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Historia 65312 — capítulo 17
-¿Qué tal tu nueva hermanita? - le pregunte suavemente.
-Es como yo a su edad - respondió, con una media sonrisa.
-Supongo, que eso quiere decir, que aceptas darle otra oportunidad ¿o me equivoco? - cuestione.
-Me conoces - elevo los hombros - creo que tengo, que darme la oportunidad de conocerlos.
Me agradaba que estuviera decidida a convivir, con sus otros hermanos, después de todo ellos no tenían la culpa de todo lo que habían tenido que vivir ellos tres, por culpa de sus padres. Porque el señor Platt al creer que lo mejor era que se quedará con su madre, había sido el peor error que había cometido.
En ese momento nos encontrábamos en la sala de espera, al igual que el señor Platt y su esposa, sus dos hijos, frente a nosotras estaban James, Emmett, Jacob y Edward.
Fije mi vista en la entrada del hospital, y una mujer como de 1.63, cabello rizado y pelirrojo, de esbelta figura, caminaba hacia la sala en donde nos encontrábamos, no la había visto nunca.
-James - ante la mención de su hermano, mi mejor amiga levanto la vista.
-¿Qué haces aquí? - cuestiono James.
-Jasper, me dijo lo que estaba pasando - parecía dolida - y no pensé, dos veces antes de tomar el avión, y estar aquí para apoyarte.
-James - Leyna observaba a su hermano, pidiendo una explicación - ¿Quién es?
-Es Victoria - le informó - mi prometida.
-¡¿Qué?! - dijimos al unísono.
-Por favor, chicas - comento Edward - estamos en un hospital.
-Lo siento, - se disculpo Leyna - pero necesito, una explicación sobre esto.
-Vamos por un café - repuso Jacob - y les explico esto.
No nos opusimos, seguimos al hombre hacia la Cafetería, en la cual desayunábamos, comíamos y cenábamos en ese lugar; de hecho creo que ya hasta la mesa parecía reservada para nosotros, pues siempre ocupábamos la que estaba al fondo.
Los tres tomamos asiento, mientras Leyna parecía bastante confundida, con lo que acaba de decirle James, sabía que era bastante fuerte, pues entre ellos jamás había secretos, pero ahora salía que estaba comprometido, sin que él se lo hubiera dicho.
-¿Qué diablos está pasando? - pregunto Leyna.
-Pues James, conoció a Victoria que es el nombre de su prometida - comenzó a explicar - en California, en las últimas vacaciones que hicimos los cinco. Pero se siguieron frecuentando y bueno poco a poco, tu hermano termino enamorándose de ella y le pidió matrimonio, hace algunos meses.
-¿Por qué no me lo dijo? - gruño - se supone, que siempre me había contado tanto, y ahora me sale con que se va a casar.
-Le-le - tome su mano - no lo tomes así, James debe de tener una explicación, de porque te lo oculto.
-Lo mato - replico secamente.
Y sin más salió del lugar, Jacob soltó un suspiro, mientras observaba el camino que mi amiga había tomado, enserio que se veía bastante molesta, de que su hermano le hubiera ocultado lo de la pelirroja.
-¿Cómo estás? - ante aquella pregunta arrugue la nariz.
-¿Debería estar mal? - le espete.
-Pues Jasper, me comento lo que paso hace unos días - respondió suavemente.
-Jasper, ha dejado de importarme, desde hace años - dije secamente.
-Eso fue lo mismo que yo decía, cada vez que me mencionaban a Leyna
- elevo los hombros - y veme, estoy tratando de volver a conquistarla.
-No es lo mismo - desvíe la vista.
-Es exactamente igual - su voz fue tranquila - pues al igual, que yo, te has dado cuenta, que esa persona que dejaste ir, fue un error, porque es el amor de tu vida.
-En verdad, Jacob, no puedo creer que te hayas vuelto tan cursi - le sonreí burlonamente.
-Eso es lo que hace el amor - no pareció molestarle mi comentario - y aunque, trates de negarlo aun sientes algo por mi querido Jasper.
-¡Claro! - trate de que sonará irónico, pero creo que no salió muy bien.
-Bueno, si sirve de algo Maria, es quien se le insinuó - repuso con indiferencia - pero claro, eso a ti, no debe importarte.
-Es cierto, no me interesa - sonreí de lado - aunque si me interesa, que tanto progreso llevas con Le-le.
-Eso lo sabes mejor que yo - su mirada, parecía suplicarme, porque le dijera que si tenía posibilidades.
-Pues debo decir, que las rosas, fueron un gran logro - le sonreí de lado - sigue así, y creo que muy pronto la volverás a reconquistar.
No pudo contestar, porque en ese momento entro Edward, que parecía un tanto agitado, pero a la vez se veía feliz, cosa que nos extraño a ambos y caminamos hacia él.
-Despertó - susurro - Amanda, por fin despertó.
-¿Enserio? - me parecía increíble aquello.
-No puedes jugar con algo así, Edward - le espeto Jacob.
-Jamás lo haría - le mando una mirada ácida - el médico, acaba de decirnos que ha despertado, y ha preguntado por Leyna y James.
No necesitamos que nos dijera más, antes de correr hacia la sala de espera, para recibir más noticias sobre Amanda, estaba a nada de poner a brincar como una niña, de lo feliz que estaba de que ese pequeño duende, hubiera despertado y esperaba que pronto saliera, y volverá a dar problemas.
En la sala de espera, el ambiente había cambiado radicalmente, pues ahora todos sonreían y parecían felices, ya no se notaba ningún rostro serio, ni rastros de lágrimas, cosa que en verdad me agradaba, aunque ya lo veía venir, Amanda era más fuerte de lo que aparentaba.
-¿Qué pasa? - ante aquella voz, ni siquiera giré la vista, pues sabía que podía ser peligroso.
-Amanda despertó - informo Jacob.
-Es una increíble noticia - supuse que sonreía.
-Lo sé, - concordó Emmett - jamás pensé decir esto, pero comenzaba a extrañar, esa manía de jamás dejar hablar nadie, pues es peor que un perico.
-Y más con su amor platónico - bromeo Jasper, observando a Edward, que ahora le mandaba una mirada ácida.
-Cierto - y se escucho la carcajada de Jacob y Emmett - había olvidado, que esa niña, tenía una obsesión por el pequeño Eddie.
-No es gracioso - le espeto a Emmett.
-Espera a que James, sepa que otro de sus amigos, está tratando de conquistar a su hermana menor - se burlo Jasper - y creo Edward, que serás hombre muerto.
-Es una niña - gruño - además, yo no estoy tan enfermo como Jacob.
-Leyna no es tan pequeña - se defendió - en cambio, Amanda.
-Le llevas ocho años, - le reprocho falsamente Emmett - eres un maldito degenerado.
-Es mejor que no les digas nada, - le recomendé a Edward - todos parecen niños chiquitos.
-Tienes razón - suspiro derrotado.
Y es que en verdad, tratar con esos tres chicos era peor, que tratar con niños, pero era bastante divertido convivir con ellos, siempre te estaban haciendo reír, después de todo dos años atrás, había convivido demasiado con ellos, debido a que eran los mejores amigos del que ahora era mi ex novio. Al cual aun quería, pero no iba a dejar que eso se notará.
Lo iba a olvidar, como parecía que él lo había hecho conmigo, Jasper Whitlock dejaría de ser importante en mi vida, desde ese momento me rehusaba a volver a soñar con él o a ansiar un beso suyo, a partir de hoy no habría más Jasper, así tuviera que arrancarme el corazón.
Victoria Blumer
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