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Historia 64955 — capítulo 1
Sus ojos repasaban el pergamino de arriba abajo, repasando cada palabra con el ceño fruncido, intentando buscar el mas mínimo error que la pudiera llevar al suspenso, pero no, el trabajo de Transformaciones estaba perfecto, como siempre. Suspiro y lo guardo en la sencilla carpeta verde que se habia comprado esas vacaciones para almacenar todas sus tareas. Las habia echo todas las dos primeras semanas de vacaciones, aun así no habia día que no repasara alguna o añadiera algo que se le ocurría sobre la marcha a otra.
Siempre habia sido así, des de que habia empezado a estudiar en la escuela de magia y hechicería Hogwarts, en el lugar más mágico y maravilloso del mundo según ella, quería que los profesores estuvieran orgullosos de ella, quería demostrar al mundo entero que por el solo hecho de venir de familia muggle no quería decir que fueras peor bruja o peor mago. Y lo habia demostrado, ganándose el puesto como la mejor estudiante de su curso.
-¿Hija? ¿Estás aun despierta?- pregunto una voz des de la puerta de la habitación. Lily se giro para comprobar cómo su madre se la miraba con dulzura y cansancio a la vez- es tarde, deberías irte ya a la cama.
-Si, solamente quería repasar una de las tareas, mama- se disculpo la pelirroja de larga melena ondeada y expresivos ojos verdes, la mujer de la cual habia heredado los ojos asintió.
-¿Ya preparaste el baúl?- pregunto Rose Evans mirando a la chica sorprendida.
-No lo pude evitar, me muero de ganas de regresar a la escuela- exclamo Lily con una sonrisa alegre- aparte, ya sabes que no me gusta dejar las cosas para última hora.
-Te entiendo, todo aquello debe ser maravilloso- exclamo Rose.
-Lo es- asintió la pelirroja.
Madre e hija solamente tenían el parecido de los ojos, quizás el de la estatura, bajita y el cuerpo delgado, en el resto eran totalmente diferentes, la mayor tenía una corta melena oscura y una piel bronceada mientras su hija tenía la piel blanca como la nieve.
-Mejor me voy a dormir, buenas noches Lilian, descansa.
-Buenas noches, mama.
Lily bostezo casi sin darse cuenta y al momento dirigió su mirada verde hacia el despertador que tenia encima del escritorio, este marcaba las doce y media de la noche. Se cambio la ropa de calle por un sencillo pijama y tras apagar las luces de la habitación se metió en la cama pensando en que solo faltaban dos días para que comenzara su sexto curso en la mejor escuela de magia y hechicería del mundo entero.
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-Jessica, Jessica…
-Déjame en paz Claire, estoy muerta del sueño- balbuceo cierta morena que estaba oculta entre las finas sabanas blancas de su cama.
-Mama me ha mandado a despertarte, no he venido aquí por gusto, levántate de una santa vez, ya estamos en pleno mediodía- exclamo la chica con malhumor mientras cerraba la puerta de un portazo que resonó por todo el hogar.
-Estúpida- balbuceo Jessica entre las sabanas.
La morena nombrada Jessica se levanto de la cama con los ojos medio cerrados. Tenía un bonito cuerpo, de estatura algo bajita, delgada y con bonitas curvas, su pelo era castaño oscuro hecho de tirabuzones que le cayán hasta media espalda a excepción del flequillo que le travesaba la cara ocultándole uno de los ojos, sus ojos era un de un tono azulado oscuro que le daba un aire misterioso, su era piel blanca y sus movimientos descuidados y algo torpes.
Salió de la habitación sin molestarse a cambiarse el pantalón de pijama negro y la blusa de tiras rosa pálido, solamente se cuido de coger su pelo en una cola alta y echarse el flequillo detrás de la oreja. Al entrar en la cocina pudo comprobar cómo se encontraba su madre limpiando lo que debían ser los restos del desayuno.
-Al fin que te levantas, ya son más de las doce- exclamo la mujer sin ni siquiera mirarla, la morena se limito a sentarse en la mesa- no creas que desayunaras a estas horas, en dos horas almorzamos.
-Mama, estoy muerta de el hambre ¿para esto mandaste a Claire a despertarme? ¿para torturarme?
-Venga ya no me seas exagerada hija, te has pasado todo el verano levantándote a altas horas del día, es mejor que te vayas acostumbrando a levantarte temprano, mañana empiezas el colegio.
-¿Y el resto?- pregunto Jessica apoyando la cabeza en la mesa de la cocina.
-Tu papa en el hospital, por culpa de los últimos ataques de esos locos está teniendo mucho trabajo, Oliver en el ministerio, en el departamento de aurors también tienen mucho trabajo y hasta los principiantes como él son necesarios y Claire supongo que estará viendo la televisión- explico Lauren sin dejar de trabajar- ¿me ayudas a preparar el almuerzo?
-Mmh, creo que mejor me voy con Claire, ayer me pidió que la ayudara con unos deberes de Encantamientos- exclamo Jessica levantándose de la mesa de golpe.
-Espero que sea verdad- exclamo Lauren mirándose a su hija mediana con el ceño fruncido.
-Claro- exclamo Jessica con una sonrisa en la cara- después te ayudo a preparar la mesa.
-Eso me gusta más, venga ve.
La morena entro en el salón donde se encontraba Claire viendo un programa de televisión muggle con la expresión de la cara aburrida. Jessica se tiro en el sofá a su lado propinándole un golpe en el brazo a la chica que se la miro de mala forma, Jessica le sonrió con arrogancia.
Claire era un par de años menor que Jessica y se parecían en poco, Claire tenía el pelo castaño oscuro y liso, lo llevaba algo corto y sus ojos eran de un verde algo oscuro.
-En mi escritorio hay mi tarea de Astronomía empezada, anda termínala pronto que quiero preparar el baúl después del almuerzo- exclamo tranquilamente Claire con la vista fija en el televisor.
-¿Perdona?
-Lo que has oído, he oído la excusa que le has dicho a mama para no ayudarla, o me haces la tarea o le digo la verdad, tú eliges hermanita- exclamo en tono triunfador Claire sonriéndole con suficiencia.
-Slytherin tenias que ser- exclamo Jessica matando a su hermana con la mirada.
-Ya estas tardando, leoncita- se burlo la niña.
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-¡Kate, Charly, donde os habéis metido!- exclamo una voz entre el barullo del ambiente- ¡niñas, niñas!
-¡Papa estamos en la cocina!- exclamo una voz femenina des de un rincón del local.
El hombre que debía tener unos 45 años entro en la cocina de la cafetería, en un rincón de ella se encontraban sus dos hijas sentadas en un par de sillas sin hacer nada, con el semblante aburrido.
-¿Se puede saber que hacéis así? ¿No veis que el local está lleno de gente?Hay un par de mesas que hace un cuarto de hora que esperan ser atendidas- exclamo el hombre enfadada, las chicas se miraron entre ellas.
-Papa estamos agotadas, nos hemos pasado el verano trabajando… ¿Por qué no nos dejas como mínimo este ultimo día de descanso?- exclamo una de las chicas.
-Es verdad, no hemos hecho nada más en todo el verano que trabajar y trabajar, nos merecemos descansar aunque sea solo un día- apoyo la otra chica a su hermana.
Era difícil decir quién era quién si no las conocías un poco, la razón era simple. Gemelas.
La primera que habia hablado era Charlotte (Charly), al igual que su hermana tenía el pelo liso pero ella lo tenía rubio, Charlotte lo llevaba algo más largo y el flequillo tirado hacia atrás, sus ojos eran de un bonito verde mezclado con gris y su piel bronceada, la segunda era Kathleen (Kate), Kathleen llevaba el pelo más corto, por los hombros y un flequillo recto aunque un poco tirado por un lado por un lado,tenia igualmente un par de ojos verdes grises y la piel bronceada, Kate era un par de centímetros más alta que Charly.
-Eso no me vale como excusa, venga levantad los ánimos y poneos a trabajar de una buena vez, si no, no os daré ni un solo knut para que os gastáis en Hogsmeada, estáis avisadas- exclamo el hombre de forma severa y hiéndase otra vez hacia el local arrebatado de gente.
-Dictador- exclamo Charly enfadada y levantándose de la silla.
-No tenemos porque hacerlo, creo que aun tengo unos galeones del cumple- exclamo Kate sin levantarse.
-¿Y con un par de galeones te compraras el vestido para el baile de Halloween? Será divertido ver los trapos que luces delante de todo el gran comedor- exclamo de forma burlona Charly saliendo de la cocina.
Kate bufo enfadada y también salió de la cocina.
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El cálido sol de finales de Agosto daba un poco de calor a los terrenos del norte de la Gran Bretaña, lejos de las calles arrebatadas de gente de Londres, se encontraba una pequeña mansión. En los jardines de esta, una hermosa adolescente se encontraba tomando el sol. Con un ondulado pelo rubio y unos brillantes ojos castaños ocultos tras unas gafas de sol, con una sonrisa blanca en el rostro y un biquini blanco como vestimenta.
-Señorita Taylor ¿desea limonada, o quizás prefiere un té helado?- pregunto un servicial elfo domestico apareciendo de la nada y haciendo una reverencia a la joven que sonrió con amabilidad.
-Con un vaso de limonada me bastara, gracias Klein.
-Como usted desee, señorita.
La chica se quito los anteojos oscuros y se levanto de la cómoda silla acolchada donde habia estado recostada toda la mañana. Miro sus alrededores. Todo era perfecto. Parecido a un cuento de hadas. Una hermosa mansión blanca lucia detrás de ella y una amplia piscina de aguas limpias se encontraba a varios metros de ella, todos los jardines recubiertos de césped bien cuidado y con algún árbol frutero que le daban un ambiente agradable al hogar.
-Aquí tiene- murmuro la voz del pequeño elfo, cuidándose de no asustarla, la chica cogió el vaso helado de limonada y tomo un sorbo.
-Klein… ¿sabes a qué hora llegaran mis papas del viaje?
-La señora Margaret ha enviado una lechuza hace unos minutos diciendo que el trabajo del señor Paul se ha alargado y que no podrán volver hasta dentro de un par de días, señorita.
-Mañana… mañana…
-Tranquila señorita, yo la acompañare hasta el andén para que pueda coger el tren que la lleve a la escuela de magia y hechicería Hogwarts. Su madre me ha dicho que le enviara una lechuza nada mas regresen de Paris- explico el pequeño elfo. Taylor se dejo caer en la silla acolchada con malhumor.
-Siempre el trabajo, maldita sea, gracias Klein, te puedes retirar.
-Como usted quiera, si necesita algo ya sabe.
Taylor se termino tomando el vaso de limonada con la mirada triste.
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Dejo las maletas tiradas en la habitación para luego lanzarse en la cómoda cama, estaba agotada. Bostezo con fuerza un par de veces y justo en el momento en que notaba como poco a poco, el sueño se la llevaba muy lejos una voz des de la puerta de la habitación la hizo desperezarse de nuevo.
-¿Todo bien, Mary?- pregunto la voz preocupada de su madre.
-Estoy agotada mama, sencillamente eso- exclamo la voz de la chica medio adormecida.
-Ok, con Jacob hemos quedado que la Navidad te la pasaras unos días con él y otros conmigo, aun lo tenemos de terminar de planear, como pasamos poco tiempo juntas quizás pediré permiso a Albus para que me deje llevarte conmigo algunos fines de semana a Irlanda, te extraño muchísimo hija.
-Mama, he pasado mitad de mes de Julio contigo y la otra mitad de Agosto también- exclamo Mary levantándose de golpe de la cama- quiero disfrutar el tiempo escolar con mis amigas.
-Volveré a hablar con los abogados esos con los que confía tanto tu padre, el último curso pasaste más tiempo con él que conmigo, estos muggles son bien raros, no confío demasiado en ellos quizás lo mejor hubiera sido que hubiéramos recurrido a las seguridades mágicas del Ministerio- exclamo la mujer sin hacer caso al comentario de su hija- voy a preparar la cena.
Mary se dejo caer en la cama de espaldas fijando su mirada en el techo de la habitación pintada de color violeta, el flequillo que hacia pocas semanas se habia recortado para que le quedara rector por encima los ojos el resto de su su pelo era rizado y castaño oscuro, sus ojos marrones, ni muy oscuros ni muy claros. Su estatura bajita, algo regordeta pero con curvas.
-Mama está totalmente loca con eso de la separación, parece mentira que haga ya cuatro años que se hayan separado, parece que aun hay los problemas del primer día- exclamo una voz masculina des de la puerta de la habitación que sin darse cuenta la mujer habia dejado abierto.
-Totalmente de acuerdo contigo, hermanito- murmuro la chica levantándose de la cama para mirar al chico- ¿Cómo ha ido estas semanas con mama?
-Agobiante, nos hemos recorrido la mitad de Londres juntos, supongo que igual que tu cuando estuviste con ella- dijo David sentándose al lado de su hermana mayor, Mary asintió- con papa me lo paso mejor.
-Y yo, han sido geniales estos últimos días.
-¿Crees que le deberíamos contar a mama que papa esta con una mujer?- pregunto David con temor.
-No sé- contesto sinceramente la chica- Joanne es muy simpática.
-Y divertida- le apoyo David- parece que van en serio, ya viven juntos.
-Quizás lo mejor será esperar que papa se lo cuente, no creo que sea tarea nuestra- dijo Mary pensativa- igualmente mañana nos vamos a Hogwarts, al fin saldremos de toda esta locura.
-Al fin. ¿Aunque… crees que será cierto eso que ha dicho mama?
-¿Eso que hablara con Dumbledore? No lo sé, pero espero que no lo sea- dijo sinceramente Mary- mama es genial, pero demasiado posesiva.
-¡Mary, David, a cenar!
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Un par de ojos avellanas miraban fijamente el cielo estrellado. Hacia una noche serena, algo fría quizás, pero igualmente era una noche fantástica. Perfecta para disfrutar con alguien especial.
-¿Qué pasa James, pensando otra vez en la pelirroja?- pregunto una voz medio adormecida des de detrás del chico de ojos avellanas y pelo oscuro, totalmente revuelto.
-Has dado en el clavo, Canuto- exclamo con voz pensativa el chico nombrado James despegando su vista de la ventana de la habitación.
-Esa Evans te trae de cabeza- sentencio el otro chico que dormía a la cama del lado de la de James.
Este en especial, Sirius (Canuto), tenía unos brillantes ojos grises, cálidos y frios a la vez, el pelo larguito y negro, un poco ondulado, la piel blanca y el cuerpo alto y musculoso. James (Cornamenta) no era tan guapo como su amigo pero se le acercaba, con el pelo revuelto azabache, los ojos avellanas ocultos tras unas gafas redondas que le daban un toque intelectual, la piel algo mas bronceada, el cuerpo musculoso y un par de centímetros más bajo que su compañero. Estos rostros y estos cuerpos hacían de estos dos chicos dos de los hombres más deseados de la escuela de magia y hechicería Hogwarts.
-¿A ti ninguna te trae de cabeza?- pregunto James sabiendo muy bien la respuesta de su amigo.
-Paso de ponerme en serio con una mujer, tú lo sabes mejor que nadie- dijo Sirius estirándose en la cama y cruzando los brazos detrás de su cabeza- quizás Watson, está muy bien la chica, guapísima, elegante, sofisticada, encantadora… quizás es una de las chicas de la escuela que va mas conmigo, pero no, es demasiado el tipo de chica que le gustaría a mi madre para mí. Sangre pura y de familia adinerada.
-¿Te piensas casar con una squib? ¿O con una muggle?- pregunto en tono burlón James.
-Quién sabe- dijo Sirius ahogando un bostezo.
-Yo me casare con Evans- sentenció James, Sirius dejo ir un par de carcajadas- ¿no me crees?
-Ni una palabra, Cornamenta- se rio Sirius- buenas noches, amigo.
-Que descanses.
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Releyó las últimas palabras del capítulo que estaba llevaba toda la tarde leyendo. Cuando se dio por satisfecho puso un trozo de pergamino en la página para no perder el punto y dejo el libro encima de la vacía mesita de noche, donde solo se encontraba un despertado muggle y una lámpara antigua.
Se paso las manos por el rostro, se encontraba agotado pero los nervios no lo dejaban dormir. Volver a Hogwarts le encantaba, pero siempre seguía ese miedo, ese miedo que estaba colocado justo al centro de su corazón, ese miedo que le impedía ir a Hogwarts con toda la seguridad y la alegría del mundo, ese miedo de que alguna luna llena dañara a alguien en serio, que pudiera llegar a matar a cualquiera de sus compañeros o peor, a alguno de sus amigos.
Miro a los pies de su cama donde se encontraba su baúl, perfectamente cerrado, encima de la silla que se encontraba al lado del ventanal de la habitación se encontraba su ropa, perfectamente plegada, preparada para que la mañana siguiente se la pudiera colocar y encima del pecho de su camisa su flamante chapa de delegado.
-¿Todo bien, hijo?- pregunto la voz de su padre des del otro lado de la puerta de la habitación, sin atreverse a entrar.
-Todo está perfecto, papa, ahora me iba a acostar- respondió Remus apagando la luz.
-Mañana te despertare temprano para que te preparas, que descanses- le respondió la voz.
-Bien. Buenas noches.
Remus (Lunatico) se oculto entre las sabanas, respiro profundamente un par de veces y por debajo de la ropa se acaricio todas y cada una de las cicatrices que tenía en el pecho. Su piel era palidísima des de que era un niño, pero después de lo sucedido aun lo era mas, su rostro ojeroso, su cuerpo delgado y alto, aun así con músculos a causa de la resistencia que habia ganada por aguantar los dolores mensuales, su pelo castaño, algo larguito pero siempre bien colocado, sus ojos color miel con destellos dorados que reflejaban cansancio y preocupación.
Se tranquilizo a si mismo pensando que aun quedaban tres semanas para la próxima luna llena.
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-¿Peter? ¿Raro?
-¡Sí! ¿No me digas que no está muy raro?
-Joder, no sé si está bien decir eso ahora que estamos en su casa...
Kevin se quedo mirando fijamente a Nick, este parecía confuso y a la vez pensativo. Kevin bufo molesto ante la incomprensión de su mejor amigo.
-Joder Nick, que esta rarísimo, acéptalo- exclamo Kevin cada vez mas enfadado y subiendo un poco el tono de su voz.
-Baja el volumen, que nos va a oír- exclamo Nick mirando de reojo la puerta del minúsculo baño que estaba conectado con la habitación- vale, de acuerdo, quizás no está como siempre pero no sé, quizás son cosas de la edad.
-¿No podías decir una idiotez mayor, verdad?- pregunto Kevin con ironía- ¿la edad? Por mil centauros, todos tenemos 16 años y no nos comportamos como lo está haciendo él. ¿Y esos libros que nos encontramos ayer bajo su cama? ¿Magia negra? ¿Tú lo ves normal?
-Maldita sea Kevin, baja el volumen- exclamo Nick cada vez más preocupado- quizás no son suyos…
-Ayer por la mañana lo pillamos hablando con Malfoy, confirmación absoluta que Peter está más raro que nunca, mañana lo tenemos que hablar con James y el resto, sin que él lo sepa- sentencio Kevin.
-¿Ocurre algo, chicos?
La voz de Peter los saco de la conversación, ya iba con el pijama y bostezo nada mas cerró la puerta del baño.
-Si alguno de ustedes necesita ir al baño, como si estuvieran en su casa- siguió el chico.
Peter era muy diferente a sus amigos. Algo más bajo, regordete, pelo anaranjado y pequeños ojos negros, Kevin y Nick en cambio eran altos y algo mas musculosos, sobre todo Kevin, quien era muy atractivo con su lacio pelo rubio y sus penetrantes ojos verdes, Nick en cambio pasaba mas desapercibido con su pelo negro y sus ojos azules.
-Gracias, Pet- dijo Nick mientras Kevin se limitaba a asentir con la cabeza- quizás será mejor que nos vayamos ya a dormir, mañana a primera hora hacia el andén.
-Si, será lo mejor, que descansen chicos- exclamo Kevin mientras se metía dentro su cama plegable, Nick lo imito al tiempo que Peter subía a su cama.