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Gryslyffindoren — capítulo 1
La escuela jamás había visto algo así. Nunca habían visto a dos personas conectadas que tuviesen un mismo don compartido. Pero tenía dos cabezas y debía ser seleccionado dos veces. El cuerpo, pese a ser uno en teoría, tenía dos cabezas. — ¡Gryffindor!— dictaminó el sombrero, en la primera cabeza. — ¡Slytherin!— En la otra cabeza. Erise y Madeline. Dos chicas en el mismo cuerpo. — ¿Qué vamos a hacer ahora, Albus?— Minerva preguntó y el director suspiró suavemente. No podía decir que sabía lo que iban a hacer. Severus tampoco. — Supongo que tendremos que habilitar algún lugar para ambas. Pero ¿dónde? ¿qué lugar? No encontraban forma de introducirlas en ambos cursos, sin afectar algún reglamento u horario que estuviera marcado en diferente forma, para ambas. Porque eran casas diferentes. Vidas diferentes. Dos chicas diferentes. — Podríamos intentar separarlas— dijo Snape y Albus inspiró. Había que preguntarles primero, si eso querían. Seguramente, eran tan unidas que ya no les interesaba eso. Que podían vivir de esa forma y no sentirse mal al respecto. No sentirse acusadas o vistas de mala forma. Eran personas como cualquiera. Unidas. Personas que tenían sentimientos y no necesitaban la compasión de nadie más. — No podemos escoger...ellas son hermanas, Severus— le dijo Minerva y Snape suspiró en respuesta. Las cosas no podían ponerse más extrañas de lo que ya eran. Sobretodo por el asunto de los mirones, que no dejaban de hablar al respecto. El primer caso que hubiesen visto, sobre un nacimiento como ese. Claro que generaba confusión. Y no era para menos. Y ellas continuaba sonriendo. Felices. Sin ningún problema sobre eso.