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Perfume — capítulo 1
¿Quién no amó en la película, la escena Sabior/Hermione? Yo sí. Espero les guste.
Besos. Recuerden que nada es mío, solo la idea. El resto, de JK Rowling y Warner.
Su aroma, ¿cómo olvidarlo? Tenía entre sus manos, aquel aliento en el aire. Podía sentirlo. No era tonto, algo había entre aquellos árboles y entre aquellos cielos claros, sin una nube y sin un rayo de luz. El silencio hablaba, algo estaba entre sus ojos y no podía verlo. Estaba oculto, agazapado, pero muy pronto sería encontrado.
— ¿Crees que estamos seguros dentro de esta enorme burbuja, que no se puede ver?— preguntó Ron y Hermione asintió, sin dudarlo. Había aprendido que la mejor forma de esconderse, no era hacerse obvio, sino todo lo contrario. La mejor forma de esconderse, era utilizar los elementos que los rodeaban, a su favor. Una forma inteligente de ocultarse.
— Creo que lo mejor que podemos hacer, es turnarnos. No permitir que nos encuentren y no darles motivos para que comiencen a aumentar su búsquedas.
Ron asintió en silencio, mirándola sostener su varita en alto y conjurar una nueva protección. Hechizos que jamás había oído. Excepto el muffiato que lo conocía muy bien.
El resto...jamás abría los libros para enterarse. Inspiró lentamente. Era su primer turno y ella necesitaba descansar.
La noche tranquila, parecía traer más mensajes de los que trataba de sosegar.
— ¿Alguna novedad, Ron?
— No. Ninguna. Supongo que tendremos que esperar por noticias. ¿Hermione ya está dormida?
— Creo que es la única que puede dormir sin pensar en algo.
— Solamente trata de evadirlo, eso pienso. Trata de confundirse con sueños diferentes. Esperanzas.
Harry suspiró y se dijo que él haría lo mismo.
Él trataría de no soñar con nada en particular. Pero había sido tan pésimo en la Oclumancia, que quizá jamás podría cerrar su mente a la penetración de sus poeres pesadillas.
Algo se escapaba de su vista, lo podía sentir. Un aroma distinto de los otros que rodeaban el bosque. Un perfume dulce, una fragancia que un animal no podía tener. Que ninguna hoja o flor, podía igualar.
El aroma de una producción muggle. O de una simple botella de agua, que cualquier mago pudiera recrear.
Lo que fuera. Era su enemigo.