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Percy y Annabeth, mas alla de la inmortalidad — capítulo 25

Al despertar nuevamente, note primero que nada, que era de noche, segundo, que estaba solo en la habitación, o eso me pareció.. La puerta estaba cerrada, corría un viento fresco por la habitación gracias a la venta que estaba abierta de par en par. Sentía mi cuerpo arder de dolor.

Yo me encontraba en una posición.. no tan cómoda, pero cuando intente voltearme, lance un sonoro quejido, cada partícula de mi cuerpo dolía, y me impedía moverme sin chillar. Me quede quieto con una mueca de frustración en el rostro y calle mis resoplidos de repente. Note una presencia. Alguien, o algo, me miraba fijamente desde algún sector de esa habitación. La recorrí con los ojos rápidamente y note como el sonido del viento filtrándose en la habitación se mezclaba con un susurro rasposo. Sentí como los pelos de la nuca y los brazos se erizaban, igual que los de un gato.

Quise levantarme, pero mi cuerpo me lo impedía, sentía mi bolígrafo esperando ser desenvainado en mi bolsillo. Mil pensamientos cruzaban mi cabeza, la habitación daba vueltas. Note una sombra, no tenia mucha forma.. se me acercaba, ''soy el miedo'' decía entre susurros.

  • Perseusss- ahora parecía mas bien un siseo.. como si de una serpiente se tratase.- volvemos a encontrarnos. Te deje fuera de combate.- una risa medio chillona se ojo. Intente alcanzar mi bolsillo.- No puedes, estas inmovilizado. Empezaras a soltar alaridos si te mueves.- Una sonrisa burlona se alzaba en su ''rostro''. Note que tenia los ojos amarillos, un bronceado ideal.. cabello negro como la noche, vestía todo de negro, y llevaba una espada envainada en el cinto.Seguramente con la que me había herido. A su alrededor había una especie de bruma que no dejaba ver con claridad, sus ojos amarillos resaltaban, al igual que su sonrisa perfecta y con los dientes blancos y relucientes. Me quede quieto un segundo. Era.. demasiado perfecto, sacando la extraño de sus ojos, que brillaban con astucia. El pelo lo tenia todo revuelto, igual de despeinado que el mio, o mas incluso. Poseía una belleza inhumana.No era normal, aparentaba unos 20, pero no lograba encontrarle un defecto.. un pelo donde no debería estar, un minúsculo granito.. nada.-Podría matarte ahora mismo..pero donde estaría la diversión de la tortura.. yo causare tus problemas ahora, te arrastrare hacia donde seas vulnerable. Te quitare de a poco lo que mas quieres. Te destruiré de adentro hacia afuera, juro en este instante, que no parare hasta agotarte las lagrimas.

Note como esa niebla que lo rodeaba se espesaba, dificultan dome la vista. ''Olvidaras lo que es la felicidad'' fue lo último que oí.

-Percy! Percy! Apolo! que le sucede? convulsiona..!- chillaba Annabeth con desesperación. Obligue a mi cuerpo a quedarse quieto y así lo hizo..abrí de a poco los ojos y vi la centelleante que es Apolo, llevaba su armadura dorada, pero dirigiendo mi mirada hacia su rostro, note un inmenso cansancio, como si se hubiera desvelado allí mismo. Voltee a Annabeth justo cuando esta dejaba caer su cabeza sobre mi pecho y derramaba unas cálidas lagrimas mojando mi remera. Sentía mi cuerpo como una pluma de repente, note como si millones de agujas se desprendieran de mi cuerpo.. liberándome al fin. Solté un quedo gemido de satisfacción cuando note que el dolor ya no estaba, podía moverme. Moví mi mano en dirección a mi novia y le acaricie con amor la cabeza. Levanto el rostro sorprendida y pude ver con dolor su estado. Unas grandes medias lunas adornaban sus ojos por debajo, los ojos..rojos e hinchados por el llanto, el cabello, parecía llevar días de no ser peinado..

Sonreí con tristeza por su estado, pero ella al contrario me regalo una sonrisa reluciente.

-Annabeth..- sin dejarme terminar sentí como ella se me acercaba y me besaba con emoción. Acostado como estaba, alargue mis manos y la agarre de la cintura atrayendo la mas hacia mi. Hasta que nos falto la respiración no dejamos de besarnos, apenas nos separamos nos miramos a los ojos y la oí suspirar con satisfacción.

-Al fin despertaste -dijo pegando su frente a la mía, sentía su respiración contra mi cara y sonreí a medias por su cercanía.- empezaba a preocuparme..-reí quedamente y roce sus labios con los mios

-De todas formas..cuanto tiempo paso?- Note que se movía inquieta entre mis brazos

-Casi dos semanas..-dijo angustiada, abrí mucho los ojos pero no dije nada. Mire la habitación del todo, note que Apolo se había ido ya, y también vi a Grover durmiendo en un rincón de la habitación..lo cual fue raro que no halla notado antes ya que roncaba sonoramente. Estaba hecho un ovillo, como si lo que menos deseara fuera ocupar espacio.-Percy?

-Si? Estoy bien.- dije al notar su mirada- es solo que..- suspire y ella me miro con comprensión, me rodeo el cuello y volvió a besarme. Con ambas manos la alce y la senté sobre mis piernas en la cama, de modo que no me resultara tan incomodo.- No he despertado ni una vez?- dije cuando nos separamos. -Si de echo..una vez al día, pero simplemente decías: ''amarillo'' y volvías a dormir.- dijo con un leve encogimiento de hombros, como si realmente no lo comprendiera.

-A-ama-amarillo?- dije entre tartamudeos y note como el color de iba de mi rostro.

-Si, sucede algo?-dijo con preocupación -Percy?! Despertaste tío- dijo Grover de repente con voz adormilada, aparte mis pensamientos sobre el muchacho..la sombra, y me voltee hacia el con una sonrisa sincera.- Valla que tenias sueno- dijo con ironía.

-Ya vale, oigan, hay algo que halla pasado mientras estaba emm.. inconsciente?- dije aun sonriendo, ellos se miraron por un segundo entre si y luego Annabeth me miro.

-De hecho si..en cuanto puedas caminar, te veras obligado a hacer la prueba- dijo con reprobación.- y.. ya sabes, nuestra misión, Rachel dice que no podemos retrasarlo mucho mas.

-Han sucedido cosas raras entre los mortales, cosas que ni los dioses se explican, se han enterado de nuestra misión y declararon que debíamos partir la semana que viene, contigo o sin ti.. así que era necesario que despertaras. No podemos irnos sin ti.- dijo Grover con pesas, hice una mueca y les pregunte: -Cosas? que cosas exactamente han sucedido allá abajo?

-Desapariciones, no han habido muerte Percy, pero pareciera que algo o alguien intenta llamar nuestra atención..esta esperándonos.

Pase la vista de mi novia a mi mejor amigo y nuevamente a mi novia, como si estuviéramos sincronizados, los tres asentimos tristemente.

Al día siguiente, los dolores ya no estaban en mi, me sentía perfectamente, había debilidad en mi cuerpo, pero ya podía correr tranquilamente. Me agotaba, eso si, pero debía soportarlo, según Apolo en dos días eso dejaría de pasar y volvería a mi normal estado. Luego de eso Annabeth había reído con sarcasmo y había mencionado que yo ahora tenia una cicatriz a uno de mis lados por encima de la cadera, pero parecía complacida..lo cual, me aclaro luego, era porque le parecía muy varonil. Debo admitir que reí mucho por eso, pero me complacía que lo pensara. Ya me había ido a mi habitación con Annabeth, quien me había llevado a recorrer el Olimpo para que mis piernas se acostumbraran.

Al pasar dos días mas, ya no me sentía agotado. Tal y como Apolo lo había dicho. Esa tarde mi padre me había comunicado que en la tarde del día que seguía yo realizaría la prueba. No estaba tan nervioso, lo único en esos días que me preocupaba eran las pesadillas que acudían a la noche. El muchacho de ojos amarillos se mostraba mas amigable, pero parecía hablarme con precaución, como si cada palabra fuera clave para el futuro. Me había ofrecido la opción de que tal vez no era torturarme lo mejor, sino que era que yo me una a el y nos hagamos amos de todos juntos, lo cual yo le había desechado y el, con furia en sus amarillos ojos, había dicho que no tendría paz . Venia cumpliendo lo, no podía descansar bien, las pesadillas me hacían despertarme una y otra vez.

Esa noche, en la habitación, Annabeth me había dicho que debía descansar..dormir temprano, después de todo, el día siguiente estaría lleno de emociones. Pero ahí me encontraba yo, aun no podía dormir, el simple miedo de que otra vez el muchacho invadiera mi descanso no me dejaba. Finalmente, me decidí, no me desvelaría toda la noche, cerré los ojos angustiado, preparado para lo que viniera.