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Percy y Annabeth, mas alla de la inmortalidad — capítulo 27
Seguí a mi Padre en silencio un tiempo más hasta que las preguntas surgieron en mí incontrolablemente.
-Con todos los Dioses? Ya me voy de misión?- le dije a mi padre impresionado
-Es justamente de eso de lo que queremos hablar, te daremos lo necesario para que vivas, y ver con quienes viajas.
-Quee!? Eso yo ya lo se, mi amiga Thalía, mi amigo Grover y mi novia Annabeth.. Mi enemigo puede ser cualquiera…
-Eso es lo que queremos ver exactamente, tu enemigo... Pondremos a alguien del olimpo.
Llegue a la reunión y Zeus se paro para explicarme lo mismo que mi padre sobre el enemigo y la ayuda. Luego, el Dios le indico algo con la mirada a Poseidón ymi padre me entrego la caja con una mirada de advertencia y al levantar la vista note la presión ejercida por esa docena de personas. Llevado por la intriga abrí la caja, y me quede impresionado y sorprendido, dentro había veinticuatro insignias, dos de cada uno de los Dioses allí presentes, Zeus: un rayo, Hera: una corona, mi padre: un tridente, Ares: un jabalí con una lanza, Hermes: un caduceo, Hefesto: un hacha, Afrodita: un cisne, Atenea: un búho con olivos en el pico, Apolo: un sol atravesado por una flecha de oro, Artemisa: una luna con un arco de plata, Deméter: un trozo de trigo, Dionisio: una copa de vino con uvas en ella.
-Debes elegir con cuidado a quien acudir, todos te prestaremos dos ayudas cada uno, pero debes elegir en que situaciones las usaras, y a quien necesitas, sabes lo que cada uno puede brindarte, piensa bien antes de elegir una insignia, se transformara en lo que pidas, pero no es reversible, puedes conservar lo que sea que pidas, pero no transformarlo en otra cosa. Es lo mas útil que podemos darte pero repito, úsalo adecuadamente, piénsalo dos veces que pedir o a quien pedirle.
Mire a cada uno de los Dioses de nuevo y finalmente di media vuelta con la caja en mis brazos dispuesto a irme, pero al dar un paso Ares se aclara la garganta y me veo obligado a mirarlo.
-Esta noche yo elegiré un enemigo para ti, como tal podría ir yo mismo- dijo con cara de odio.- pero será un diosecillo, luego te lo hare saber.
Con una mirada de mi padre, interprete que ya podía retirarme y lo hice rápidamente sin darles lugar a hacer algún otro comentario.
Llegue junto a Annabeth lo mas rápido que pude, y sin pensarlo mas de una vez la tome del brazo y la arrastre a la habitación, en la cual la metí, cerré con llave y cuando voltee a mirarla y ver su cara de Confusión, le mostré la caja sin poder contener mas la euforia de lo que eso nos simplificaba las cosas, o lo que para mi era: menos problemas o heridas en mi novia.
Ella seguía sin comprender nada, pero la tome de la cintura con fuerza, la alce y comenzamos a girar hasta sentir sus uñas hundidas en mi espalda, la solté de repente y vi como se derrumbaba sobre la cama, pero mi cara de completa confusión no hacia mas que demostrar el porqué del arañazo. Annabeth río, supongo que por mi expresión, pero se para y me examina la espada fingiendo preocupación extrema.
-Creo que con esos cortes.. no sobrevivirás- dijo conteniendo la risa- no duraras mas de un día.- la mire con reproche y ella deja de contenerse y ríe descontroladamente cayendo sobre la cama dos segundos antes de que yo cayera sobre ella.
-Claro que sobreviviré, con esa caja me asegurare de que nada malo te suceda.- sonreí pícaramente y le explique de forma resumida la función de la caja y de lo que contenía, también le conté lo otro que hablamos en la reunión, sobre el enemigo, pero no mostro una opinión al respecto, se limito a darme un largo beso cargado de amor.
-Nada malo pasara, ya veras como no harán falta muchos de esos signos mi amor.- sonríe con confianza y vuelve a besarme hasta que ya no contienen solo amor, sino deseo y desesperación de estar mas unidos aun. La poca rápidamente empieza a sobrar y se acumula en un rincón de la habitación, entre gemidos y suspiros la hice mía, como otras veces, le murmure él Te Amo que en esos momentos sentía más que nunca hasta acabar rendido y sentir la cabeza de Annabeth en mi pecho, durmiéndose a penas cerro los ojos.
Con cuidado coloque su cabeza sobre las almohadas y me di una larga ducha, me cambie con una camisa simple y blanco, y unos pantalones negros desarreglados y un poco rotos. Me acerque a la caja y la tome entre mis manos y luego me senté en la cama para examinar cada signo dentro de ella. Mire media hora corrida uno de los tridentes de mi padre, pensando que podría pedirle a el que yo no pueda conseguir, y capaz mi novia tuviese razón, no todos debían ser utilizados, no necesariamente. Capaz teníamos la suerte de no tener tantos problemas como para necesitar soluciones. Mire como mi novia se removía entre sueños e instintivamente le acaricie el pelo con ternura, murmuro mi nombre con amor y luego de un rato, abrió los ojos, pero sin decir nada, fue a la ducha. Se cambio también con unos lindos jeans y una blusa blanca, y me tomo la mano para cenar juntos.
Una vez en el comedor, me llego el mensaje de que ares estaba buscándome, pero ignore el mensaje para comer con mi novia y luego encontrar al Dios. Sin embargo, este interrumpió mi cena y se sentó junto a nosotros.
-Mira niño, tu no me agradas y yo tampoco lo hago, pero no deberías ignorar la llamada de un Dios, y menos si se trata de mi, que tanto odio te guardo. Tu enemigo es Sam, sabemos que lo conoces, y que te llevas bien, pero creemos que es el indicado hasta que se demuestre lo contrario.. capaz no resulte ser tan amigo al final- dijo el Dios rápidamente para después, sin esperar respuesta, retirarse sin mas.
Mire a Annabeth confundido y nuevamente al lugar por donde Ares se había ido. Sam? El joven Dios con el único que yo me llevaba mas o menos bien? Quien lo podría considerar enemigo de alguien? Por suerte, no seria permanente ni nada, porque tenia la seguridad de que los dioses cometían un gran error, y lo sabían.. Para mi elegían a cualquiera pensando que después de todo.. El que debía ser en realidad se uniera mas tarde a nosotros. Pero yo temía que eso pasara solo si se sacaba de en medio a Sam.. De cualquier forma posible. No permitiría que le pasara nada malo a ninguno, a menos que el enemigo próximo no sea muy simpático, y algo me decía que no lo seria.. mas que nada por el hecho de que se trataba de un supuesto ''enemigo'', si es lo que era.