y Edward era mi tío.
No había dicho una palabra, solo decía un hola, cuando los veía llegar, pues todos eran adultos, ninguna persona menor de cuarenta había entrado a verme, diciendo que solo podrían agitarme más, y bueno supuse que era normal, pues el primer día me dio un ataque de angustia, pues todo lo que creía se había esfumado.
-¿Podemos repasar? - le pregunte a Alice, que cepillaba mi cabello, después de todo hoy salía del hospital.
-¿Sobre qué? - pregunto suavemente.
-Sobre mi vida - susurre.
-Eres Leyna Alexandra Hale, tus padres somos Jasper Ryan Hale y Mary Alice Cullen, - la sabía de memoria, pues en los últimos diez días la había repetido día tras día - tu cumpleaños es el 16 de noviembre, tienes un hermano de tres meses que se llama Jackson Arley Hale, mi hermano y tu tío es Edward Cullen que se casó con Isabella Swan, tienen dos hijas, Renesmee y Carlie Cullen, la hermana de tu padre es Rosalie Hale y su marido es Emmett McCarty que tienen dos hijos Amanda y Dean.
Ante el último nombre sentí una opresión en el pecho, pues ese nombre me recordaba a mi pequeño hermano, que debía aceptar que jamás iba a volver a ver.
-Tus abuelos y padres de Jasper, son Esme y Carlisle Cullen - asentí levemente - y mi padre y tu abuelo Edward Cullen, con el cual nos ocultaste tu enfermedad, pero gracias al trasplante de medula, ahora estás aquí, aunque estuviste dormida más de tres meses.
-Es complejo - susurre.
-Poco a poco vas a recordar todo - dejo un beso en mi cabello.
-¿Listas?
- pregunto Jasper.
No conteste, pero camino hacia mí, y como si nada me tomo en brazos y me coloco en la silla de ruedas, pues me costaría un poco de trabajo volver a caminar, pero con las terapias y ejercicios, esperaban que fuera pronto.
Pero mientras eso pasaba debía usar una silla de ruedas, aunque la doctora Jennifer, que debo decir estuve a punto de abrazarla, pues era igual a la mujer que yo consideraba mi madre, pero con todo lo que había pasado, ya no entendía nada, pero ella me había dicho, que si me sentía segura podía tratar de ponerme en pie, pero sin hacer esfuerzos.
Papá o Jasper como fuera, llevo el control de la silla, mientras mi madre o Alice, llevaba mi maleta. En cuanto llegamos al auto, de nuevo me puso en el asiento trasero del auto, que debo decir era demasiado lujoso, o tal vez lo veía así, por la forma en que había vivido.
Observe el camino por la ventanilla, ese no era el Forks que yo recordaba, era mucho más hermoso, o tal vez yo lo veía de otra forma. El viaje fue bastante corto o al menos así me pareció, pero me sorprendió que no estuviera el parque, al cual iba con Carlie todas las tardes.
Al pensar en mi hermanita, sentí una punzada en el corazón, pues no la volvería a ver a ella, ni a mi pequeño Jack, ni a Emma, ni a Dorian.
-¿Pasa algo? - pregunto Jasper, al abrir la puerta y tomarme en brazos.
-Nada
- trate de sonreír, pero las lágrimas ya rodaban por mis mejillas.
-Sé que debe ser difícil, - dejo un beso en mi frente - pero todas las personas que te queremos, haremos que esto sea más sencillo.
-Gracias
- susurre.
Me dejo en la silla de ruedas, mientras mi madre habría la puerta de la casa, que debía decir lucía hermosa, y se me hacía lejanamente familiar, de nuevo Jasper empujo la silla hacia la casa, en donde pude ver un enorme letrero de "BIENVENIDA"
En menos de lo que imagine, muchos rostros me sonrieron, y comenzaron a hablar a la vez, ocasionando que me sintiera un tanto desorientada, pues no sabía a quien mirar o que responder.
-¡Leyna!
- ante aquella voz, desee levantarme de la silla, pero no fue necesario, porque la dueña de la voz, empujo a los que estaban y llego frente a mí - te extrañe mucho.
-Em…Emma
- tartamudee un poco, mientras ella me abrazaba, las lágrimas no tardaron en salir.
Mi hermana estaba ahí, aunque estaba segura que aquí no lo era, pero que estuviera ahí quería decir, que para mí era importante, además de que en ese momento que veía con más tranquilidad los rostros, me di cuenta que a todos los conocía.
-Lele
- ante aquella voz, Emma se hizo a un lado y vi a mi hermanita.
-Carlie
- bese su frente, mientras sonreía a más no poder.
-¿Por qué solo te emocionas con ella? - reprocho a quien reconocí como a Renesmee.
-¿Renesmee?
- estaba confundida.
-También soy tu prima - me reprocho - y yo también te extrañe.
Solo pude abrir mis brazos, para que me abrazara, que no tardo en hacerlo, de hecho Amanda que supuse también era mi prima no tardo en unirse, también recibí abrazos de Nahuel, Embry, Quil, Seth, Kellan, Danielle y Claire.
-Yo también quiero saludar a mi novia - ante aquella voz, miles de mariposas aparecieron en mi estómago.
-Jacob
- no podía creer que él tuviera mi edad, y más que lo volviera a ver.
-No sabes, el miedo que tuve de perderte, - tomo mi mano - creí que moriría sin ti.
Todo aquello era realmente confuso, pero a la vez era lindo, pues todas aquellas personas, me querían, lo único que faltaba para que esto fuera perfecto, era mi pequeño Dean.
-Yo donó la medula, y soy al único que no saludas - aparte mi mirada de los ojos cafés, para encontrar los ojos aceitunados, que más había extrañado.
-Dean…Dean…
- cada vez que decía su nombre el nudo en mi garganta se iba cerrando, y sin pensarlo intente levantarme de la silla, de hecho las piernas me sostuvieron - ¡Dean!
-¿Qué haces? - gruño mi Dean, que había tenido que sostenerme, pues cuando quise dar un paso, estuve a nada de caer.
-¡Oh!
- sentía que el aire que había no era suficiente - ¡Dios! - tome su rostro, de hecho con mi mano le toque toda la cara, esperando que no se desvaneciera - estás aquí.
Le eche los brazos al cuello, y coloque mi cabeza en su hombro, dejando que las lágrimas salieran, pues mi Dean estaba vivo. No podía haber nada mejor, mi pequeño estaba sano y salvo, estaba aquí.
-¿Dónde más estaría? - pregunto, apretándome con fuerza - aquí esta mi hermana.
-Gracias
- susurre.
-¿Por qué? - pregunto confundido.
-Por estar aquí, por estar vivo - bese su mejilla - por todo.
-En verdad, el tiempo que estuviste desconectada te afecto - no pude más que sonreír.
-No sabes como anhele volver a ver tus ojos - acaricie sus mejillas - no tienes idea, de lo que llore tu ausencia.
-Yo no fui a ningún lado - me observo con una ceja elevada.
-Ahora lo sé - pues ahora todo comenzaba a acomodarse.
La vida que había vivido durante meses, ahora sabía que no había sido mía, que todo había sido parte de mi inconsciencia, que todo lo que había pasado había sido un sueño, y no podía haber un mejor despertar que ver a Dean, vivo y sano.
Sonreí de nuevo, mientras Jake me ayudaba de nuevo a sentarme, no había duda que regresar a mi realidad era agradable y reconfortante, pues ahí estaban todas las personas que amaba. Y ahora todo lo que había vivido solo serían recuerdos, y nadie los sabría jamás. Lo importante ahora, era volver a mi vida, y sabía que todos ahí me ayudarían, a pesar de todo, ellos siempre estarían a mi lado.
Bueno este es el capitulo final, y es el más largo de todo el fic, por lo mismo, xq quería que todo quedará en un capitulo, espero que les guste y les agradezco que hayan dedicado un poco de su tiempo a este fic.
Capitulo dedicado a:
Lizz_taty
maryadorotaylor