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Historia 67888 — capítulo 37
—Hola, Potter —dijo Moody—. Entra.
--¿A qué hora nos movimos de lugar?—pregunto Remus llamando la atención de Lily, James y Sirius que se sorprendieron ante el cambio--¿Qué hace aquí Harry?
--Es hijo de James—murmuro Sirius sonriéndole con complicidad al chico que le devolvió la sonrisa.
--Eh… ¿Canuto?—James se acercó poco a poco al animago que estaba con las manos en los bolsillos y Remus podría jurar que trataba de no reírse—escucha… yo… pues, bueno ya sabes… sí, quería pedirte una… de esas, porque… pues me comporte como… ¿entiendes, no? Y hum… ¿Qué más? Ah sí pues… creo que es como la vez pasada ¿recuerdas? Y este… sí, eso, supongo que… y entonces tú y yo…
--Solo díselo y ya—tercio Lily colgada del brazo de su marido—ni que fuera tan difícil.
--¡No presiones, mujer!—exclamo James sonrojado, miro a Sirius que apretaba los dientes—y ¿Qué me dices?
--¿Respecto a qué?—pregunto Sirius alzando una ceja—te aconsejo que termines tus frases porque balbuceando no te entiendo nada, viejo.
--Igual que la última vez, eh—musito Remus burlonamente—vamos Cornamenta, serán solo dos segundos…
--Hum… pues, bueno; quería… yo quería…
--¿Querías o quieres?—atajo Lily un tanto desesperada—ya habla, amor.
--Bueno, bueno, yo quiero… quiero… Merlín ¿Por qué se me hace tan difícil?—se lamentó el chico haciéndolos sonreír—este… yo quiero, quiero, quiero pedirte una disculpa. Ahí lo tienes, lo dije.
--Hum…--Sirius se rasco la barbilla pensativamente teniendo a James en ascuas que lo miraba con carita de arrepentido—vale pues, te perdono ciervo idiota—y soltó una carcajada.
Ambos amigos se miraron unos segundos y se abrazaron sonriendo con ganas pero luego se soltaron, miraron a todos lados incomodos; Sirius se acomodó la chaqueta y James se alboroto el pelo, Remus y Lily los veían divertidos, que estúpidos eran.
--Sí… todo genial—mascullo Sirius recargándose en la pared y mirando a todos lados para distraerse—oh si ¿Qué hacemos acá? ¿Qué hace Harry en el despacho de Dumbledore? ¿Qué cosa hizo ahora?
--Cierto, prestemos atención—dijo Remus poniéndose serio.
—…Sí, bien —dijo Fudge embarazado—. Estábamos a punto de bajar a dar un pequeño paseo, Harry. Si nos perdonas... Tal vez sería mejor que volvieras a clase.
--¿De qué hablaban?—pregunto James—no capte nada.
--Sí, no captamos nada gracias a ustedes y sus reconciliaciones tontas—se burló Remus ganándose miradas fulminantes por parte de sus dos amigos—saben que aman discutir porque adoran sus reconciliaciones de ensueño…
--Mira lobito…
--Sí mira lobito…
--Shhh—los callo Lily con los ojos llameantes—presten atención.
--Sí, perdón.
—Yo quería hablar con usted, profesor —se apresuró a decir Harry mirando a Dumbledore, quien le dirigió una mirada rápida e inquisitiva.
—Pero ¿de qué quiere hablar Harry con Dumbledore?—interrumpió Sirius--¿Qué cosa habrá echo ese mini merodeador honorario?
--Ojala algo no tan malo—acoto Lily mordiéndose las uñas de la mano izquierda, los tres chicos se sorprendieron de cómo hablaba— ¿Qué quieren? Ya me estoy haciendo a la idea de que sea así por ser hijo de James, pero tampoco se quiera tomar el pie cuando se le da la mano…
--Ya verás que no, mi amor—dijo James besándole la frente sonriendo de oreja a oreja—después de todo también es tu hijo.
--Y que lo digas—le susurro Sirius a Remus que asintió débilmente, Lily era de armas tomar.
—Espérame aquí, Harry —le indicó Dumbledore—. Nuestro examen de los terrenos no se prolongará demasiado.
--¡Ja! ¿Piensa dejarlo aquí, solo?—se asombró James—bueno teniendo en cuenta que le rompí sus cosas aquella vez…
Salieron en silencio y cerraron la puerta.
--¿La vez que…?—Remus se sonrojo y se quedó callado.
--Sí la vez que me enoje con él por no enviarme a la misión con Lily—termino de hablar James, después de todo la primera vez que la pelirroja fue a una misión había sido hacia unos cinco meses y por órdenes del anciano director él no había ido ¿el resultado? Que Lily hubiese sido torturada por Bellatrix Lestrange, esa perra…--bueno ese no es el punto—atajo tratando de alejar esos recuerdos—el punto es que… esperemos que no rompa nada.
--Es tú hijo, sé que algún día romperá algo de aquí—aseguro Remus sacando el pecho.
Al cabo de un minuto más o menos dejaron de oírse, procedentes del corredor de abajo, los secos golpes de la pata de palo de Moody. Harry miró a su alrededor.
--Está buscando algo que romper…--canturreo Sirius divertido—siempre me he preguntado ¿para qué son todos esos aparatejos de plata? ¿Sirven para algo?
--Claro—tercio Lily—para que gente tonta como tú, conteste.
--Malvada—le acuso Sirius enseñándole la lengua.
--Y mucho—dijo Lily altivamente pero sonriendo.
—Hola, Fawkes —saludó Harry.
--¡Fawkes!—gritaron los cuatro y corrieron a donde estaba el ave, no la habían visto.
Fawkes, el fénix del profesor Dumbledore, estaba posado en su percha de oro, al lado de la puerta. Era del tamaño de un cisne, con un magnifico plumaje dorado y escarlata. Saludó a Harry agitando en el aire su larga cola y mirándolo con ojos entornados y tiernos.
--Ay se me olvidaba lo bonito que era—mascullo Lily pasando sus dedos por el plumaje del ave, podía sentirlo pero quizá el animal no—me encantan los fénix…
--A mí me gustan más por ser tan fieles—sentencio Sirius mirando al ave pensativamente—son criaturas… fenomenales.
--Que cursi te oíste, Canuto—dijo James riendo—te hace daño juntarte conmigo…
--¡Demonios!—exclamo Sirius fingiendo enfado—lo tendré en cuenta de ahora en adelante, créeme.
--Le diré a Hollie lo que dices respecto a este tema—acoto Lily malévolamente—merece saber que se está quedando con un insensible, es lo justo. Sigo sin saber qué diablos le diste ¿filtro de amor? ¿Esencia de locura? ¿Un imperio?
--¿Alguien podría decirle a la pelirroja que no es graciosa?—dijo Sirius medio malhumorado, Remus y James reían por lo bajo—podría decir lo mismo de ti ¿Qué le diste a mi Jimmy? Desde que se fijó en ti anda más idiota de lo normal y eso ya es mucho decir, conociendo tus mañas yo me inclino más por un filtro, eres excelente preparando pociones…
--Amor y solo amor—dijo Lily dándole un dulce beso a James en los labios--¿Envidia? ¿No se te hace agua la boca?
--¿Por un beso? ¿Por un beso tuyo o de James?—aventuro Sirius haciéndose a un lado para evitar el golpe de Lily—vale, quiero un beso… pero de mi Hollie, si la extraño, quiero llorar…
--Que patético…
--Tú no hables Lupin—atajo Sirius con malicia que hizo que el licántropo se arrepintiera de haber abierto la boca--¿Tú no extrañas los besos de tu noviecita?
--¿Cómo los va a extrañar?—tercio James, Remus le sonrió agradecido—si ni siquiera los ha probado…--la sonrisa del chico se esfumo—se me queman las habas por saber quien es la chica misteriosa ¿creen que tardemos mucho en saberlo?
--Espero que no… oh vamos Remus, no me taches de chismosa—dijo Lily sonriéndole amigablemente—solo soy curiosa y quiero ver cómo será la futura madre de tus hijos…
--Yo no voy a…
--Cállate—dijeron Sirius y James al tiempo—no quieras hacerme enojar Lunático.
--Pero…
--Que te calles…
--Es que…
--En serio, Remus—intervino Lily abrazándolo—deja eso por la paz porque sabes que no tienes razón y mejor dejemos el tema por un rato solo hasta que averigüemos quien es la chica misteriosa…
--Eh…
--¿Qué hace?—hablo James interrumpiendo a Remus que de seguro empezaría con alguno de sus discursos sobre su complejo de inferioridad, era interesante ver como siempre tenía uno nuevo. Pero lo que James veía era a Harry que se acercaba al armario por el que se colaba un rayito de luz--¿Qué cosa es?
--Hum… pues Harry es muy curioso—murmuro Sirius ávidamente viendo como el susodicho se aceraba al armario sigilosamente—bueno, pues sí es como tú pelirroja, igual de chis… quiero decir, curioso, es muy curioso.
Había allí una vasija de piedra poco profunda, con tallas muy raras alrededor del borde: eran runas y símbolos.
--¡Un pensadero!—chillaron Lily Remus al unísono.
--¡Genial!—saltaron James y Sirius con idénticas caras de felicidad.
--Claro, una persona como Dumbledore debe necesitarlo—afirmo Lily dando vueltas alrededor del pensadero—es ilógico que, aun con toda su inteligencia, logre atender sus recuerdos como se merece…
--¡Quiero entrar!—grito Sirius dando gritos de emoción--¡No me miren así!—pidió al ver las caras que ponían—díganme ¿cada cuánto pueden darle un vistazo a una mente tan chiflada como la de Dumbledore? ¡Exacto! Cada mil millones de años, así que si me permiten… ahora vuelvo.
--¡No, no, no!—lo detuvo Lily del hombro--¿Cómo que ahora vuelvo? ¡No seas mal educado al entrar a…! ¡HARRY JAMES POTTER! ¿QUÉ SE SUPONE QUE ESTAS HACIENDO?—grito como una loca al ver que su pequeño hijo acercaba su cara poco a la superficie del pensadero.
Harry se inclinó más, metiendo la cabeza en el armario.
--Sí que se parece a mí—comento James sonrojado y tratando de que la ira de Lily no recayera sobre él—siempre queriéndola hacer de detective…aun así está mal, muy, muy mal—afirmo la ver que su esposa se ponía azul del coraje—en cuanto volvamos a nuestro tiempo debemos enseñarle a ser menos… curioso, si eso, ay Harry, eso no se hace…
--No te creí, nada—le dijo Sirius lo bastante bajo como para que la pelirroja no los oyera.
--Pero ella sí y es lo que importa—contesto James sudando la gota gorda.
--Ese niño, ese niño…--repetía Lily con una mano en la frente tratando de esparcir las arruguitas que se le formaban—pero ya me las pagara… ¡Sirius! ¡Ven…! ¡Carajo!
Y es que Sirius camino poco a poco y despacio al pensadero y antes de que la chica pudiera hacer algo él ya se había zambullido jalando consigo a Remus.
--¡Genial!—grito cuando estuvo de lleno en el recuerdo--¿Dónde estamos?
--¡Eres un idiota!—espeto Remus mirando hacia arriba, como si pudiera ver la ira de Lily—Cuando volvamos va a golpearnos, gracias por los futuros moretones que tendré.
Era una sala grande y espaciosa y estaba llena con alrededor de unas doscientas personas, magos y brujas que ni los miraban y entonces se toparon con el rostro de Albus Dumbledore.
--Alguna vez fue joven—observo Sirius viendo que su barba y cabello no estaban tan blancos como en la época de Harry—tal y como lo recuerdo en nuestra época.
--Sí, tienes razón—acepto Remus—entonces no debe ser un año muy alejado del nuestro…
— ¡Profesor! —dijo Harry en una especie de susurro ahogado—, lo lamento... yo no pretendía... Sólo estaba mirando la vasija que había en su armario... Yo... ¿Dónde estamos?
--Realmente no sabe que esto es un pensadero ¿cierto?—dijo Sirius tristemente, Remus se encogió de hombros—me siento realmente mal, todo paso por mi culpa y…
--Ya no te tortures que no vale la pena—le cortó Remus dándole una palmada en la espalda—ve hacia el futuro y en adelante piensa las cosas detenidamente.
Se abrió la puerta del rincón, y entraron tres personas... O, por lo menos, uno de ellos era una persona, porque los otros dos, que lo flanqueaban, eran dementores.
--¿Una audiencia?—los dos se miraron sin saber que pensar exactamente--¿De quién?
Los dementores, unas criaturas altas que ocultaban la cara bajo una capucha, se dirigieron muy lentamente hacia el centro de la sala, donde estaba la silla, agarrando cada uno, con sus manos de aspecto putrefacto, uno de los brazos del hombre.
--¡Karkarov!—gritaron los dos con el mismo asombro--¡Merlín!
—Igor Karkarov —dijo una voz seca que provenía de la izquierda de Harry. Vieron al señor Crouch de pie ante el banco que había a su lado. Crouch tenía el pelo oscuro, el rostro mucho menos arrugado, y parecía fuerte y enérgico, tal y como lo recordaban de su época—. Se lo ha traído a este lugar desde Azkaban para prestar declaración ante el Ministerio de Magia. Usted nos ha dado a entender que dispone de información importante para nosotros.
--¡Así fue, eh!—soltó Sirius enfadado—así fue como lo soltaron…
--¿Cómo si no?—dijo Remus negando con la cabeza—escuchemos, debió ser importante lo que dijo como para que lo dejaran libre, debo decir que de vez en vez eso de ser chismoso si te funciona, Canuto.
--Gracias, yo lo sé.
—Así es, señor —dijo Karkarov, y, aunque la voz le temblaba, pudieron percibir en ella el deje empalagoso—. Quiero ser útil al Ministerio. Quiero ayudar. Sé... sé que el Ministerio está tratando de atrapar a los últimos partidarios del Señor Tenebroso. Mi deseo es ayudar en todo lo que pueda...
--Maldito lame suelas—dijo Sirius apretando los puños—primero esta de lado de Voldemort haciendo uno y mil destrozos y de la nada quiere reformarse, eso no se me hace justo.
--A este tipo de personas les importa muy poco si dañaron a alguien siguiendo sus estúpidas creencias—acoto Remus también enojado—ahora que ya no recibe nada a cambio porque Voldemort cayo quiere volver como si nada hubiese pasado, afrontémoslo Canuto, siempre pasará así hasta que haya un ministro que se ponga las pilas y haga acciones contundentes.
--Toda la razón te doy.
—Escoria.
--Da gusto ver que Moody es igual que siempre—dijo Sirius al ver quien estaba al otro lado de Dumbledore—me gusta más como se ve ahora con su ojito mágico… le da más estilo.
--Nunca cambias, Canuto—negaba Remus con la cabeza—y eso quizá sea bueno.
--¿No me has viso, Lunático?—pregunto Sirius incrédulo—a mi yo futuro, madure, soy responsable, me doy miedo.
Remus soltó una carcajada.
—Crouch va a soltarlo —musitó Moody dirigiéndose a Dumbledore—. Ha llegado a un trato con él. Me ha costado seis meses encontrarlo, y Crouch va a dejarlo marchar con tal de que pronuncie suficientes nombres nuevos. Si por mí fuera, oiríamos su información y luego lo mandaríamos de vuelta con los dementores.
--Eso, yo estoy de acuerdo con Moody—aseguro Sirius con convicción—información nueva y ¡zaz! De nuevo a su celda de Azkaban, si, así se debieron hacer las cosas.
--Eh… pero es que Moody dijo a los dementores—acoto Remus rascándose la nariz—él dio a entender que le dieran el beso…
--Yo no me fui a los extremos, es suficiente que se quede en Azkaban de por vida porque según sabíamos, se le daba muy bien la maldición imperius…
Por su larga nariz aguileña, Dumbledore dejó escapar un pequeño resoplido en señal de desacuerdo.
— ¡Ah!, se me olvidaba... No te gustan los dementores, ¿eh, Albus? —dijo Moody con sarcasmo.
—No —reconoció Dumbledore con tranquilidad—, me temo que no. Hace tiempo que pienso que el Ministerio se ha equivocado al aliarse con semejantes criaturas.
--Pienso como Dumbledore—admitió Remus—creo que el mundo sería un lugar más feliz sin los dementores pero bueno, ojala algún día podamos ver que ya no los usen.
--¿Sinceramente crees que eso suceda?—inquirió Sirius escéptico a lo que su amigo solo se encogió de hombros—eso creí.
—Pero con escoria semejante... —replicó Moody en voz baja.
--También tiene razón—dijo Sirius más para sí mismo que para que Remus lo escuchara.
—Dice usted, Karkarov, que tiene nombres que ofrecernos —dijo el señor Crouch—. Por favor, déjenos oírlos.
--De seguro de puros que ni importan—hablo Remus con voz fría—o quizá no, como ya dije debió servir su testimonio para que lo dejaran…
--Sí, sí ya me dijiste tu teoría Lunático, oigamos.
—Tienen que comprender —se apresuró a decir Karkarov— que El-que-no-debe-ser- nombrado actuaba siempre con el secretismo más riguroso... Prefería que nosotros... quiero decir, sus partidarios (y ahora lamento, muy profundamente, haberme contado entre ellos)...
--Patético, patético, patético—dijeron ambos chicos con desdén.
—No te enrolles —dijo Moody con desprecio.
—... no supiéramos los nombres de todos nuestros compañeros. Él era el único que nos conocía a todos.
--Que buena táctica—alabo Remus—creo que después de todo Voldemort no se fía de nadie, eso le beneficia al maldito.
--Pestilente serpiente asquerosa—maldijo Sirius enfadado.
—Muy inteligente por su parte, para evitar que gente como tú, Karkarov, pudiera delatarlos a todos —murmuró Moody.
—Aun así, usted dice que dispone de algunos nombres que ofrecernos —observó el señor Crouch.
--Solo dilo y déjate de tonterías—mascullo Remus—esto me enferma y pensar que a ti ni siquiera te hicieron juicio, que injusticia…
--Sí y juro que me vengare de Crouch—acoto Sirius malévolamente—ese mugroso, inmundo…
—Sí... sí —contestó Karkarov entrecortadamente—. Y son nombres de partidarios importantes. Gente a la que vi con mis propios ojos cumpliendo sus órdenes. Ofrezco al Ministerio esta información como prueba de que renuncio a él plena y totalmente, y que me embarga un arrepentimiento tan profundo que a duras penas puedo...
--No tenemos tiempo para tus estupideces, habla ya—dijo Remus sorprendiendo a Sirius que abrió mucho los ojos—a nadie le importa sus discursos baratos.
— ¿Y esos nombres son...? —lo cortó el señor Crouch.
Karkarov tomó aire.
--Severus Snape, Rodolphus, Rabastan y Bellatrix Lestrange, Lucius Malfoy, Crabbe y Goyle, Nott ¿me falta alguno, Remus?—hablo Sirius con parsimonia.
--Avery, Mulciber…--el licántropo contaba con los dedos.
—Estaba Antonin Dolohov —declaró—. Lo... lo vi torturar a un sinfín de muggles y... y de gente que no era partidaria del Señor Tenebroso.
--¿Dolohov?—se miraron extrañados para que Remus continuara—siempre me odio pero no me extraña que sea mortifago…
--Y nunca nos enteramos porque te odiaba tanto, Lunático—sentencio Sirius—me quede con la duda, no le hiciste nada ¿o sí?
--¡Claro que no! Él está loco, juro que le alegraría verme muerto o matarme…
--¿Cómo crees? Obvio no, no esta tan loco, Remus; tranquilízate.
—Y lo ayudaste a hacerlo —murmuró Moody.
—Ya hemos atrapado a Dolohov —dijo Crouch—. Fue apresado poco después de usted.
--¡Ja! En tu cara Karkarov—se burló Sirius—ahora sí que disfruto de su cara de frustración pero me pregunto qué información útil pudo haber dado…
— ¿De verdad? —exclamó Karkarov, abriendo los ojos—.Me... ¡me alegro de oírlo!
--Idiota—murmuro Remus— ¿Cómo la ves desde ahí?
--Al parecer nada bien, mi pragmático amigo, nada bien.
— ¿Hay más? —preguntó Crouch con frialdad.
—Bueno, sí... estaba Rosier —se apresuró a decir Karkarov—: Evan Rosier.
--Que novedad—dijo Sirius reprimiendo un bostezo—esto se está volviendo tedioso.
—Rosier ha muerto —explicó Crouch—. Lo atraparon también poco después que a usted. Prefirió resistir antes que entregarse, y murió en la lucha.
--Bueno, por lo menos uno menos—dijo Remus tristemente—pareciera que mueren más personas buenas que malas…
—Pero se llevó con él un trozo de mí —susurró Moody a la derecha de Harry. Lo miró de nuevo, y vio que le indicaba a Dumbledore el trozo que le faltaba en la nariz.
--¿Así que por eso le falta un cacho de nariz?—se extrañó Sirius—esa es otra de sus muchas buenas anécdotas, si no fuera tan guapo me gustaría tener muchas cicatrices de guerra.
—Se... ¡se lo tenía merecido! —exclamó Karkarov, con una genuina nota de pánico en la voz.
--Miedoso—dijo Remus
— ¿Alguno más? —preguntó Crouch.
— ¡Sí! —dijo Karkarov—. ¡Estaba Travers, que ayudó a matar a los McKinnons! Mulciber... Su especialidad era la maldición imperius, ¡y obligó a un sinfín de personas a hacer cosas horrendas! ¡Rookwood, que era espía y le pasó a El-que-no-debe-ser-nombrado mucha información desde el mismo Ministerio!
--¿QUÉ?—saltaron los dos poniéndose de pie y mirándose con el horror de sus rostros reflejado en el otro--¿Matar a los Mckinnon?—continuo Remus con la voz ahogada--¿A todos? ¿Marlene, Andrew…? ¡No! ¿Cuándo?
--Merlín, Merlín, Merlín—decía Sirius sujetándose la cabeza con ambas manos y dejándose caer en el asiento--¿Cómo pudo pasar? ¿Cómo pudieron matarlos a todos? ¿A los siete? ¡Esto está mal, muy mal!
--Hay que prestar atención para ver que más pistas nos dan y así evitarlo ¿vale?—dijo Remus tratando de calmarse, Sirius asintió—ahora, menciono a Rookwood ¿Qué es el tipo del Departamento de Misterios?
--Eso parece, no sé, después de que dijera matar a los Mckinnon olvide todo lo demás Remus, lo siento.
--No te preocupes, estoy igual que tú pero hay que hacer un esfuerzo por todos y para todos.
--Vale, a darle que somos chicos duros, chicos fuertes, somos ¡los chicos de hoy!—exclamo Sirius cómicamente para aligerar la tensión.
— ¿Rookwood? —preguntó el señor Crouch, haciendo un gesto con la cabeza dirigido a una bruja sentada delante de él, que comenzó a escribir en un trozo de pergamino—. ¿Augustus Rookwood, del Departamento de Misterios?
--Anda que nunca me imaginé de él—acepto Remus—pero pues en estos tiempos uno no se puede fiar de cualquiera.
--Y del Departamento de Misterios—zanjo Sirius dándose una palmada en la cara—eso si esta grave ¿Qué sigue? ¿Qué el ministro sea un mortifago? Merlín no nos odia tanto ¿o sí? Ya ni sé.
—El mismo —confirmó Karkarov—. Creo que disponía de una red de magos ubicados en posiciones privilegiadas, tanto dentro como fuera del Ministerio, para recoger información...
--¿En posiciones privilegiadas?—hablo Sirius--¿Qué posiciones privilegiadas?
--¿Será algo de más rango?—aventuro Remus—eso sería peligroso, Merlín, en cuanto volvamos debemos ponernos alertas sobre la gente del ministerio, no nos vendría mal tener más infiltrados.
—Pero a Travers y Mulciber ya los tenemos —dijo el señor Crouch—. Muy bien, Karkarov. Si eso es todo, se lo devolverá a Azkaban mientras decidimos...
--¿Cuál fue el maldito nombre que dio?—se desesperó Sirius--¡Que hable de una buena vez!
— ¡No! —gritó Karkarov, desesperado—. ¡Espere, tengo más!
--¡Escúpelo!
— ¡Snape! —gritó—. ¡Severus Snape!
--¡Yo lo sabía!—chillo Sirius con los ojos fuera de las orbitas, parecía emocionado—Eso yo ya lo sabía…
--¿Entonces si es un mortigafo que hace enseñando pociones en Hogwarts?—pregunto Remus—ese no fue el nombre que le dio la libertad, por mucho que lo quisieras Sirius.
—Snape ha sido absuelto por esta Junta —replicó el señor Crouch con frialdad—. Albus Dumbledore ha respondido por él.
--¡Cojones!—estallo Sirius--¡Quien es mortifago una vez no deja de serlo! ¡Jamás!
--Solo pido que tu odio adolescente no te ciegue—acoto Remus haciendo rabiar más a Sirius—quizá… quizá Snape si se reformo y…
--¡Se reformo y un cuerno!—exploto Sirius--¡Él es un mortifago! Solo está esperando el momento para actuar…
— ¡No! —gritó Karkarov, tirando de las cadenas que lo ataban a la silla—. ¡Se lo aseguro! ¡Severus Snape es un mortífago!
Dumbledore se puso en pie.
—Ya he declarado sobre este asunto —dijo con calma—. Es cierto que Severus Snape fue un mortífago. Sin embargo, se pasó a nuestro lado antes de la caída de lord Voldemort y se convirtió en espía a nuestro servicio, asumiendo graves riesgos personales. Ahora no tiene de mortífago más que yo mismo.
--Viejo chiflado—murmuro Sirius rojo del coraje—ya verán si no tengo la razón, yo tengo la razón, yo lo sé.
--Eso, ya veremos si tienes razón—dijo Remus tratando de apaciguar a su amigo—la verdad siempre cae por su propio peso.
—Muy bien, Karkarov —dijo Crouch fríamente—, ha sido de ayuda. Revisaré su caso. Mientras tanto volverá a Azkaban...
La voz del señor Crouch se apagó, y miraron a su alrededor. La mazmorra se disolvía como si fuera de humo, todo se desvanecía; sólo podían ver su propio cuerpo: todo lo demás era una oscuridad envolvente.
Cuando reapareció, Harry y los dos chicos observaron a su alrededor. Ellos y Dumbledore seguían sentados al lado del señor Crouch, pero el ambiente no podía ser más distinto. El silencio era total, roto solamente por los secos sollozos de una bruja menuda y frágil que se hallaba al lado del señor Crouch. Con manos temblorosas, se apretaba un pañuelo contra la boca. Miraron a Crouch y lo vieron más demacrado y pálido que nunca. En la sien se apreciaban las contracciones de un nervio.
—Tráiganlos —ordenó, y su voz retumbó en la silenciosa mazmorra.
--¿Qué diablos…?
La puerta del rincón volvió a abrirse. Aquella vez entraron seis dementores flanqueando a un grupo de cuatro personas. Vieron que todo el mundo se volvía amirar al señor Crouch. Algunos cuchicheaban.
--¿Qué pasa?
--Son prisioneros—hablo Sirius alzándose para ver mejor—son… ¡Remus! ¡Son ellos! ¡Son los Lestrange!
--¿Qué? ¡Me tomas el pelo!
Los dementores colocaron al grupo en cuatro sillas con cadenas que habían puesto en el centro de la mazmorra. Había un hombre robusto que miró a Crouch inexpresivamente; otro hombre más delgado y de aspecto nervioso, cuyos ojos recorrían la multitud; una mujer con cabello negro, brillante y espeso, y párpados caídos, que se sentó en la silla de cadenas como si fuera un trono, y un muchacho de unos veinte años que parecía petrificado: estaba temblando, y el pelo color de paja le caía sobre la cara de piel blanca como la leche y pecosa. La bruja menuda sentada al lado de Crouch comenzó a balancearse hacia atrás y hacia delante en su asiento, lloriqueando sobre el pañuelo.
Sirius miraba a Bellatrix como si jamás la hubiera visto, se le iban los ojos con ella y no porque fuera bella, se regodeaba de verla allí, estaba tan contento, si bien él había ido a la cárcel injustamente se alegraba que ella estuviera allá también. No se dio cuenta cuando lágrimas por reírse tanto caían pos su rostro, miro a Remus que le dio un apretón en el hombro.
Crouch se levantó. Miró a los cuatro que tenía ante él con expresión de odio.
—Se los ha traído ante la Junta de la Ley Mágica —dijo pronunciando con claridad— para que podamos juzgarlos por crímenes tan atroces...
—Padre —suplicó el muchacho del pelo color paja—. Por favor, padre...
--¿Es su hijo?—ambos no cabían de la sorpresa, ahora eran testigos de lo que había relatado el otro Sirius--¡Era verdad, entonces!
—... que raramente este juzgado ha oído otros semejantes —siguió Crouch, hablando más alto para ahogar la voz de su hijo—. Hemos oído las pruebas presentadas contra ustedes. Los cuatro están acusados de haber capturado a un auror, Frank Longbottom, y haberlo sometido a la maldición cruciatus por creerlo en conocimiento del paradero actual de su jefe exiliado, El-que-no-debe-ser-nombrado...
--¿Qué?—chillo Sirius y de nuevo se sujetó la cabeza--¿Frank? ¡Por Merlín!—miro a Remus que tenía la vista clavada en el suelo--¡Tú lo sabías, lo sabías y no me lo habías dicho!
--Es que…
—¡Yo no, padre! —gritó el muchacho encadenado—. Yo no, padre, lo juro. ¡No vuelvas a enviarme con los dementores...!
—Se los acusa también —continuó el señor Crouch— de haber usado la maldición cruciatus contra la mujer de Frank Longbottom cuando él no les proporcionó la información. Planearon restaurar en el poder a El-que-no-debe-ser-nombrado, y volver a la vida de violencia que presumiblemente llevaron ustedes mientras él fue poderoso. Ahora pido al jurado...
--¿Alice?—Sirius se tapó la cara con ambas manos, era demasiada información, primero lo de los Mckinnon y ahora lo de los Longbottom.
— ¡Madre! —gritó el muchacho, y la bruja menuda que estaba junto a Crouch sollozó con más fuerza—. ¡No lo dejes, madre! ¡Yo no lo hice, yo no fui!
--¡Ustedes lanzaron la maldición Cruciatus sobre Frank y Alice Longbottom hasta dejarlos locos!—grito Crouch fuera de sí.
--¿QUÉ?—es grito desgarrador hizo que se volvieran tan rápido que se lastimaron el cuello, allí, a su lado estaba Lily temblando de pies a cabeza--¡NO!
--¡Lily!—dijeron Sirius y Remus y ahora también James que se apresuró a rodear su cintura con los brazos para evitar que se desmayara—Siéntate, tranquilízate…
--¿Cómo… cómo es posible?—sollozaba la pelirroja con la cabeza apoyada en el pecho de James—Alice… Frank… ¡mis amigos!
--Yo… Lils, cálmate cariño—decía James pasándole la mano por su largo cabello—esto… podemos cambiarlo…
--¡Tú lo sabías!—espeto Lily con los ojos rojos a su marido--¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué?
--Porque… Lily, acabábamos de enterarnos de lo de nuestros padres, no me parecía prudente…
--¡Son mis amigos!—grito Lily separándose de James que le miraba preocupado--¡Tenía derecho, tengo derecho!
--Lily… cálmate—hablo Remus pausadamente—podemos… podemos cambiarlo, ya lo verás…
--Ay… es que son tantas cosas malas que me pregunto si realmente podremos cambiarlas…--lloriqueo la chica volviendo a lado de James que la recibió con los brazos abiertos—tengo miedo, tengo tanto miedo…
— ¡El Señor Tenebroso se alzará de nuevo, Crouch! ¡Echadnos a Azkaban: podemos esperar! ¡Se alzará de nuevo y vendrá a buscarnos, nos recompensará más que a ningún otro de sus partidarios! ¡Sólo nosotros le hemos sido fieles! ¡Sólo nosotros hemos tratado de encontrarlo!—grito Bellatrix con devoción.
--¡Maldita!—grito Lily queriéndosele lanzar a los golpes si no fuera porque los chicos la sujetaban de la cintura y ella solo tiraba puñetazos y patadas--¡Cállate, maldita arpía! ¡Desgraciada, asquerosa mortifaga, inmunda, víbora!
--¡Tranquilízate, Lily!—decía Remus esquivando los golpes de la pelirroja.
--¡Estúpida!
— ¡Soy tu hijo! —le el chico gritó al señor Crouch—. ¡Soy tu hijo!
— ¡Tú no eres hijo mío! —chilló el señor Crouch, con los ojos repentinamente desorbitados—. ¡Yo no tengo ningún hijo!
--Maldita… mil veces maldita…--murmuraba Lily ya sin fuerzas y las lágrimas corriéndole por la cara y los cabellos despeinados—yo… yo voy a acabar contigo, yo… maldita…
--Suficiente—mascullo Sirius mirando a sus dos amigos que asintieron.
Tomaron a Lily y salieron del pensadero, ella iba sujetándose de los tres para no caerse y seguía llorando, ante la mirada de impotencia de James que la condujo hacia la silla más cercana, le retiro con cuidado el cabello de la cara.
--Lily… amor… ¿te sientes mejor?—pregunto tiernamente.
--J-James…--farfullo y se colgó de su cuello soltándose a llorar—t-tengo m-miedo…
--Vamos, lo mejor será ir a descansar un poco—sugirió Remus, si Lily se había puesto así al enterarse de lo de los Longbottom no se quería ni imaginar que sucedería se hubiera oído lo de los Mckinnon—fue demasiado por un día…
—… Bueno, y soñé. Un sueño sobre lord Voldemort. Estaba torturando a Colagusano... ya sabe usted...
--¿Colagusano?—Sirius se acercó a donde estaban Harry y Dumbledore--¿Qué pinta aquí?
—Sí, lo conozco —dijo Dumbledore enseguida—. Continúa.
—A Voldemort le llegó una carta por medio de una lechuza. Dijo algo como que el error garrafal de Colagusano había quedado reparado. Dijo que había muerto alguien. Y luego dijo que Colagusano no tendría que servir de alimento a la serpiente (había una serpiente al lado del sillón). Dijo... dijo que, en vez de a él, la serpiente podría comerme a mí. Luego utilizó contra Colagusano la maldición cruciatus... y la cicatriz empezó a dolerme. Me desperté porque el dolor era muy fuerte.
--¿Error garrafal?—repitió Remus que estaba ya junto a Sirius--¿Quién murió?
--¿Comerse a Harry?—dijo Sirius sin verle ni pies ni cabeza al asunto--¿Qué le dolió la cicatriz?
--¿Qué pasa?—pregunto James que dado que prestaba toda su atención a Lily no escuchaba nada, Remus y Sirius intercambiaron una mirada--¿Chicos?
--Ve a la Sala de Menesteres—susurro Sirius—los veremos allá… ve—al final tuvo que lanzarle una mirada muy significativa para que entendiera que no pensaba hablar frente a Lily para no agravar las cosas.
--Allá nos vemos—dijo James cargando a Lily y saliendo con cuidado del despacho.
—Eh... eso es todo —concluyó Harry.
--No le veo principio a esto—admitió Remus—no tiene sentido.
--Tiene mucho sentido que Colagusano este con Voldemort—dijo Sirius amargamente—no olvides la profecía del año pasado, amo y sirviente volverán a reunirse y el que no debe ser nombrado volverá a alzarse… no sé Remus, esto no me huele nada bien.
—Ya veo —respondió Dumbledore en voz baja—. Ya veo. ¿Te había vuelto a doler la cicatriz este curso alguna vez, aparte de cuando lo hizo en verano?
--¿Le dolió la cicatriz en verano?—Remus miraba a Sirius.
--No lo sé, el hechizo nos mueve a su antojo…
—No, no me... ¿Cómo sabe usted que me desperté este verano con el dolor de la cicatriz? —preguntó Harry, sorprendido.
--Sirius…--dijo Remus con una gran sonrisa a lo que aludido respondió sonriendo con flojera.
—Tú no eres el único que se cartea con Sirius —explicó Dumbledore—. Yo también he estado en contacto con él desde que salió el año pasado de Hogwarts. Fui yo quien le sugirió la cueva de la ladera de la montaña como el lugar más seguro para esconderse.
--Un lindo, lindo hogar—comento Sirius sin muchas ganas—pero ¿lo ves Remus? Que a Harry le duele la cicatriz, los mortifagos en la Copa, su nombre en el Cáliz, la desaparición de Crouch del Torneo y que no encuentren a Bertha… así comenzó a vez pasada, con desapariciones ¡No son meras coincidencias! Todo está ligado, esto está mal, muy mal…
--Ya ¿Y qué podemos hacer si somos menos que nada?—pregunto Remus—solo podemos ver y oír y nada más, tenemos que aguantarnos las ganas de actuar hasta que volvamos a nuestro tiempo, por ahora estamos atados de manos y pies…
--¡Qué coraje!
--Y que lo digas, y que lo digas…
—Profesor... —lo llamó Harry después de un par de minutos.
Dumbledore dejó de pasear y miró a Harry.
—Disculpa —dijo, y volvió a sentarse tras el escritorio.
— ¿Sabe por qué me duele la cicatriz?
--Es una excelente pregunta—acoto Remus--¿Tendrá que ver con…?
--¿Sabes si las heridas causadas por magia oscura te duelen?—quiso saber Sirius cortando los pensamientos de Remus--¿Has leído algo?
--No… no recuerdo bien—dijo Remus suspirando—creo que en mi mochila traigo un libro que podría sernos útil.
Dumbledore lo observó en silencio durante un momento antes de responder.
—Tengo una teoría, nada más... Me da la impresión de que te duele la cicatriz tanto cuando Voldemort está cerca de ti como cuando a él lo acomete un acceso de odio especialmente intenso.
—Pero... ¿por qué?
--Buen punto, que nos explique todo—dijo Sirius cruzándose de brazos—pero de igual forma, no me gusta esa conexión con la mente de Voldemort es…
--Escalofriante—termino Remus asintiendo—lo sé, pobre Harry.
—Porque tú y él estáis conectados por una maldición malograda —explicó Dumbledore—. Eso no es una cicatriz ordinaria.
--¿Maldición malograda?—repitió Remus—jamás había oído algo así…
--Esta peor de lo que me temí—susurro Sirius pensativamente—habrá que hablar con James sin que Lily oiga, esto… no es fácil, vaya…
— ¿Y piensa que ese sueño... sucedió de verdad?
—Es posible —admitió Dumbledore—. Diría que probable. ¿Viste a Voldemort, Harry?
--¿Tiene… tendrá cuerpo?—dudo Remus tronándose los dedos—me da cosa nada más de imaginármelo.
—No. Sólo la parte de atrás del asiento. Pero... no habría nada que ver, ¿verdad? Quiero decir que... no tiene cuerpo, ¿o sí? Pero... pero entonces, ¿cómo pudo sujetar la varita? —dijo Harry pensativamente.
—Buena pregunta —murmuró Dumbledore—. Buena pregunta...
--Cuando algo lo pone a pensar…--empezó Sirius acercándose a la puerta—es porque hay que estar preocupados, ay creo que si son tiempos difíciles y oscuros…
--Y empeoraran si se hace realidad esa profecía—observo Remus nerviosamente—siempre he odiado la adivinación, tan imprecisa y al final de cuentas hace más daños que buenas causas, mira que Lily y James están muertos por ello…
--Ya ni me digas que de solo ver a la pelirroja así me siento inútil—acoto Sirius tallándose los ojos—ya quiero volver, quiero hacer algo, entrar en acción.
--Ya tendremos la oportunidad y entonces tendremos que poner todo nuestro empeño—dijo Remus solemnemente.
Ni Harry, Dumbledore, Remus o Sirius hablaron durante un rato. Dumbledore tenía la vista fija en el otro lado del despacho, y de vez en cuando se ponía la punta de la varita en la sien y añadía otro pensamiento brillante y plateado a la sustancia en continuo movimiento del pensadero. Remus por su parte pensaba en todas las cosas de las que tenían que hacerse cargo; que ni Lily o James murieran y poner a salvo a Harry y así que Sirius no fuera a prisión, evitar por todos los medios que Rose y los Mckinnon fueran asesinados y que los Longbottom no sufrieran ese destino tan cruel. Sirius meditaba todo aquello… era estúpido e irreal que pasaran más cosas malas que buenas ¿Qué más les faltaba por ver? Sería el colmo que tuvieran que presenciar que muriera Harry o Lyra, eso sin duda sería lo peor que podría pasarles…
—Profesor —dijo Harry al fin—, ¿cree que está cobrando fuerzas?
— ¿Voldemort? —Dumbledore miró a Harry por encima del pensadero—. Una vez más, Harry, me temo que sólo puedo hacer suposiciones.
--Realmente lo cree pero no quiere espantarlo—comento Remus dejándose caer en una silla--¿Qué estará planeando ya?
--Lo que sea, espero que sea efectivo—acoto Sirius sentándose en el suelo—sus ideas son locas pero siempre terminan funcionando ¿no?
--Pues… supongo que sí.
Dumbledore volvió a suspirar, y de pronto pareció más viejo y más débil que nunca.
—Los años del ascenso de Voldemort estuvieron salpicados de desapariciones —explicó—. Ahora Bertha Jorkins ha desaparecido sin dejar rastro en el lugar en que Voldemort fue localizado por última vez. El señor Crouch también ha desaparecido... en estos mismos terrenos. Y ha habido una tercera desaparición, que el Ministerio, lamento tener que decirlo, no considera de importancia porque es la de un muggle. Se llama Frank Bryce; vivía en la aldea donde se crió el padre de Voldemort, y no se lo ha visto desde finales de agosto. Como ves, leo los periódicos muggles, cosa que no hacen mis amigos del Ministerio. —Dumbledore miró a Harry muy serio—. Creo que estas desapariciones están relacionadas, pero el ministro no está de acuerdo conmigo, como tal vez notaras cuando esperabas a la puerta.
--Espera, espera, espera…--Sirius se puso de pie de un brinco, caminaba de un lado a otro con una mano en la frente—Esta el asunto de Bertha, eso ya lo sabíamos…
--Albania…--murmuro Remus pensativamente--¿Bertha en Albania? ¿Qué habría sucedido? Ay pobre Bertha, nadie se merece eso…
--También hablo de Crouch desaparecido en estos terrenos—repitió Sirius--¿Cómo va a desaparecer así como así? ¿Aquí? ¡Imposible!
--Ni tan imposible Canuto—dijo Remus forzadamente—podría ser, entonces… Crouch ha desaparecido ¿Por qué? ¿Qué le paso? ¡No entiendo nada!
--Y el muggle… en el pueblo relacionado con Voldemort—hablaba Sirius como ido—esto ya es mucha coincidencia, está mal Remus, y no podemos hacer nada ¡Nada!
--Al volver…
--Me refiero a que no podemos hacer nada, aquí, ahora—enfatizo Sirius a la desesperada—me desespera, me enferma…
--Mejor vayamos a la Sala de Menesteres, habrá que decirle a James lo que sucede—iba diciendo Remus abriendo la puerta para que Sirius saliera primero, caminaban despacio, sin prisas—Lily no está en condiciones de saberlo, al menos no por ahora porque estoy seguro que no será un secreto por mucho tiempo, después de todo, Alice era una de sus mejores amigas, y Marlene…
--Sí ya sé—lo corto Sirius—tampoco me gusta que la pelirroja se ponga como se puso, me da mucha pena…
--Será duro de ver lo que sucede…
--Entremos y veremos que dice James—dijo Sirius pensando en lo que quería que se convirtiera la sala, al entrar la puerta de la habitación de Lily y James estaba entre abierta--¿Se puede?
--Adelante—susurro James volviendo a penas la cabeza, Lily estaba recostada en la gran cama, traía puesta una playera que le venía grande y unos pantalones en los que nadaba, los ojos estaban rojos e hinchados, tenía el cabello mojado, se acababa de bañar--¿Qué paso?
--¿Todo bien?—pregunto Sirius mirando a Lily, omitiendo la pregunta de su amigo.
--S-si… gracias—farfullo Lily sonriendo forzadamente.
--¿Segura?—insistió Remus sentándose en la punta de la cama—Si quieres podemos hacer algo ¿quieres comida? ¿Qué quieres?
--¿Chocolate?—musito Lily como niña pequeña.
--Claro—dijo Remus sacando algo de su bolsillo--¿Blanco u oscuro?
--Oscuro…
--Entonces ¿todo bien?—dijo Sirius viendo no muy convencido a la chica que tenía tomado de la mano a James que suspiraba cada dos por tres--¿Pelirroja? ¿te importaría si James nos acompaña a las cocinas?
--No… no me quiero quedar sola…
--Eh… yo me quedo contigo—se apresuró a decir Remus con amabilidad—si quieres, claro esta.
--Sí, gracias Remus, te quiero mucho.
--Ahora vuelvo—James se inclinó para darle un beso en la frente, le sonrió y salió de la habitación con Sirius--¿Qué tan malo eso?
--Hum… todo indica que Voldemort está por volver—empezó Sirius cuando pasaban por los desiertos pasillos del colegio—y es que ya son varias cosas…
--Solo le veo una posible solución a esto—sentenció James un poco deprimido, estaban él, Sirius y Remus en la habitación de este último, Lily se había quedado profundamente dormida luego de que comieran todo lo que los chicos habían traído de la cocina, cuando Sirius le contó a James lo que Harry había dicho sobre su "sueño" y las desapariciones, las sospechas de Dumbledore, de todo… cosas que pusieron nervioso a James, más de lo que estaba. Remus y Sirius le miraban expectantes—y yo… aunque no quiera…
--¿Qué cosa?—le apremió Sirius--¿Qué cosa puedes hacer para remediar… lo que pasa?
--Pues… todo esto es muy fuerte—declaro James claramente afectado—esto, lo estamos viendo, nos advirtieron que eran tiempos difíciles y yo… sé que esto apenas está comenzando y si Lily… si Lily se puso así solo al oír lo que paso con Alice y Frank no quiero ni imaginarme que pasaría si se entera de los Mckinnon o si algo le pasara a Harry—los tres se miraron intensamente diciéndose que eso sería muy probable—y… bueno, creo que lo mejor es…--respiro profundamente—lo mejor sería que ella volviera a nuestro tiempo…
--¿QUÉ?—gritaron los dos abriendo mucho los ojos.
--Cállense que van a despertarla—dijo James asomándose por la puerta y cerrándola tras de sí—no me miren así—añadió cuando Sirius y Remus no parecían muy convencidos—sería lo mejor… ella, es muy fuerte y valiente pero… pero me duele verla así, me muero al ver como llora, como sufre… no lo soporto… será mejor que vuelva, nosotros… nosotros podremos hacernos cargo.
--¿Y… y de verdad crees que ella aceptara?—dijo Remus incrédulo—cuando le plantees la idea, seguro que te mata lenta y dolorosamente…
--¿Quién ha dicho que pienso obtener su permiso?—hablo James con arrogancia, pero no era su arrogancia natural, era fingida, claro está que en esos momentos solo quería hacer lo mejor para Lily aunque eso implicara poner en riesgo su propia vida.
--Sí, claro que la enviaras a casa así como si nada—atajo Sirius con escepticismo—será como si te suicidaras, cuando volvamos va a mandarte al diablo.
--Eso si consigues que vuelva—tercio Remus—no como si fuera cualquier cosa…
--Podría hacerlo ahora mismo—James se encamino a la puerta seguido de sus dos amigos que no veían aquello con muy buenos ojos—y shhh, que no debe despertarse…
--James, esto está mal…
--¿De cuándo acá tan moralista, Canuto?
--No es eso…
James abrió con cuidado la puerta, ahí estaba Lily dormida y tapada con el edredón, el chico saco su varita, se aclaró la garganta y se dispuso a hablar:
--Es dum qui quae que quod omnino regrese a quo pertenece qui quae que quod regrese lo qui quae que quod sese ha movido en el dum itaque el capacitas… (Es tiempo de que todo regrese a donde pertenece, que regrese lo que se ha movido en el tiempo y el espacio)
De repente una luz blanca envolvió el cuerpo de Lily y entonces los tres salieron despedidos, como si alguien los hubiese empujado.
¡Wow!
¿Alguien se esperaba esto? Espero haberlos sorprendido :) y bueno… ¿si volverá Lily a 1978? Apuestas, hagan sus apuestas; ya reconcilie a James y Sirius, por ahí dicen que lo mejor de las peleas son las reconciliaciones jajajaja y ellos no eran la excepción a esa regla. Sirius tuvo un pensamiento que para él es bastante irónico, ya veremos si se cumple u__u
Y bueno, ya solo faltan dos capis de este cuarto libro, hay una mala noticia… eh… noencuentromilibrodelaordendelfénix xD ¿les mencione la remodelación en mi casita? Más exactamente, en mi cuarto y pues bueno… mi mami llevo mis cosas a un cuarto de tiliches (es imposible salir de allí sin tirar la mitad de las cosas) y se llevó mis películas, unos libros… entre ellos el de la Orden del Fénix :'( y ahora no sé qué hacer… una de dos, hago los capis con la película o… del libro que tengo en la computadora (está horrendo porque algunas partes no están traducidas y tiene muy mala ortografía, como por ejemplo no tiene guiones y así)
Así que díganme ¿lo hago con la película, añadiéndole algunas cosas del libro? O alguien por favor envíeme el link de dónde puedo descargar el libro, pero que este con buena ortografía :)
Saque el hechizo de la serie "Charmed" :)
Eso era todo, espero que les gustara n__n
Besos con sabor a Merodeador.
P.D. Con motivo del estreno de la última película de HP (lloro) hare un one shot, así que les agradeceré si están al pendiente para que lo lean :P lo subiré el jueves, por si les interesa…