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Como Enamorar a Granger En Diez Pasos — capítulo 29
Hermione
Nos separamos rápidamente después de unos minutos. Yo miraba al piso deseando que mi cara no estuviera roja y mordía mi lengua para no sonreír, lo cual era muy difícil en ese momento.
Estuvimos sintiéndonos incómodos por varios segundos que parecían horas. Buscaba en mi cabeza una frase o una oración que decirle a Malfoy pero no estaba muy segura si insultarlo o más bien decirle algo lindo.
-Mmmm… -empecé a decir -Me tengo que ir
-¡Sí! Yo igual -dijo algo apenado -Granger -me llamó antes que me fuera y rápidamente giré mi cabeza para mirarlo, por dentro feliz de no irme.
-Dime -dije perdiéndome en sus hermosos ojos grises
-¿Tú me amas? -preguntó muy rápido
-¿Qué dijiste? -pregunté confundida por lo que dijo tan rápido
Draco
¡Idiota! ¡Estúpido! ¡¿Qué hiciste Draco?! ¿Ahora qué le digo? Vas a quedar como un imbécil si ella no te ama. Piensa, piensa.
-¿Que si tú me llamas? -Dije nervioso -¿Si me llamaste?
-Oh, no, no he dicho nada -dijo algo decepcionada -Mejor me voy -dijo mientras se alejaba despacio
-¡Granger! Eso no fue lo que dije -le grité una vez más sin pensar
-¿Qué ocurre? -preguntó una vez más
-¿Qué si me amas? -dije lentamente
-¿Si yo te amo? -dijo despacio pero sorprendida
Antes que ella pudiera responder algo los idiotas de Potter y Weasley iban pasando por ahí y se acercaron a Granger. ¡Maldición!
-¡No! ¡Claro que no! ¿De qué hablas Malfoy? -dijo ella un poco nerviosa mientras se alejaba con sus amigos.
-Pues yo sí… -suspiré mientas me recostaba contra la pared miserable
Hermione
Por la tardelogré escaparme de Harry y Ron que no me habían dejado sola. Necesitaba tiempo para pensar bien lo que había pasado con Malfoy lo cual me había dado vueltas en la cabeza todo el día.
Aproveché mis momentos sola mientras los demás estudiaban y hacían tarea para irme al lago donde sabía que no sería molestada. Me senté en la orilla y comencé a desahogarme.
-¡¿Por qué tiene que ser tan complicado?! -dije frustrada
-¿Por Draco? -preguntó una voz detrás de mí lo cual me hizo brincar
-¡Zabini! ¡Casi me matas! -dije calmándome
-Lo siento -dijo sentándose a mi lado -Esto es extraño
-Muy extraño -dije sintiéndome incomoda. En todos mis años en Hogwarts nunca me vi sentándome al lado de Blaise Zabini y mucho menos imaginar que él estuviera enamorado de mí…
-¿Pasaste un buen rato con tú Valentín secreto? -me preguntó riendo por alguna razón desconocida
-Claro -suspiré con una sonrisa, me preguntaba si él sabía que yo sabía que él era mi Valentín.
-Me parece que con diez pasos quedaste enamorada -sonrió malvadamente como si escondiera algo
-Por supuesto que no, ¿qué te hace pensar eso? -mentí
-Lo puedo ver en tus ojos -dijo mirando al lago muy concentrado
Me sentí algo avergonzado que fuera tan obvio que estaba enamorada pero al mismo tiempo me preocupaba que él se lo dijera a Draco. Me castigaba por no haberle preguntado a Malfoy si él me amaba a mí pero tal vez él hubiera mentido igual que yo.
-¿Y sabes de quien? -pregunté curiosa
Zabini rió una vez más pero un poco más alto que antes diciendo que mi pregunta era absurda -Ambos sabemos que es el único tarado que logró enamorar a Hermione Granger con sólo diez pasos.
-Draco Malfoy -dije suavemente pronunciando cada letra de ese nombre con delicadez, esas dos palabras traían tantos recuerdos y tantos sentimientos.
-Ese idiota… me hizo ponerme un vestido -maldecía Zabini
-¿De casualidad no tienes idea si él siente algo por mí? -pregunté tímida
-¿Tienes alguna duda? -dijo mientras se levantaba y se alejaba
-¡Zabini respóndeme!
-¡Si no estás segura pregúntale aDraco! -dijo él volviendo al castillo
-Maldito Zabini gracias por nada… -dije en voz baja
Esa noche no pude comer me quedé en mi cuarto preguntándome si Draco podría sentir lo mismo por mí. En toda mi vida no me había sentido tan patética, era una gryffindor y me estaba escondiendo en mi habitación en lugar de ir a preguntarle a Malfoy. Sabía que era lo correcto pero con la idea de ello mis piernas se volvían de gelatina y me daba… miedo… que después de todo lo que nos ha pasado solo estuviera jugando conmigo…
Escuché que alguien tocó en la puerta que provocó que saltara pues estaba muy concentrada en mis pensamientos. Molesta por la interrupción abrí la puerta y mi expresión se volvió suave y dulce, unas flores flotaban afuera de la puerta y las cogí.
-¿Hola? -pregunté mientras respiraba el delicioso aroma de las flores pero otro aroma invadió mi nariz, un aroma que me volvía loca que reconocía en cualquier lugar.
-¿Puedo pasar? -preguntó él que caminó hasta la puerta algo tímido.
Sonreí dulcemente y lo deje pasar, él se sentó en mi cama mientras exploraba con su mirada la habitación. Sequé una lágrima que escapó de mis ojos y me senté a su lado. Sin decir ni una sola palabra recosté mi cabeza sobre su hombro y él puso su brazo alrededor de mí.
-Dime -suspiré luego para que él dijera la razón de su visita
-Debo confesarte muchas cosas que debí decir hace mucho tiempo -dijo y sentí como mi corazón latía más rápido y abrí mis ojos prestándole toda mi atención.