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Tengo un peluche que se parece a Snape — capítulo 1

Severus contempló a la niña que tenía a un lado. Hermione sonreía y él seguía sin entender cuál era el chiste. Pero Hermione no dejaba de sonreír hasta casi reírse. Miraban a la pequeña Lily Luna Potter, abrazando algo que tenía pinta de ser un muñeco de felpa. En dado caso, nunca había visto uno igual. Hermione suspiró y comenzó a apartar el brazo de la pequeña Lily, para que Snape pudiera mirarlo mejor. Aquella noche en la reunión de los ex colegiales, ella cuidaba de la niña. Estaba dormida profundamente, entre sus brazos. No tendría más de tres años de edad. — Ese... ¿es un muñeco cierto?— preguntó Snape de forma distraída y Hermione asintió con una sonrisa suave.— nunca había visto algo así. — Lo hice yo misma. Severus suspiró y sonrió sarcásticamente. — Aparte, teje. ¿Qué otra cosa sabe hacer, señorita Granger? — Pues, muchas cosas. Sin embargo, aún no me pregunta qué es lo que hace al muñeco, tan especial. Snape dudó de querer saber. — ¿Para qué quisiera yo saber, algo como eso? Hermione apartó los largos y lacios cabellos de Lily y le permitió observar el muñeco, con mayor detalle. Snape meditó. Tenía una apariencia definida que parecía mucho... A la suya. — El muñeco... se parece...— meditó y sonrió. Tenía que ser un chiste. Pero igual lo dijo.— se parece a mí, señorita Granger. Hermione asintió y Snape dudó. ¿Por qué Hermione le había hecho a la hija de Harry Potter, un muñeco que era igual a él? — Ella no me dijo que no, tampoco que sí. Pero le pregunté qué cosa quería que le regalara. Señaló muchos muñecos a su alrededor y quise darle uno que fuera único. Ella siempre lo mira, profesor Snape. Y usted no se da cuenta de ello. No sé por qué; pero cada vez que lo tiene entre sus brazos, ella se queda quieta. Tranquila. Solo duerme con él. Desde que lo ve, no deja de chuparse el dedo y sostenerlo entre sus pequeñas manos. No lo ha soltado y no me ha permitido lavarlo, en lo que va del año. Allí lo tiene. Un Severus Snape de peluche. Nada gracioso, pero así era. Estaba viéndose a sí mismo en forma de peluche, en los brazos de la pequeña Lily Luna Potter. — Ella lo adora, profesor.