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Percy y Annabeth, mas alla de la inmortalidad — capítulo 19
Mis entrenamientos ya habían finalizado, no entendía porque alguien me zarandeaba para despertarme, presentía que era muy temprano y eso me confundía aún más. Abrí los ojos lentamente y vi de manera borrosa que Annabeth no estaba acostada a mi lado. Escuche un ruido y me incorpore con los sentidos muy despiertos. Agarre a Contracorrienteme dispuse a averiguar de dónde procedía el sonido. Volví a escucharlo y note que venía de afuera, eran voces. Me cambie a una velocidad increíble y abrí de golpe la puerta, me quede helado, la espada se me resbalo pero no produjo ningún tipo de sonido al chocar con el suelo. Era mi novia parecía que se había despertado hace horas, y junto a ella a dos centímetros de sus labios estaba Darren, los miraba incrédulo, quería gritarle, hacerle el mayor daño posible, pero había algo, una fuerza mayor que me lo impedía. Finalmente sus labios se unieron y siguieron sin notar mi presencia, él profundizo el beso y ella no hizo nada por evitarlo. De repente sentí que ya podía hacerlo, me aclare la garganta ruidosamente y justo cuando se volteaban le pegaba tan fuerte en la cara al diosecillo que este terminaba inconsciente en el suelo. Luego, mire a Annabeth con los ojos empañados en lágrimas y sin necesidad de palabras cerré nuevamente de un portazo la puerta y llorando desconsolado me recosté sobre la cama.
Volví a sentir como me zarandeaban pero me sentía fatal y no quería levantarme. Caí en la cuenta de que nada de eso había pasado y con un nudo en la garganta me levante. Annabeth estaba sentada al lado mío mirándome preocupada, sentí mi cara empapada de lágrimas y sudor. Me pregunte si había hablado en sueños o algo así.
-Percy estas bien?- miro mi mano derecha y siguiendo el curso de su mirada note que la tenía blanca por estar sosteniendo con tanta fuerza mi espada.- que soñaste? te…escuche nombrar mi nombre y pensé que lo correcto era despertarte.-solté un sordo gruñido y me incorpore del todo.
-No te preocupes, no ha sido nada.- la bese intentando sacarme la imagen de otra persona, o más bien Darren, besando esos mismos labios.- fue tan solo una pesadilla..
-Está bien.- dijo aun dudando.- Amor, casi lo olvido. Habrá una competencia de talentosos cantantes hoy al medio día, Darren participara y pensé que tal vez tu querrías hacerlo, después de todo cantas muy bien...- sonrío orgullosa.- Lo único es que debes cantar vestido medio de formal.- sonreí de lado y me puse una camisa y el saco, miré mi corbata dudando si ponérmela o no y finalmente decidí que no.
-Bueno, no tengo nada que perder no? No me considero muy talentoso pero habrá que intentarlo.- reí y me prometí silenciosamente que dejaría todas mis fuerzas en derrotar a Darren en esa competencia.- Vamos, tengo que pensar que canción cantar.
En el camino nos cruzamos con un Grover muy nervioso que me miro buscando socorro pero siguió caminando llevándose todo por delante. Me pareció muy rara su actitud así que me dije que lo buscaría mas tarde para averiguar que sucedía. Annabeth me miró también extrañada y consiguió preocuparme más, hacía mucho que no sucedía algo digno de preocupaciones, pero algo de acción no vendría mal.
Seguimos caminando y note que no íbamos al mismo sitio de la fiesta de ayer, miré interrogante a mi novia que rió y murmuro:
-Realmente creíste que iba a ser aquí? Es en una playa de Miami, los mortales también participan.
Me sorprendió tanto la idea que me dejo pasmado unos segundos, pero luego recobre el sentido y seguí caminando. No sabía hace cuanto no hiba al mundo mortal, pero era hace bastante. Muchas cosas había dejado atrás cuando me fui… No quería pensar en cuantas personas había abandonado, mucho menos en cuantos amigos había ignorado y dejado atrás para unirme al olimpo, pero ya no había marcha atrás..no era posible que la única vez que bajaba al mundo me encontrase con esas personas o si?
Ya supe que ese no iba a ser el día guay que yo esperaba que fuera, estábamos a media cuadra de la playa y ya podíamos divisar a Darren sentado esperando nuestra llegada, o mas bien la de mi novia.
Pero me invadio un sentimiento que jamas me había cruzado. Era una especie de duda, dudaba sobre que tal vez Annabeth sería mas feliz con ese Dios menor. Dudaba sobre que tal vez no estaba con el por culpa a dejarme a mi varado, sentí una culpa extraña. Tal vez por mí ella no era del todo feliz. La miré de reojo, vi como sonreía a su amigo con inmensa alegría, como si de un viejo amigo se tratase, como si fuese alguien que hace años no veía. Él la quería, nunca la llegaría a querer tanto como yo pero sabía que si no estuviera yo de por medio ese amor sería correspondido. Eso me asustaba sobremanera.
Yo quería su felicidad sobre todas las cosas.. no se si es egoista mi pensamiendo de querer participar de su felicidad, el hecho es que decidí que no la dejaría ir. La amaba, la amo demaciado.
Cuando ya todos se habían reunido en torno a un escenario en la playa, note que había tantos mortales como diosecillos u otras cosas. Eran muy pocos los monstruos, noté tensión con la llegada de un grupo de chicas, eran una docena y media mas bien. Las identifique en el acto, incluso sin necesidad de fijarme en la Diosa o en una de ellas particularmente... eran las cazadoras. Y yo que pensaba que no iba a encontrarme con esa persona exactamente. Otra vez mi mala suerte se hacía presente.
Vi que ella me divisaba e intentaba acercarse, pero Annabeth, que parecía no notar nada, me empujaba hacía el escenario y me decía que abriera el show.
Utilice como escusa mi escapada de la cazadora yendo directo al escenario. Subí y con una pequeña introducción de mi nombre, arranque a cansar. Por lo menos nadie me abucheaba, todos aplaudían al son de la musica, parecian entretenidos incluso..como si les gustase. Por un momento olvide a la cazadora, la mirada de Grover, mis problemas con Annabeth y me centre en cantar. Supe que era el momento de mi última canción cuando Darren tomo la mano de mi novia y le susurraba algo al oído haciendo que se sonrojara.
La miré, pronuncie su nombre e indique que esa última canción iba para ella.
Ya habiendo captado su atención me sentí mucho mejor, y cuando baje del escenario y pretendí acercarme alguien me tomo del brazo bruscamente y una descarga me recorrio por el cuerpo. Volteé y una Thalia furiosa me miraba espectante.
-Sigueme, debemos hablar.- dijo quedamente.