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La historia de Jane — capítulo 20

LO SIENTO OJALÁ ME PERDONÉIS =( no tenía inspiración y mi ordenador se volvio a romper ¬¬ lo siento mucho... he tardado un mes? si, creo que si. Es mucho tiempo y lo sientooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Disclaimer: Los personajes son de Meyer menos Patricio, Rachelle que estara en este capi y Selenia y su cohorte xD y la trama son  MIA =)

Capitulo 19: Niños inmortales.

LA HISTORIA DE JANE:

Hacía tiempo que en el Palazzo dei Priori se sabía del romance entre Jane y Demetri. Todo había sido gracias a Aro, que, cuando se entero de la noticia a causa de Sulpicia, corrió por todo el castillo dando saltitos de niña pequeña felíz y rompiendo toda la imagen de buen líder serio y respetable que tenía. Se lo había dicho a todo quien encontraba por el camino: su querida niña era correspondida en el amor...

Cada día que pasaba, Jane se enamoraba aún más de Demetri. Éste, todas las mañanas traía una rosa roja para ella, del color de sus labios, rojo pasión. Carlisle solía "secuestrar" a Aro varias veces al día, ya que junto a él, hacían investigaciones sobre una extraña plaga llamada niños inmortales.

En uno de esos días tan felices de amor y ternura, Cayo mandó llamar a todos los Vulturis para que fueran al salón de reuniones. Aro estaba hablando con Marco, Cayo y Carlisle en susurros cuando Jane entró con su hermano a la sala.

El líder Vulturiano volteó a ver si todos los guardias estaban allí presentes y asintió en forma de saludo.

-Bien, os he hecho venir aquí por una misión: hay una plaga de niños inmortales. Están causando muchos estragos en europa y los humanos podrían comenzar a sospechar de nuestra existencia. Son todo un peligro y debemos acabar con ellos lo antes posible.

Todos los Vulturis intercambiaron susurros ante el nombre de "niños inmortales" pues no era muy conocido entre los vampiros. Los antiguos suponiendo de qué se trataban los susurros y cuestiones se explicaron.

-Los niños inmortales son como explica el nombre, unos niños vampiros. Son humanos que han sido convertidos en vampiros cuando aún eran muy jóvenes como para ser conscientes de sus actos.-explicó Marco y Cayo prosiguió.

-Digamos que "funcionan" como los bebés humanos: cuando tienen hambre comen. Mucho. Y no paran. Hace una década vimos al primero de su especie, el cual, sació su apetito con toda una ciudad y de manera muy llamativa, dejando todo tipo de pruebas.

-Desde entonces, los tres comenzamos a investigar sobre ellos. Los niños inmortales no pueden existir. Más bien, no DEBEN.-concluyó Aro- Jane, Alec, acompañadme.-ordenó.

Los gemelos lo siguieron hasta detrás de los tronos mientras Marco les explicaba a los guardias quienes de ellos debían ir a la misión y con qué cometido, y Cayo salía del salón junto a Carlisle.

Jane observó a Aro atentamente, el cual adoptó una pose paternal ante ellos, aunque sin quitar la parte seria del asunto.

-Vosotros dos iréis al mando de la misión.-les dijo.

-¿Nosotros?-preguntaron al unísono y el pelinegro asintió.

-Os habéis ganado mi confianza y sé que podréis ir al frente de todo esto. Debéis ir a Francia. Allí hay unos nómadas que son los causantes de que la niña inmortal, en este caso, causara todo el desastre.-los dos asintieron- Tened cuidado, que no se os ablande el corazón. Los niños inmortales tienen una belleza superior a la nuestra y toda la ternura de unos bebés, pero pueden destruir todo a su paso en una de sus rabietas.-explicó.

-Muy bien Aro, tendremos cuidado. Debemos destruir a los nómadas y a la niña ¿no?-preguntó Alec.

-A los nómadas sí, pero la niña no; traedla aquí y nosotros la analizaremos.-dicho esto los tres volvieron al gran salón y los gemelos bajaron hasta donde estaban el resto de los guardias.

-Félix, Demetri, Jane, Alec, Santiago y Renata, partís ahora.-les dijo Aro.

-Queremos que vayáis allí...-dijo Marco.

-...y les dejéis claro...-Cayo.

-...que las leyes no se rompen.-finalizó Aro.

A pesar de no ser hermanos biológicos, los antiguos parecían hermanos de verdad en algunas ocasiones como lo fue aquella... daba miedo...

Jane tomó a Dametri del brazo y junto a los demás salieron del palacio dirigiéndose al norte, hacia París.

Alec y Jane se colocaron delante de los demás guiándolos por dónde debían ir. En el camino aprovecharon para cazar, lo cual no les llevó demasiado tiempo, y después diguieron con la caminata.

Renata hablaba animádamente con Santiago sobre temas de una boda y con Félix, ya que se había hecho una buena amiga de Heidi y ahora ellos dos eran como cuñados; Alec se limitaba a permaneccer en silencio y Jane charlaba con Demetri hasta que se dió cuenta de que su gemelo estaba algo... ausente.

Se acercó a él y le pasó un brazo por el hombro mientras sonreía.

-¿Estás bien Alec? Te noto distante, alejado.-le dijo ella.

-Esque no quiero molestar...-se explicó- Ahora que mi hermanita tiene pareja, pues prefiero dejaros a que habléis solos.

Jane lo abrazó como diciendo que éso no era problema y siguieron corriendo. Llegaron hasta París y Demetri se encargó de rastrear a los nómadas. No le llevó mucho tiempo el localizarlos y por fin dieron con su paradero.

-Aro nos avist¡ó de que los niños inmortales son adorables en todo el sentido de la palabra. Os sentiréis muy atraídos hacia la niña, así que preparaos.-les avisó Jane.

La vampira se abrió paso entre los árboles y los demás la siguieron. Observó a una pareja de vampiros con una niña preciosa en la mitad de ambos. Era una niña de cinco años aparentes, toda una monada de criatura; Jane se sintió intimidada por primera vez en su nueva vida por aquellos ojos color borgoña recién alimentados.

Se aproximaron a los nómadas y el vampiro habló:

-¿Qué queréis?-preguntó.

-Vuestra... creación ha causado que media Francia ponga en duda nuestra existencia y debéis pagar por ello.-contestó Jane fríamente con el rostro inexpresivo.

-No tocaréis a Rachelle. Nunca.-habló la mujer y se puso delante de la niña.

-Félix.-ordenó Jane con fingido cansancio.

El vampirote Vulturi caminó hacia la mujer de apenas veintimuchos años y le tomó la cabeza. El compañero de la vampira, al adivinar lo que Félix estaba a punto de hacer, se acercó a ellos rápidamente y lo apartó de un manotazo. Félix salió disparado.

Genial, también son neófitos. Pensó Jane.

-Nos diréis por qué la habéis creado.-les dijo la Vulturi y no era una pregunta, era una orden.

-Jamás, antes morir a traicionar a nuestra pequeña.-contestó el hombre que volvía a ser atacado por Félix y ahora también por Santiago.

-Muy bien, como queráis.

Jane pronunció suavemente la palabra "dolor" y la mujer que protegía a Rachelle cayó rendida al suelo mientras se retorcía y gritaba. Jane recordó aquellavez que torturó a Selenia y no pudo evitar formar una sonrisa en sus labios.

-¿Quién la ha creado?

-¡YO, YO!-gritaba el hombre tratando de defender a la mujer- ¡¡NO LE HAGÁIS NADA POR FAVOR!!

La mujer seguía gritando retorciéndose de una forma anti-natural en el suelo, con una expresión de sufrimiento en su rostro. Jane sintió algo... extraño, al ver lo que provocaba su don en los demás... algo como un cosquilleo...

Alec se encargó de privar de sus sentidos a la niña y Renata la cogió en brazos. Demetri se acercó al hombre y puso sus manos en su cabeza. Iban a desmembrarlo, pero antes de hacerlo, Dem miró a Jane como si le preguntase si debia hacerlo o no.

-Habéis roto las reglas y eso se paga con la muerte.-sentenció la rubia y asintió a Demetri y desmembraron a la pareja.

Pasados unos minutos se llevaron a la niña al palacio. Aro siempre se había sentido... atraído por los retos, la ciencia y las criaturas desconocidas, como lo era aquella pequeña llamada Rachelle. Alec miraba a la inmortal con un rostro confundido y Jane temió que se estuviera encaprichando con ella... como bien había dicho antes, los niños inmortales cuasaban ese efecto en los demás.

Al llegar a Volterra, entraron a la sala de los tronos y Renata le entregó la niña a su maestro. En la estancia sólo estaban Carlisle, los antiguos y los que habían ido a la misión; nadie más, a saber dónde estarían...

-Aquí tiene maestro.-Jane le tendió la mano para que Aro 'viera' lo ocurrido mediante su don.

-Muy bien. Por favor, Félix, Demetri, acompañad a Cayo, tiene un asunto importante que hacer.-ordenó Aro despues de ver lo que pasó en París.

Jane se despidió de Demetri con una sonrisa y se llevó a Alec a la biblioteca. Parecía que habían pasado siglos desde su estancia en Volterra, pues ya sabían todo lo necesario sobre su nueva vida y lo que harían, pero apenas habían sido meses.

Alec abrió la puerta de la bilbioteca seguido de su gemela y se encontró a una Athenodora, sollozando en una esquina.

La esposa, al ver que no era la única en la sala, calló rápidamente y se dirigió a la puerta para salir. Saludó a los hermanos con un gesto con la cabeza y se retiró sin soltar palabra.

-¿Qué le habrá pasado?-preguntó Alec preocupado, pocas veces, sino ninguna, habían visto a las esposas llorando.

-No tengo idea Alec.-contestó Jane igual de confundido que él.

Athenodora se dirigió corriendo hacia su habitación y se tiró al sofá tratando de calmarse sollozando, pero no lo consiguió.

Poco después, Sulpicia entró seguida de Didyme a la habitación y ambas compartieron una mirada triste al ver el estado de Athe. Se acercaron a ella y la abrazaron. Parecían hermanas, unidas por algo más que su apellido Vulturi.

Bueno... este capi ha sido el mas largo que he escrito hasta ahora 1600 y pico palabras... aun asi sigue siendo poco... queria traeros un capi mas largo =( pero bueno, al menos e actualizado no?

Espero que el capi os gustara y que me dejeis un coment al menos!

Graxx por leermeeeeee y aguantarmeeeeee xD

Besos =)