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Percy y Annabeth, mas alla de la inmortalidad — capítulo 22
A la mañana siguiente, me desperté antes que mi novia, me puse los pantalones blancos de combate, tomé mi bolígrafo y saliendo silenciosamente de la habitación me dirigí a un lugar apartado en el Olimpo en el que jóvenes dioses practicaban con la espada. Allí, tal y como esperaba mis amigos Peter y Julie estaban ahí, y a un lado vislumbre a Darren y a Sam. Me acerque a mis amigos y con un gesto de bienvenida y una sonrisa me invitaron a practicar con ellos. Llevábamos una hora entrenado cunado con una estocada desarme a Peter por décima tercera vez . Mi espada se alzo cuando una salida de la nada me lanzo un golpe, detuve el ataque y voltee para ver al culpable sin mover mi espada del contacto con la otra. Mi tope con una Thalia sonriente y un Grover relajado, como si por el momento no tuviera que preocuparse por nada. -Oye! no sabia que te levantabas a practicar, me hubiera levantado contigo. Y Annabeth?- dijo Thalia. -Duerme, no quise despertarla, se veía cansada. Ustedes que hacen aquí? Vienen a practicar? -En realidad, Grover te buscaba, dice que deben hablar y que es muy importante, insistí en acompañarlo y por eso estamos aquí... sabes lo grande que el Olimpo? acabamos de recorrerlo casi entero hasta que a el pequeño sátiro se le ocurrió buscarte aquí. Asentí lentamente y mire mi espada, que seguía alzada y entrechocada con la de Thalia. Realice un rápido movimiento y la espada calló al suelo con un repiqueteo, mi amiga me miro fastidiada unos segundos y luego susurro algo sobre que debía hablarle a Annabeth y se dirigió a nuestra habitación sin recoger su espada. Mire el suelo donde la espada ya había desaparecido seguramente regresando al bolso de Thalia. Luego levante la vista y note que Grover ya no se veía tranquilo, lo cual me preocupo. -No me buscabas precisamente porque me extrañabas no?- negó lentamente con la cabeza y me hizo señas para que lo siguiera. Llegamos a un lugar apartado luego de caminar por diez minutos. -Hay alguien que quiere verte.. es importante.- se hizo a un lado y pude notar que había una chica allí, la reconocí al instante pero no supe como reaccionar. -Vamos Percy di algo, no vine hasta aquí para que me miraras estupefacto y no dijeras ni una palabra. Soy mortal, recuerdas? No una normal pero aun así a los dioses les costó dejarme entrar al Olimpo. Siempre hablaba tan atropelladamente? Definitivamente si, allí esta ella, mas mona que la última vez que la había visto. -Ra-ra-rachel?- vi como rodaba los ojos en señal de asentimiento y me regalaba una sonrisa.- que-que haces aquí? -Grover, realmente por un momento pensé que se alegraría.- este emitió un leve gruñido de urgencia- Vale, Percy, siendo el oráculo..como bien sabes que lo soy, cuando digo una profecía lo hago con alguien cerca. Nose si es mi instinto o que es, el asunto es que siento que diré una profecía próximamente y tu debes escucharla... -Yo..bueno pero, y Grover que tiene que ver en todo esto? -Él me busco, también presiente que algo va a pasar y que estas involucrado. Me pregunto que pensaba al respecto y aquí estoy. Como supongo que sabrás, yo no manejo las profecías, saldrá cuando tenga que salir y por eso debo quedarme aquí unos días. Asentí y mire a grover, no se veia tan preocupado, pero sabia que algo le incomodaba.. y tenia que averiguar que era. Luego, cuando volvía a mi habitación pensé lo que Grover me había dicho ayer, lo de volver al mundo mortal con el. Era eso lo que le preocupaba, la razón para volver al mundo mortal, la que Rachel se encontrara allí y la razón para encontrarse tan incomodo era la misma, pero no sabia cual era, y la situación comenzaba a incomodarme a mi. Pensé en mi novia y en Thalia, yo confiaba en mis instintos y estos me decían que algo grande estaba muy próximo. Todo estaba relacionado con todo, entonces Thalia también se encontraba en ese preciso momento en el Olimpo por otra razón, me intrigaba demasiado lo que se venia, pero había aprendido que era mejor no adivinar el futuro.
Llegue a mi cuarto y me recosté en mi cama, Annabeth seguía durmiendo, no había señales de que Thalia halla estado ahí como había dicho que haría, eso tambien me intrigó pero me limite a cerrar los ojos y a intentar alejar todos esos pensamientos, pero como en los viejos tiempos, los sueños no me dejarian hacerlo. Nada mas cerrarlos note que algo iba mal, realmente mal. No solo en el Olimpo, no solo entre nosotros, sino en el mundo. Algo estaba cambiando. Pero, Que?