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Historia 67888 — capítulo 32

--Sirius ¿Qué haces allí?—pregunto James viendo la chimenea.

--¡Soy genial!—exclamo Sirius contento viendo a su otro yo en la chimenea.

La cabeza de Sirius estaba entre las llamas. Remus y James se acercaron al tiempo que Lily y Sirius se dejaban caer en cómodamente en un sillón mientras miraban la escena medio divertidos medio aburridos. Harry sonrió. Saltó de la silla, se agachó junto a la chimenea y saludó:

— ¿Qué tal estás, Sirius?

--Pues se ve mejor—comento Remus riendo—digo, te ves menos jodido que antes.

--Gracias, profesor Chocolatín—le espeto Sirius burlonamente—debo decir que ese comentario viniendo de ti no me afecta mucho, la verdad.

--¿Por qué?—quiso saber le licántropo.

--Te amo, Remus—dijo Sirius con una voz melosa para nada suya; Remus se sonrojo y ya no dijo nada más—así me gusta porque en cuanto me entere quien es tu noviecita tú te las veras conmigo.

--No das miedo—dijo Lily enroscándose un mechón de su pelirrojo cabello—pero debo aceptar que también yo quiero saber quién es la enamorada de Remus.

--Dejando de lado que parece que Canuto ya aprendió a bañarse…--dijo James riendo por lo bajo y señalo a la chimenea para que se callaran.

--Oh pues perdoname por seguir en el juego--dijo Sirius desdeñosamente, James lo miro con los ojos entrecerrados--endiame, mi estimado Cornamenta porque ahora soy yo quien...

--Callate, Sirius--le ordeno Lily.

—No te preocupes por mí. ¿Qué tal estás tú? —le preguntó Sirius con el semblante grave.

--¿Cuánto habremos adelantado?—cuestionó Sirius a nadie en particular.

--No sé, escucha—pidió Lily dejando ver a su yo antigua.

—Yo estoy...—Harry miro al Sirius de la chimenea como si tuviera una lucha interna y respiro profundamente—no, no estoy bien. En primera nadie me cree cuando digo que no fui yo quien metió mi nombre en el Cáliz y cuando digo nadie me refiero a Ron…

--¿Qué?—salto James abriendo mucho los ojos--¿Ni su mejor amigo le cree?

--Cállate—dijo Remus.

--Ron cree que hice truco y que no lo quise incluir—se lamentaba Harry—al parecer solo cuento con Hermione… y luego esta todo lo que esa Rita Skeeter escribe en el Profeta. Se la pasa escribiendo puras estupideces de mí, como por ejemplo que lloro todas las noches por mis padres, y por su culpa todos en el castillo me molestan. Todos apoyan a Cedric, todos usan esa maldita placa que dice Potter apesta y un sinfín de cosas más y para rematar otra vez Ron con su desconfianza y sus celos…

--¡Diggory!—escupió James el apellido como de costumbre--¡Siempre ellos! Un día, un día me las pagaran.

--Skeeter…--murmuro Lily para sí misma para los chicos la escucharon—Rita Skeeter esa chica de quinto año…

--¿La chica más chismosa y metiche de todo el colegio?—aventuro Sirius con escepticismo— ¿La que divulgo que ustedes salían incluso antes que Remus y yo lo supiéramos?

--Yo creo que si—coincidió Remus viendo a Harry preocupado—encaja con lo que ha dicho Harry.

--A mí me preocupa eso de que Ron no le crea—tercio James sentándose en una butaca—eso no está bien, digo, sé que ha de ser difícil ser el mejor amigo de Harry Potter pero ¿Qué no se suponía que su amistad era lo suficientemente sólida como para soportar esto y más? No sé, esto no me gusta…

--… y ahora Hagrid acaba de enseñarme lo que me toca en la primera prueba, y son dragones, Sirius. ¡No voy a contarlo! —terminó Harry desesperado.

--¿DRAGONES?—gritaron los cuatro y se hincaron frente a la chimenea para ver la cara preocupada de Harry, Sirius sonrió de lado y continuo—dragones, perverso pero creo que es algo fácil comparado con lo que creí que sería.

--Pienso como tú—sentencio Remus—nada que un ataque a los ojos no arregle ¿Lily?

--¿Qué?—pregunto la chica despreocupadamente para compensar ese momento en que su otra Lily se había dejado ver.

--Los dragones, mi amor—dijo James dulcemente.

--Ah… eso, si estoy contigo—dijo Lily mirando a Remus que sonrió tristemente.

Sirius observó a Harry con ojos preocupados, unos ojos que aún no habían perdido del todo la expresión adquirida en la cárcel de Azkaban: una expresión embotada, como de hechizado. James lo miraba entre sorprendido y con envidia; el Sirius que tenía a su lado aún era muy inmaduro e idiota pero el que tenía en la chimenea era un adulto responsable, algo que jamás pensó que vería y bueno, estaba el hecho de que Sirius estuviera vivo y con Harry y que su hijo hablara con él como si se tratara de su padre hacía que James lo envidiara y no sabía cómo sentirse al respecto. Sirius había dejado que Harry hablara sin interrumpirlo, pero en aquel momento dijo:

—Se puede manejar a los dragones, Harry, pero de eso hablaremos dentro de un minuto. No dispongo de mucho tiempo... He allanado una casa de magos para usar la chimenea, pero los dueños podrían volver en cualquier momento. Quiero advertirte algunas cosas.

--Bueno eso de allanar casas es un viejo hábito que aun tienes—comento Lily risueña.

--Te dijo que era bueno, que algún día iba a servirme—se mofo Sirius—aquí está el resultado.

--¿Qué cosas?—pensó James en voz alta.

--Si te callas…--musito Remus

— ¿Qué cosas? —dijo Harry.

--Mentes brillantes piensan igual—aseguro James viendo orgullosamente a su hijo.

--Aja si—dijeron Remus y Sirius a la vez.

--Envidiosos—les espeto Lily abrazando a un muy complacido James que sonrió fanfarronamente.

—Karkarov —explicó Sirius—. Era un mortífago, Harry. Sabes lo que son los mortífagos, ¿verdad?

—Sí...

--Creo que te has vuelto más serio—observo Remus contento—eso es bueno porque eres el adulto a cargo de Harry.

--Cállate, Lunático que no es algo que me guste mucho—mascullo Sirius pero él tampoco pudo evitar sentirse bien consigo mismo por cuidar así de Harry.

—Lo pillaron y estuvo en Azkaban conmigo, pero lo dejaron salir. Estoy seguro de que por eso Dumbledore quería tener un auror en Hogwarts este curso... para que lo vigilara. Moody fue el que atrapó a Karkarov y lo metió en Azkaban.

--Bueno eso ya lo sabíamos—dijo James tratando de ocultar sus celos hacia Sirius—cualquiera lo deduciría.

— ¿Dejaron salir a Karkarov? —preguntó Harry, sin entender por qué podían haber hecho tal cosa—. ¿Por qué lo dejaron salir?

--Buena pregunta—afirmo Remus pensativamente—solo se me ocurre algo que pudo haberle ayudado.

--Dar información al ministerio—dijeron Lily, Sirius y James al tiempo mirándose.

—Hizo un trato con el Ministerio de Magia —repuso Sirius con amargura—Aseguró que estaba arrepentido, y empezó a cantar... Muchos entraron en Azkaban para ocupar su puesto, así que allí no lo quieren mucho; eso te lo puedo asegurar. Y, por lo que sé, desde que salió no ha dejado de enseñar Artes Oscuras a todos los estudiantes que han pasado por su colegio. Así que ten cuidado también con el campeón de Durmstrang.

--Diablos… no había pensado de esa forma—tercio James más preocupado—Sirius tiene razón… el otro Sirius—añadió al ver que su amigo comenzaba a crecerse con una sonrisa arrogante—ese Viktor Krum debe ser peligroso, después de todo es Durmstrang no se detendrá ante nada para ganar ¡Demonios!

—Vale —asintió Harry, pensativo—. Pero ¿quieres decir que Karkarov puso mi nombre en el cáliz? Porque, si lo hizo, es un actor francamente bueno. Estaba furioso cuando salí elegido. Quería impedirme a toda costa que participara.

--Si insinúas eso—intervino Lily mirando por la ventana y era obvio que se refería al Sirius de la chimenea—creo que te equivocas porque como bien dices, Karkarov presto información al ministerio y Voldemort no debe estar para nada contento con él. Creo que lo mataría si tuviera la oportunidad además que está el hecho que Harry tiene razón; estaba furioso cuando el Cáliz lo eligió, así que no, yo deshecho esa idea.

--Eso si—dijeron los tres chicos encogiéndose de hombros.

—Sabemos que es un buen actor —dijo Sirius— porque convenció al Ministerio de Magia para que lo dejara libre. Además he estado leyendo con atención El Profeta, Harry...

--Sigo siendo terco, al menos—comento Sirius contento.

--Lo que pasa—opino Remus—es que tú no viste a Karkarov y si nosotros tampoco lo hubiéramos hecho pensaríamos igual que tu otro yo.

--Exacto—dijo Lily.

—Tú y el resto del mundo —comentó Harry con amargura.

—... y, leyendo entre líneas el artículo del mes pasado de esa Rita Skeeter, parece que Moody fue atacado la noche anterior a su llegada a Hogwarts. Sí, ya sé que ella dice que fue otra falsa alarma —añadió rápidamente Sirius, viendo que Harry estaba a punto de hablar—, pero yo no lo creo. Estoy convencido de que alguien trató de impedirle que entrara en Hogwarts. Creo que alguien pensó que su trabajo sería mucho más difícil con él de por medio. Nadie se toma el asunto demasiado en serio, porque Ojoloco ve intrusos con demasiada frecuencia. Pero eso no quiere decir que haya perdido el sentido de la realidad: Moody es el mejor auror que ha tenido el Ministerio.

--¡Eso!—salto James entusiasmado—yo también digo eso; alguien intentaba hacer que Moody no llegara porque como bien dice Sirius todo sería más fácil sin él ya que sospecha de todos ¿han visto su actitud hacia Karkarov? No confía en él y tiene sus motivos sobre todo con esta sorpresita de la participación de Harry porque es más que obvio que lo quieren matar.

--Aunque al parecer las pruebas son fáciles—murmuro Remus, James y Sirius lo miraron pero Lily no, estaba como ausente—véanlo por este lado: es fácil controlar a un dragón si se atacan sus ojos, lo dejas incapacitado.

--Pues…

— ¿Qué quieres decir? ¿Que Karkarov quiere matarme? Pero... ¿por qué?

Sirius dudó.

--Ay no te vengas a hacer el adulto responsable ahora—se quejó Lily aun sin mirarlos—nadie te cree eso, Sirius.

--¿Es malo?—quiso saber Sirius cómicamente--¿Quién los entiende? Que si soy un irresponsable malo y que si no lo soy es malo también…

—He oído cosas muy curiosas. Últimamente los mortífagos parecen más activos de lo normal. Se desinhibieron en los Mundiales de quidditch, ¿no? Alguno conjuró la Marca Tenebrosa... y además... ¿has oído lo de esa bruja del Ministerio de Magia que ha desaparecido?

--La Marca…--murmuro Remus—esta eso también pero creo más bien que eso fue algo no planeado, quiero decir que los que armaron relajo no debieron ser mortifagos y uno que sí lo era quiso darles su escarmiento ¿no?

--Tal vez—acepto James mirando las llamas de la chimenea—pero ¿qué bruja desapareció?

— ¿Bertha Jorkins?

--¿Bertha Jorkins?—repitieron los tres chicos asombrados.

--Ha de ser la que conocemos—tercio Lily y los miro—pobre, era un poco idiota pero no por eso le desearía algo malo.

--Idiota ¿eh?—dijo James sonriendo—que vocabulario.

--Pero es verdad—se defendió Lily—y saben que es verdad.

—Exactamente... Desapareció en Albania, que es donde sitúan a Voldemort los últimos rumores. Y ella estaría al tanto del Torneo de los tres magos, ¿verdad?

--Que suspicaz soy—aseguro Sirius contento—claro, Bertha ahora mismo ya debe estar muerta.

--¡Sirius!—saltaron Remus y James.

--¿Qué? Si de verdad Voldemort la atrapo seguramente solo le saco la información necesaria y se deshizo de ella, estoy seguro. Yo habría hecho eso además que no podía servirle más y que si regresaba viva por más hechizos modificadores los del ministerio habrían desbloquearla y ver así que él planea su regreso.

--Algo muy coherente, posible y aterrador—aseguro James--¿Quién será el que este con él?

--… amo y sirviente volverán a reunirse y él se alzara de nuevo—recito Lily tan fríamente que a Sirius se le erizaron los vellitos del brazo—eso debe ser algo ¿no? Tal vez Peter no sea tan idiota como creemos.

--Maldita rata—dijo James apretando los puños.

--Desagraciado—susurro Remus.

--Hijo de…

—Sí, pero... no es muy probable que ella fuera en busca de Voldemort, ¿no? —dijo Harry.

—Escucha, yo conocí a Bertha Jorkins —repuso Sirius con tristeza—. Coincidimos en Hogwarts, aunque iba unos años por delante de tu padre y de mí. Y era idiota. Muy bulliciosa y sin una pizca de cerebro. No es una buena combinación, Harry. Me temo que sería muy fácil de atraer a una trampa.

--¿Lo ven?—dijo Sirius triunfante—como veo que confían más en mi yo adulto ahí tienen. Sé que Bertha ya de debe estar muerta, pobrecilla. Pero tal como ya dijo mi estimado yo; era muy tonta e incauta para caer en una trapa incluso si esa trampa la hace Colagusano.

--Pobre Bertha—dijo Remus con lastima—nadie se merece eso.

--Pero entonces esto es más grave de lo que creíamos—mascullo James—puede que después de todo Voldemort si ande tras el plan de meter a Harry en Torneo. Esto es demasiado.

—Así que... ¿Voldemort podría haber averiguado algo sobre el Torneo?—preguntó Harry—. ¿Eso es lo que quieres decir? ¿Crees que Karkarov podría haber venido obedeciendo sus órdenes?

--Es una de dos—tercio Lily—si Voldemort anda tras esto entonces Karkarov no tiene nada que ver. Él no perdona fácilmente y creo que menos si ayudo al ministerio para zafarse de sus culpas.

—No lo sé —reconoció Sirius—, la verdad es que no lo sé... No me pega que Karkarov vuelva a Voldemort a no ser que Voldemort sea lo bastante fuerte para protegerlo. Pero el que metió tu nombre en el cáliz tenía algún motivo para hacerlo, y no puedo dejar de pensar que el Torneo es una excelente oportunidad para atacarte haciendo creer a todo el mundo que es un accidente.

--Que brillante—comento Remus sorprendido—sí que cambiaste, Canuto.

--Lo sé—dijo Sirius pero luego añadió en voz baja—aunque no sé si me guste mucho…

--Tienes razón—tercio James—visto así es un buen plan para hacerlo ver como una tragedia más del Torneo.

—Visto así parece un buen plan —comentó Harry en tono lúgubre—. Sólo tendrán que sentarse a esperar que los dragones hagan su trabajo.

--Los dragones son algo relativamente fácil—opino Lily sin expresión angustiada—solo atacas los ojos y ya.

—En cuanto a los dragones —dijo Sirius, hablando en aquel momento muy aprisa—, hay una manera, Harry. No se te ocurra emplear el encantamiento aturdidor: los dragones son demasiado fuertes y tienen demasiadas cualidades mágicas para que les haga efecto un solo encantamiento de ese tipo. Se necesita media docena de magos a la vez para dominar a un dragón con ese procedimiento.

—Sí, ya lo sé, lo vi.

--Me encantaría volar sobre un dragón—comento Sirius con aire soñador--¿Se imaginan? ¡Qué genial sería!

--Ya, claro—dijo James sarcásticamente—como se te cumplió eso de tener a un hipogrifo como mascota ya quieres ahora un dragón, estás loco.

--Pero no quiero un dragón de mascota—defendió Sirius—solo quiero volar en él, que me dé un paseo.

--Si, Canuto lo que tú digas—Remus le dio el avión—nadie que conozcamos ha montado un dragón y vivir para contarlo ¡es imposible!

—Pero puedes hacerlo solo —prosiguió Sirius—. Hay una manera, y no se necesita más que un sencillo encantamiento. Simplemente...

--El encantamiento de…--pero James se quedó a media frase.

Pero Harry lo detuvo con un gesto de la mano. Oía tras él los pasos de alguien que bajaba por la escalera de caracol.

— ¡Vete! —le dijo a Sirius entre dientes—. ¡Vete! ¡Alguien se acerca!

--¡Estamos jodidos!—exclamo Sirius viendo hacia las escaleras--¡Moriremos!

--¡Cállate, imbécil!—le ordeno Lily a lo que los chicos respondieron con una mirada de asombro.

Harry se puso en pie de un salto para tapar la chimenea.

--¿Quién anda levantado a estas horas?—se quejó Remus--¡Deberían estar en sus camas!

--Por primera vez coincido en eso contigo, Lunático—aseguro James preocupado.

--Creo que es…--decía Sirius asomándose a la escalera y compuso una sonrisa torcida—vaya, vaya ¿el pequeño Ronnie viene a pedirle una disculpa a mi ahijado?

--Si son como tú y James no lo hará—afirmo Remus viendo a Harry y Ron alternadamente.

— ¿Con quién hablabas? —le preguntó Ron.

— ¿Y a ti qué te importa? —gruñó Harry—. ¿Qué haces tú aquí a estas horas?

--Que humor—farfullo Lily—igual que su padre.

—Me preguntaba dónde estarías... —Se detuvo, encogiéndose de hombros—.Bueno, me vuelvo a la cama.

--Mal movimiento—dijo Lily mirándose las uñas; conocía perfectamente a James y por cómo había visto a Harry eran iguales y podía jurar que su hijo iba a tener un arrebato de furia igual al que una vez tuvo James con Sirius, además que por la interrupción de Ron ahora Harry no tenía idea de cómo pelear contra el dragón—eso no estuvo bien.

—Se te ocurrió que podías bajar a husmear un poco, ¿no? —gritó Harry.

--¿Qué hace?—quiso saber James—No lo culpo pero ¡Ron no le ha hecho nada ahora!

--Cornamenta—intervino Remus—no tienes moral de decir nada porque cuando se pelearon tú y Sirius estuvieron igual o peor.

--Bueno…--James miro a Sirius que solo sonrió con flojera.

—Lo siento mucho —dijo Ron, enrojeciendo de ira—. Debería haber pensado que no querías que te molestaran. Te dejaré en paz para que sigas ensayando tu próxima entrevista.

--Los celos están buenos ¿no?—comento Lily riendo viendo a Remus que asintió con complicidad.

--Casi como los que Sirius le tenía a James y los que James le tenía a Sirius—recordó Remus riendo.

--Lunático…--dijeron Sirius y James con tono amenazador.

--Oh vamos—tercio Lily sonriendo--¿O es que no estaba celosos el uno del otro?

--Eh…

--Sirius estaba celoso porque James fue nombrado capitán del equipo de quidditch—les recordó Remus riendo por las cosas que habían sucedido esas semanas de su pelea—y James estaba celoso porque Sirius era más ovacionado que él.

--No es cierto—dijo James pero su voz lo delato.

--Por supuesto que no—mascullo Sirius pero ni Lily y mucho menos Remus le creyeron.

--Saben que es verdad—dijeron al tiempo con una risita.

Harry cogió de la mesa una de las insignias de «POTTER APESTA DE VERDAD» (los cuatro hicieron caras y gestos de indignación ante tales frases) y se la tiró con todas sus fuerzas. Le pegó a Ron en la frente y rebotó.

— ¡Ahí tienes! —chilló Harry—. Para que te la pongas el martes. Ahora a lo mejor hasta te queda una cicatriz, si tienes suerte... Eso es lo que te da tanta envidia, ¿no?

--Eso…

--Fue…

--Un golpe bajo—termino de decir James con tristeza.

--Lo dije—murmuro Lily aun fijándose en sus uñas—igual que su padre.

De repente el hechizo volvió a moverlos, esta vez en cuanto tocaron el suelo supieron dónde estaban, era más que obvio y un sentimiento de pánico mal controlado se apodero de los cuatro y aunque Lily siguiera en su mundito no pudo evitar preocuparse, aunque quizá si estuviera bien su reacción habría sido terrible…

--C-colacuerno H-húngaro…--balbuceo Sirius viendo el grandísimo dragón que se alzaba ante él; estaban en las gradas de hasta abajo.

--Esto no tiene nombre—logro decir James tragando con dificultad.

Al otro lado del cercado, estaba el colacuerno agachado sobre la nidada, con las alas medio desplegadas y mirándolo con sus malévolos ojos amarillos, como un lagarto monstruoso cubierto de escamas negras, sacudiendo la cola llena de pinchos y abriendo surcos de casi un metro en el duro suelo. La multitud gritaba muchísimo.

--¡Vamos!—chillaba Remus--¡Vamos, Harry!

--No me puedo creer que tenga tan mala suerte que le toca un colacuerno—comento Lily aparentemente tranquila—lee has heredado tu mala suerte, James.

--Lily, no creo que sea el mejor momento para reproches—dijo James sin quitarle ojo a su hijo que movía la varita en ese momento—Espera…. ¡Tiene un plan!

--¡Oh sí!—exclamo Sirius un tanto aliviado—creo que hizo un encantamiento convocador pero no oí lo demás…

--¡Su escoba!—grito entonces Remus--¡Convoco su escoba!

--Ese es mi hijo—dijo Lily con simpleza.

--Vamos, vamos…-decía James buscando en el cielo rastros de la Saeta de Fuego.

Y entonces la oyó atravesando el aire tras él. Se volvió y vio la Saeta de Fuego volar hacia allí por el borde del bosque, descender hasta el cercado y detenerse en el aire, a lado de Harry, esperando que la montara. La multitud alborotaba aún más... Bagman gritaba algo...

--¡Una Saeta de Fuego ni más ni menos!—vociferaba Bagman--¡Tal parece que Potter ha decidido usar su talento para volar…! ¡Algo original Potter!

--¡VUELA, SOLO VUELA!—grito James con el corazón en la garganta.

Harry pasó una pierna por encima del palo de la escoba y dio una patada en el suelo para elevarse. Los tres chicos soltaron un grito de júbilo al ver que al parecer el chico no se las estaba viendo tan mal, después de todo parecía sencillo inclusive…

El chico viró la nidada, y vio el huevo de oro brillando en medio de los demás huevos de color cemento, bien protegidos entre las patas delanteras del dragón.

--¡JA!—soltó James eufórico, estaba más que feliz, más que radiante porque comprendió lo que Harry trataba de hacer; maniobras de distracción igual a las que se hacía en el quidditch--¡BENDITO QUIDDITCH!

--¡Bendito sea!—corearon Remus y Sirius a la mar de contentos.

Harry descendió en picado. El colacuerno lo siguió con la cabeza. Los tres chicos estaban mordiéndose las uñas nerviosos pues sabían lo que el dragón iba a hacer, y justo a tiempo Harry frenó su descenso y se elevó en el aire. James casi revienta de orgullo al ver que su hijo volaba mejor que él y no era que le molestara, era algo genial. Llegó un chorro de fuego justo al lugar en que se habría encontrado si no hubiera dado un viraje en el último instante... pero a Harry no le preocupó: era lo mismo que esquivar una bludger. Y mientras Lily miraba con interés las gradas en busca de algo que hacer; vio a los gemelos que traían una especie de tabla colgada y miraban la escena con una expresión de júbilo y emoción, luego a su lado estaba Ron que parecía más pálido que de costumbre y asombrado por la suerte de su mejor amigo aunque estuvieran peleados en ese momento; Lily sonrió al ver a Ginny toda agazapada tapándose la cara con las manos aterrada por lo que pudiera pasarle a Harry y Hermione estaba igual o más asustada que Ginny, se veía mal, estaba verde…

— ¡Cielo santo, vaya manera de volar! —vociferó Bagman, entre los gritos de la multitud—. ¿Ha visto eso, señor Krum?

--¡Supéralo, Krum!—grito Sirius emocionado.

Harry se elevó en círculos. El colacuerno seguía siempre su recorrido, girando la cabeza sobre su largo cuello.

--¡Así se hace, Harry!—ovaciono Remus viendo la estrategia de su sobrino.

Harry se lanzó hacia abajo justo cuando el dragón abría la boca, pero esta vez tuvo menos suerte. Esquivó las llamas, pero la cola de la bestia se alzó hacia él, y al virar a la izquierda uno de los largos pinchos le raspó el hombro. La túnica quedó desgarrada.

--¡AHHHH!—grito James casi lanzándose al rescate de su hijo pero obviamente no podía--¡HARRY!

--Me perforas el tímpano—se quejó Lily tapándose las orejas--¡James!

Harry sobrevolaba la espalda del dragón al tiempo que James era sujetado por Lily para que no se abalanzara mientras que Sirius se comía las uñas nervioso y Remus sujetaba sus manos nervioso y ansioso.

--¡Debe coger el huevo!—soltó Remus vendo que Harry trataba de quitar al maldito dragón del lugar donde estaba y logrando ver un huevo que parecía ser de oro.

--¡No va a quitarse de ahí si cree que es una de sus crías!—grito Sirius para hacerse oír entre el griterío de gente.

--Él puede, si puede…--repetía James una y otra vez—vamos hijo, vamos…

Harry empezó a volar, primero por un lado, luego por el otro, no demasiado cerca para evitar que echara fuego por la boca, pero arriesgándose todo lo necesario para asegurarse de que la bestia no le quitaba los ojos de encima. La cabeza del dragón se balanceaba a un lado y a otro, mirándolo por aquellas pupilas verticales, enseñándole los colmillos...

--Yo creo que ya va a lograrlo—sentencio Lily apenas si echándole una mirada al espectáculo que daba Harry—después de todo es hijo mío y…

--¡Arrogante!—le espeto Sirius divertido—Cosas buenas deberías aprender de mí, pelirroja.

Harry se elevó un par de metros más, y el dragón soltó un bramido de exasperación. Harry era como una mosca para él, una mosca que ansiaba aplastar. Volvió a azotar con la cola, pero Harry estaba demasiado alto para alcanzarlo. Abriendo las fauces, echó una bocanada de fuego... que él consiguió esquivar.

--Eso estuvo cardiaco—dijo Remus masajeándose el pecho—fue genial…

--Y que lo digas, Lunático, y que lo digas…--dijo James secándose el sudor de la frente con un pañuelo que hizo aparecer.

La enorme bestia se alzó al fin sobre las patas traseras y extendió las correosas alas negras, tan anchas como las de una avioneta, y Harry se lanzó en picado. Antes de que el dragón comprendiera lo que Harry estaba haciendo ni dónde se había metido, éste iba hacia el suelo a toda velocidad, hacia los huevos por fin desprotegidos. Soltó las manos de la Saeta de Fuego... y cogió el huevo de oro.

--¡SI!—gritaron los tres chicos con júbilo lanzando los puños al aire.

--¿Lo ven?—dijo Lily sonriendo encantadoramente--¡Les dije que no tardaba! Si sabré yo que soy su madre…

--¡Mami cuervo!—le espeto Sirius y huyo antes de que Lily alcanzara a darle un buen pellizco.

Las gradas estallaron en aplausos y vítores, era tan ruidoso que tuvieron que taparse las orejas…

— ¡Miren eso! —gritó Bagman—. ¡Mírenlo! ¡Nuestro paladín más joven ha sido el más rápido en coger el huevo! ¡Bueno, esto aumenta las posibilidades de nuestro amigo Potter!

--¡Chúpense esa!—soltó Sirius haciendo un ridículo baile--¡Idiotas!

--Qué lindo vocabulario—sentencio Remus negando con la cabeza—pero creo que esto les demuestra que Harry no tiene nada que pedirle ni a Krum ni a Fleur…

--Y mucho menos a Diggory—dijo James apretando los puños—Los Potter no tenemos nada que pedirle a los Diggory, nada, absolutamente nada.

--¡Hey!—dijo entonces Sirius señalando hacia donde había aterrizado Harry y veía que se iba--¿A dónde va? ¿A dónde se lo llevan? ¡Falta su calificación!

--Primeros auxilios, genio—dijo Lily dándole un zape inocente—eso es por lo que dijiste hace rato, tonto.

--Vaya, veo que eres sometido—comento James viendo como Sirius se sobaba la cabeza sin decirle nada a Lily que ahora estaba junto a Remus viendo como los cuidadores de dragones sometían al colacuerno—si así eres con Lily no me imagino lo que será con Hollie.

--No ayudes, Cornamenta—espeto Sirius con gravedad pero termino sonriendo.

--¡Vamos!—dijo Lily jalando a Remus de la mano dirigiéndose a donde estaba Harry.

--Andando—le dijo Sirius a James.

Entraron a la carpa justo detrás de Hermione y Ron…

--¡Ya van a reconciliarse!—exclamo Lily contenta--¡Qué bueno!

--Creo que alguien estuvo de miedosa—comento Sirius viendo a Hermione.

— ¡Harry, has estado genial! —le dijo Hermione con voz chillona. Tenía marcas de uñas en la cara, donde se había apretado del miedo—. ¡Alucinante! ¡De verdad!

--Eso ya lo sabemos—dijo James arrogantemente hizo un movimiento extraño que hizo que sus costillas fracturadas le lastimaran--¡Auch! No entiendo porque aún no me curo, me duele…

--Que nena eres Cornamenta—tercio Sirius y se miró su mano chueca—a mí ya ni me duele mira… ¡Ahhhh! ¡Hijo de su…! ¡Ahhhh!—y es que el muy tonto quiso tronarse la mano y se la lastimo más--¡Me duele!

--¡Shhh!—dijo Remus—cállate, quejumbroso que no me dejas oír.

--¡Remus!—dijo Sirius indignado--¡Que me duele!

—Harry —dijo Ron muy serio—, quienquiera que pusiera tu nombre en el cáliz de fuego, creo que quería matarte.

--¡Qué hermoso!—soltó Lily y trato de abrazar a los tres chicos que la miraban sorprendidos e hizo que tanto Sirius como James se olvidaran de sus dolores—no fue la reconciliación que esperaba pero bueno…--y se encogió de hombros.

—Lo has comprendido, ¿eh? —contestó Harry fríamente—. Te ha costado trabajo.

--¡Aiggg, Harry es igual que tú, James!—le espeto Lily clavándole un dedo en el pecho—si no ven al otro todo así mal no lo disculpan…

--Esa vez Sirius…

--Ya no digas nada—dijo Lily riendo.

Hermione estaba entre ellos, nerviosa, paseando la mirada de uno a otro. Ron abrió la boca con aire vacilante.

—Está bien —dijo Harry, antes de que Ron hablara—. Olvídalo.

—No —replicó Ron—. Yo no debería haber...

— ¡Olvídalo!

--Creo que si somos muy tontos a veces—murmuro James viendo de reojo a Sirius que asintió sonriendo divertido.

Ron le sonrió nerviosamente, y Harry le devolvió la sonrisa. Hermione, de pronto, se echó a llorar.

— ¡No hay por qué llorar! —le dijo Harry, desconcertado.

— ¡Sois tan tontos los dos! —gritó ella, dando una patada en el suelo al tiempo que le caían las lágrimas. Luego, antes de que pudieran detenerla, les dio a ambos un abrazo y se fue corriendo, esta vez gritando de alegría.

--Y nosotras muy tontamente emotivas—aseguro Lily negando con la cabeza.

— ¡Cómo se pone! —comentó Ron, negando con la cabeza—. Vamos, Harry, están a punto de darte la puntuación.

--Ridículos—musito Remus divertido.

--Mejor vamos a ver su calificación—sugirió Sirius antes de que se pusieran a hablar de cómo se había reconciliado él con James.

—Cada uno da una puntuación sobre diez—le explicó Ron.

--¡Calificación perfecta!—grito James en cuanto estuvieron fuera de la carpa.

Madame Máxime, la primera del tribunal, levantó la varita, de la que salió lo que parecía una larga cinta de plata que se retorcía formando un ocho.

--¿Ocho?—dijo Sirius desanimado--¿Qué esta ciega o qué?

--No esta tan mal—aseguro Remus aplaudiendo como si fuera uno más de los espectadores.

— ¡No está mal! —dijo Ron mientras la multitud aplaudía—. Supongo que te ha bajado algo por lo del hombro...

--Oh sí, eso—se lamentó James—pero aun así pudo ser peor.

A continuación le tocó al señor Crouch, que proyectó en el aire un nueve.

--Bueno eso ya está mejor—dijo Sirius sonriendo.

— ¡Qué bien! —gritó Ron, dándole a Harry un golpecito en la espalda.

Luego le tocaba a Dumbledore. También él proyectó un nueve, y la multitud vitoreó más fuerte que antes.

Ludo Bagman: un diez.

--¡Yo lo adoro!—chillaron James y Sirius a la vez.

--Qué asco…--musito Remus riendo.

— ¿Un diez? —preguntó Harry extrañado—. ¿Y la herida? ¿Por qué me pone un diez?

--¡Y todavía se queja!—exclamo Sirius dramáticamente--¡No cabe duda que si es tu hijo, pelirroja!

--Sirius, síguele y vas a ver—le amenazo Lily.

— ¡No te quejes, Harry! —exclamó Ron emocionado.

Y entonces Karkarov levantó la varita. Se detuvo un momento, y luego proyectó en el aire otro número: un cuatro.

--¡Hijo de perra!—gritaron los tres chicos enfadados--¡Desagraciado!

--¡Maldito mortifago!—soltó Lily roja de la furia.

— ¿Qué? —chilló Ron furioso—. ¿Un cuatro? ¡Cerdo partidista y piojoso, a Krum le diste un diez!

--Es un desgraciado partidista como bien ya dijo Ron—dijo James aun consternado.

--¡Krum, Viktor Krum!—una chica que pasaba a su lado hablaba animadamente con un grupito de amigos—dios, ha estado increíble, aunque Potter no se queda atrás.

--Pues claro que no—dijo Lily rodando los ojos.

--Creo que Potter podría ser un excelente jugador en las ligas mayores si se lo propone—comento uno de los chicos de la bolita, pareciera ser de sexto tal vez de séptimo.

--Eso mismo digo yo—dijo James orgulloso.

--Sería el más joven si entra al salir del colegio—mascullo un tercer chico—bueno dejando de lado a Viktor Krum.

--Y a Rose Middleton—dijo la chica que hablo al principio, el corazón de los tres chicos se encogió de emoción al oír el nombre de su mejor amiga.

--¿Rose Middleton?—se extrañó un chico de pelo castaño--¿La Rose Middleton buscadora del Puddlemere United?

--¿Conoces otra Rose Middleton?—se burló un chico de gafas.

--¿Qué andará haciendo esa Rosie?—pregunto James riendo nerviosamente.

--Una idiotez segura—afirmo Sirius sonriendo.

--No pues no—contesto el chico algo apenado—pero ella solo jugo como dos temporadas ¿no?

--¿Dos temporadas?—se extrañó Remus y sintió un retortijón en el estómago--¿Por qué solo dos temporadas? ¡A Rose le encanta el quidditch!

--¡Pues claro!—soltó la chica rodando los ojos--¡No puedes jugar quidditch si ya estas muerta!

La sonrisa de James se esfumo y su cara se ensombreció, pareciera que la noticia le había caído de peso porque se sujetó de donde pudo para no caerse; era imposible que su casi hermana estuviera muerta…

Sirius se quedó blanco como la cal; sintió un gran vacío, era como si un maldito dementor estuviera dentro de él mismo, era como si sintiera que no podía sentirse feliz nunca más…

Y Remus, bueno él se sintió terriblemente mal, era terrible darse cuenta que todos estaban muertos, todos sus mejores amigos estaban muertos ¿Qué habría sido de Jules, de Helena? ¿Estaban también muertas?

--Muerta…--susurro Lily como si no pudiera creérselo mientras su mano reposaba en su garganta y la otra estaba en el hombro de James que seguían sin reaccionar—pero… ¿Cómo?

--¿Cómo se murió?—pregunto el chico de pelo castaño.

--La mataron—dijo la chica en tono lúgubre—fue poco antes de que Harry Potter acabara con Quien- tu- sabes.

--Por Merlín…--Lily paseo si mirada por los tres chicos que seguían en shock por tremenda noticia—entonces ella… ella muere antes que nosotros…

--¿Y quién la mato?

--Cortesía de Bellatrix Lestrange—dijo la chica encogiéndose de hombros.

--¿B-bellatrix?—balbuceo Sirius alzando la vista del suelo.

--No, no puede ser—logro decir James.

--¡Esa desgraciada!—soltó Sirius rojo de la furia--¡Esa maldita, esa perra! Va a pagármelas, voy a matarlo, yo lo hare.

--¿Cómo?—pregunto Remus a la nada--¿Cómo pudo matarla Bellatrix? ¡No entiendo nada!

Pero antes de que pudieran si quiera reponerse de aquella insólita e incompleta noticia el hechizo los dejo fuera del estadio y los sumergió en lo que parecía ser las cocinas.

--Ahora resulta que nos da tiempo de comer—comento Sirius sarcásticamente—no pensé que fuera a decirlo pero, no tengo hambre.

--Ni yo—dijeron James y Remus en un susurro.

--Nada de eso—Lily ya estaba sirviendo cuatro platos con toda la comida que veía por ahí—deben comer, yo sé que es difícil porque ella es su amiga y fue muy fuerte enterarnos así pero si quieren que todo cambie pues entonces coman, cállense y pongan atención a todo lo que nos muestra el hechizo.

--Eh… de acuerdo—dijeron los tres al ver que no iban a poder contra la pelirroja.

--Así me gusta.

--Gracias, Lily—dijo James abrazándola mientras Sirius y Remus comían sumidos en sus pensamientos—de verdad que eres mi apoyo, no sé qué haría sin ti. Siempre sabes que decir y sobre todo gracias por entender que quiero a Rose como si fuera mi hermana, solo así.

--No tienes nada que agradecer—aseguro su esposa dándole un tierno beso en los labios.

--… algo muy ingenioso—decía una voz a sus espaldas, era Lyra y no venía sola, venía con los gemelos Weasley que la miraban con una sonrisita boba—aunque es Harry ya no me sorprende nada de él.

--¡Hey!—exclamo Sirius más contento viendo a su engendro dando señales de vida—que buenas compañías que tiene mi retoño.

--Ya, los más revoltosos—dijo Remus divertido—aunque mira Canuto, mira como la ven, o creo que les gusta tu hija…

--¡Cállate, Lunático! ¡Solo es una niña de trece años!

--Si bueno—dijo Fred sonriendo—siempre hemos sabido que a Harry le encanta tenerlos al filo de la butaca…

--Pero siempre logra zafarse por un pelito y con estilo—aseguro George sin quitarle ojo a Lyra.

--Es un poquito estrambótico ¿no?—comento Lyra soltando una risita arrogante.

--Solo un poco pero ahora tenemos que llevar esto o de lo contrario…--Fred se pasó un dedo por la garganta—Hey Carter ¿quieres una galletita?

--¿Me crees tan estúpida?—ironizo Lyra alzando una ceja; mientras Sirius veía ávidamente la escena, en busca de cualquier señal que delatara que a alguno de los gemelos le gustaba su hija y cuando George miro a Lyra tiernamente.

--¡NO!—chillo Sirius soltando su plato--¡No, no puede ser! ¡Me niego a creerlo!

--¡Tu hija será Lyra Weasley!—sentencio James riendo.

--¡No cabe duda que es cierto eso de que los hijos se buscan parejas que sean como sus padres!—soltó Remus riendo también—porque no negaras que los gemelos son como tú.

--¡Precisamente por eso!—espeto Sirius preocupado--¡No, además los gemelos son muy geniales para ser mis yernos!

--¿Yernos?—se burló Lily--¿Es que quieres que Lyra se case con los dos?

--¡Pelirroja! ¡Sabes a lo que me refiero!

--Eh… no la verdad no—dijo Fred guardándose las galletas—pero deberás probar las varitas ¿eh?

--Oh si claro—dijo ella regalándoles a ambos la mejor de sus sonrisas.

--A lo que te refieras aquí no importa—intervino James aun viendo como los gemelos y Lyra estaban con los elfos que les suministraban toda la comida que les pedían—lo que importa aquí es saber cuál de los dos le gusta a Lyra, yo le tiro más a que le gusta Fred.

--Hum… yo creo que le George—mascullo Remus.

--¿Ah sí?—dijo Lily sonriente por ver la cara de Sirius—yo creo que le gusta los dos.

--¿LOS DOS?—dijo Sirius y se puso blanco--¡Bromeas!

--No, no lo…--pero a James se le borro la sonrisa al recordar que su mejor amiga estaba muerta—no lo hace—añadió seriamente.

--Oh vamos, Jimmy—le animo Lily acariciándole el cabello—todo será distinto…

Antes de que James pudiera abrir la boca el hechizo los movió dejándolos en un aula.

--¡Minnie!—exclamo Sirius contento.


¿Cómo andamos? Espero que ustedes mejor que yo, este maldito confinamiento va a volverme más loca >.<

Bueno pues espero que les gustara el capi y las reacciones de los chicos xD pobre Rose, anda muerta gracias a Bellatrix u_u más adelante sabremos que fue de Andrew, Connor, Jules y Helena (:

Cuídense y pórtense muy mal por mi ¿sí?

Nos leemos en los comentarios y una vez más muchísimas gracias por el apoyo w

Besos con sabor a Merodeador