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Historia 64840 — capítulo 4
Lily preparaba todo para la fiesta de Harry. Cumplía su primer año, era muy importante. Había descubierto que estaba embarazada, pero aún no le había dicho nada a James.
Albus Dumbledore llegó primero. Estaba muy tranquilo, con un caramelo de limón en manos.
-Hola, Albus.
-Hola, Lily. ¿Cómo están?
-Muy bien, Albus.
-Me alegro mucho. ¿Harry?
-Está arriba, con Sirius. Estaba preparando todo para sorprender a Harry...
-¿Y a James?
Lily se ruborizó.
-¿De qué habla?
-De tu embarazo.
La muchacha se sorprendió.
-¿Cómo lo sabe?
-No deberías contárselo solo a Susan Parker. Un poco más y lo publicaba en El Profeta.
Lily se sentó, algo incómoda, en el sofá.
-¿Se lo contó a usted?
-Sí, y también a Severus Snape.
Lily se sobresaltó.
-Ay, Dios...
-Ese hombre te ama.
-Lo sé.
James bajó las escaleras con el pequeño Harry, que estaba precioso, y vieron a Dumbledore.
-Hola Albus.
-Hola James. Hola Harry...
Harry lo miró algo desconfiado.
Al rato llegaron Sirius, Remus, Susan y Mary. Después se sumó Bathilda Bagshot.
-Hola, campeón- dijo Sirius, cargando al pequeño-. Te traje un regalo que tu madre desaprobará seguramente, y a tu padre le encantará...
Harry rió y aplaudió.
Era una escoba de juguete.
Lily miró a Albus, que asintió.
-Oigan... Tengo que contarles algo.
Todos la miraron.
James ajustaba la escoba, y Sirius coqueteaba con Mary.
-James... Ven, amor.
El joven se levantó, y fue hacia ella.
-¿Ocurre algo malo?
-No, no. Es algo bueno. Muy bueno.
Harry miraba a su madre, confundido.
-Estoy embarazada.
James gritó, emocionado, y la besó.
-¡Sí!- gritaron Mary y Sirius.
Susan saltaba de alegría, y Bathilda sonrió.
-Harry, tú tendrás un hermanito o hermanita- dijo Lily a su pequeño. Harry sonreía, aunque no entendía mucho-. Feliz cumplea...
Alguien tocaba la puerta.
Albus abrió, y entró una muchacha de diecinueve años, con un bebé de un año aproximadamente en brazos.
Sirius la reconoció. Había sido su novia, hacía... casi dos años.
-¿Donde está Sirius Black?
Todos lo miraron. Sirius se levantó y fue hacia Kim Ballot.
-Kim...
-Él es Michael.
-Wow... Es lindo...
-Nuestro hijo.
Sirius palideció. Mary soltó un gemido ahogado.
James y Lily estaban atónitos, igual que todos los demás.
-Y como sé que no estaremos juntos de nuevo, ni siquiera por nuestro hijo... Tómalo.
Sirius lo cargó. Era muy parecido a él.
-¿Qué crees que haces? ¿Lo abandonas?
-No tengo más remedio.
-¿No quieren un lugar más privado?- sugirió Lily.
Sirius, Kim y Michael fueron a la cocina, donde nadie podía oírlos, y se quedaron allí.
-¿Qué quieres decir conque no tienes más remedio, Kim...?
-Estoy muy enferma. Vine a darte a Mike... Mis padres desaprobaron totalmente el que yo haya tenido un hijo y lo haya criado sola. No me ayudarán.
-Pero... ¿Qué tienes?
-Es una enfermedad... bastante conocida para los muggles. Cáncer. Y no me queda mucho tiempo de vida.
-¿Cuanto?
-Un mes.
-¿Hace cuanto que lo sabes?
-Seis meses. Lo intenté todo, pero no dio resultado. Moriré, y no quiero que Mike esté solo.
-Claro...
-¿Lo cuidarás por mí?
-Obvio que lo haré.
Mike miró a su mamá, perplejo.
-Sé que tienes un ahijado, y pensé que Mike y él pueden ser amigos...
Sirius dejó a Mike sentado en una butaca, y abrazó a Kim.
Ella lloró un rato, y lo besó en la mejilla.
-Te juro que te odié desde que me dejaste.
-No sabía que estabas embarazada.
-Pero te odié... Y ahora sé que no puedo hacerlo, porque Mike tiene que quedarse con alguien...
-Pero Kim... Buscaremos una cura, lo prometo.
-No. Ya está. Empeoré mucho...
Mike empezó a llorar también.
-Es adorable.
Kim se secó las lágrimas.
-Si pasas por mi casa, podrás sacar la ropa y las cosas de Mike. No las traje porque...
-No pasa nada. Está bien...
Kim abrazó a su hijo, y luego a Sirius.
-Espero que se lleven bien.
Kim se fue, corriendo, y Sirius no la pudo alcanzar.
Lily entró a la cocina, y vio al niño.
-¿Y él...?
-Mi hijo, Mike.
Volvieron a la fiesta, y aunque estaba bastante animada, Sirius estaba bastante deprimido. Tenía en sus brazos a Mike, y Mary tenía su mano entrelazada con la del joven.
-¡Mama!
-¿Qué pasa, Harry?
Lily cargó al niño, que quería que lo subiera a la escoba.
Harry voló por la sala unos minutos, para gracia de todos.
Sirius se animó un poco.
-Oye, Harry.
James acababa de sacar una caja de color rojo de un armario.
El niño, en la alfombra, miró la caja extrañado.
-Feliz cumpleaños, hijo.
Eran pelotas de quidditch versión miniatura, y no estaban encantadas.
-Tenías que comprar eso, ¿verdad?- dijo Lily.
James rió.
-No son de verdad, linda...
-Ya veo que Harry será jugador de quidditch- observó Albus-. ¿Saben que cambiamos las normas en Hogwarts? Los de primer año también pueden entrar en los equipos de quidditch. Me doy cuenta de que Harry se presentará, ¿no?
Sirius rió.
-¡Desde luego! Y será un gran buscador.
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Prox cap: Una visita infortunada