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La 3º Generación: 6º año — capítulo 11

Albus se quedo mirando a su padre sin saber que decir o como actuar, pero su padre le devolvía una mirada apremiante.

-Albus, dame el mapa, ahora-matizo su padre y Albus al final pudo moverse, fue a su mesilla y saco el gastado mapa y se lo entrego a su padre, aun en sus oídos sonaban sus ultimas palabras que Albus no sabían lo que significaban.

-¿Papa…?-intento preguntar Albus una vez que se sentía que la presión del pecho empezaba a crecer por el miedo.

-Ven conmigo-le dijo y salio de su dormitorio, Albus no quiso rezagarse y le siguió a toda prisa, no sabia lo que había pasado, no entendía nada…

Primero, Eleine no mostraba signos de superar la muerte de Matt, lo dejaba por su protección, luego volvían juntos en secreto, aparecía una esfinge con un mensaje indescifrable y ahora… y ¿Ahora que?, se preguntaba preocupado Albus mientras no perdía el paso de su padre que parecía mas inmerso en el mapa que en cualquier otra cosa.

-El bosque…-escucho Albus que murmuraba su padre y Albus se adelanto para alcanzarle.

-¡¿Quien esta en el bosque?!-pregunto Albus nervioso, intentando mirar el mapa, pero su padre no le dejo.

-Vamos-le apremio y siguieron subiendo los escalones hasta hallarse en el vestíbulo, donde Albus contemplaba con gran sorpresa que estaban allí parte del profesorado, Homelore, que parecía el mas preocupado, la Directora, que miraba a su padre de forma esperanzadora, Flitwick y Hagrid, que ambos tenían el mismo aspecto de asustados a pesar de ser completamente distintos el uno del otro… pero Albus vio a un figura mas que no esperaba, era un centauro, Albus ya le había visto en otra ocasión, sabia que ese centauro era el líder de la manada y su nombre era Firenze.

-Harry, di que sabes donde esta…-le dijo la Directora adelantando un paso hacia su padre.

-Como dijo Firenze, se encuentra en el bosque…-dijo Harry preocupado.

-Mis compañeros le están custodiando, para que no se escape, pero ninguno quiere acercarse después de lo que le paso a Galius-le informo con esa voz profunda el centauro.

-¿Que le paso?-pregunto Albus sin entender, por primera vez noto que los ojos de los demás se posaban en el y no en su padre.

-Míralo por ti mismo-le dijo el centauro mientras le señalaba la escalinata que llevaba al patio, Albus sin dudarlo se acerco y vio horrorizado como cinco centauros mas arrastraban con mucho cuidado el cuerpo de otro, ese centauro no se movía-necesitamos explicaciones, ¿porque un alumno a matado a uno de los nuestros?

-¡NO!-vocifero Albus asustado, sin creer lo que estaba viendo-¡ESTAIS EQUIVOCADOS! ¡ELLA NO FUE! ¡NO PUEDE SER!-gritaba mientras miraba a todos los que se encontraban allí, pero su mirada se detuvo en el Señor Homelore.

-Si, lo hizo-dijo con contundencia el profesor Homelore, mientras alzaba una varita que Albus reconoció inmediatamente como la de Eleine, toco la punta de la varita de Eleine con la suya y de la varita de Eleine, salio un rayo de color verde que le puso los pelos de punta, Albus sabia que clase de hechizo era ese, ese hechizo había quitado la vida de muchas personas, entre ellas la de Matt.

-No…-dijo Albus asustado-NO-volvió repetir mirando a todos y todos le devolvían la mirada incrédulos-¡NO!-bramo mientras los demás centauros arrastraban a su compañero, un centauro muy joven, hasta el vestíbulo, no había rastros de pelea ni dolor, pero sin dudas que había muerto.

-Nuestras leyes son claras-añadió el que parecía el mas enfadado de todos y uno de los mas mayores, mientras miraba con desprecio a los profesores y a Albus- el alumno pagara con el mismo precio-sentencio el centauro.

-¡CALSIUS!-grito de pronto Hagrid mientras se acercaba al centauro furioso-¡¿COMO TE ATREVES…?!

-No somos salvajes, hermano-dijo Firenze acercándose al centauro furioso, llamado Calsius- entiendo tu dolor, desde los tiempos oscuros no tuvimos que lamentar la perdida de uno de nuestros hijos, pero, a pesar de todo, somos una raza justa.

-No hay dudas-añadió otro centauro de color gris muy claro, parecía blanco según la variabilidad de luz mientras se acercaba a ellos, aun portaba un arco en las manos-encontramos al alumno ante el cuerpo de Galius, con la arma, yo lo vi, vi como moría mi amigo-dijo en el susurró mientras bajaba la mirada hacia el centauro que permanecía en el suelo- y como el alumno empleaba su magia en hacernos daño, no tuve opciones, tense mi cuerda…

-¡¿LA HAS MATADO?!-vocifero Albus, noto como cada pequeña parte de su cuerpo hervía de dolor, no podía ser cierto lo que hablaban de ella, no podía ser cierto, no debía estar pasando eso, cuando noto que su padre le paralizo, sin dejarse moverse, porque intento abalanzarse sobre el centauro.

-No soy un asesino como vosotros-le dijo de forma despectiva el orgulloso centauro blanco- soy Firento y no soy un asesino, solo atravesé su mano y su arma cayó al suelo.

-¿La habéis herido?-pregunto preocupada la Directora-¡Esta herida!-le grito mientras miraba con sorpresa al que era el líder-¡No nos has informado de eso!

-No es de gravedad-dijo el centauro que se llamaba Firenze.

-¡Pero eso no es motivo!-le grito la Directora indignada-¡Traerla al castillo para que podamos curarla!-ordeno enfadada la Directora

-¡No recibimos ordenes de un humano!-grito el centauro Calsius mientras pateaba al aire cerca de la Directora.

-¡COMO TE ATREVES!-bramo Hagrid mientras daba un paso gigantesco hacia el centauro que retrocedía ante el inmenso semi-gigante.

-Hagrid, amigo, tranquilo…-le pidió el centauro Firenze mientras intentaba poner orden entre los suyos.

-¡VOY A IR A POR LA PEQUEÑA Y POBRE DEL ANIMALITO QUE SE INTERPONGA!-bramo Hagrid mientras salía del castillo rumbo a los bosques, Albus quiso acompañarle, pero notaba que la magia de su padre aun hacia efecto sobre el porque no logro moverse ni un centímetro.

-Firento, acompáñale, tiene mi permiso para traerla aquí-dijo el centauro líder.

-¡Quiero justicia!-grito el centauro Calsius mientras empuñaba una pequeña daga hacia su líder, pero con una rapidez que dejo a Albus apabullado, el centauro blanco ya tenia una flecha preparada en su arco para asestar el golpe.

-Tendrás justicia, pero no con sangre-dijo Firenze mientras daba un paso atrás y bajaba el brazo del centauro blanco, del que Albus le miraba impresionado por su rapidez y reflejos-el alumno debe ser juzgado no ajusticiado…-le dijo el centauro Firenze con sabiduría.

-Calsius, muestra reverencia ante nuestro líder o serás acusado de traidor y desterrado-le amenazo con rabia el centauro blanco llamado Firento.

-Firento, ignorar una orden de un líder también se castiga con el destierro…-le dijo el centauro Firenze, pero ahora con voz mas severa, el centauro blanco bajo lamirada.

-Intento atacarle…-le dijo con rabia mientras se reverenciaba el centauro blanco, como suplica.

-El afecto y el dolor, nublan nuestra sabiduría-dijo el centauro mientras se acercaba al blanco con cuidado-Calsius siente ambos-dijo con sabiduría el centauro Firenze-ahora acompaña a Hagrid, rápido-le apuro el centauro, a sus palabras el centauro blanco no espero mucho y salio a los jardines a toda prisa, Albus pronto dejo de escuchar el cabalgar de ese centauro, por lo visto era un ser igual de rápido al correr como de reflejos.

-Si fuera Firento, en vez de Galius el caído, no les entregarías a su asesino-le dijo con rencor el centauro Calsius, ahora los demás centauros también miraban con rabia a su líder, Albus noto que se podía mover.

-Ella no fue-repitió Albus por enésima vez conteniéndose-ella es hija de la Señora Prince, es amante de las criaturas nunca haría daño a ninguna de ellas, para Eleine una colonia de sirenas es su familia, nunca mataría a otro ser vivo, nunca seria capaz de hacer daño nadie-repitió con cuidado, aunque no quería convencer a nadie de lo que decía, porque sabia que cada cosa que decía era totalmente cierta.

-Entonces porque la encontraron ante el cuerpo de mi vástago…-le contesto el centauro Calsius con voz cruel-¡Responde!-le ordeno mientras se acercaba amenazante a Albus.

-Calsius…-le llamo el centauro líder, Firenze, para apaciguarle.

-Siempre te han gustado los humanos…-le dijo con desprecio el centauro llamado Calsius, Albus y los demás solo miraban la escena que estaba teniendo lugar entre la manada, por lo visto, ese acontecimiento, del que Albus estaba completamente seguro de que Eleine era inocente dijesen lo que dijesen, desencadenaría una guerra entre los centauros.

-Profesora…-llamo alguien desde la entrada del vestíbulo, Albus miro esperanzado a Hagrid que traía en los brazos a Eleine, Albus se asusto y se acerco ella, porque veía como sobresalía una flecha de su brazo, sin dudas era Eleine de quien estaban hablando pero se negaba a creer ni una sola palabra que decían-no entiendo… mírela...

-Flitwick, avisa a Madame Pomfrey, pero que…-dijo una vez la Directora mientras que se acercaba a Eleine-¡Abundio!-llamo asustada y Albus le inclino para ver lo que le asustaba.

Eleine tenía los ojos abiertos, pero parecían velados, no parpadeaba lo necesario y parecía ausente a la misma vez que respiraba con aceleración, aunque su cuerpo parecía lívido…

-Imperius…-susurro el profesor Homelore-¡alguien esta en su mente, esta siendo controlada por Imperius!-dijo enfadado mientras sacaba su varita-déjala en el suelo-le dijo a Hagrid-lo de la flecha es lo de menos, voy a saber quien le hizo esto…

-¡¿De que están hablando?!-le pregunto Albus al momento, mientras notaba que su padre le sujetaba para separarle de la escena-Ella no… no puede…- pensaba Albus, pero no lo entendía, Eleine había vuelto con el, ella… o puede que no… otra persona, ¿quien?

-Abundio…-dijo asustada la profesora McGonagall-si te descubre… puede que no la abandone…-le dijo preocupada, y eso acentuó mas la preocupación de Albus, sabia que Eleine era inocente, pero no por ese motivo.

-Soy un buen mago, he educado a los mejores-dijo con orgullo y solemnidad el Señor Homelore-puedo con esto mientras se inclinaba sobre Eleine y cerro los ojos.

Albus vio como su padre le obligaba a retroceder a la fuerza, algo a lo que se resistía, los centauros se arremolinaban espantados por la idea, su disputa había pasado a un segundo plano, Hagrid también retrocedió, la única que no lo hizo fue la Directora que seguía en su sitio sin dudar.

-Mi nombre es Abundio Homelore, dueño y creador de la estrella, la luna y el sol de Ankara-recito con los ojos cerrados mientras posaba su varita sobre la frente de Eleine, a la que cerró los ojos al momento, pero algo había pasado, porque de repente Homelore se había tensado y Eleine gritaba.

-¡Abundio!-grito la profesora McGonagall, pero no se atrevía a acercarse a el, lo centauros empezaron a ponerse nerviosos y coceaban, Albus escucho a Madame Pomfrey gritar lo mismo que Hagrid y Flitwick, y su padre le agarraba con mas fuerza.

-¡ELEINE!-bramo Albus mientras intentaba soltarse de su padre-¡¿QUE LE HACES?!

-Se lo que quieres…-decía Homelore entre susurros mientras sus brazos temblaban y Eleine no paraba de gritar, seria capaz de despertar a todo el castillo y Albus no paraba de sacudirse para librarse de su padre, pero no era capaz-ella no esta… no volverá… déjala… se lo que quieres… se… se… quien eres…-y a esa ultima declaración el Señor Homelore cayo hacia atrás empujado por otra fuerza que Albus no entendió y permanecía tirado en el suelo con los ojos abiertos de par en par y exhalando con fuerza.

-Abundio…-dijo preocupada la Directora mientras se acercaba al hombre que seguía tendido, pero a Albus el no le importaba, Eleine seguía en ese sitio, tendida sin moverse, pero ahora ya no gritaba, parecía en calma, relajada, parecía que dormía y Albus simplemente la miraba porque no sabia que mas hacer, porque no entendía nada mas.

-Es el…-dijo el profesor Homelore mientras era ayudado por la profesora McGonagall a incorporarse.

-Abundio, no te entiendo… ¿quien?-le pregunto preocupada la Directora McGonagall.

-El poder, es ser de la mascara, le vi…-dijo el profesor Homelore en un susurro, Albus no supo donde mirar o que creer, noto que los centauros le ponían mas nerviosos y el resto de profesorado miraba hacia Eleine.

"Nadie puede saberlo..."

Esas palabras volaron una vez mas a la mente de Albus, Eleine lo sabia, Eleine sabia a quien se estaban enfrentando, por eso tenia que ver a su madre, por eso le suplico a la esfinge que la trajese de vuelta, por eso se alejo de el, por eso no podían decírselo a nadie si estaban juntos, Eleine volvía a protegerle alejándole de el, pero ahora no sabia de quien…

-Sobrevalore mi poder…-continuaba el profesor Homelore mientras Albus seguía mirando el rostro de su novia sin entender todo lo que le venia encima-no le dejara marchar… Aldara no me perdonara… me dijo que la niña le pertenecería para siempre…

-¿Que esta diciendo?-pregunto Albus conmocionado mientras intentaba despertar a Eleine, Madame Pomfrey se había acercado y con un simple gesto le había curado la herida del brazo-Eli… ¡Eleine! ¡ELEINE! ¡DESPIERTA!-le gritaba Albus mientras intentaba que volviese en si-Eli… por favor…

-Aldara no me perdonara…-dijo una vez más el profesor Homelore mientras se apoyaba en la Directora, la que miraba con pena y lastima los intentos inútiles de Albus.

-Albus…-le llamo su padre con cuidado-ven aquí…-le pidió su padre, pero Albus le ignoro mientras notaba que la enfermera, no de dejaba que siguiera zarandeando a Eleine.

-Muchacho, no le perturbes mas…-le pidió con cuidado la enfermera.

-¡Práxades!-grito indignado el profesor Flitwick con su aguda y triste voz, Albus recordó que Eleine formaba parte de su alumnas predilectas- ¡este retraso es inaceptable…!

-Lo siento, es que me perdí en la mazmorras…-dijo Práxades con miedo mientras miraba al centauro muerto en medio de la sala, Albus levanto la mirada y vio a dos de las personas que menos deseaba ver allí.

-¡¿Que hacen ellas aquí?!-pregunto dolido Albus mientras miraba a Lía Borgia y Alexia Goyle.

-Señoritas-intento recobrarse la Directora ignorando a Albus-Hoy, ¿la Señorita Prince salio sola o estaba acompañada?

-No la vimos-contesto Lía Borgia que no apartaba la mirada del centauro muerto mientras que Alexia parecía de lo más asustada.

-¡Eso es mentira!-le grito Albus a Borgia-¡Me despedí de Eleine hoy! ¡Vi como subía a su habitación!

-Pues no llego a la habitación, Eleine casi no duerme con nosotras, no sabemos lo que hace…-dijo Alexia de corrillo mientras apartaba la mirada-¡Quiero irme de aquí!- gimoteo.

-¿Que ha pasado aquí?-pregunto Lía Borgia mientras señalaba al cadáver del centauro y luego a Eleine.

-No es asunto tuyo-le contesto Albus de mal humor y dolido.

-¿Han notado algún comportamiento extraño en la Señorita Prince?-les pregunto la Directora McGonagall volviendo a ignorar a Albus.

-Lleva todo el año rara…-les contesto Alexia con miedo mientras seguía mirando al centauro-vamos Lía…-le suplico asustada Alexia a su amiga.

-No quiero perderme el espectáculo-dijo Lía con una cruel sonrisa de medio lado.

-¡Esto no es un espectáculo!-le grito indignada la profesora McGonagall mirando a Lía Borgia- Señor Práxades lleve a las Señoritas de vuelta a sus habitaciones-le ordeno al profesor.

Y Práxades no se hizo esperar, se llevo a ambas de vuelta a Slytherin de la cual no debían haber salido, aunque ellas le habían dicho algo a Albus que no sabia, Eleine se pasaba muchas noches fuera y el no se había dado cuenta.

-Ellas no saben nada de Eleine, sus amigos somos nosotros…-dijo Albus mientras volvía a arrodillarse cerca de Eleine.

-Los magos sois demonios y solo creáis dolor por todas partes-dijo una vez más con odio Calsius.

-El asesino de tu vástago no es esa niña…-le dijo su padre al centauro mientras se acercaba de forma cautelosa a ellos- Firenze, la alumna no es la culpable, alguien actúa a través de ella, no es culpable de esos acontecimientos que acaban de pasar esta fatídica noche-le dijo con cuidado-le doy mi mas sincero pésame-le dijo su padre esta vez volviéndose hacia el centauro que seguía mirando furioso el lugar donde seguía Eleine.

-¿Puede la magia hacer eso?-pregunto molesto el centauro Calsius.

-Si…-dijo sin más su padre-la magia puede hacer cosas maravillosa y otras, terribles… como convertir a una persona inocente en culpable, como ha pasado...

-Creo amigo, que aquí no hallaremos los responsables de nuestra perdida-le dijo con cuidado el centauro líder Firenze-nos llevaremos al nuestro y cuando sea el momento, descubriremos al culpable y saldaremos esta cuenta pendiente con el verdadero responsable, para entonces, ¿seguirás en mis filas, hermano?-le pregunto el centauro Firenze a Calsius mientras posaba una de sus manos en el hombro del otro.

-Si-dijo sin mas el centauro Calsius mientras correspondía con el mismo apretón a su líder-dejemos a mi vástago en el lugar que se merece y que pueda descansar para siempre-pidió el centauro y todos sus acompañantes, entre ellos Firento se acercaron al cuerpo para volver a arrastrarle hasta el bosque, pero Hagrid se adelanto a todos ellos y cargo con pasmosa facilidad el cuerpo inerte del centauro a sus hombros.

-Dejar que os ayude, este era un buen chico…-se lamento Hagrid con sus pequeños ojos azabaches brillantes- aquí ya no puedo hacer nada…-se lamento y salio seguido por los centauros que partían con la cabeza baja y de forma solemne.

-Creo que debemos llevar a la Señorita Prince a la enfermería…-dijo en un susurro Madame Pomfrey mientras intentaba mitigar la pena mirando a la Directora.

-Me parece una buena idea Poppy, pero… sabes como debes actuar… no intentes nada, seria inútil y el otro ser podría causarte mucho daño…-le aconsejo la Directora McGonagall.

-No intentara actuar mediante la niña otra vez, sabe que le vi… -le dijo con arrepentimiento el profesor Homelore- la dejara así de por vida…

-Nunca conocí una mente capaz de dominar a alguien dentro de este colegio…-dijo el pequeño Flitwick asustado.

-No nos enfrentamos a algo normal-dijo en un susurro la Directora, mientras que conjuraba una camilla y posaba a Eleine sobre ella.

-¡¿QUE ESTAIS DICIENDO?!-volvió a gritar Albus indignado mientras seguía a la Directora hacia la enfermería porque ella se llevaba a Eleine-¡¿VAIS A DEJARLA ASI?! ¡¿NO HAREIS NADA POR ELLA?!-pregunto indignado a pesar de las miradas de reproche de su padre, ahora todo no le importaba mucho.

-Potter no podemos hacer nada…-le dijo con remordimientos el profesor Homelore mientras miraba como la Directora y Madame Pomfrey acostaban a Eleine en un cama de la enfermería, su rostro seguía siendo el mismo, parecía que dormía placidamente.

-¿Cómo que nada…?-pregunto Albus en un susurro incrédulo-¡TENEIS QUE SACAR A ESA PERSONA DE ELEINE! ¡HACER LO QUE SEA!

-Potter, tiene total control sobre su mente…-le dijo con cuidado Flitwick.

-Pues borrarle la mente como a mi madre, y se podrá igual de bien que ella…-sugirió esperanzadoramente Albus.

-Potter no se puede hacer eso, no se trata del mismo hechizo, no podemos ayudarla…-le dijo la Directora McGonagall con tristeza y culpabilidad.

-Pero no… no puede ser… no…-se lamentaba una y otra vez Albus mientras notaba que a su alrededor todo el mundo se iba, el no podía dejar así a su novia, pero no sabia que podía hacer, lo haría todo por ayudarla, pero no había nada, ni nadie sabia como hacerlo.

-Albus…-llamo con cuidado su padre-si quieres quedarte, puedes hacerlo, pero prométeme que no harás ninguna tontería…-le pidió con un tono que mas le pedía un favor.

-¡¿Quien le esta haciendo esto?! ¡¿Quien le ha convertido en una asesina?! ¡¿Por qué ella?! ¡¿Por qué no nos deja en paz?! ¡¿Por qué no esta aquí la Señora Prince para ayudarla?!-pregunto una y otra vez Albus mientras dejaba aflorar toda su desesperación y dolor, mientras su padre le ponía una mano en el hombro para intentar apoyarle.

-Hay muchas preguntas sin respuesta, Albus y me temo que solo Eleine podría responderlas...-le dijo con condescendencia su padre, antes de marcharse, mientras Albus no conseguía serenarse y lloro durante casi toda la noche sobre el cuerpo de una Eleine que no se inmutaba, sin ninguna respuesta a ninguna pregunta, las que mas le importaban en ese momento eran.

¿Cuál había sido la verdadera Eleine? ¿La que le dejo o con la que volvió?

¿Quien le había echo aquello?

¿En que momento los caminos de Eleine y el ser del que hablaban las leyendas se habían cruzado con este resultado?

¿Donde estaba la Señora Prince? ¿Que significaba su mensaje? ¿Que hacia en eses momentos?

Preguntas y más preguntas surcaban la mente de una abatido Albus y sin ninguna respuesta.