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Cuentos de Navidad — capítulo 1
Era tarde, ya casi se podían observar las brillantes estrellas y un par de niños jugaba ajedrez mágico en la alfombra. Un hombre yacía cansado en un sillón cercano y a lo lejos los ruidos de platos inundaban la cocina. Unas maletas se agrupaban desordenadamente en la puerta, eran objeto de un viaje que se realizaría al día siguiente: en Navidad. El silencio y monotonía fue vagamente alterado por unos pequeños golpes en la puerta. El hombre que yacía sentado en el sillón se levantó estrepitosamente y abrió la puerta. Una cabellera rubia se asomó con timidez y dio paso a un sin fin de justificaciones vanas que a esas alturas no remediaban nada.
- ¡¿Has visto ya la hora?! - gritó Bill una vez que pudo soltar su ira.- Lo siento. ¡Me has dejado salir con mis amigos! - una Victoire ya adolescente imploraba la ayuda de su madre que miraba desde la cocina. - Sólo arregla tus cosas para mañana, yo me ire a descansar. Buenas noches tesoros - sería inútil discutir con ella, habían estado así desde algunas semanas. La adolescencia había llegado abruptamente y le costaba asumir que su niña ya era una mujer. Bill salió de allí rumbo a su habitación, había sido un día duro y debía reponerse para el viaje que realizaría al día siguiente a la casa de sus padres. Dos pares de ojos saltarines observaban desde la alfombra, el pequeño pelirrojo se levantó y la señaló con el dedo.
- ¡Has hecho enfadar a papá! - rezongó Louis con el ceño fruncido - *¿Acaso no sabes el verdadero significado de la navidad? ¿Olvidaste ya lo que hacíamos en la víspera?- ¿Piensas que soy una estúpida? -tomó aire y preparó las palabras que diría luego, odiaba que los demás se entrometieran en sus asuntos.- Para tu información sólo...- ¡Basta! No quiego oíglos peleag más. Ahoga vamos a haceg lo acostumbrado paga la navidad -*una dulce y preocupada Fleur se sentó en el gran sillón con Louis en el regazo y sus dos rubias hijas a ambos lados.- ¡Cuentos de navidad! - exclamaron a la vez Dominique y Louis. - ¿Cuentos de navidad? - elevó una ceja Victoire e hizo ademán de levantarse - No estoy para eso mamá, mírame.- *Al pageceg tu hegmano tenía gazón, has olvidado cuál es el vegdadego sentido de la navidad. -*elevó su varita y comenzó a dibujar las imágenes del cuento que quería contar - Este cuento se titula "El vegdadego significado de la navidad" - al momento unas imágenes nítidas comenzaron a sucederse y una voz clara y sin acento francés comenzó a narrar con calma la historia. *"Había una vez un pequeño pueblo a las afueras de Godric's Hollow, todos sus habitantes eran pequeños y su corazón era de piedra. A pesar de que eran tan pequeños sus casas eran enormes y por lo mismo, jamás se veían las caras con sus familiares y amigos. Para las navidades competían por quién tenía el mejor regalo de navidad y siempre resultaban ganadores quienes tenían más privilegios en el pueblo.*Había una casita que sobresalía por el resto, ya que era del tamaño de una caja de zapatos, sus propietarios eran infelices y es que su dinero no les alcanzaba para nada. Cada mañana debían levantarse temprano y mendigar alimentos; para ellos la navidad era un trámite más y el más tedioso y cruel. Elisse era su hija menor, la más pequeña de todos los habitantes del pequeño pueblo, pero sin embargo, su corazón era del porte del cielo. Siempre escuchó a sus padres quejarse de lo poco que tenían y no agradecer nada, envidiaban además la suerte de los otros y eran profundamente tristes. Elisse al igual que sus hermanos jamás tuvo un ejemplar de los "Cuentos de Beedle el Bardo", ni libros o plumas nuevas para asistir a Hogwarts, no sabía de zapatos cómodos ni de varitas que eligen a sus magos. Era ya víspera de navidad y en la ramita que poseían de árbol navideño quiso dejar su huella, quería que ese año ganaran sus padres por el mejor regalo del pueblo. Tomó una caja de fósforos que apenas pudo sostener y pensó toda la noche en qué poner dentro. Cuando ya faltaba poco para que amaneciera lo supo y habiendo dejado todo listo fue a despertar a sus padres y hermanos. Su padre abrió los ojos como nunca cuando vio la gran caja bajo la ramita, al abrirla comprobó que estaba vacía y que era broma de Elisse. Iba a comenzar a golpearla cuando la pequeña exclamo, "¡Son besos!, ¡Son abrazos!, es todo el amor que les tengo, ¡Es ternura! ¡Es unión!, y es un poco de esperanza..." no acabó de decir esto cuando su padre la abrazó llorando. Elisse lo había conseguido, en sus padres y hermanos creció el corazón que jamás habían tenido; el pueblo entero se enteró y la familia de Elisse ganó, pero la verdad es que ganaron todos: Un gran corazón lleno de amor y unidad"
- Es hermoso - comentó Dominique llorando, mientras las últimas imágenes de Elisse y todo el pueblo feliz se extinguían. Secó rápidamente sus lágrimas y pensó un momento - *Mamá, ¿no te sabes uno que hable de quien trae los regalos?*Victoire rodó los ojos algo húmedos por el relato de su madre - No seas ingenua, los regalos los trae...- Santa Claus, un hegmoso señog que conocí una mañana de inviegno. El cuento se inicia cuando tenía seis años...- nuevamente las imágenes se sucedieron, una pequeña rubia corría de un lado a otro por la sala bajo un gran pino de navidad, la voz que era la de Fleur sin su típico acento comenzó a relatar la historia. *"Había una vez una pequeña niña rubia llamada Fleur. Ella vivía junto con su familia en un Valle de magos famosos de Francia. Todos los años para navidad armaba el árbol con sus padres, y de un día a otro se repletaba de regalos. ¿Cómo? esa era la pregunta que inundaba sus pensamientos. Había planeado para esa navidad descubrir quién era la persona misteriosa que llenaba sus mañanas de diciembre de alegría. La madrugada del veinticinco de diciembre se levantó sin ser vista y espió bajo el sillón todo lo que restó de mañana. Eran las seis cuando enormes pasos la despertaron, un gran hombre con traje rojo y gran barba blanca sacaba uno por uno los regalos y los acomodaba en el árbol de su familia.Salió del sillón y un fuerte "¿Quién eres?" interrumpió las labores del hombre. Santa Claus, era su nombre, lo llevaba inscrito en su saco de regalos. Sacó un par de galletas y se fue por la chimenea. Desde ese día la pequeña Fleur esperó cada año con galletas a Santa, sabía que las agradecía porque le dejaba recuerdos navideños en el árbol, ese era su lazo de amistad y sabía que jamás...jamás se rompería..."- ¡Mamá! esos hermosos adornos son de Santa -*exclamó Dominique con ojos brillantes, sin dejarla acabar la historia. *- Y, es por eso que cada año dejas galletas -*exclamó una interesada Victoire. *- ¡Hay que saludar a Santa esta madrugada! -se levantó de su lugar Louis y corrió a la cocina- ¡Mamá! ¿dónde están las galletas?**- Vaya, miguen la hoga que es. No quegan que Santa vea que no se han ido a la cama y luego no venga más. Louis las galletas ya están en la chimenea, así que ahoga todos a dogmig que mañana segá un día agotadog -*se levantó y llevó a cada uno a su habitación. Sabía lo curiosos que eran sus hijos y por lo mismo sabía que había hecho bien incentivando el espíritu de navidad en los tres, sobretodo en Victoire. En la habitación la esperaba Bill, leyendo "Corazón de Bruja", bajó la revista al momento y una sonrisa inundó sus labios.
- Quería ver qué es lo que le pones a esas maravillosas galletas de navidad - se encogió de hombros con un notorio enrojecimiento de sus mejillas. - Es tan sólo amog, caguiño. - sonrió recostándose en la cama. - ¿Se lo han creído todo no es así?- ¿Cgeído?, pego si todo es ciegto - apagó la luz y ya no se escuchó nada más en la casa de Shell Cottage, salvo las olas que chocaban en un juego interminable.
A las seis un ruido sordo irrumpió en la sala, provenía de la chimenea y tres pares de ojos observaban escondidos desde el sillón...