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La 3º Generación: 6º año — capítulo 9

Rose se despertó de pronto en su cama por el frió, era muy temprano y se dio cuenta que todas sus mantas estaban por el suelo, además miro la copiosa nieve que se acumulaba en el descansillo de la ventana, Rose maldijo en silencio y alcanzo a recoger como puedo las mantas y echárselas por encima de mala gana, tenia una sospecha a quien echarle la culpa, Cristin Leark seguía incordiándola, la verdad es que Rose ya había tenido unas palabras con ella, pero no quería seguir las discusiones, además al día siguiente volvería a su calido hogar, al día siguiente le darían vacaciones por las Navidades, algo que estaba deseando con toda el alma, estaba deseando ver a sus padres.

Pasados unos minutos y dándose cuenta de que no seria capaz de concebir el sueño otra vez… cogió una bata, se la puso y bajo los escalones a la sala Común, se sentó en el sofá mas mullido cerca de las pocas ascuas que quedaban y espero a que las horas pasasen hasta que llegara la hora de Pociones, que con la ayuda de Eleine se convirtió en su mejor asignatura y Homelore parecía mucho mas complacido con su nuevo comportamiento en la clase, cuando noto el retrato de la Dama Gorda abrirse y vio que su hermano llegaba a altas horas con la ropa de abrigo y un gorro de lana mal echo como los que les hacia su madre, cubierto aun con nieve.

-¿De donde vienes?-pregunto inmediatamente Rose poniéndose de pie de un salto al reconocerlo.

-¿Sabes que cada día que pasas te pareces mas a papa?-le pregunto con fastidio Hugo.

-¿Que hacías a estas horas?-le pregunto Rose de forma directa mientras se acercaba a su hermano.

-Corrijo, a papa no, ¡a mama!-le espeto Hugo incomodo mientras intentaba escabullirse-déjame en paz Rose ¡no soy un crió!

-Pero quiero saberlo…-dijo Rose mientras apuraba el paso porque su hermano subía rápidamente los escalones hacia su habitación.

-¡Eres una cotilla!-le corto de golpe Hugo y cerro la puerta de pronto de su habitación dejando a Rose al otro lado, muerta de curiosidad.

El nerviosismo de su hermano y su incomodidad solo podía significar una cosa, había estado con alguien hasta esa hora y Rose quería averiguarlo de una vez, así que entro son dudarlo en el dormitorio de los chicos de su año, Scorpius le gustase o no le daría unas explicaciones sobre su hermano Hugo y sobre todo, tendría que contestar a la pregunta que Rose se repetía un tanto curiosa y dolida, ¿Por qué su hermano prefería confiar en Scorpius y no en ella?

Entro en el dormitorio y vio… todo un desastre, los chicos no se inmutaban ante el poco orden que había y Rose contemplo con cierta vergüenza que el hueco mas desordenado con diferencia pertenecía a su "queridísimo" novio, en cambio el de Scorpius parecía menos desordenado, el tenia mas cuidado con sus cosas aunque Rose vaticinaba que Scorpius si quisiera podría vestirse todos los días con ropa nueva y tirar la del anterior.

Como también estaba acostumbrada, Rose vio en el alfeizar dormitando a la lechuza de Scorpius, Aurum, desde que había pasado lo de primero Scorpius dormía cerca de su lechuza, donde pudiera protegerla siempre y se avergonzó al recordar quienes habían sido los responsables de eso, por aquellas fechas y también recordó como ella misma había atacado al que es su novio entonces, para ayudar a Scorpius…

Rose paro de recordar algunas cosas y se acerco a la mochila de Scorpius y cogió una pluma cualquiera, pero como todo lo suyo parecía muy cara, se acerco a su cara y le empezó a tocar el nariz con ella, Rose casi se carcajea al ver las muecas que hacia pero no era capaz de despertarle, así que abandonó todas sutilezas, cogió su vaso de agua y empezó a salpicarle agua en la cara.

-¡¿Pero que..?!-grito de pronto molesto Scorpius pero Rose se puso la mano en la boca para callarlo a tiempo de despertar al resto de sus quejas.

-No grites…-le pidió Rose-soy yo…-le dijo Rose mientras comprobaba que los demás seguían durmiendo placidamente.

-¡Es que porque tu no puedas dormir me tienes que fastidiar siempre a mi!-se quejo en susurros Scorpius molesto.

-¿En que esta metido mi hermano o con quien?-le pregunto directamente Rose ignorando olímpicamente sus quejas.

-¿De que me hablas?-pregunto Scorpius de pronto bastante incomodo, mirando en todas direcciones.

-¡Tu sabes en lo que anda metido mi hermano y no me voy a ir hasta que me lo cuentes!-le grito Rose entre susurros ella también.

-¿Estamos bajo el Muffliato?-pregunto Scorpius mirando detenidamente a Rose.

-No…-pregunto Rose una tanto confundida.

-¿Tienes tu varita?-le pregunto otra vez Scorpius con mas interés.

-No…-le volvió a contestar Rose confundida, pero de esa vez en la cara de Scorpius se dibujo una sonrisa un tanto maliciosa.

-¡ROSE!-grito de pronto Scorpius, mientras la cogía de las muñecas y la empujo sobre el.

-¡¿QUE PASA AQUI?!-grito ahora enfadado Kurt al que Rose miraba con cierta culpabilidad mientras intentaba de forma muy poco decorosa levantarse, la verdad Rose ni intento defenderse, supuso que ver a tu novia sobre tu peor enemigo y en su cama no le gustaría a nadie.

-Kurt solo…-intento decirle Rose.

-Que conste que yo respecto a las novias de mis conocidos, pero ella es… indomesticable-le insinuó Scorpius con una voz inocente-suerte que me desperté a tiempo…-en un susurro irónico, sugiriendo lo contrario.

-¡SERAS…!-bramo Rose, mientras intento lanzarse esa vez si, furiosa sobre Scorpius, pero Mohamed había sido mas rápido y no le dejo hacer trocitos a Scorpius, mientras la cara de Kurt estaba alcanzando en ese momentos un rojo casi morado y Pete McLaggen y Shen Fo, simplemente se limitaban a cuchichear.

-¡COMO TE ATREVES…!-grito Kurt pero Scorpius ya se había protegido y había desarmado a Kurt, Rose si no estuviera tan furiosa con el seria capaz de admirar su talento con los hechizos no verbales, en los que últimamente su tío Harry insistía tanto.

-Yo me voy, para que concretéis diferencias-dijo simplemente Scorpius recogiendo algunas de sus cosas y marchándose por la puerta del dormitorio, por la que Rose podía ver ya algunas cara de enfado de distintos chicos de Gryffindor, entre ellos a James y a su hermano, que este se fue con Scorpius dejando a Rose todavía mas molesta.

-Kurt, no es lo que te crees…-intento decir Rose terriblemente abochornada.

-¡¿Que hacías con el?!-le pregunto Kurt molesto ante la congregación de gente que se reunía allí, que solo aumentaba el bochorno de la escena.

-Lance, ¿Necesitas que te haga un mapa?-se burlo James que al contrario de lo que es normalmente, encontraba el accidente muy divertido- poco discreta Rose, no te pega...

-¡JAMES!-vocifero Rose muerta de vergüenza, esa Scorpius se la iba a pagar y si le quedaba tiempo, James y Hugo también.

Albus notaba una luz plateada muy cerca de su cara, cuando logro abrir los ojos se le enrojecieron por esa claridad.

-¡Dichoso Scorpius!-se quejo Albus mientras que de un manotazo difuminaba del todo el pequeño dragón, al que había reconocido como el Patronum de su amigo-¡¿Que querrá este?!-pregunto para si Albus molesto, mientras comprobaba como sus compañeros seguían durmiendo y roncando placidamente, este cogió el uniforme que tenia a mano y se vistió para salir, bajo a su Sala Común, preguntándose donde encontraría a Scorpius, pero al atravesar la pared no hizo falta, ya que Scorpius le esperaba en el corredor.

-¡¿Se puede saber que haces a estas horas?!-le grito enfadado Albus-¡No tengo clase hasta dentro de tres horas!

-Necesito protección de los Gryffindor, puede que de hasta de ti y tu familia… pero sobre todo de Rose-le pidió Scorpius con cara inocente, Albus simplemente decidió mirar en otra dirección un momento y luego a Scorpius.

-¿Que has hecho esta vez?-pregunto Albus armándose de paciencia, a pesar de todo, jamás podría enfadarse con el.

-… y eso fue todo-le dijo sin mas Scorpius, Albus estaba tentado en darle su merecido o felicitarle, no sabia muy bien que hacer.

-Solo te digo, como esto llegue a oídos de Ron, te matara-le contesto Albus con seguridad mientras se reía- ¿y se puede saber que te traes entre manos con Hugo?

-Yo nada, te lo juro…-le contesto Scorpius, Albus le miro de soslayo-mira tío no puedo decirte nada…

-Por lo mismo que no podías decirme nada cuando invitaste a mi hermana al baile, ¿no?-le pregunto cansado Albus de lo secretos que se traía Scorpius.

-Mas o menos…-le dijo Scorpius con cierta culpabilidad.

-Ya no preguntare mas, además, ¿tu no tienes ahora Pociones?-le pregunto Albus a Scorpius.

-¡¿Y ponerme a tiro de Rose?!-le pregunto Scorpius sorprendido-Ni de broma, por lo menos hasta que se le pase el enfado, así que ahora que tenemos clase "libre" los dos-le dijo con señas-vendrás conmigo a recoger mis cosas y me iré lo antes posible, Rose me da miedo…

-Para ser un Gryffindor no detecto tu valentía-le dijo Albus con sarcasmo.

-Ser valiente no implica ser estúpido, y ahora vamos…-le pidió Scorpius, Albus simplemente no dijo nada, pero eso lo discutía, hacer lo que hacían Rose y Scorpius, para no aceptar estar juntos implicaba ser muy estúpidos, valientemente estúpidos…

Las clases fueron pasaron y Albus volvió rápido a su habitación para recoger todo, Albus sabia que su padre, había vuelto al apartamento que tenia en Hogsmeade con su madre y ambos había vuelto a Grimmauld Place, para pasar las vacaciones allí y que cuando llegase el tren a Londres les irían a buscar.

Por su parte, Albus descubrió que Rose tampoco había ido a su clase de Pociones, con el jaleo que se había montado en la Sala Común de los Gryffindor, la Directora McGonagall la llamo a su despacho y le puso una amonestación, el que las chicas no tengan prohibido el paso a los dormitorios de los chicos no implicaba que puedan hacerlo, además le había amenazado con quitarle la insignia por comportamiento improcedente. Albus estaba seguro que los niveles de ira de su prima estaban alcanzando el nivel de peligrosidad máxima y la verdad no le apetecía cruzársela, ni siquiera para cuidar de Scorpius, así que este se había escondido en uno de los pasadizos que llevan a Hogsmeade, el de Hoynedukes, concretamente, mientras Rose, su novio Lance y los amigos de este, McLaggen y Fo le buscaban por todo el colegio.

Albus estaba acabando de hacer su equipaje cuando escucho a alguien tocar con suavidad la puerta de su habitación.

-Esta abierto…-dijo dudoso Albus, ya que los únicos que querían entrar allí eran Goyle y Flint, por eso se sorprendió tanto cuando vio a Eleine cruzar el umbral de la puerta cargada con una paquete.

-Espero no molestarte…-añadió dudosa Eleine, mientras observaba algunas de las cosas de Albus aun desperdigadas.

-No… estaba acabando…-le dijo Albus distraído pero se sorprendía de verla allí-Eli, ¿qué haces aquí? ¿Recuerdas que no se puede subir a los dormitorios de los chicos?-intento bromear Albus un poco forzado, pero se sintió aliviado cuando vio que Eleine sonreír también, la verdad se sentía siempre forzado y cohibido en su presencia.

-Tranquilo es un momento, además, Scorpius no esta aquí para gritar…-le dijo Eleine con una sonrisa mientras dejaba la caja que traía, cerca de sus cosas.

-¿Que es eso?-le pregunto Albus con curiosidad.

-Es tu regalo de Navidades… Enaire lo trajo esta mañana…-le informo Eleine.

-¡¿Que?!-le pregunto Albus sorprendido.

-Espero que te guste, hacia meses que lo tenia pedido y llego hoy…-le explico Eleine con cuidado.

-Eleine, yo no puedo aceptarlo-le dijo Albus con seguridad aunque también se preguntaba que podría ser, porque sentía curiosidad.

-No puedo devolverlo y si te sientes mejor sabiéndolo, podría dárselo a Scorpius, pero si Rose le encuentra no hará falta…-le dijo con una sonrisa convincente.

-Eli… yo no tengo nada… además no deberías gastarte el dinero así sin mas…-le dijo Albus intentando sonar cuidadoso, porque Eleine era huérfana y no sabia como estaba económicamente hablando, aunque no iba a dejar que lo pasase mal por eso.

-No te pedí nada, además mi padre me dejo una buena herencia que no gasto porque vivo aquí, así que acéptalo sin remordimientos…-le dijo Eleine mientras se daba la vuelta para irse, pero Albus no pudo evitar fijarse en una quemadura que tenia en el cuello.

-¡Eleine! ¿Que te ha pasado?-le pregunto de pronto preocupado Albus, mientras le apartaba el pelo para ver la quemadura de cerca, algo que incomodo a Eleine.

-No, es nada…-le dijo al momento Eleine mientras se llevaba la mano al cuello para taparlo-¿A ti nunca te salio mal un encantamiento?-le pregunto sin mas Eleine.

-A ti no te salen mal los encantamientos-le dijo al momento Albus.

-Este si, además el que mejoro en esto de la magia de forma magistral has sido tu, te felicito por tu aparición, creo que no lo hice antes, lo demás tenemos pequeños accidentes, no te preocupes-le dijo sin mas Eleine mientras salía de su habitación.

Albus se sintió una vez mas avergonzado por eso de la aparición, además quiso creer a Eleine, últimamente en clase no le había visto muy coordinada, ni siquiera en Encantamientos, por lo cual no puso en duda lo que le paso, pero no le gustaba verla así y las clases de aparición se habían convertido en un suplicio para Albus, después de tres clases la única que logro desaparecer y aparecen completamente, había sido Lía Borgia, los demás descargaban su frustración contra en instructor Macmillan, el que se empeñaba una y otra vez que le demostrase una y otra vez sus habilidades al resto de sus compañeros, pero lo que mas le avergonzaba es que cada vez que lo hacia felicitaba a su padre.

Albus se quedo mirando la caja que le había traído Eleine, se acerco a ella y la abrió, era un abrigo negro del estilo muggle, que ya había visto antes, Albus recordó con cierto resentimiento y pena donde lo había visto entonces… estaba paseando con Eleine, por las calles de Londres a principios de verano cuando su noviazgo aun parecía sobrevivir a todo lo que había pasado, miro el escaparate de una tienda y lo vio, bromeando con Eleine, le dijo que no tendría mas remedio que regalarle aquel abrigo, porque era lo que mas le gusta y ella lo acepto, como broma y le pidió que la llevase de vuelta a Grecia por vacaciones, Albus se sintió mal al ver el abrigo, el no podría cumplir su parte del trato, pero Eleine no se había olvidado de la suya, pero el deseo que en algún momento poder cumplir su parte, quería llevarla a Grecia… quería que todo volviese a ser como en aquella tarde…

Albus ya se encontraba sentado en su compartimiento, con su abrigo nuevo, después de la furiosa intromisión de Rose, que seguía buscando a Scorpius por todas partes, Albus simplemente se encogió de hombros y le dijo que no sabia donde estaba, lo que no le dijo es que sabia que Scorpius se había ido a su casa en el Autobús Noctámbulo, porque no quería volver a Londres en el Expreso de Hogwarts, donde no podría esconderse de su prima, así que Rose se fue echa una furia y volvió a buscarle por todo el tren, sabiendo Albus de antemano que no le iba a encontrar pero no seria el quien se lo dijese, temía que Rose desatase su furia sobre el.

Así que se acomodo todo lo que pudo sobre el asiento y empezó a leer unos libros que le había aconsejado su padre, sobre la Defensa y las Artes Oscuras que según sus propias palabras, podría decirse que rozaban la legalidad, pero también la había dicho que el Departamento de Misterios estaba fuera de lo legal, como los Inefables y Albus siempre que sabia algo mas de ellos, mas ganas tenia de ingresar. Era misterio, emoción y experimentación, quería pertenecer a los Inefables y su pequeña proeza con la aparición, parece haberle ayudado, ya que su padre le había recibido una carta donde decía sentirse impresionado por su dominio en las Artes Mágicas y estaba firmada por un Señor Red, Albus se rió, pero su padre le informo que bajo ese apodo es al que conocían como el Director del Departamento de Misterios, al que solo los Inefables y el Ministro, ahora Ministra, conocían personalmente y Albus nunca se sintió tan alagado en su vida, había empezado bien su relación con su futuro jefe, del que no tenia ni idea, solo su color favorito.

Después de unas horas, vio pasar a Hugo varias veces con Lorcan Scamander, por unos instantes sintió ganas de encararlo, para resolver de una vez el dichoso misterio que se traía con Scorpius, pero Hugo tenia cara de pocos amigos, algo le decía a Albus que ya se había encontrado con Rose varias veces, así que no quiso meterse. A la hora de la comida su hermana Lily le había encontrado, además con ella venia su amiga Lysander y un chico al que le presentaron como el novio de Lysander, se llamaba Eduard Blunt, era del mismo año que su hermana y Lysander, jugaba como golpeador para Hufflepuff y a Albus le cayo muy bien, le resulto agradable, aunque no fue muy hablador con el, podía ser porque se sentía cohibido o por su fama como Slytherin.

Su hermana con sus amigos no tardaron mucho en irse, dejándole otra vez mas solo, la verdad no le importaba, quería a su hermana, pero otra cosa era aguantarla, era muy infantil para la edad que tenia, siempre había sido una niña pequeña y se comportaba como tal y podía llegar a exasperar bastante, además Rose paso una cuantas veces mas, pero no paro mucho ya que seguía con su cara de mal humor y Albus prefería como compañero de viaje a un rinoceronte en celo que a esa Rose. Hasta que de pronto se volvió abrir la puerta de su compartimiento, y por ella entro una de las ultimas personas que Albus imaginaba, Alice Longbottom.

-Hola-le saludo de pronto, sentándose sin pedir permiso mientras sacaba un pergamino y una pluma, y sin esperar respuesta…-¿Cuándo es tu cumpleaños?-le pregunto sin mas y sin que Albus pudiera poner cara de sorpresa-mi padre quiere saberlo porque será el monitor de los que irán a examinarse de aparición en Marzo.

-Cumplo el 7 de Febrero, así que si que cuente conmigo-le dijo Albus encantado con la noticia.

-Por lo visto solo vas a ir tú, si los demás no se ponen las pilas…-le contesto Alice de golpe de mal humor.

-Pero Borgia es capaz de aparecerse…-intento informarle Albus.

-Acabo de verla, por eso estoy de tan buen humor-le dijo Alice con sarcasmo- no cumple la mayoría de edad hasta el 23 de Junio…

-¡¿Cómo dices?!-se sorprendió Albus, Alice le miro interrogante por su reacción- es un día después de Eleine, por eso me sorprendo…-quiso explicarse Albus.

-Las casualidades existen-le dijo Alice sin mas-yo nací en 31 de Julio como tu padre y un día después del mío, mi padre no para de recordármelo…

-Ya lo se-dijo sin mas Albus-solo que me sorprendió…-añadió al ver que James y Alexandra pasaban en ese momento por delante del compartimiento, tomados de la mano y escucho un pergamino desgarrarse.

Albus miro a Alice que también había visto la escena y había atravesado el pergamino donde escribía sus datos con la pluma y la cara de enfado después de encontrarse con Borgia se convirtió de repente en la de pena contenida, Albus sospecho algo…

-Alice, ¿estas bien?-le pregunto Albus al momento- eso no significa nada, Alex esta en nuestra casa desde siempre, además con lo que paso con Fred…-quiso explicar Albus aunque no sabia porque lo hacia.

-Ya lo se, Albus-le corto de pronto Alice- pero ellos…-dijo Alice pensativa-deberían estar juntos…-le dijo de pronto mas para ella misma que para Albus, mientras se levanto de un salto.

-Espera Alice-dijo de pronto Albus sin dejar que se vaya- dices cada tontería… mi hermano lleva colado de ti… ¡ni se desde cuanto! ¡Y además esta Fred! Jamás le harían eso, están juntos en esto por Fred, no por nada más…

-Albus yo te repito que lo se, pero es que…-Alice le miro de frente y Albus se sorprendió de ver a la dura y arrogante Alice Longbottom con lagrimas en los ojos- quiero ser auror y Jamie también, pero mis abuelos Longbottom… ¿Y sin nos pasa lo que a ellos? ¿Y si nos pasa lo mismo que a los Potter? ¡¿Que pasa si nos encuentran?! ¡¿Y si desde entonces no somos capaces de reconocer a nuestros hijos o de verlos morir?!

-Tienes miedo de perder a James…-dijo Albus despacio como si llegara al fondo de un gran misterio-¿Por eso llevas toda la vida dándole tantas calabazas?

-Albus, solo quiero…-empezó a decir Alice.

-Protegerlo-ahora había sido Albus el que no la dejo hablar-¿Por qué pensáis que los Potter somos tan débiles?-le pregunto Albus a Alice mientras le secaba una lagrima con su abrigo-Eleine me decía lo mismo una y otra vez, corto conmigo diciéndome lo mismo y lo odio, no lo hagas tu con el...-le dijo Albus mientras la abrazaba con fuerza, reconocía que en su momento le había caído mejor Ángela Cuddy, la ex de su hermano que Alice, pero que Alice hiciera o pensase lo mismo que Eleine, a Albus le daba mas confianza que todo, a pesar de su chulería y arrogancia, que era todo fachada.

-Gracias Potter-le dijo Albus, mientras aun la tenia abrazada, Albus sonrió sabiendo lo que iba a decir- si le cuentas una sola palabra a James…

-Me mataras-volvió a interrumpirla Albus sonriendo mientras noto que ella también sonrió, la abrazo un poco mas hasta que llego una Rose furiosa y volvió a romper ese bonito momento que Albus había tenido con su futura cuñada, probablemente…

Hacia dos días que había llegado a su casa y la verdad Albus noto que lo había echado mucho de menos, su madre no paraba de enseñarles todo lo que había aprendido… de forma increíble había aprendido en unos meses lo que a cualquier persona le costaría años, pero no era nada nuevo, su madre era una bruja de talento excepcional.

-Albus-le llamo su padre desde su despacho, la verdad estaba subiendo a su habitación para coger a Fher, su lechuza para mandar los regalos a Scorpius y a Eleine, como chiste le había comprado a Scorpius una docena de patitos de goma, desearía ver su cara al desenvolverlo y no tener ni idea para que se usan, y a Eleine le había regalado un vestido que había visto en la misma tienda por la que habían pasado en verano, para que ella lo recordase también, Albus pensó que una cosa era no ser pareja y otra no ser amigos, y puede que algún día dejarían de ser amigos para volver a lo que eran.

-¿Que quieres?-le pregunto Albus directamente, mientras dejaba la bolsa de la compra a un lado, temiéndose noticias del instructor Macmillan.

-Necesito que leas una cosa…-le dijo su padre mientras le señalaba una bonita lechuza que tenia alrededor del cuello una especie de collar púrpura con el seño del Ministerio, Albus sabia que esas lechugas solo eran uso del despacho del Ministro, en ese caso de su tía Hermione, así que cogió el pergamino y lo leyó.

Real decreto estamental para la educación Nº 670

Por la consiguiente, la Ministra como el Consejo del Winzemagot, ordena la entrada en vigor de una ley que promulga el entrenamiento de los jóvenes alumnos del Colegio de Magia y Hechicería de Hogwarts, en las artes de duelo mágico, con la esperanza de acomodar destreza por parte de los alumno en este arte como seguridad propia y del sus allegados ante la época oscura que se avecina

Fdo la Ministra:

Hermione Jane Weasley

-¿Nos quieren entrenar?-pregunto Albus sorprendido.

-Eso parece y Hermione, en una carta adjuntada menos rimbombante, me pide, junto a la Directora McGonagall, que yo me encargue de eso, pero necesito ayuda, al menos uno de cada clase-le dijo su padre.

-¿Y supongo que quieres que yo te ayude…? ¿Yo…? ¿Estas seguro?-le pregunto incrédulo Albus, en su clase había muchos mejores que el, empezando por Rose y Scorpius.

-Albus, lo que quiero enseñarles es a aceptar la muerte, porque de algunas cosas no puedes defenderte y solo mentes poderosas pueden hacerlo… y se presupone que la tuya es una de ellas-le dijo con mucha claridad su padre.

-Dais por hecho mas cosas de las que puedo hacer…-le contesto Albus, pero no se sentía mal por las amargas palabras de su padre, al contrario, se sentía muy alagado.

-Tus hechos hablan de lo contrario-le puntualizo su padre- si no quieres no te obligare, pero al menos quiero que lo pienses…

El día de Navidad había llegado y como siempre todos o casi todos estaban en La Madriguera. Como siempre Lucy y Louis se sentaron en lugares opuestos por sus padres, aunque ya hacia meses que los dos vivían juntos, Louis estudiando y trabajando en la Reserva de especies de Newt Scamander y Lucy trabajando de jornalera en el Ministerio, ya que ahora necesitaban más que nunca personal. También como se había echo costumbre en poco tiempo, el centro de atención era el pequeño Cedric, que había crecido mucho desde que Albus no lo veía, ahora era capaz de pronunciar algunas palabras pero la mayoría mal, lo que era regocijo de los demás, su madre, Dominique había acabado su carrera de Economía y trabajaba para Gringotts, Ben había ascendido en el Departamento de Control de Criaturas, pero de la peor manera, muchos de sus compañeros habían muerto o heridos porque las poblaciones de vampiros y hombres lobos estaban muy agitadas, por su parte Molly seguía con su mismo puesto, pero ahora no era la única, ya que los conflictos estaban creciendo de forma alarmante y no había suficiente personal, Victorie había dejado Gringotts, para meterse en las patrullas de control ciudadana del Ministerio, a las ordenes de Theodore Nott padre, ya que había sido de los sectores mas vapuleados por el golpe de estado, tanto era así que Samuel Turner también había pedido el transado a la misma oficina, desde el Departamento de Cooperación Mágica Internacional, donde trabajaba y su novia Daniela Creevey había postulado para entrar en el mismo escuadrón y lo había conseguido, después de trabajar en Flourish y Blotts, Teddy ahora era la mano derecha de su tío Ron con los Aurores y Theodore formaba ya parte del escuadrón especializado.

Albus se sorprendió de ver lo bien que se vivía en la burbuja irreal de Hogwarts, la guerra estaba sobre ellos y el en lo único en que se preocupaba era de no llevar sus deberes atrasados, cuando la gente fuera de esos muros se preparaba para la lucha o para resistir el inminente envite de lo que estaba por llegar, pero con la nueva medida, Albus se dio cuenta que tendría que despertar de ese sueño, iban a ser entrenados para luchar.

-¡Habéis venido!-grito emocionada la abuela Weasley cuando vio que por la entrada de la casa aparecer a la tía Angelina, Albus se sorprendió de verla, siempre considero de todas sus tías a Angelina como la mas divertida y mas despreocupada, pero ahora su rostro estaba muy marcado por las preocupaciones y parecía tener la misma mirada permanente de Eleine.

-Traemos a Fred…-dijo sin mas Angelina mientras sacaba su varita de de la túnica, la familia hizo lo propio y Albus vio como Dominique cogía de la mano a Cedric y le alejaba de la entrada.

-Es Fred, no un mounstro-le contesto dolido James que era el único que parecía realmente feliz junto a los abuelos Weasley.

A poco tiempo apareció una Roxanne con el mismo aspecto de su madre por la puerta de la cocina, pero ella parecía mas despierta que su madre, su pelo seguía corto y sin ningún color, la verdad a Albus le asemejaba extraño, porque siempre vio su pelo de todos los colores vivos, menos de negro como el de ahora, y de pronto entro al que todos esperaban, Fred, Albus se quedo sin palabras, como había estado sin palabras el día que casi les ataca, la única diferencia con ese día, es que la ropa que llevaba en esos momentos era limpia, pero el pelo y la piel tenían las mismas heridas y suciedad.

-Fred… cariño…-le dijo la abuela, pero el tío George no le dejo acercarse.

-Fred, siéntate aquí-le dijo George, conjurando con cuidado una silla bastante distante del resto de la familia-quiero que te quedes quieto, ¿me has entendido?-le pregunto su padre y Fred simplemente asintió una vez con sus ojos oscuros clavados en un punto.

Albus noto que el habiente con la presencia de el allí se había enrarecido bastante, pero pronto Cedric hizo un amago de sorpresa y balbuceo algo que nadie entendió señalando a Fred, pero que resulto como una esperanzadora lluvia en el desierto, aunque Albus noto que Roxanne a pesar de todo muy tensa y alerta.

-Comida…-dijo de pronto de forma gutural que sonó como un gruñido Fred, a todos sorprendió, menos a sus padres y a Roxanne.

-Bien-le contesto George que era el único que permanecía cerca de el y convoco unos trozos de fruta, a los que Fred hizo un movimiento de repulsión, mas propio de un animal que de una persona, así que George no le quedo mas remedio que convocar los restos del asado y Fred descubrió sus encadenadas manos que guardaba debajo de la túnica.

-Es por seguridad…-le escucho susurrar a Angelina a la tía Fleur.

-¡Ay!-grito Lily que estaba jugando con Cedric-¡No me tires así del pelo…!

Pero todo sucedió en unas milésimas de segundo, después de que Lily se despistara soltó a Cedric que se puso a correr y se acerco demasiado a Fred, lo que propicio su reacción, aun con las manos juntas y encadenadas asesto un tremendo golpe sobre el pecho de George inmovilizándolo en el suelo y se abalanzo como una bestia sobre el pequeño que se puso a gritar, al mismo momento que Ben y Dominique se abalanzaban sobre su hijo para intentar protegerle, pero en ese instante Fred había sido vapuleado por un potentísimo hechizo… que dejo a Fred entre los escombros de la que había sido la encimera, ahora destruida por ese hechizo.

Albus miro quien había sido el que hizo el hechizo y se sorprendió comprobar que a pesar de estar rodeada de tres aurores de elite y del personal mas que preparado del Ministerio, fue Roxanne la que había sido capaz de reaccionar en el momento justo, para evitar un desastre.

-No… pensé… pensé…-empezó a gimotear su tía Angelina mientras entre la tía Audrey y Hermione intentaban consolarla.

-Creo que le ha partido el pecho, hay que llevarlo al hospital…-dijo de pronto su tío Percy muy preocupado, junto a su hermano Bill y Ron fueron los que antes se acercaron a el.

-Menuda brutalidad…-dijo asombrado e impactado su tío Bill-solo de un golpe…

-Llevarlo al hospital rápido-les pidió su tío Ron y ellos no dudaron, lo cogieron entre los dos con cuidado y salieron al jardín para desaparecer.

-Yo me ocupo de Fred…-le dijo Roxanne a su padre y a Ron, mientras Albus veía como Dominique y Ben intentaban calmar a su hijo, pero ambos temblaban por los nervios, Lucy y Louis rompieron la barrera de acercamiento y se abrazaban-puedo yo sola con el…

Y sin necesitar ayuda de nadie, volvió a conjurar cadenas y elevo al inconsciente Fred y salio afuera para desaparecer, mientras los demás intentaban recobrarse del susto y como hacia su madre Albus, intentaba ayudarle a recoger algo de la destrozada cocina aunque a el también le temblaban las manos.

-Fred… si supieras la falta que le haces a tu hermano…-escucho que se lamentaba su abuelo, mientras el tío Charlie intentaba calmar el disgusto de la abuela, Albus se fijo que había lágrimas en el rostro de su madre y no eran las únicas…

Como algunos ya habéis comprobado, he respondido a todos o casi todos los comentarios del capitulo anterior, ya que vosotros os molestáis en escribir, me parece justo que yo también os responda, lo he hecho e intentare marcarlo como costumbre, así que ya sabéis, si tenéis dudas, queréis saber algo en especial o no os ha quedado algo claro no dudéis en mencionarlo y encantada estaré de ayudaros.

¡Como siempre muchas gracias por todo! ¡Un beso enorme! SSS