Siempre estuviste aquí — capítulo 23
Vi a Cassandra caminar de un lado a otro de la habitación, parecía un león enjaulado, y yo simplemente me había quedado de pie, esperando a que dijera algo, pero después de que le había dicho que me iría con mis amigos, no había dicho nada, solo se había dedicado a caminar de un lado a otro de la habitación.
-Estás loca, si crees que te voy a dejar ir - comenzaba a creer que se le había ido la voz - tu padre, no arriesgo su vida, para que tú de la noche a la mañana decidas irte con Potter y arruinar todo lo que él hizo.
-¿Mi padre? - clave mi mirada en ella - creí que no tenías contacto con él.
-Ese no es el tema
- me espeto - estamos hablando de que te irás, con aquellos que te hicieron a un lado.
-Ellos no son mejor que tú - replique - después de todo, solo me salvaste, ya que tu consciencia no te dejaba vivir, sabiendo que habías dejado en manos de una loca a tu única hija.
-Todo lo que hice fue pensando en ti - me espeto - desde, que te tuve en mis brazos, solo desee lo mejor para ti - me miró con esa frialdad, que ya estaba acostumbrada - te deje en un hogar, en donde serías hija única, y que no tendrías que compartir el cariño de esos muggles, y creo que ese fue mi único error haberte dejado con muggles.
-Esos muggles hicieron lo que tú no - mi voz ni siquiera se elevo - me cuidaron y me enseñaron lo que es sentir amor, cosa que a ti ni al hombre que me engendro les intereso, así que como ya te dije una vez, los únicos padres que tengo son Richard y Rebecca Greene.
En ese momento se escucho como algo se rompía, y de un movimiento silencioso, Cassandra ya había abierto la puerta y en ese momento me encontré con el rostro de Hermione, que tenía los ojos muy abiertos y su rostro mostraba terror.
-¿Qué fue lo que escuchaste? - Cassandra la tomo del brazo y la metió a la habitación de manera brusca, cerrando de golpe la puerta.
-No escucho nada - dije secamente - así que déjala en paz.
-Claro, que esta sangre sucia escucho algo - gruño, mientras la zarandeaba de los hombros.
-No le llames así - en ese momento con un movimiento de la varita, coloque un escudo entre ambas - y si escucho algo, no va a decirlo.
-¿Por qué confías en ellos? - los ojos grises se clavaron en mí con irritación - ellos te abandonaron, te dejaron a tu suerte, y yo que te libre de esa loca de Bellatrix, lo único que recibo es desprecio.
-Ellos son mi familia - susurre - desde hace siete años, a la que llamas sangre sucia, me recibió en su vida, sin importar mi pasado, Hermione me hizo su amiga, y para mí fue la primera y no voy a negar que muchas veces no estuvimos de acuerdo, pero eso es lo que pasa en una familia, se apoyan sin importar nada, solo estar ahí…
-Ellos no estuvieron - me espeto - cuando Bellatrix te torturo, no les importas…
-Es una mentira - me sorprendió la voz de Hermione - Lyssandra, es importante para los tres, es mi mejo…
-Si hubiera sido importante, habrían venido a ayudarla - la voz de Cassandra era amenazadora - así que vete con los otros dos, y dejen a Lyssandra en paz.
-No tengo dos años - replique - y ahora que soy mayor de edad, puedo decidir lo que deseo y lo que…
-Tú no puedes tener voz - me espeto - porque sé lo que está pasando contigo, y yo alguna vez lo viví, es por eso que sé lo que es mejor para ti.
-No entiendes que es lo mejor para mí - los ojos de Cassandra, mostraban lo irritada que estaba - sé qué crees, que no sé lo que quiero, pero tengo diecisiete años, y aunque no lo creas necesito ir con ellos.
-Lo que tú quieres, es no separarte de Potter - me espeto - y ese es tu error, él no te ama.
-Eso no lo sabe - esta vez, la voz de Hermione se escucho agresiva - no puede hablar de Harry, como si lo conociera.
-Potter, no siente ni el más mínimo cariño por ella - el ambiente cada vez era más tenso - de haberlo sentido, habría dejado todo por encontrarla, pero no hizo nada.
-Usted no sabe lo que él tuvo que sufrir - había escuchado eso varias veces, pero eso no me hacía sentir mejor - por tener que dejarla.
-¿Por qué no la busco, entonces? - enserio si las miradas matasen, Herm ya lo estaría.
No hubo respuesta, pero no quería volver a dudar, porque mi corazón cada vez que sentía la desconfianza dolía, así que prefería creer lo que mi mejor amiga me había dicho, que Harry había sufrido por mí.
-No me interesa - dije secamente - y bueno no espero que lo entiendas, pero en cuanto ellos se vayan, yo me iré con ellos y esa es mi última palabra.
-Estás tirando a la basura, todo lo que hizo tu padre para salvarte - esta vez mostró decepción - porque sabes que si Bellatrix te encuentra, no habrá otra y lo sabes, pero si lo has decidido, yo no puedo hacer nada.
-Lo siento - me disculpe
- pero tengo que hacerlo.
-Muy bien - sonó algo ronca - pues yo ya no tengo más que hacer aquí.
Y después de decir aquello salió de la habitación, en cuanto quedamos solas, la mirada marrón de Hermione se clavo en mí, esperando una explicación de lo que estaba pasando.
-No creo que sea bueno que lo sepas - susurre.
-Se supone que somos amigas - me reprocho - así que sabes que puedes confiar en mí.
-Es algo complicado
- no la veía a los ojos - ni siquiera yo misma, puedo entender bien lo que está pasando.
-Tal vez yo pueda ayudarte, a comprender lo que pasa - sentí su mano en mi hombro - recuerda, que dos cabezas razonan mejor que una.
-Pero debes prometerme, que esto quedará entre nosotras - asintió suavemente - bueno Amy, no es su nombre real - ante aquello elevo una ceja - es Cassandra Prewett.
-¡¿Qué?! - le cubrí la boca, ya que había soltado un grito - lo siento, pero ¿Cómo es posible que la estés protegiendo?
-De hecho creo que es al revés - opiné tranquilamente - pero antes de que digas cualquier cosa, Cassandra fue quien me ayudo a librarme de Bellatrix.
-¿Por qué lo hizo? - esa pregunta la temía.
-Hace un mes descubrí, que había vivido en una mentira - me senté en la cama - mis padres no lo son.
-¿De qué hablas? - por primera vez, noté la ansiedad de Hermione, de no saber algo.
-De que ni Rebecca ni Richard son mis padres - respondí en voz baja - de que después, de todo no soy una sangre sucia, sino mis padres en realidad son magos - en ese momento Herm se quedo sin palabras - Cassandra Prewett es mi madre.
-Es una broma ¿cierto? - enserio parecía querer que comenzará a reírme.
-¿Para qué bromearía con algo así? - dije secamente - en verdad, eso es lo que yo quisiera que todo esto fuera una broma, pero ahora que lo veo - me hinque, para tomar una caja que se encontraba debajo de la cama.
Saque dos fotografías, una era mía y la otra era de Cassandra, se las extendí a Hermione que tomo un poco indecisa, pero lo hizo.
-Venos - ordene - no voy a decir, que somos como dos gotas de agua, pero hay cierto parecido, como en la boca y en el color de ojos y también del cabello. De hecho ahora comprendo, el nulo parecido con mis padres.
En ese momento me abrazo, no hubo necesidad de palabras, porque sabía que Hermione estaba ahí para apoyarme y eso en cierta forma me tranquilizaba, saber que había podido liberarme de ese secreto que me quemaba.
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